Las Apariencias Engañan

Museo Frida Kahlo

Los vestidos de Frida Kahlo

Los vestidos de Frida Kahlo
Frida Kahlo nació en la Ciudad de México en 1907. Fue hija del fotógrafo húngaro-alemán Guillermo Kahlo y de Matilde Calderón y González, originaria de Oaxaca, de madre española y padre mexicano. Frida, quien tanto nos dijo de sí misma a través de sus pinturas, ha dejado también una profunda huella en nuestra mente con su singular apariencia y estilo único.

Parecía que poco quedaba por decir o aprender sobre Frida Kahlo cuando en 2004 fue descubierto su guardarropa en La Casa Azul. En la parte superior de la casa, dentro del baño de azulejos blancos contiguo a la habitación de la pintora, se encontraron alrededor de 300 prendas tradicionales de origen indígena y prendas no tradicionales, además de joyas y accesorios, medicamentos y aparatos ortopédicos. Todos estos objetos se conservaron encerrados por más de 50 años, primero por petición de Diego Rivera -esposo de Frida Kahlo y uno de los grandes muralistas de México- y posteriormente por decisión de Dolores Olmedo, mecenas y amiga de los artistas.

Las apariencias engañan: Los vestidos de Frida Kahlo exhibe estos objetos por primera vez. La exposición revela la consciente elección de Frida por vestir indumentaria tradicional tehuana para estilizar su figura y a partir de su discapacidad, la tradición, la moda y el vestido. Por otro lado, se muestra cómo la figura de Kahlo continúa siendo inagotable fuente de inspiración para grandes artistas, firmas y diseñadores de moda internacionales.

Muletas tipo canadiense, diseñadas para pacientes con secuelas de polio, ca. 1954.

Prótesis metálica de pierna derecha con forro interno de piel y bota de piel roja con listón popotillo rojo y randa bordada con hilo de seda con motivos chinos. Se observan dos cascabeles metálicos colgados con un listón color salmón, 1953.

Mi vestido cuelga ahí
Para Frida Kahlo, el tradicional vestido de tehuana no era sólo un objeto que adoptó a su cuerpo para cubrir sus imperfecciones físicas: lo transformó en un declaración ideológica y cultural que fusionó en sí misma hasta convertirlo en su segunda piel. Fue capaz de percibir el valor semiótico de la ropa, su capacidad comunicativa y su fácil apreciación a través de la mirada del espectador.

El uso de la vestimenta tradicional para fortalecer su identidad, reafirmar sus convicciones políticas y cubrir sus imperfecciones físicas, constituyó también un propio sentido de herencia e historia personal.

Frida, su estilo. ¿Dónde está el circo?
Su decisión de adoptar este femenino traje, con sus intrincados bordados a mano y punto de cadeneta, acompañado de trenzas y flores en el pelo, parece haber sido un acto completamente personal: por un lado, una búsqueda de autoafirmación, posiblemente enraizada en su relación madre-hija; por otro, una intuitiva habilidad para situarse a sí misma en el mundo del arte en un momento en que las mujeres artistas luchaban por ganar el reconocimiento a su trabajo por mérito propio, en su caso, como una figura autónoma y distinta a la de su famoso esposo.

El vestido de tehuana fue la pieza clave que Frida eligió como sello de identidad y medio para mostrar su herencia cultural e ideología política. En su guardarropa, compuesto principalmente por piezas mexicanas tradicionales de Oaxaca y otras regiones del país, también se encuentran prendas tradicionales de Guatemala y China, así como una interesante colección de blusas europeas y americanas.

Gabinete de curiosidades
Desde el día en que contrajo polio hasta el día en que murió, Frida Kahlo fue sometida a 22 operaciones quirúrgicas que con el tiempo desintegraron su cuerpo. Esta fragmentación física la llevó directamente a una expresión material de su propio yo y sus capas restrictivas a través de un encuentro único entre geometría e identidad.

El vestido de tehuana es la expresión pura de ese encuentro: el enfoque geométrico de la parte superior del cuerpo recargadamente adornada, las blusas cuadradas cortas en repetidas puntadas de cadeneta más la representación política y de género que este vestido simboliza. Frida y la figura de la tehuana se conjuntan en un encuentro perfecto de identidad, belleza y diseño.

