1940 - 1976

Pedro Rodríguez: Alta Costura sobre papel

Museo del Traje. CIPE

Acércate al talento desbordante del creador valenciano gracias a esta colección de figurines que conforman su obra gráfica.

Pedro Rodríguez
La exposición que el Museo del Traje - CIPE de Madrid presenta sobre la obra gráfica del modisto español Pedro Rodríguez (Valencia 1895-Barcelona 1990), tiene como objetivo fundamental mostrar el trabajo de este maestro de la Alta Costura a través de la colección de figurines, fotografías y recortes de prensa que componen su archivo gráfico. Con su estudio podemos, no sólo analizar su proceso creativo, que comenzaba modelando la tela sobre la maniquí viva, sin más ayuda que unos alfileres y unas tijeras, sino también ver la evolución este modisto a lo largo de los 60 años que permaneció en activo.

Pedro Rodríguez inaugura su casa de Alta Costura en Barcelona en 1919 que la primera que se abrió en España siguiendo las directrices de la Cámara Sindical de la Alta Costura de París: presentar colecciones completas sobre maniquíes vivas, en sus propios salones elegantemente decorados y todo confeccionado en sus propios talleres. Además, en 1940, fue uno de los impulsores de la Cooperativa de la Alta Costura de Barcelona, de la que fue presidente hasta su muerte. Fue también uno de los responsables de la proyección que la moda española tuvo en todo el mundo en las décadas de 1950 y 1960, su época dorada, con una lista de clientas, españolas y extranjeras, interminable en la que encontramos aristócratas, damas de la alta burguesía, millonarias americanas y actrices de Hollywood (como Audrey Hepburn o Ava Gardner).

Años 40
El 13 de octubre de 1939 se inauguran los salones madrileños de la firma Pedro Rodríguez, después de los de Barcelona en 1919 y los de San Sebastián en 1937. En este momento, con el país aislado política y económicamente, el trabajo de los modistos españoles era muy difícil, pues no había medios materiales para desarrollar su labor, ni referencias externas, ya que los muchos de los talleres de Paris también habían cerrado sus puertas durante la ocupación alemana, por lo que la moda de este periodo se caracteriza por su austeridad y la influencia de los uniformes militares, con unos hombros muy marcados que contrastan con cinturas muy estrechas. Al final de la década, la recuperación económica y las nuevas tendencias parisinas con el “New Look”, van a poner las bases para un nuevo estilo más femenino y sofisticado, que iniciará la “edad de oro” de la alta costura.

Traje de noche
Pedro Rodriguez, 1945-1946

Traje de noche totalmente drapeado que muestra el extraordinario dominio de esta técnica que tenía Pedro Rodríguez, siendo una de sus grandes especialidades.

Traje cóctel
Pedro Rodriguez, 1948

Traje cóctel con falda de amplio vuelo con influencia "New Look", confeccionada con tejido de encaje, una muestra del cual aparece grapada a la izquierda del dibujo.

Figurín, conjunto de vestido y bolero
Pedro Rodriguez, 1945

Vestido camisero de mañana (1945) que sigue el estilo de la década, moda austera como consecuencia de la guerra, que juega con la combinación de colores para crear un conjunto discreto y elegante.

Figurín, conjunto de sport
Pedro Rodriguez, 1943

Este tipo de figurines con dibujo a lapiz era la base del trabajo en los talleres de alta costura. En ellos además del diseño se indicaba el tejido con el que se había de confeccionar cada modelo.

Trajes sastre y abrigos
Pedro Rodríguez comienza su formación a los diez años en Barcelona cuando el futuro modisto entra a trabajar como aprendiz en la sastrería Trullás, simultaneando esta labor con sus estudios nocturnos. De aquí pasó a la sastrería Villalta y después a la Rabasseda que también tenía una línea de confección femenina. Su formación como sastre le llevó a dominar perfectamente la técnica para la confección de trajes de chaqueta y abrigos, utilizando los mejores tejidos y diseñando prendas femeninas, clásicas, elegantes e intemporales, que supieron adaptarse a los cambios sociales a lo largo de los casi 60 años de su carrera profesional. Es por ello que desde los años 60, muchos de estos trajes van a ser de pantalón para atender las necesidades de una nueva mujer, incorporada masivamente al mundo laboral.

Figurín, abrigo
Pedro Rodriguez, 1945

Abrigo correspondiente a la silueta en "V", que marcó tendencia durante la primera mitad de la década de 1940, caracterizada por grandes hombreras y cinturas muy estrechas.

Figurín, traje de chaqueta, línea "Mikado"
Pedro Rodriguez, 1955

Traje línea "Mikado" (1955). Los trajes sastres eran piezas fundamentales del guardarropa femenino para las actividades diarias y una de las grandes especialidades del modista, por su dominio del corte aprendido en la sastrería.

