Las exposiciones sobre historia natural nos ayudan a comprender el pasado, el presente y el futuro de la biodiversidad. Echa un vistazo a lo que los seres vivos pueden enseñarte sobre nuestro mundo en constante cambio.

Nos encontramos en medio de una sexta extinción masiva
Hubo una época en que el periquito de Carolina, la única especie de loro nativo del este de América del Norte, habitó en el territorio que se extendía desde Florida a los Grandes Lagos. La persecución humana y las enfermedades introducidas en la zona provocaron que el periquito se extinguiera finalmente en 1918. Hoy en día, los científicos calculan que se están perdiendo decenas de especies todos los días. ¿Por qué? Por muchas razones. La extinción es una parte natural de la evolución, y no todas las extinciones son negativas. Sin embargo, en la actualidad, los seres humanos están acelerando la tasa natural de extinción.

Al introducir especies invasoras, o no nativas, que tienen la capacidad de superar a las especies autóctonas, los seres humanos ponen en peligro la biodiversidad. En 1890, la Sociedad Americana de Aclimatación puso en libertad 16 estorninos europeos en Central Park, Nueva York. El objetivo poético de la organización era establecer en América del Norte poblaciones de todas las aves que se mencionan en las obras de Shakespeare. En su nuevo hogar, la población de estorninos creció de manera exponencial. Hoy en día, se calcula que en América del Norte habitan entre 150 y 200 millones, que se disputan los lugares de anidación con los azulejos orientales, las golondrinas bicolor, los pájaros carpinteros del norte y otras aves. Los estorninos también causan daños en la agricultura estadounidense por un valor aproximado de 800 millones de dólares anuales.

El arce noruego es otro ejemplo de especie invasora. Los horticultores británicos lo introdujeron en América del Norte a mediados del siglo XVIII, y creció en popularidad en los años setenta y ochenta del siglo XIX en las ciudades americanas como una "variedad ornamental" que se adaptaba bien a las calles y los parques urbanos. Los arces noruegos no tardaron en "escapar" de la ciudad y comenzaron a dominar los bosques nativos. Estos árboles producen grandes cantidades de semillas que pueden germinar rápidamente. Cuando ya han alcanzado su crecimiento máximo, los arces noruegos crean una sombra densa y desplazan los árboles nativos y otras plantas.

Los seres humanos también ponen en peligro la biodiversidad con acciones que afectan el cambio climático. El cambio climático dará lugar a cambios en los patrones de temperatura y precipitación que modificarán la distribución de plantas y animales; asimismo, tendrá efectos negativos sobre las redes alimentarias. El cambio climático es muy complejo, por lo que es imposible saber exactamente cómo cada especie responderá a dicho cambio; no todas las especies se verán perjudicadas. Sin embargo, podemos aprovechar nuestro conocimiento actual sobre la distribución y los hábitos históricos de las especies para predecir cómo el cambio climático las afectará. Por ejemplo, en un plazo no muy largo, es posible que el hábitat de los mejillones en el medio oeste americano deje de ser apto para seguir viviendo en él.

Lo que hoy parece abundante, puede no serlo siempre
En 1857, el mismo año en que la Academia de Ciencias de Chicago se fundó, un selecto comité del Senado del estado de Ohio debatió una ley para proteger la paloma migratoria, un ave común en el este de América del Norte. Llegaron a la conclusión de que "la paloma migratoria no necesita protección. Maravillosamente prolífica, dispone de los vastos bosques del norte como áreas de reproducción, viaja cientos de kilómetros en busca de alimento, hoy está aquí y mañana en cualquier otra parte, y ningún medio de destrucción corriente puede reducir la población, ya que se producen miríadas de ejemplares al año". Menos de 60 años después, las acciones humanas, incluidas la caza excesiva y la destrucción del hábitat, llevaron la paloma migratoria a la extinción.

Muchas de las palomas migratorias que se estudiaron en la Academia de Ciencias de Chicago se "recogieron" en los mercados de carne entre el tramo final del siglo XIX y principios del siglo XX. Estas aves eran una fuente de alimento común.

La conservación y la restauración son esenciales
En los Estados Unidos, desde el litoral noroeste del Pacífico hasta la costa de California, y en las zonas desérticas del suroeste y de México, la paloma de collar se puede identificar por su cola larga con una banda ancha y pálida en la punta. Sobre la base de estudios genéticos, la paloma de collar es uno de los parientes vivos más cercanos de la paloma migratoria extinguida. Algunos científicos están interesados en usar la genética para restaurar o reconstruir especies extintas, y esto no es tanta ciencia ficción como podría parecer. Sin embargo, la protección de las especies, cuando todavía viven, es la mejor manera de conservar nuestra biodiversidad.

