La fiesta de la muerte en México

Museo Nacional de Culturas Populares

“Viene la muerte luciendo, mil llamativos colores … en qué quedamos pelona, me llevas o no me llevas” Tomás Méndez

Patrimonio inmaterial
Una de las tradiciones más coloridas y antiguas de México es la celebración del Día de Muertos, considerada desde 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Todos los días 1 y 2 de noviembre, el ambiente se llena flores y sabores para dar la bienvenida a los muertos. Se prepara la ofrenda y se visitan los panteones.

En la ofrenda no pueden faltar las flores, velas, papel picado, pan, incienso, las calaveritas de dulce, la calabaza, los guisos, el agua, la sal, los juguetes, el vino, los cigarros y todo lo que al difunto le gustaba en vida.

Las ofrendas varían de región en región. Se realiza en la casa, en el panteón, sobre el suelo, en una mesa, en familia o en comunidad.

La fiesta de la muerte
Para difundir la importancia cultural de esta tradición mexicana, la Secretaría de Cultura a través del Museo Nacional de Culturas Populares de la Dirección General de Culturas Populares presenta la exposición “La Fiesta de la Muerte en México”, en la cual podemos admirar el trabajo de artistas cartoneros de la Ciudad de México.

Para los artesanos la muerte es un proceso natural, doloroso por la ausencia que nos deja un ser querido, pero parte del ciclo de la vida...

...pues como dice el refrán: “Es una verdad sincera, que sólo el que no nace, llega a ser calavera”.

Sin duda, uno de los grandes atractivos de esta festividad, es la ofrenda y el arte en cartonería.

Muchos artistas, entre ellos Adalberto Alvarez, Raymundo Amezcua, Sergio Otero y la célebre familia Linares, han encontrado en la muerte, esa imagen sin rostro, la libertad creativa.

La creación
Artistas que han encontrado en el papel, material noble y reciclable, el medio para expresar su creatividad. 

El papel, remojado en engrudo, se va colocando delicadamente, capa sobre capa, sobre una estructura de alambre o carrizo, para ir modelando la figura deseada.

Cada capa debe secarse para obtener el grosor necesario y la resistencia adecuada.

Una vez terminada la figura se procede a la decoración: la pintura y los detalles los cuales, además de resistencia y precisión, requieren de una combinación rigurosa y rasgos expresivos.

Reflejo de la sociedad
Cada pieza tiene alma y movimiento, reflejo cultural del pueblo mexicano.
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