Figurín, capa
Pedro Rodriguez, 1965

En prácticamente todas las colecciones de la firma aparecen capas, una pieza que refleja la importante influencia de la indumentaria tradicional española en la obra de Pedro Rodríguez.

Figurín, traje de chaqueta
Pedro Rodriguez, 1970

El año 1970 supone, en cuanto al largo de la falda, un momento de conflicto entre "mini" y "midi", por lo que Pedro Rodríguez combina magistralmente ambas longitudes en este traje de chaqueta.

Años 50
En los años 50 el trabajo de Pedro Rodríguez comienza a ser reconocido fuera de nuestras fronteras, sobre todo en Estados Unidos, aumentando su clientela tanto nacional como extranjera. En este contexto diseña, en 1953, una colección de trajes de noche inspirados en los grandes maestros de la pintura española para los almacenes Franklin Simon de Nueva York. En estos años, las casas de moda españolas presentaban cuatro colecciones al año: primavera-verano en marzo, pleno verano en mayo, otoño-invierno en septiembre y vestidos de fiesta en diciembre, con modelos para cada hora del día: vestidos y trajes sastre para la mañana, trajes de cóctel para eventos sociales en la tarde y trajes de noche para actos nocturnos, junto a trajes de sport para el ámbito domestico y actividades lúdicas y deportivas, en las que el pantalón era una pieza fundamental.

Figurín, vestido de noche
Pedro Rodriguez, 1953

Traje de noche (1953-1954) de tipología princesa, caracterizada por falda muy amplia y cintura estrecha. La falda decorada con largas trenzas rematadas en borlas y flecos fue una de las novedades esa temporada.

Figurín, traje de cóctel
Pedro Rodriguez, 1957

El traje de cóctel era una pieza indispensable del guardarropa femenino para los actos sociales celebrados entre la hora del té y la cena, con la misma vistosidad del traje de noche pero más corto.

Figurín, vestido
Pedro Rodriguez, 1954

Los tejidos, como esta seda semitransparente, eran la base del proceso creativo del modista, que diseñaba sus modelos sobre maniquíes vivas.

Figurín, conjunto de sport
Pedro Rodriguez, 1955

El guardarropa femenino en la edad de oro de la alta costura constaba de conjuntos para cada momento y cada actividad del día, por lo que para cada colección se diseñaban una media de 200 modelos.

Líneas
Los años 50 son quizás los más creativos de Pedro Rodríguez. Como hacía la alta costura francesa, él también va a presentar sus colecciones en torno a ejes temáticos. Así, en la colección primavera-verano de 1953, presenta las líneas “Campanula” y ”Golondrina en reposo”; en la colección primavera-verano 1954, la línea “Herradura“; en el otoño-invierno 1954-55, las líneas “Luciérnaga” y “Amaterasu”; en la primavera-verano 1955, la línea “Mikado”, la más exitosa de su carrera que repite en la otoño-invierno 1955-56 y, en el otoño-invierno 1956-57, la línea “Mariposa”. También presentó modelos siguiendo las líneas “Saco” y “Trapecio” en 1958, aunque los creadores de éstas fueron Balenciaga e Yves Saint-Laurent respectivamente.

Figurín, vestido de cóctel, línea "Campanula""
Pedro Rodriguez, 1953

La línea "Campanula" (1953), que imita a esta flor en posición invertida, es una variante de la tipología "sirena", y se utilizó en trajes de cóctel y noche en esta colección primavera-verano 1953.

Figurín, traje de noche, línea "Amaterasu""
Pedro Rodriguez, 1954

Los modelos de la línea "Amaterasu" (1954-1955), de inspiración oriental, se caracterizan por llevar una gran cola que recorre la espalda, con un punto de sujeción en la parte inferior, antes de caer al suelo.

Figurín, conjunto de cóctel, línea "Mikado"
Pedro Rodriguez, 1955

La línea "Mikado" (1955), muestra la fascinación que Pedro Rodríguez sintió por las culturas orientales, sobre todo China y Japón, a la hora de inspirarse para la creación de sus colecciones.

Figurín, traje de noche, línea "Mariposa"
Pedro Rodriguez, 1956

La línea "Mariposa" (1956-1957) se caracteriza por una gran lazada en la espalda del modelo, que imita la alas de este insecto, complementándose con unos tocados que simulan las antenas de esta especie.

Años 60
La década de los 60 es la de su definitiva proyección internacional. Los viajes a Estados Unidos se multiplican y se abre al mercado de Asia con desfiles en Filipinas, Hong-Kong, Taiwan y Japón. Sus modelos siguen triunfando por su elegancia intemporal, la riqueza de sus tejidos, sus bordados de pedrería y su perfecta técnica, especialmente en los drapeados. Pero hacia 1968 algo cambia: nace la moda joven y comienza el reinado del prêt-à-porter. Pedro Rodríguez se adapta a los nuevos tiempos pero sin perder su esencia; incluso llega a lanzar un manifiesto contra las modas británicas a las que tacha de “infantilistas”: “enseñar la rodilla- dice- no es elegante” por ello su moda es juvenil pero sin estridencias. Es el principio del fin de la alta costura.