La ornamentación del vestido de tehuana se concentra en la parte superior del cuerpo: blusas con bordado en punto de cadeneta, flores y joyería recargada. Con ello se obliga al espectador a fijar su atención en la parte superior del cuerpo, dando así oportunidad a Frida de editarse y fragmentarse a sí misma, distrayendo la atención de sus piernas y la parte inferior del cuerpo. El huipil, debido a su corta y cuadrada construcción, la ayudaba a lucir más alta y cuando estaba sentada, la pieza no se arrugaba. Su corto diseño no permitía que la tela se frunciera alrededor de la cintura, evitando incomodidad y atención.


Como artista visual y personaje que dedicaba mucho tiempo y energía a la imagen física que proyectaba ante el mundo, es claro que Frida fue consciente de los convenientes y positivos efectos visuales creados por el traje de tehuana con respecto a su condición física.

Si la inspiración de Frida fueron siempre sus propios sentimientos, su realidad y su lucha por encontrar y defender su propia identidad, en esta exhibición se hace también evidente que los efectos psicológicos del vestir como herramienta y origen de su confort, fuerza y seguridad personal fueron sumamente poderosos.

Botín derecho en seda tussah bugambilia con bordado de dragones chinos. Lleva aplicación dechaquira y cuentas plásticas de bisutería, ca. 1952.

Estuche-relicario tipo libro que contiene fotografías de Frida Kahlo y Diego Rivera, naturaleza muerta y dos mechones de cabello. La guarda de la tapa anterior es de terciopelo vino con alegorías en devoré.

Zapatilla derecha de ante negro y tacón ancho con agujeta negra de seda. Se observa abertura intencional en la punta.

Gafas plásticas de sol, ca. 1950

Chalchihuitl prehispánico de jadeíta tallada y pulida. Presenta cuentas con diversos tipos de piedra verde.

El corsé. Arte Avant-Garde
La relación de Frida con el corsé era necesariamente de soporte, pero también de adopción rebelde. Lejos de permitir que esta prenda la marcara como una inválida, Frida decoraba y adornaba sus corsés, vinculándolos a la construcción de sus looks como una pieza esencial.

Corsé intervenido por Frida Kahlo.

El marxismo dará salud a los enfermos, 1954

Elementos de tradición: encaje, flores y color blanco
Muchos diseñadores han partido de este concepto para interpretar a Frida Kahlo: su corsé como símbolo perfecto de fragilidad física y aliado de carácter inquebrantable. Aquí el estilismo se transfiere a la moda, tomando prestado el uso que hace Frida del corsé como pieza médica y como un esfuerzo de estilización e incorporación a sí misma. Rei Kawakubo, Dai Rees y Jean Paul Gaultier, personalizaron sus propios diseños y produjeron piezas cuidadosamente detalladas, de la misma forma que Kahlo elaboró sus pinturas tan personal y meticulosamente producidas.

Jean Paul Gaultier
Las Pecas, corsé ortopédico con cintas color salmón, montado sobre un vestido corto con holanes de seda, color piel y lunares cafés, Primavera-Verano 2004.

Estos creativos han delineado paralelismos entre moda y discapacidad, casando estas ideas a través de la inquietante imagen del corsé de Kahlo en el avantgarde. (1)
Los diseñadores toman su propia postura sobre el valor de la imagen de Frida: en el caso de Gaultier, un perfecto ejemplo de deconstrucción posmodernista mediante la creación de un cierto exotismo burlesque; para Kawakubo, de significado y una connotación casi religiosa; mientras que para Rees, es de origen orgánico con un claro referente en la anatomía humana.

1 Judith Clark, Spectres: When Fashion Turns Back, Londres, V&A Publications, 2004, p. 40.

Dai Rees
Corsé de cuero natural curtido y algodón encerado, construido a partir de un patrón plano y del moldeado a mano al hervir el cuero (Cuir bouilli), 2012.

