12 oct. 1798 - 24 sept. 1834

Pedro de Alcântara Emperador de Brasil Rey de Portugal

Palacio Nacional de Queluz

NOTAS ICONOGRÁFICAS DE UNA VIDA

Pedro d’Alcântara de Bragança y Borbón (1798-1834), segundo hijo varón de João VI y de la infanta Carlota Joaquina, es el gran protagonista de uno de los periodos más decisivos de la historia luso-brasileña. Tiempo de tensiones y de transformaciones en Portugal y Brasil, sus acciones trazan el destino del conflicto entre absolutistas y liberales, desencadenando la quiebra del Antiguo Régimen a ambos lados del Atlántico.

La prematura muerte de su hermano mayor, António Pio, origina su ascenso en la línea de sucesión al trono portugués, cuyos derechos dinásticos reivindica años después, a favor de su primogénita, frente a su hermano don Miguel, logrando mantener una actitud política coherente, incluso cuando abrumado en su laberinto de contradicciones, responsabilidades y afectos. 

Su apasionante biografía comienza y acaba en el Palacio Real de Queluz, en el aposento de aparato cuyos espejos, ornatos y pinturas – alusivas a las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha – le ven nacer y donde, casi treinta y seis años después, vive sus últimos momentos, rodeado de familiares y compañeros de batalla. 

Pocos líderes de la historia decimonónica disfrutaron de una existencia tan breve, intensa y gloriosa como la suya. Príncipe, Emperador, Rey y Soldado, antepuso sus ideales a intereses personales, cual héroe libertador y romántico, obrando de forma comprometida en defensa de causas que consideró justas y necesarias. Paladín de dos “revoluciones” y líder de sendas monarquías constitucionales, en el viejo y nuevo continente, abdicó de sus derechos a dos Coronas en pro de una libertad “que firmó con la pluma y defendió con la espada”.

El célebre Cuarto Don Quixote a mediados del siglo XIX.

A través de cincuenta piezas, seleccionadas por su calidad y singularidad iconográfica, se evocan las luces y las sombras de un monarca dividido entre dos mundos, creando narrativas a partir de las colecciones del Palacio de Queluz. 

Catorce obras invitadas, procedentes de prestigiosas instituciones museísticas, complementan este paseo virtual y cronológico por la vida y época de Pedro IV de Portugal, Primer emperador de Brasil.

Esta exposición, producida en contexto virtual, ofrece nuevas lecturas de las colecciones, establece nuevos diálogos entre las piezas expuestas y recupera obras desconocidas o de difícil acceso para el gran público. También el Cuarto Don Quixote, donde nace y muere Don Pedro, es recordado mediante una acuarela de 1850 (Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum) y una rara fotografía antigua (Arquivo Municipal de Lisboa), extraordinarios documentos iconográficos anteriores al incendio de 4 de octubre de 1934.

Una de las fachadas del Cuarto Don Quixote en 1844.
La fachada en la actualidad.

Palacio Real de Queluz

Cuarto Don Quixote

12 de octubre de 1798

Nace a las 6h30 de la mañana

Estudio del infante don Pedro, bebé, para retrato colectivo de la familia real portuguesa (ca. 1798-1799).

INFANCIA EN EL PALACIO DE QUELUZ

1798-1807

“La Princesa Nuestra Señora habiendo completado el término de su embarazo, dio felizmente a luz, el 12 de este mes, un hermoso infante.”

Gazeta de Lisboa, 16 de octubre de 1798.

“Las escenas que captan las primeras miradas esfumadas y perdidas de D. Pedro niño fueron... fragmentos de la Historia del Caballero de la Triste Figura.”

Octávio Tarquínio de Sousa, “A Vida de D. Pedro I”, 1952.

Capilla Real del Palacio de Queluz.

