Frida y Guillermo Kahlo: herencia artística

Fototeca Nacional, INAH

Conoce más sobre la influencia del fotógrafo Guillermo Kahlo en su hija, la pintora Frida Kahlo, a través de la colección de la Fototeca Nacional. 

Un alemán en México
En 1891, Wilhelm Kahlo (1871-1941) llegó a México procedente de Alemania; al poco tiempo se nacionalizó mexicano y castellanizó su nombre. Luego de probar suerte como empleado, se dedicó a la fotografía, especializándose en el registro arquitectónico de edificios comerciales, industriales y públicos.

Guillermo Kahlo optó por la fotografía por consejo de Matilde Calderón, su segunda esposa y madre de Frida, pues su suegro tenía un negocio relacionado con esta disciplina.

Especialista en “edificios, interiores de habitaciones, fábricas, maquinaria, etc.” –como se anunció el 24 febrero de 1901 en esa misma revista–, Kahlo, alrededor de 1904, fue comisionado por el entonces secretario de Hacienda, José Yves Limantour, para realizar un registro fotográfico de los bienes de propiedad federal, el cual serviría para publicar una serie de álbumes que debían coincidir con el Centenario de la Independencia.

En 1904, Guillermo estaba bien establecido en México y con un trabajo estable, lo cual le permitió comprar un terreno y construir una casa en Coyoacán, que actualmente es el Museo Frida Kahlo.

De su padre, Frida aprendió la habilidad para superar el dolor físico, ya que él sufría de episodios epilépticos. Las dificultades físicas y las enfermedades los unieron, siendo Guillermo quien estuviera al pendiente de su hija cuando ésta padeció polio y también tras el accidente que cambió su vida.

Modelo a seguir
Desde niña, Frida estuvo muy cerca del arte, particularmente de la fotografía, gracias a su padre. La artista solía acompañarlo en el cuarto oscuro retocando algunas placas e imágenes. Guillermo también retrató a Frida en numerosas ocasiones, desde su niñez hasta la edad adulta. Asimismo, el fotógrafo se realizó numerosos autorretratos, que evocan la forma en la que Frida se pintó en repetidas ocasiones. 

Frida mantuvo una relación muy estrecha con su padre. De entre las cuatro hijas que tuvo con Matilde Calderón, Frida era la favorita de Guillermo Kahlo. Para ella, él era un hombre inteligente y valiente. La muerte de Guillermo en 1941 fue para la pintora algo devastador.

Pasaron más de 10 años para que Frida pintara a su padre, tras éste fallecer. En la parte inferior de la obra, y a manera de exvoto, la artista dejó un mensaje: “Pinté a mi padre Wilhelm Kahlo, de origen húngaro alemán, artista fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y fino, valiente porque padeció durante 60 años epilepsia, pero jamás de jó de trabajar y luchó contra Hitler. Con adoración, su hija, Frida Kahlo".

Lamentablemente la fama de la pintora Frida Kahlo (1907-1954) ha concentrado la atención del público, relegando a segundo plano la extraordinaria producción de su padre. La obra de Guillermo Kahlo preservada por la Fototeca Nacional abarca las primeras tres décadas del siglo xx y ha sido la fuente más importante para el estudio del patrimonio arquitectónico virreinal, especialmente el de corte religioso. En tiempos recientes se ha estudiado también desde la perspectiva estética, haciendo un justo reconocimiento a sus aportaciones a la fotografía del país.

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