A menudo, la restauración funciona mejor cuando se centra en proporcionar un hábitat de calidad. Los castores son los roedores nativos de América del Norte de mayor tamaño y son conocidos por su capacidad para construir madrigueras y presas que contribuyen a crear hábitats en humedales. Durante los siglos XVIII y XIX, la piel de castor tuvo una gran demanda para la confección de sombreros y abrigos. La caza de millones de castores estuvo a punto de acabar con la especie. Sin embargo, en la actualidad, las poblaciones se han recuperado y se pueden encontrar en la región de Chicago.

El cambio climático amenaza aún más la biodiversidad mundial
La caza furtiva y la pérdida de hábitat ponen seriamente en peligro la supervivencia del elefante. Las plantaciones de azúcar, café y otros artículos que compramos ocupan el hábitat de los elefantes, por lo que sus poblaciones viven a menudo aisladas en reservas relativamente pequeñas. Estos hábitats, a causa de las variaciones importantes que el cambio climático introduce, podrían dejar de ser adecuados para los elefantes, que no tienen un lugar mejor dónde ir. Los elefantes pueden tolerar tanto el calor como el frío, siempre y cuando puedan encontrar suficiente agua y forraje, en el primer caso, y alimento adicional o de calidad superior, en el segundo. Pero es posible que los desplazamientos largos para encontrar comida y agua no sean una opción en los hábitats relativamente pequeños y aislados que quedan para los elefantes.

Los zoológicos, como en el que vivió este elefante, pueden desempeñar un papel importante en la conservación.

Las picas son unos parientes adorables de los conejos que viven en los taludes de las montañas en todo el mundo. A lo largo del verano, hacen heno de las flores y las hierbas de los campos de los alrededores, que luego se comen durante el invierno. Las picas viven en taludes porque allí pueden refugiarse de los depredadores, pero también porque habitan en las partes más altas de las montañas, donde la temperatura es relativamente fresca todo el año. Las olas de calor breves de más de 25 °C pueden causarles la muerte. Para que las picas puedan hacer heno, también es necesario que el tiempo colabore: si es demasiado húmedo, el heno enmohece, y si es demasiado seco, las plantas que recolectan no son capaces de crecer.

Las secuoyas son los árboles más altos del mundo, los pinos de conos erizados son los más antiguos, y los álamos temblones cubren la mayor parte del terreno. Para batir tales marcas, estas especies requieren un clima estable durante miles de años. Si el clima se vuelve inadecuado para la reproducción, los árboles adultos pueden seguir viviendo durante décadas o siglos, pero el bosque finalmente desaparecerá porque las plantas más jóvenes no toleran estos extremos.

El caimán americano, una de las 23 especies de cocodrilos del mundo, extiende su hábitat por la mayor parte del sudeste de los Estados Unidos. Al igual que todos los cocodrilos, come casi cualquier tipo de carne, pero solo caza en el medio acuático. El agua también le sirve para refugiarse de los depredadores y resguardarse de las temperaturas extremas. Los cocodrilos, como muchos otros reptiles, determinan el sexo según la temperatura. Un cambio de 1 °C en la temperatura podría causar que todos los ejemplares recién nacidos fueran machos o hembras, y un desequilibrio de sexo podría originar la extinción de la especie.

Diversas especies ya tienen que abandonar sus hogares
El cambio climático está afectando a los hábitats naturales de los cuales las especies dependen. Algunas especies son capaces de migrar fuera de sus territorios históricos en busca de un hábitat más adecuado. Si bien les gusta el clima cálido, los armadillos pueden tolerar breves períodos de baja temperatura, pero no un clima frío de manera continua. Antes de los años cincuenta del siglo XIX, esta circunstancia limitó el hábitat del armadillo de nueve bandas al sur del Río Grande. Desde entonces, el grado de extensión territorial anual de esta especie ha sido diez veces más rápido que el promedio esperado para un mamífero. En la actualidad, las poblaciones más septentrionales están establecidas en la zona central de los Estados Unidos, como en el centro de Misuri, el sur de Kansas, Tennessee occidental, el sur de Illinois y casos aislados en el centro de Illinois y Nebraska. Se cree que la temperatura y las precipitaciones han limitado su distribución por el norte, y el cambio climático puede haber contribuido a la expansión territorial reciente.
El equilibrio demográfico cambia con el clima y los recursos
Hay 278 especies de ardilla en el mundo. Muchas de ellas están muy especializadas, pero la ardilla gris y la ardilla zorro, las especies más comunes de América del Norte, pueden tolerar una amplia gama de climas y viven desde la punta de Florida hasta el sur del Canadá. En Chicago, a menudo se ven ardillas grises habitualmente en las zonas urbanas, y ardillas zorro con mayor frecuencia en los barrios suburbanos. Cada especie prospera bajo diferentes condiciones y recursos medioambientales.