“A las 19 de la tarde, en la Capilla del Real  Palacio de Queluz, administró el Eminentísimo Cardenal Patriarca el Sagrado Bautismo al Señor Infante recién nacido a quien se le pusieron los nombres de Pedro d’Alcântara, Francisco, António, João, Carlos, Xavier, de Paula, Miguel, Rafael, Joaquim, José, Gonzaga, Pascoal, Cypriano, Serafino.”

Gazeta de Lisboa, 23 de octubre de 1798.

Retrato póstumo del Príncipe António Pio, hermano mayor de Don Pedro.

DE INFANTE 

PRÍNCIPE DA BEIRA

1801

Retrato del Príncipe Pedro cuando contaba alrededor de 6 años, pintado por su tia-abuela, la princesa Maria Francisca Benedita (1804).
Maria Francisca Benedita de Bragança, conocida popularmente como la Princesa Viuda.

“(…) Era un desordenado y duro niño (…) Colorado, con la sangre brotando en los redondeados mofletes (…) el abundante cabello rojizo se ensortijaba en la frente (…) los labios gruesos del padre, los ojos vivos de la madre (…)”

Pedro Calmon,

“O Rei Cavalleiro”, 1933.

El Príncipe Regente Don João,  padre de Don Pedro.
El Príncipe Pedro, con 9 años aproximadamente.

LA FAMILIA REAL PORTUGUESA

Y LA CORTE

SE TRASLADAN A BRASIL

1807

La Familia Real embarca en el Puerto de Belém rumbo a Río de Janeiro, antes de la inminente llegada de las tropas napoleónicas. 

“ (...) y si forzado (...) a ceder durante algún tiempo sus posesiones europeas a los enemigos (...) de los Gobiernos, debe ir y fundar en Brasil un Imperio muy superior en grandeza y fuerza a todos los que hoy existen en Europa.”

Rodrigo de Souza Coutinho, Ministro de Marina y Dominios Ultramarinos, exhorta al Príncipe Regente, Don João, a que prepare la defensa de Portugal contra la presión francesa.

9 de noviembre de 1798.

“Habiendo procurado, por todos los medios posibles, conservar la Neutralidad, (...) y a pesar (...) de todos los Sacrificios, (...) He decidido, en beneficio de Mis Vasallos, pasar (...) a los Estados de América, y establecerme en la Ciudad de Río de Janeiro, hasta la Paz General.”

Decreto de Don João, Príncipe Regente de Portugal, escrito en el Palacio da Ajuda el 26 de noviembre de 1807.

En 1811-1812, un adolescente Príncipe Pedro es retratado en Río de Janeiro, la nueva sede del Imperio Ultramarino portugués.
La abuela de Don Pedro, la reina María I, muere en Brasil a los 81 años.

1815

Brasil, antigua colonia de Portugal, es elevada a la categoria de Reino y su capital, Río de Janeiro, en sede de su gobierno y Corte. Es así creado el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves. 

1816

Tras la muerte de María I, el Príncipe Regente sube al trono como João VI, Rey de Portugal, Brasil y Algarves.

Durante el gobierno de Don João la ciudad de Río de Janeiro se convierte en el gran centro cultural de Brasil. Se incentiva la música, las letras, las ciencias y las bellas artes y se fundan las infraestructuras necesarias para su desarrollo. En el caso concreto de la academia de artes, proyecto iniciado en 1816, su inauguración oficial sucede diez años después, con Don Pedro, bajo el nombre de Academia Imperial de Bellas Artes.

João VI en traje mayestático (1817), por Debret y Pradier. En esta imagen oficial se aprecia el manto con que sería aclamado rey en 1818.

