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Retrato de Sor Ana María

Anónimo mexicanoSiglo XVIII

Museo Arocena

Museo Arocena

Imagen de la monja Sor Ana María, vestida con el hábito de las monjas Capuchinas, mientras está coronada con flores, a la vez que sostiene un gran ramo de flores entre sus brazos. En la parte inferior se encuentra la cartela que lee: La Me, Sor Ana, Maria, Nasio el año de 1654 tomo el habito 3 de mayo de 1675 hizo dies y seis profesas, con quinse que estaban, fue religiosa, 53 años, Murio el dia 20 de diziembre de 1723 bino de quarta fundadora, a este convento de los Angs.

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Detalles

  • Título: Retrato de Sor Ana María
  • Creador: Anónimo mexicano
  • Fecha: Siglo XVIII
  • Ubicación: Torreón, Coahuila
  • Ubicación de creación: México
  • Historial: En este lienzo se puede leer la siguiente cartela: La Me, Sor Ana, Maria, Nasio el año de 1654 tomo el habito 3 de mayo de 1675 hizo dies y seis profesas, con quinse que estaban, fue religiosa, 53 años, Murio el dia 20 de diziembre de 1723 bino de quarta fundadora, a este convento de los Angs. Las pinturas de monjas coronadas constituyen una de las representaciones barrocas más importantes de la Nueva España. La exuberancia de sus atuendos, así como las características de las ceremonias de su coronación, estuvieron ligadas al ámbito pluricultural en que surgieron. En solemnes cerremonias, las mujeres vinculadas a la vida conventual, eran coronadas de flores en trascendentes momentos de su existencia: la profesión, que celebraba su compromiso con los votos perpetuos adquiridos, y la muerte, considerada como en encuentro definitivo con Jesús. Conservar sobre un lienzo la imagen de la hija que tomaba los votos y se enclaustraba en un convento, o bien preservar los rasgos de una religiosa virtuosa qe acababa de morir, fueron los motivos más importantes para que hábiles manos de pintores se abocaran a recrearlos con esmero. Texto de Rogelio Ruiz Gomar Los retratos de religiosas en su lecho mortuorio pueden ser muy conmovedores. Con frecuencia aparecen con ricas coronas de flores, y esparcidas sobre el hábito más flores multicolores; como si para despedirse de este mundo fugaz y fatuo hubiera necesidad de enoblecer la indumentaria y el aspecto. La sola idea de hacer el retrato de alguien que acaba de fallecer, y a quien previamente se ha ha vestido y adornado, suena algo macabro; pero en el mundo de dichas religiosas, no es sino la expresión del deseo de estar dignamente presentadas pra el Señor, y el significar que por sus virtudes, merecía al final de su vida, una corona de flores. Estos cuadros si debieron ser mandados ejecutar por los propios conventos, como al parecer también fue el caso de los retratos de las monjas más destacadas, a fin de perpetuar su memoria en el seno de la comunidad y proponerlas como ejemplo a las nuevas generaciones.Texto de: Rogelio Ruiz Gomar "Para las religiosas, la muerte significaba su encuentro definitivo con Cristo, su Divino Esposo. Para la ocasión, volvían a ser ricamente engalanadas, portando como cuando profesas corona y palma de flores. De nuevo llegaban los pintores al claustro, pero ahora para realizar un retrato de la monja coronada en su lecho de muerte. Cuando una religiosa iba a morir, la madre abadesa ordenaba que se le administraran los santos sacramentos. La noticia ponía en movimiento a todas las monjas, que reunidas en el coro bajo iniciaban una procesión con el Santísimo Sacramento hasta la enfermería, lugar en donde regularmente se encontraba la moribunda. Cuando la hermana exhalaba el último suspiro, el sacerdote, o en su ausencia la madre abadesa, rezaba el responso primero con toda la comunidad. Durante tres horas el cadáver no se tocaba, y sólo lo velaban las madres enfermeras. Después, se le vestía con su hábito, se cubría de flores y la comunidad lo conducía procesionalmente hasta el coro bajo, donde solía enterrársele. Si la fallecida había ocupado un cargo importante en el convento, su cuerpo permanecía en el coro bajo durante tres días para que la población lo contemplara y rindiera homenaje: Texto de: Dra. Alma Montero" Los datos acerca de los retratos de monjas en la Nueva España, sus características y su historia, fueron tomados de dos textos en específico, uno escrito por la Dr. Alma Montero, Los retratos de monjas coronadas, publicado en el libro de la colección Circulos de Arte del CONACULTA, que fue obtenido en la dirección de internet: http://lectura.ilce.edu.mx:3000/sites/circulo/pintura/34/html/sec_3.htm y el otro por Rogelio Ruiz Gomar, Retratos de monjas, publicado dentro de la revista ARTES DE MEXICO número 198 dedicado a las Monjas Coronadas, México, 1960 Es importante señalar la asesoría de la Dra. Alma Montero Alarcón, investigadora del Museo Nacional del Virreinato y especialista en retratos de monjas coronadas, en los datos proporcionados para la investigación de esta obra. La Dra.Montero señalo que esta obra podría tratarse de la única monja muerta coronada que se encuentra dentro de una colección abierta al público en México.
  • Dimensiones físicas: Formato rectangular vertical. Objeto bidimensional.
  • Palabras clave del asunto: Monjas coronadas. Devociones
  • Tipo: Pintura al óleo.
  • Derechos: Derechos reservados a la Fundación E. Arocena
  • Técnica: Tela

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