Las ratas son otro grupo diverso de roedores que se pueden encontrar en todo el mundo. Dos especies, la rata negra y la rata marrón, son quizá más conocidas como plagas que propagan enfermedades y destruyen las provisiones de comida. La rata marrón prefiere el clima frío. Debido a que vive bajo tierra, si quiere evitar algunos días de calor solo tiene que quedarse en casa. De todos modos, si el clima se mantiene cálido durante demasiado tiempo, la rata negra, que tiene la capacidad de trepar por los árboles, pronto se adueña del territorio.

Algunas especies no tienen dónde ir
A mediados del siglo XIX, los humanos habían eliminado grandes depredadores, como los pumas y los lobos de Illinois. Los tramperos y los colonos los consideraban competidores en la captura de castores, ciervos y otros animales salvajes útiles. Una vez iniciado el desarrollo de la ganadería, los colonos mataron a los pumas y los lobos para proteger el ganado. Las poblaciones de pumas y lobos no se han recuperado en Illinois y, a pesar de los esfuerzos que se hicieron para volver a introducirlos, hace ya mucho tiempo que el hábitat que hubieran necesitado se destruyó.

Para la ardilla de tierra de Franklin, una especie cuya supervivencia está amenazada en el estado de Illinois, adaptarse al cambio climático podría suponer un reto posiblemente insuperable. La ardilla de tierra de Franklin es un mamífero de pradera que habita en áreas cubiertas de hierbas altas y densas. Estas zonas están fragmentadas, incluso en su distribución actual en el medio oeste de los Estados Unidos. Si el cambio climático forzara esta especie a migrar hacia el norte, la disponibilidad de hábitats adecuados limitaría seriamente el establecimiento de nuevas poblaciones.

La familia Unionidae es un grupo de mejillones de agua dulce cuya mayor diversidad se manifiesta en los Estados Unidos. También suministran perlas de agua dulce. La familia Unionidae, incluida la especie Leptodea leptodon que se muestra aquí, es el grupo de animales con mayor peligro de extinción del mundo, en parte debido a que requieren que el agua en que viven sea de muy alta calidad. Las presas y el desvío de las corrientes pueden destruir las poblaciones locales. Los vertidos que depositan un exceso de sedimentos o nutrientes en el agua, o los cambios en la temperatura del agua o en el flujo de la corriente, también pueden ser factores que perjudican los mejillones. La familia Unionidae puede vivir en aguas cálidas, pero depende de la estacionalidad para estimular la reproducción. Aunque los mejillones pudieran reproducirse, lo más probable es que las poblaciones de peces que necesitan como anfitriones larvarios también se verían afectadas.

Las orquídeas se consideran normalmente flores tropicales, pero ¿sabías que muchas de ellas son nativas de los Estados Unidos, incluidas cerca de 50 especies que se encuentran en Illinois? Por desgracia, la mitad ya ha desaparecido, o casi. Al igual que las orquídeas tropicales, las especies nativas de los Estados Unidos son un grupo muy diverso que requiere condiciones específicas para crecer satisfactoriamente. Estas orquídeas nativas se vuelven inactivas durante el invierno, pero una ola de frío fuera de estación puede matar fácilmente las flores nuevas en primavera, lo cual impide la reproducción. Del mismo modo, las orquídeas americanas pueden crecer bien en climas cálidos, pero si la temperatura aumenta demasiado pronto, las orquídeas pueden florecer antes de que sus polinizadores estén activos, cosa que puede impedir la generación de semillas. Por último, las orquídeas no se dispersan muy bien, lo cual significa que, cuando las condiciones ambientales cambian, tienen dificultades para adaptarse.

Los osos negros son omnívoros que se alimentan de diversos animales y plantas. Estos grandes mamíferos necesitan mucho espacio: el territorio típico para un oso negro macho es de entre 40 y 210 kilómetros cuadrados. A consecuencia de que los tramperos y los cazadores mataron muchos osos por el valor de su piel y su carne, y de que los agricultores destruyeron grandes extensiones de hábitat natural para hacer espacio para los campos de cultivo, se eliminó a los osos de su área de distribución histórica en el medio oeste de los Estados Unidos. Los osos todavía viven en gran parte del resto del país, pero su existencia puede verse amenazada, ya que el cambio climático afecta el acceso a los recursos y los seres humanos siguen invadiendo las zonas de hábitat adecuado.