LA MISIÓN ARTÍSTICA FRANCESA - 26 de marzo de 1816 

Don Pedro todavía no había cumplido 18 años cuando un grupo de franceses llega a la Corte de Río de Janeiro, incluyendo pintores, escultores, grabadores, arquitectos, artesanos y especialistas de varias áreas. Bajo la protección de João VI, los artistas de esta colonia sientan las bases de un sistema formal de enseñanza y práctica artística en la capital del Reino. Importantes figuras como el arquitecto Grandjean de Montigny, el escultor Auguste-Marie Taunay, el grabador Charles-Simon Pradier y los pintores Jean-Baptiste Debret y Nicolas-Antoine Taunay contribuyeron activamente en la renovación cultural de Brasil y en la fundación de su primera academia de arte, dirigida por Joachim Le Breton. Entre las funciones desarrolladas por los miembros de la Misión se encontraba la elaboración de escenarios y ornamentos para las fiestas y eventos cortesanos, la construcción de edificios públicos, la definición de imágenes oficiales a través de retratos regios y la ejecución de lienzos de afirmación política.

La muerte de Le Breton en 1819 y el nombramiento del pintor portugués Henrique José da Silva, en 1820, como nuevo director de la Academia Real, provoca el regreso a Francia de algunos miembros destacados de la Misión Artística. Es el caso de Nicolas Taunay (1821) y Debret (1831).

La Infanta María Isabel, hermana de Don Pedro y futura reina de España, es retratada en 1816 por N. Taunay.
João VI (1820), por H. J. da Silva.
La reina Carlota Joaquina (1820), por H. J. da Silva.

DE PRÍNCIPE DA BEIRA

A

PRÍNCIPE REAL

1817

PRIMER MATRIMONIO

6 de noviembre de 1817

Leopoldina, Archiduquesa de Austria (1797-1826)

► Nueva unión de la Casa de Bragança con la Casa de Habsburgo

Ornamentadas con oro y plata, estas pistolas fueron ofrecidas a Don Pedro. 

“El Mundo acaba de ver aquello que nunca vio:

una Archiduquesa de Austria atravesando los mares para ir a Brasil y aventurarse en el primer trono que alguna vez América ofreció a una Princesa llegada de Europa:

la hija de los modernos Césares, transplantada para climas que los Césares jamas sospecharan de su existencia.”

 De Pradt,

“Les Six derniers mois de l'Amérique et du Brésil”, 1817.

La Archiduquesa Leopoldina, Princesa Real de Brasil.
Don Pedro, a partir de la pintura de Debret.

DON PEDRO

PRÍNCIPE REGENTE DE BRASIL

1821

“Pedro, si Brasil se separa, que sea para ti, que me has de respetar.”

João VI, despidiéndose de su hijo y lugarteniente antes de regresar a Lisboa. 

24 de abril de 1821.

“(...) Su Majestad confía el Gobierno del Reino de Brasil a S.A.R. el Príncipe Real, mostrando (...) el Alto Concepto que merecen las Singulares Virtudes de este Digno Heredero, y también el Paternal Desvelo que debemos a Tan Providente Soberano.”

Gazeta de Río de Janeiro, 26 de abril de 1821.

Retrato de João VI (1821), pintado en Río de Janeiro poco antes de su regreso a Portugal para jurar la Constitución.

DE ALTEZA REAL

A

EMPERADOR

1822

“Dignos representantes de la nación brasileira.   Hoy es el mayor día que Brasil ha tenido, día en el que por primera vez comienza a mostrar al mundo que es imperio, e imperio libre.”

D. Pedro I, Emperador Constitucional de Brasil,

Diario de la Asamblea general del Imperio de Brasil, Sesión de 3 de mayo de 1823.

“Por Brasil dar la vida,

Mantener la Constitución,

Sustentar la Independencia;

Es nuestra obligación.”

       S.M. El Emperador D. Pedro I.

       Diario Fluminense, 14 de julio de 1824.

Pedro I con las vestiduras, aderezos e insignias con que apareció en el acto solemne de su aclamación como Emperador de Brasil.

