Frida Kahlo: retratos fotográficos de Bernard Silberstein

Cincinnati Art Museum

Bernard Silberstein tomó algunas fotografías de Frida Kahlo a principios de la década de 1940, a menudo usando como escenario las salas de la Casa Azul, su hogar en Coyoacán, México. Aquí, se ve su figura aislada contra un fondo liso con flores de bugambilia y un pimpollo de rosa blanco que le adornan el cabello. Parece majestuosa y coqueta a la vez; los ojos miran hacia el costado, y las comisuras de los labios esbozan una sonrisa.

Kahlo coleccionaba vestimentas indígenas de distintas regiones de México y Centroamérica. Fue una de las mujeres más fotografiadas de su generación, y elegía con mucho cuidado la ropa, las joyas y el peinado de cada sesión para combinar elementos de distintas regiones y crear una identidad visual mexicana que fuera única.

Aquí, Kahlo está pintando Autorretrato como tehuana, también conocida como Diego en mi pensamiento. Comenzó el cuadro en 1940, pero lo finalizó en 1943. Su esposo, Diego Rivera, está parado detrás de ella y la observa trabajar. En el cuadro terminado, hay un retrato de Rivera en la frente de Kahlo (si la versión terminada apareciera en la fotografía, la representación de Rivera mostraría en su mirada a un hombre que observa el trabajo de Kahlo).

Esta foto muestra la otra cara de la escena. Cuando Silberstein tomó esta fotografía, la obra estaba del lado izquierdo del encuadre y Kahlo pintaba con la mano derecha. En un artículo publicado en la edición de septiembre de 1950 de Popular Photography, Silberstein escribió: "Por muchos años, me pareció una práctica excelente examinar todos los negativos como los saqué y dándoles la vuelta, aunque no siempre los imprimo de ese modo".

Durante su vida, Kahlo le contó lo siguiente al periódico Excélsior: "Nunca fui a Tehuantepec […] ni tengo conexión alguna con el pueblo, pero de todas las vestimentas mexicanas esta es la que más me gusta y por eso la uso". En esta obra, está retratada usando el tocado de encaje emblemático del vestido de tehuana. Silberstein le sacó la foto a unos metros de distancia, mientras posaba delante de una hilera de estantes. Su figura parece desvanecerse en la muestra de cerámica regional y objetos decorativos de su colección.

Silberstein quedó impresionado por la presencia de dos figuras grandes de Judas hechas de papel maché en la Casa Azul; una en la sala de estar, representada aquí frente a Kahlo, y la otra en la parte superior de la cama con dosel. Las figuras son parte de las celebraciones tradicionales del Domingo de Pascuas en algunas comunidades mexicanas, las cuales forman parte de procesiones o se muestran en plazas públicas y a menudo son quemadas con fuegos artificiales. Diego Rivera retrató el ritual en el mural público La quema de Judas(1923-1924). Kahlo también incorporó la figura en sus obras de arte; en La mesa herida (1940), una figura similar a Judas vestida igual a la que se fotografió aquí se avecina detrás del autorretrato de Kahlo.

Es posible que hayas notado que esta pintura también aparece en la pared del estudio de Kahlo en la fotografía Diego Rivera mirando a Frida Kahlo pintar un autorretrato. Aunque aquí se la ve dando los toques finales a La mesa herida, es probable que la pintura, ya enmarcada, haya estado terminada al momento en que Silberstein sacó la fotografía. Kahlo, sentada frente a la pintura, se acerca a su propia imagen. El codo parece estar casi apoyado en la mesa, copiando la postura de la Frida de la pintura, y el pincel está posado sobre del cabello oscuro de su autorretrato.

La mesa herida se expuso por primera vez en 1940 en la Exhibición Internacional del Surrealismo en la Ciudad de México y desapareció en 1955 luego de una exhibición en Varsovia, Polonia.

Silberstein, en un breve ensayo sobre su visita en 1940 a Rivera y Kahlo, recuerda: "Frida se dio cuenta de que me gustaba el contraste entre la figura amenazadora con forma de esqueleto y la máquina de coser a los pies de la cama". Ella aparenta estar a gusto sosteniendo un cabrito contra el pecho con el brazo, y hay algo sincero en el modo en que mira a la cámara.

Las obras de Silberstein, que representan a Kahlo rodeada de sus posesiones en su casa (pinturas propias; obras de arte popular, incluidas cerámicas y las figuras de Judas de papel maché; y aquí, una cabra de mascota), nos muestran cómo ella quería ser vista, el destello de una versión de su imagen pública.

Créditos: Historia

Emily Bauman, Curatorial Assistant for Photography, Cincinnati Art Museum

Emily Holtrop, Director of Learning and Interpretation, Cincinnati Art Museum

Drew Yakscoe, Administrative Assistant for Learning and Interpretation, Cincinnati Art Museum


Alysse Brubaker, Graphic Designer, University of Cincinnati

Carlos M. Gutiérrez, Professor and Head of the Department of Romance Languages, University of Cincinnati

Jennifer H. Krivickas, Assistant Vice President for Integrated Research, Office of Research & Head, DAAP Library, University of Cincinnati


with special thanks to Dr. Edward Silberstein

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