1912 - 1927

La Guerra del Rif

Agencia EFE

A comienzos del siglo XX los intereses de las potencias coloniales europeas (Francia, Alemania y el Reino Unido) se enfrentaron en Marruecos. En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras para resolver las diferencias y el país magrebí mantuvo una independencia formal bajo la tutela francesa. España consiguió sus aspiraciones sobre la zona del Rif, que fue organizado como un protectorado español, lo que se oficializó en el Tratado de Fez de 1912. La ciudad de Tánger quedó bajo una administración internacional.

El Protectorado:

Las plazas españolas en el norte de Africa se remontan al siglo XV y siglo XVI, cuando la Corona de Castilla tomó posesión de Ceuta y Melilla, entre otros lugares. A partir del siglo XIX, la debilidad del sultanato de Marruecos condujo a la intervención -administrativa y militar- de las potencias europeas, entre ellas España. Tras la batalla de Castillejos contra las tropas marroquíes en 1860, España firmó con Marruecos el Tratado de Wad Ras, por el que se ampliaron los territorios de Ceuta y Melilla, además de otras compensaciones. Lejos de alcanzarse una paz perdurable, las revueltas y actos de violencia se sucedieron. En 1906, Francia y España definitivamente se distribuyen Marruecos en zonas de influencia mediante la Conferencia de Algeciras. España estableció su Protectorado con el Tratado de Fez (1912), el cual se prolongó hasta 1956.

Oficial en la cesta de un globo aerostático antes elevarse para ejecutar labores de reconocimiento sobre Nador.

Un globo cometa, en este caso un Caquot tipo "B", se eleva para reconocer el área de Nador.

El Protectorado: Hacia el Desastre de Annual
En 1912 se constituyó de forma oficial el Protectorado español en Marruecos, una zona en la franja norte del país cedida por la administración colonial francesa. Ese área incluía la región montañosa del Rif (noreste del país) y la región vecina de Yebala, las cuales se sublevaron contra los colonizadores. Los episodios violentos ya venían produciéndose desde años antes, cuando empezaron a llegar las tropas españolas. Para reducir a los rebeldes, el entonces gobierno español del presidente Antonio Maura ordenó el envió de más tropas a aquel inhóspito frente bélico; unas fueron voluntarias y otras, de reclutamiento forzoso -en especial, de las clases humildes-, lo que provocó el descontento de la población, como se reflejó en la Semana Trágica de Barcelona (1909). La ineficacia de aquellas tropas mal dirigidas terminó el Desastre de Annual, en julio de 1921, donde las bajas españolas se contaron por miles y el general que las mandaba, Manuel Fernández Silvestre, murió en la contienda. El líder rifeño Abdelkrim El Jatabi declaró la República del Rif. El conflicto reflejó las carencias del ejército español, con una tropa mal organizada y desmotivada, como demostró el informe del general Juan Picasso (“Expediente Picasso”), y dio pie al nacimiento de la Legión española en 1920. Además, la pésima gestión política de aquellos acontecimientos favoreció la instauración de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930).

Regulares de Ceuta baten al enemigo desde las lomas de Nador con una ametralladora Hotchkiss, modelo 14.

MIGUEL PRIMO DE RIVERA, dictador español entre 1923 y 1930, fue el militar de mayor rango en la contraofensiva española a la sublevación de la Guerra de Marruecos. Nacido en 1870 en Jerez de la Frontera (Cádiz), ingresó en su juventud en el ejército y, entre otros destinos, estuvo en Cuba, Filipinas y Marruecos, donde tomó parte activa en la Guerra del Rif. Militar africanista (como los generales Francisco Franco o José Sanjurjo), fue promovido a general -el primero de su promoción en llegar a esa jefatura- y, entre otros cargos, fue capitán general de Valencia, Madrid y Cataluña, en donde tuvo que enfrentarse a la conflictividad social reinante. En 1923 impuso una dictadura en una España aquejada de una profunda crisis económica y social. Perdido el apoyo del rey Alfonso XIII y gran parte del generalato, dimitió de su cargo en enero de 1930 y se exilió en París, donde falleció el 16 de marzo.