Figurín, traje de cóctel
Pedro Rodriguez, 1963

Este modelo, totalmente en encaje negro, se presentó en varios desfiles en diferentes ciudades de Estados Unidos en la primavera de 1963, con una importante repercusión en la prensa estadounidense.

Figurín, traje de cóctel
Pedro Rodriguez, 1965

Sombreros, guantes y zapatos eran complementos fundamentales para los trajes de cóctel, y todos ellos se diseñaban y confeccionaban en los talleres de la firma.

Figurín, vestido
Pedro Rodriguez, 1965

Las creaciones en la década de 1960 se caracterizan por una mayor sencillez en las líneas, pero con tejidos de gran calidad, una de las bases del proceso creativo de Pedro Rodríguez.

Figurín, conjunto de sport
Pedro Rodriguez, 1968

Los acontecimientos de mayo 1968 suponen un cambio generacional que en el mundo de la moda se traduce en la creación de una estilo dirigida a un público más joven, como muestra este conjunto de sport.

Novias
En los años 50 se consideraba que los tres vestidos más importantes en España, en la vida de una mujer, eran el traje de la Primera Comunión, el de la puesta de largo y el de novia. El archivo gráfico de Pedro Rodríguez conserva una amplísima colección de figurines de trajes de novia, desde los años 40 hasta finales de los 70, donde se puede apreciar perfectamente la evolución de la moda femenina en ese periodo. Los trajes de novia eran una prenda muy importante para la firma pues, seguramente, muchas de las mujeres a las que el modisto hizo su traje de novia no fueron clientas fijas, pero sí pudieron permitirse el lujo de lucir “un Pedro Rodríguez” el día de su boda.

Figurín, traje de novia
Pedro Rodriguez, 1945

El figurín lleva escrito el precio del modelo, 7000 pesetas, que en 1945 debía ser una cantidad solo al alcance de una pequeña clientela con un elevado poder adquisitivo.

Figurín, traje de novia
Pedro Rodriguez, 1956

Este modelo refleja de manera absoluta la influencia que la indumentaria tradicional española tuvo para Pedro Rodríguez, con esta interpretación de la "bata de cola" flamenca para un traje de novia (1956).

Figurín, traje de novia
Pedro Rodriguez, 1962

Las líneas más sencillas de la década de 1960 y el dominio del drapeado marcan el estilo de este traje de novia (1962) que juega con los cambios de dirección del drapeado como único adorno del modelo.

Figurín, traje de novia
Pedro Rodriguez, 1968

Traje de novia (1968) de línea juvenil, con un toque clásico, los volantes de encaje que forman el cuerpo, y otro más desenfadado, el tocado compuesto por flores cosidas a una cinta y sujeto al cuello.

Años 70
En septiembre de 1969 Pedro Rodríguez cumple sus bodas de oro en la Alta Costura sabiendo que asiste al fin de una época. El modisto es consciente de que la crisis de la Alta Costura no está causada sólo por los problemas económicos. La vida moderna, con la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, hace que ésta prefiera las boutiques por su inmediatez, pues ya no hay tiempo para las dos o tres pruebas que necesitaba un modelo de Alta Costura. Así, en 1970, inaugura una sección de prêt-à-porter. En las colecciones de estos años Pedro Rodríguez sigue las tendencias de la moda juvenil, pero sin caer en lo que él llama “excentricidades”. Incluso presenta unos modelos de la línea Adlib en Ibiza en 1973, pero la suerte está echada. En 1978 cierra los salones de Madrid y en 1979 los de Barcelona: es el fin de la firma.

Figurín, traje de noche
Pedro Rodriguez, 1975-1976

Los bordados en pedrería fueron una de las grandes especialidades de la firma, especialmente en los trajes de noche, como en este caso, donde el bordado marca el movimiento del modelo.

Figurín, traje de cóctel
Pedro Rodriguez, 1970

El encaje fue uno de los tejidos favoritos de Pedro Rodriguez, como este traje de cóctel (1974-1975), y es otra muestra de la influencia que la indumentaria tradicional española tuvo en su carrera.

Figurín, vestido
Pedro Rodriguez, 1972

La minifalda no era una prenda del agrado de Pedro Rodríguez. Incluso llegó a decir que "enseñar la rodilla no es elegante", pero aún así, consiguió adaptarse a los gustos de su clientela más joven.

Figurín, abrigo
Pedro Rodriguez, 1975

En 1975 se impone la longitud "midi" y los tejidos de lana a cuadros, como este abrigo con esclavina (1975-1976), con un estilo clásico que, a pesar de las nuevas tendencias, nunca abandonó Pedro Rodriguez.

Museo del Traje
Créditos: reportaje

Pedro Rodríguez: Alta costura sobre papel (1940 - 1976)

Comisaria: Paloma Calzadilla

Museo del Traje

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