Esta obra conmemora el ingreso de Felipe de Francia, duque de Anjou y hermano menor de Luis XIV, a la Orden del Espíritu Santo, en 1654.
Bajo un sombrero adornado con plumas de avestruz, el rey ostenta una peluca de melena llamada in folio —elevada, puntiaguda y ondulada. Moda que impuso y que perduró al menos durante un siglo. Aunque Luis XIV tenía una abundante cabellera, utilizaba pelucas para ganar altura. A lo largo de su vida acumuló más de 1000. No llevaba barba ni bigote, lo que sentó otro precedente en la apariencia de los hombres de toda Europa. Sus estrictas normas de etiqueta mantenían a raya a la corte.
Los tacones altos son una invención del siglo XVII. Luis XIV, que era de baja estatura, llegó a calzar zapatos con un tacón de 12 centímetros. Esta moda también la extendió al resto de Europa. Fue considerado el hombre mejor vestido de todo el continente, su estilo suntuoso continuó influyendo en los monarcas y nobles de generaciones posteriores.
Con motivo de la ceremonia, el rey y los caballeros visten un largo manto de terciopelo negro con motivos bordados en oro, rojo y plata. Una capa corta de terciopelo verde, con el mismo bordado, pero más pequeño, cubre la parte superior. Ambas piezas llevan un forro naranja satinado. El manto se llevaba sobre un jubón con mangas abullonadas y unos calzones acuchillados, blancos, satinados y bordados con plata. Todos ostentan la Cruz del Espíritu Santo sujeta de un listón azul debajo de una gorguera sencilla.
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