JOSÉ SANJURJO, marqués del Rif, fue el general encargado de ejecutar el Desembarco de Alhucemas, la ofensiva española contra la revuelta del Rif tras el Desastre de Annual en 1922. Nacido en Pamplona (Navarra) en 1872, intervino en la Guerra de Cuba y a su término, participó en varias campañas de la Guerra de Marruecos. Asumió el mando de Melilla en 1921 y emprendió la contraofensiva desde Alhumecas para doblegar al líder rifeño Abdelkrim El Jatabi. Su éxito militar le valió para ser nombrado alto comisario de España en Marruecos. Además, en su honor, la ciudad de Alhucemas pasó a denominarse Villa Sanjurjo durante el Protectorado. Sanjurjo ocupó importantes puestos durante la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, a la que apoyó, y en la primera parte de la II República. Promovió un golpe de Estado contra ésta, que no triunfó. Fue encarcelado, vio conmutada su pena de muerte y se exilió en Portugal. De nuevo, tomó parte activa en el golpe de Estado de julio de 1936, pero falleció en un accidente aéreo en Estoril (Portugal) cuando se encaminaba a tomar el mando de la rebelión.

MANUEL FERNÁNDEZ SILVESTRE, general del Ejército de Tierra, fue comandante general de Ceuta (1919) y de Melilla (1920-1921) en la Guerra del Rif y principal responsable del Desastre de Annual. Hijo de militar, nació en Cuba en 1871. Durante sus estudios militares coincidió en la Academia de Toledo con Dámaso Berenguer, luego alto comisionado de España en Marruecos. Estuvo en Cuba y, tras pasar por varios destinos, llegó en 1904 a Melilla, donde coincidiría con el más tarde líder rifeño Abdelkrim El Jatabi. La sucesión de revueltas de los nativos a partir de 1911 le valieron para mostrar allí con cierto éxito sus dotes militares. Fue nombrado ayudante de campo del rey Alfonso XIII pero, con la escalada del conflicto marroquí, fue enviado como máximo responsable militar de Ceuta, con Berenguer como máxima autoridad del Protectorado español. Un año después pasó a dirigir la plaza de Melilla y emprendió la invasión del Rif a fin de terminar con la sublevación. Sin embargo, su actuación negligente al dejar indefensa su retaguardia y la buena dirección del líder Abdelkrim El Jatabi y la guerrilla de las cabilas rifeñas fueron las causas del Desastre de Annual en 1922 en el que murió el propio general Silvestre.

DÁMASO BERENGUER FUSTÉ fue un militar y político que presidió el penúltimo gobierno de la monarquía de Alfonso XIII. Nació en San Juan de los Remedios (Cuba) en 1873 e hizo la carrera militar. En 1911 se le encomendó la jefatura de las fuerzas de Melilla, que reorganizó. Ascendido a general, fue ministro de la Guerra en 1918 y más tarde, alto comisionado de España en Marruecos, el mayor rango del Protectorado español. Sus buenos oficios se truncaron por la actuación de su subordinado, el general Manuel Fernández Silvestre, en el Desastre de Annual de 1921. Procesado y separado del servicio, fue amnistiado y rehabilitado con el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera. En 1930 fue nombrado presidente del Gobierno de España por el rey Alfonso XIII, pero su mandato tan solo duró un año. Con la II República, en 1931, fue encarcelado por su papel en la Dictadura. Amnistiado, pasó a un segundo plano en la vida política española. Murió en 1953.

ABDELKRIM EL JATABI (Muhammad Ibn Abd el-Karim El-Khattabi) fue el líder de la revuelta del Rif contra el protectorado español y francés. Nacido en 1882 en la villa de Axdir, en la provincia de Alhucemas, estudió derecho islámico en la universidad de Fez y recibió clases en Salamanca. Trabajó para la administración colonial española; fue periodista de “El Telegrama del Rif” e incluso juez islámico (“cadí”) de Melilla antes de ser líder del Rif. Su oposición al Protectorado le condujo a rebelarse contra la administración española y francesa. Comandó a los rifeños en los ataques que desembocaron en el Desastre de Annual, la completa derrota del Ejército español. Constituyó la república del Rif, desde donde continuó hostigando al Protectorado español y más tarde, al francés. Su derrota tras la ofensiva española que siguió al desembarco de Alhucemas, le decidió a rendirse a los franceses en mayo de 1926. Exiliado en la isla de Reunión (Francia), se escapó y refugió en Egipto, donde promovió la liberación del Magreb, aunque nunca regresó a su país. Falleció allí en 1963.