Riccardo Tisci para Givenchy

El estilo de Frida Kahlo se celebra como contemporáneo y actual. El sentido que Frida tiene de sí misma, reinterpretado tanto a través de sus tradiciones familiares como de su discapacidad, se imprime en esta colección. La tormentosa memoria de la artista plasmada en su obra, Tisci la representa a través de materiales y motivos. Las flores de encaje hacen alusión a la tradición como un símbolo tanto de la vida como de la muerte; el recuerdo de una silueta esquelética en bordado fino con la pelvis descubierta nos trae a la mente el recuerdo de la pintura La columna rota, pero también nos recuerda su accidente —episodio en el que Frida quedó imposibilitada para concebir un hijo. Los abrigos parecen alas, aquellas alas de paloma que fueron recurrentes en la obra de Kahlo, cuando al padecer dolor se aferraba a la esperanza de algún día escapar de su cuerpo.

Givenchy Alta Costura por Riccardo Tisci.

La Llorada, vestido largo en tul color hueso bordado con aplicaciones de encaje y adornos de seda georgette trenzados a mano, con un leotardo de tul bordado con extensión en color piel y aplicaciones de encaje y una chaqueta en piel de cabra trenzada a mano, Otoño-Invierno 2010.

Las apariencias engañan
La colección también nos recuerda el íntimo dibujo Las apariencias engañan, origen de esta exposición y uno de los tesoros descubiertos en el baño de la artista en 2004. El poético dibujo muestra cómo la íntima relación entre el cuerpo, el corsé y el vestido, Frida los asimila como un todo. La vida y obra de Kahlo fueron una combinación de pasión, herencia personal, convicciones políticas y una respuesta práctica a su discapacidad.
Museo Frida Kahlo
El Museo Frida Kahlo, que fue el lugar donde la artista nació, vivió y murió, se localiza en el antiguo barrio de Coyoacán, en la Ciudad de México.
Créditos: Historia


Dirección General: Carlos Phillips

La Dirección de esta exposición estuvo a cargo de:
Hilda Trujillo Soto

Coordinación Ejecutiva: Alejandra López
Curaduría e investigación: Circe Henestrosa
Diseño museográfico: Judith Clark
Fotografías: Miguel Tovar
Promotores del proyecto: Eva Hughes, Kelly Talamas, Sue Chapman Producción de la exposición: MDM Props Ltd, con agradecimiento especial a María Katehis
Producción de los maniquíes: La Rosa, Milano, con especial agradecimiento a Lella Sciortino
Estilización de tocados y maniquíes: Ángelo Seminara
Asistente de estilización de tocados y maniquíes: Anna Fernández, Akira Yamada
Asistente curatorial: María Elena González, Daniela Monasterios
Asistente de museografía: Lucie Layers
Conservación y restauración de textiles: Renato Camarillo
Manejo de archivos: María Elena González, Alejandra López, Mariana Cantú
Diseño gráfico: Charlie Smith Design
Edición de contenidos: Alessandra Grignaschi, Dave Ellison
Revisión de contenidos: María Luisa Cárdenas
Programa educativo: Luana López, María Luisa Cárdenas
Difusión: Patricia Cordero, Maricarmen Rodríguez
Coordinación de patrocinios:Ximena Gómez
Apoyo en montaje: Karla Niño de Rivera, Lucía Enríquez
Contenidos pedagógicos: Beatriz Ruiz, Bárbara Barragán
Material de apoyo del proyecto educativo:Luisa Fernanda Matute, Karina Bermejo
Administración: Laura Zavala, Gabriela López
Coordinación técnica: Teresa Hernández-Vela
Adaptación de los espacios:Alejandra López, Ximena Gómez, Construcciones Esmeralda
Apoyo de conservación: Esmeralda Corrales, Leticia Cruz, Rosario Hernández, Olivia Medina
Promotores del proyecto:Eva Hughes, Kelly Talamas
Préstamo de obra: Especial agradecimiento a Riccardo Tisci, Laure Aillagon y Elizabeth van Hammee en GIVENCHY; Jean Paul Gaultier y Thoaï Niradeth en Jean Paul Gaultier; Marilyn Porlan en Comme des Garcons; Dai Rees, Cibeles Henestrosa y Muriel Mercier.

Créditos: todo el contenido multimedia
En algunos casos, es posible que la historia destacada sea obra de un tercero independiente y no represente la visión de las instituciones que proporcionaron el contenido (citadas a continuación).
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