No sabemos cuántas especies reaccionarán al cambio climático
Hay más de 1.000 especies de murciélagos, repartidas por todo el mundo, que tienen un papel importante en los ecosistemas locales, desde dispersar semillas hasta acabar con las plagas de insectos. Muchas especies de murciélagos solo viven en lugares cálidos. Sin embargo, algunas especies hibernan cuando la comida escasea y necesitan temperaturas frescas para lentificar su metabolismo y, así, no morir de hambre antes de que la comida vuelva a abundar. A menudo, los murciélagos hibernan en cuevas, y en las cuevas húmedas pueden crecer hongos. En algunas circunstancias, un hongo puede atacar a los murciélagos en hibernación y matar a toda la población. Es posible que las especies de murciélagos no sean capaces de adaptarse ni de migrar con la rapidez suficiente para sobrevivir en un mundo alterado por el cambio climático.

La hermosa etapa adulta de la mariposa azul de Karner que se puede ver aquí es la última de una serie de transformaciones milagrosas que comenzaron con un huevo puesto en una planta anfitrión especializada. Como planta anfitrión, las mariposas azules de Karner sólo utilizan el altramuz, que crece de manera natural en los claros abiertos a lo largo de las dunas y los bosques de los Grandes Lagos. El clima cálido hace que las larvas de mariposa se desarrollen más rápidamente, con lo cual las generaciones posteriores son pequeñas y débiles. Si el clima es más cálido o seco, el tiempo de germinación y floración del altramuz también puede variar y, de esta manera, las jóvenes larvas azules de Karner pueden quedarse sin comida. Además, las orugas azules de Karner son vulnerables a infecciones bacterianas y fúngicas si el clima se vuelve demasiado húmedo.

Las primeras libélulas vivieron en los pantanos antiguos que formaron los depósitos de carbón actuales. Aunque vemos que las libélulas revolotean alrededor de arroyos, estanques, campos y tal vez nuestros propios patios traseros, son depredadores voraces que pasan la mayor parte de su vida bajo el agua. Muchas especies de libélulas se desenvuelven muy bien en climas cálidos, pero ante un aumento de temperatura, las ninfas (libélulas jóvenes) pueden transformarse en adultos con mayor rapidez. Al contrario, el tiempo demasiado frío mata las libélulas adultas.

El lince se parece mucho al gato montés; de hecho, están estrechamente relacionados. La mayor diferencia entre las dos especies es la piel de lujo y las enormes patas almohadilladas del lince, que le permiten sobrevivir en zonas de gran acumulación de nieve fría. En los períodos de calor, la nieve puede derretirse demasiado pronto, lo cual dificulta que el lince pueda viajar y cazar. El lince podría morir de hambre; también podría ocurrir que gatos monteses, coyotes y otros competidores invadieran su territorio. El clima húmedo puede ser peligroso para el lince, entre otras razones, porque puede saturarle el pelaje y exponerlo a la hipotermia (temperatura corporal peligrosamente baja).

Las currucas de Kirtland son aves muy especializadas que pasan por nuestros jardines cada primavera y otoño, durante la migración. Estos pájaros pasan el invierno en las Bahamas, pero, en verano, migran al norte de Michigan para encontrar grupos de pinos de Banks jóvenes. Los árboles demasiado viejos o demasiado jóvenes no son adecuados para la cría, y los bosques no muy tupidos son un lugar al que el tordo marrón, que deposita sus huevos en nidos de otras aves, puede acceder fácilmente. Las currucas de Kirtland solo pueden anidar en pinos de Banks de entre 6 y 15 años de edad. Los climas más cálidos o más húmedos favorecen el crecimiento de otras especies de árboles que pueden ser más competitivos que los pinos de Banks. Por otro lado, el aumento de las sequías podría propiciar una mayor incidencia de incendios que mantendrían a raya el tamaño y la edad de los bosques. De esta manera, los pinos de Banks podrían competir en mejores condiciones con otros árboles y las currucas de Kirtland dispondrían de más lugares donde anidar. Sin embargo, la sequía también podría perjudicar las zonas de las Bahamas donde estas aves invernan.

Los ejemplares que se muestran en esta exposición no cuidan de sí mismos. Observa cómo preservamos las colecciones biológicas para que duren cientos de años y las generaciones futuras también puedan tener acceso a este recurso científico tan valioso.

Academia de Ciencias de Chicago / Museo de la Naturaleza Peggy Notebaert
Créditos: reportaje

El contenido que se presenta aquí se modificó a partir del texto escrito para las exposiciones internas "Nature's Struggle" (2014) ("Lucha de la naturaleza") y "Weather to Climate" (2016) ("El tiempo para el clima"). Todos los derechos reservados por la Academia de Ciencias de Chicago / Museo de la Naturaleza Peggy Notebaert.

Créditos: todos los contenidos multimedia
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