AHMED EL RAISUNI (Ahmed El Raisuli) fue el otro gran combatiente de la Guerra del Rif junto con Abdelkrim El Jatabi. Nació en Tetuán (Marruecos) alrededor de 1870. Conocido como el “sultán de las montañas”, durante la primera etapa de su vida fue delincuente, pirata y proscrito. Caudillo de las tribus de Yebala, una región norteña que se extiende desde Tánger hasta el Rif (este), combatió a la administración colonial española. Su sangrienta revuelta terminó en 1913, cuando sus hombres fueron derrotados por el coronel español Manuel Fernández Silvestre, quien a su vez dirigió a las tropas españolas que fueron derrotadas en el Desastre de Annual. En su frecuente capacidad de adaptación, se sometió a las autoridades españolas e incluso fue jefe del bando español en la Guerra del Rif de la década de 1920. Fue derrotado y capturado por los seguidores de Abdelkrim El Jatabi. Falleció en 1925.

Esta iglesia de Nador sirvió de baluarte a la Guardia Civil en los primeros días de la defensa de la ciudad y fue utilizada como depósito de municiones de la harka (milicia).

Fábrica de harina y electricidad en donde se defendieron las fuerzas españolas que quedaron en Nador. En la fachada se pueden ver las señales de los balazos y cañonazos disparados por los rifeños.

Abanderado de la II Bandera del Tercio, duque de Montemar, en la torreta de la posición de Tauima.

Fortín de las Minas de Uixán, que fue recuperado por las tropas españolas.

Trinchera construida por harkas (milicias) de cábilas rebeldes.

Los Regulares de Melilla colocan la bandera española sobre la cima del pico Basbel.

Colocación de la bandera de España en el pico Kolla, durante las operaciones de recuperación del Monte Gurugú. En la foto, junto con los militares se hallan corresponsales de guerra.

Los soldados izan la bandera española sobre los muros de la alcazaba de Zeluán, tomada por la columna Berenguer.

Entrada de las tropas en Monte Arruit. En primer término, una cocina de campaña destrozada. Al fondo, la posición donde se encontraba la columna del general Navarro. Se observan los cadáveres de militares españoles caídos en combate.

El alto comisario para Marruecos, general Dámaso Berenguer (con traje de tela de chilaba), visita Monte Arruit, donde perecieron o fueron hechos prisioneros los hombres de la columna Navarro tras el desastre de Annual.

Entrada al campamento de Monte Arruit. Allí se refugió la columna del general Navarro en su huida desde Annual.

Soldados legionarios, policía indígena y tropas de Regulares en el fortín de Ras Medua, tras ser tomado por fuerzas al mando del general Cavalcanti. Entre los militares, aparecen dos civiles, posiblemente periodistas.

El comandante general de Melilla, general José Cavalcanti (con bastón), dirige las operaciones para la toma del Harcha.

Batería de obuses del grupo de instrucción batiendo el poblado del Harcha, en Beni Bu Ifrur.

Tropas regulares hostigan a los rebeldes que se hicieron fuertes en Zalamina.

Campamento del Regimiento del Rey en Tauriart Hamed.

El caid Ben-Chelal se somete a la autoridad del coronel José Riquelme en el Zaio. El jefe rifeño le hace entrega de enseres de militares españoles que habían estado bajo su arresto.

Las guerrillas españolas avanzan bajo el fuego enemigo para ocupar la casa de Had Hamar, en Dar Drius.

El caid Abd el-Kader, junto con un grupo de harkeños (milicianos), al pie de la bandera española en la meseta de Iguerman.

El ministro de la Guerra, Juan de la Cierva, y el alto comisario para Marruecos, general Dámaso Berenguer, ante la tumba de Monte Arruit, en donde descansan los cadáveres de 3.000 soldados españoles.

Hidroavión militar español, tipo SIAI S.16, a su llegada a Mar Chica (Melilla).

El general Sanjurjo (c), tras efectuar un vuelo sobre el frente en hidroavión, durante una visita a la base aérea del Atalayón. A la derecha, el capitán Ramón Franco.

El comandante general de Melilla, José Sanjurjo (3i, sentado), flanqueado por los coroneles José Riquelme (2i) e Ignacio Despujols (4i) y oficiales de su Estado Mayor, observan los movimientos de las tropas españolas para someter la cábila de los Beni Said.

ENTREVISTA DEL PERIODISTA LUIS DE OTEYZA A ABDELKRIM EL JATABI

Tras el descalabro militar en Annual, donde murieron casi 10.000 soldados españoles y otros miles fueron hechos prisioneros, el periodista español Luis de Oteyza realizó entonces uno de los grandes exclusivas que todavía se recuerdan. Director del diario "La Libertad", en agosto de 1922 Oteyza consiguió llegar al cuartel general del líder rifeño Abdelkrim El Jatabi en Axdir, al norte de Marruecos. Oteyza le hizo una entrevista en exclusiva a Abdelkrim que provocó una gran polémica en España dado que el jefe rebelde, que acababa de proclamar la República del Rif, era considerado entonces en España como el enemigo público número uno. Sin embargo, Oteyza, que fue acompañado por dos fotógrafos, está considerado como un pionero del periodismo de investigación. "Oteyza se propone cumplir una de las grandes misiones del periodismo: contar qué dice, cómo es, qué hace, quién es ese hombre a quien nuestro gobierno y la mayor parte de nuestra sociedad consideran la encarnación del mal", según el periodista Eduardo del Campo. Exiliado tras la Guerra Civil español, Oteyza murió en Caracas en 1961.

Retrato del jefe rifeño Abd-El-Krim, durante su entrevista con Luis de Oteyza, director de periódico "La Libertad" en Axdir (Marruecos), agosto de 1922.

El coronel Silverio Araujo y el General Felipe Navarro (sentados d-i), prisioneros de Abd El Krim, posan para el fotógrafo después de ser entrevistados por el periodista Luis de Oteyza (arriba 3d), enviado especial de guerra a la zona.

Portada de los diarios "La Voz" y "La Libertad" y foto interior del semario "Mundo Gráfico", de agosto de 1922, donde fue publicada la entrevista con el líder independentista rifeño Mohamed Abdelkrim, concedida en exclusiva al periodista español Luis de Oteyza. Este logró internarse en el campamento del líder rifeño en compañía de los fotógrafos Alfonso Sánchez Portela (Alfonsito), y José María Díaz Casariego (Pepe Díaz). La entrevista y fotos fueron un gran hito periodístico tras vencer la censura de la época. La Fototeca de EFE posee varias de las placas de vidrio originales de la entrevista.

El jerife de Yebala, El Raisuni, acompañado por su hijo Mohamed El Jaled El Raisuni, en su tienda de campaña en el monte Buhaxen.

Prisioneros comen a bordo del navío "Antonio López", que les conduce hacia Melilla tras ser liberados por los rifeños.

Primer bombardero químico de la Aviación Española, un Polimotor Farman F.60 Goliath. Los bombardeos químicos sobre el norte de Marruecos se extendieron hasta julio de 1925

Carga de un escuadrón de caballería española.

El comisario superior Luis Aizpuru Mondéjar (c, de espaldas) conversa con Muley Ahmed el Raisuni (c), líder tribal de Yebala. El encuentro precede a la negociación para que el Raisuni acatara la autoridad del Majzen y del Jalifa.

El presidente del Directorio, Miguel Primo de Rivera, con el hijo del Raisuni, durante la visita del dignatario español al palacio del jerife de Yebala, en Arcila.

El teniente Agustín Hidalgo de Quintana (i) posa con otro compañero de armas junto a su avión de Havilland D-H4. El teniente Hidalgo de Quintana fue pionero del sistema de ataque rasante llamado "vuelo a la española", utilizado inicialmente para lanzar suministros.

Una columna de avituallamiento del ejército español se dirige hacia el macizo del Gorgues, durante la campaña de Xauen.

Regulares de la columna del general Castro Girona en un puesto de ametralladoras para impedir el avance de los rifeños hacia el macizo del Gorgues.

El teniente coronel Francisco Franco (i) planifica una ofensiva dentro de la campaña para la liberación de Xauen.

Tropas españolas acceden al peñasco de Morro Nuevo en la segunda fase de las operaciones del desembarco de Alhucemas.

El general Miguel Primo de Rivera y el alto comisario en Marruecos, general José Sanjurjo, pasan revista a las tropas completadas las operaciones de Alhucemas.

Evacuación de heridos españoles cerca de la posición recuperada de Kudia Tahar, en la línea de defensa de la ciudad de Tetuán, que los sublevados pretendieron controlar para impedir el desembarco de Alhucemas.

El presidente del Directorio militar, Miguel Primo de Rivera (en el centro, con gorro cuartelero isabelino y cigarro en la mano), posa junto con otros mandos militares en la cubierta del acorazado "Alfonso XIII", durante la primera fase del desembarco de Alhucemas. Entre otros militares se encuentra el general de División José Sanjurjo (junto a Primo de Rivera, con las manos en la espalda).

La Reconquista: El desembarco de Alhucemas
El ejército del líder rifeño Abdelkrim El Jatabi hostigó cada vez más a las tropas españolas, incluso fuera del Rif, tras el Desastre de Annual de julio de 1921, y llegó a asediar Melilla, una de las ciudades norteafricanas bajo soberanía española desde antes del Protectorado. Sin embargo, con la caída de la ciudad de Chauen y el sitio de Tetuán, el ejército español emprendió una contraofensiva que permitió desde Melilla recuperar parte del territorio perdido. Numerosos enclaves pasaron de nuevo a ser controlados por España entre septiembre de 1921 y enero de 1922. Especial relevancia tuvo la victoria militar tras el desembarco de Alhucemas, en septiembre de 1925, que consolidó la presencia española en el norte de Africa. Aquella operación conjunta del Ejército y la Armada, con apoyo de Francia, es considerada el primer desembarco aeronaval de la historia. Fue dirigida por el capitán general Miguel Primo de Rivera y ejecutada por el general José Sanjurjo, y entre otros mandos, intervino el entonces coronel Francisco Franco. La caída del Rif y el fin de la insurrección de Abdelkrim puso fin a una guerra mal vista por la sociedad española y que propició el comienzo del fotoperiodismo español.

Los tripulantes de un hidroavión francés aguardan ser rescatados tras ser derribados durante el desembarco de Alhucemas.

FRANCISCO FRANCO, capitán general y jefe del Estado español, lideró el golpe de Estado de julio de 1936 contra el Gobierno de la II República, el cual desembocó en una guerra civil. Con el triunfo de los sublevados, impuso una dictadura que se extendió hasta su fallecimiento, en noviembre de 1975. Nació en El Ferrol (A Coruña) en 1892 y realizó la carrera militar. Estuvo destinado en Marruecos y participó en la Guerra del Rif, donde alcanzó el grado de general con tan solo 33 años por méritos de guerra. Había llegado en 1912 y pronto participó en batallas, dando muestras de valor y capacidad bélica. Hizo amistad con José Millán Astray, quien fundó la Legión, el Tercio de Extranjeros semejante de la Legión francesa y de la que Franco fue nombrado jefe de su primer batallón (bandera en la jerga legionaria). Como fuerza de choque, la Legión, con Franco a la cabeza, dio muestras de arrojo y belicosidad en el auxilio a la ciudad de Melilla durante el Desastre de Annual. Aquel liderazgo le permitió primero la promoción y luego, tomar el mando del Tercio. Franco aún protagonizó otros éxitos militares, como su labor en el desembarco de Alhucemas, lo que aumentó su prestigio y nuevas promociones hasta el generalato. Como máximo representante de los denominados militares africanistas, encabezó más tarde la rebelión contra la República.

En la foto, el jefe del Tercio, coronel Francisco Franco, (d), acompañado del teniente coronel Juan de Liniers (i), recorre los puestos avanzados en el macizo Malmusi, durante las operaciones posteriores al desembarco de Alhucemas.

El coronel José Millán Astray, momentos antes de ser herido en Dar Rai, transmitiendo órdenes durante el avance de su columna para doblegar a los rifeños.

La reina Victoria Eugenia lee un discurso ante el jefe del Tercio de la Legión, el coronel Eugenio Sanz de Larín, en la ceremonia de entrega de la primera bandera a esta unidad.
Asisten el duque de Tetuán y ministro de la Guerra, Juan O'Donnell y Vargas (2d), y el jefe del Cuarto Militar del Rey, general Dámaso Berenguer. Además estuvieron presentes otros oficiales distinguidos en las campañas marroquíes, como José Millán Astray y Francisco Franco.

El rey Alfonso XIII, acompañado por el jalifa Muley Hassan, presencia el desfile de las tropas tras la ceremonia de entrega de la primera bandera al Tercio

El rey Alfonso XIII, acompañado por el comisario superior, general José Sanjurjo (i), contempla desde un altozano las obras del futuro puerto de Alhucemas (Villa Sanjurjo).

Agencia EFE
Créditos: reportaje

Agencia EFE S.A.U.
Coordinador: Luis de León
Han participado: José Antonio González, Sixto Martínez Barco, Jaime Temprano, Rober García y Raúl Lorca.
Departamento de Documentación y Archivo Gráfico.

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