DEFENSOR DE LA CARTA CONSTITUCIONAL

Brasil - otorgada el 25 de marzo de 1824 

Portugal - otorgada el 29 de abril de 1826

“Es más fácil arrancar una estrella del firmamento

que arrancar el espíritu Constitucional 

una vez plantado en el corazón del hombre.”

                            De Pradt,

                            Diario de la Asamblea general del Imperio de Brasil,

                            Sesión de 15 de julio de 1824.

EMPERADOR DE BRASIL

REY DE PORTUGAL

1826

SEGUNDO MATRIMONIO

17 de octubre de 1829

Amélia de Beauharnais, Princesa de Leuchtenberg (1812-1873)

► La Casa de Bragança se une a la Casa de Leuchtenberg

Pedro I de Brasil sucede a su padre como rey de Portugal bajo el nombre de Pedro IV. La infanta Isabel Maria, su hermana, asegura la regencia de Portugal en ausencia del nuevo monarca. 
La infanta Isabel Maria ejerció la regencia hasta la llegada de Don Miguel, su hermano, en 1828. 
Retrato de Don Miguel, pintado en 1827 durante su exilio en la Corte de Viena.
Alegoría de la llegada de Don Miguel a Portugal, en 1828. 

ABDICACIONES  Y REGRESO A PORTUGAL 

1826 - Maria da Glória a los 7 años, Maria II de Portugal 

1831 - Pedro d'Alcântara a los 5 años, Pedro II de Brasil

“D. Pedro, por la Gracia de Dios Rey de Portugal, (...). Hago saber a todos Mis Súbditos Portugueses que, siendo incompatibles los intereses del Imperio de Brasil con los del Reino de Portugal, (...) He de Abdicar, (...) de Mi motu propio (...), de los indisputables (...) Derechos que tengo a la Corona de la Monarquía Portuguesa (...) en la Persona de Mi sobre todas muy amada, preciada y querida Hija, la Princesa (...) dona Maria Glória”

Don Pedro, en el acto de abdicación de la corona portuguesa, Palacio de Río de Janeiro, 2 de mayo de 1826.

Texto publicado en la Gazeta de Lisboa, 12 de julio de 1826.

Retrato de Maria II, niña, realizado por ocasión de su estancia en Londres entre 1828 y 1829.
Pedro II.

“Los nacidos en Brasil... no quieren saber de mí porque soy Portugués. 

Mi hijo tiene (...) la ventaja de ser Brasileño.”

Don Pedro, en el día de la abdicación de la corona imperial, Palacio de la Quinta de Boa Vista, 7 de abril de 1831.

Requisitos de la abdicación de la Corona portuguesa:

► que la Carta Constitucional fuese jurada por el reino y por Don Miguel;

► que éste concretizase su enlace con Maria da Glória.

“Mi Abdicación y Cesión no se confirmará si faltar cualquiera de estas dos condiciones.”

Don Pedro, 

Acto de Abdicación, 2 de mayo de 1826.

DON MIGUEL 

1827

1828

DE LUGARTENIENTE A REY ABSOLUTO

Miguel I retratado tras su aclamación como Rey de Portugal, haciendo gala de los atributos e insignias propias de un soberano: la Corona y el Toisón de Oro.
Estampa satírica.
Carlota Joaquina llega a presenciar la aclamación de su hijo predilecto, Don Miguel, como Rey absoluto de Portugal. Muere en 1830, sin testimoniar su derrota y exilio en 1834.

DON PEDRO, DUQUE DE BRAGANÇA

REY SOLDADO

1831-1834

“Mi Señora, aquí está un General portugués que va a defender sus derechos y restituirle la Corona”

Don Pedro a su hija Maria II,

25 de enero de 1832.

Estampa satírica de Daumier.
Don Pedro, Duque de Bragança, por John Simpson.
Duquesa de Bragança.

“(...) en el siglo en que vivimos, en el que los Pueblos (...) ya no tragan patrañas, es deber de sus Reyes merecer el respeto de sus súbditos por sus buenas cualidades y no por el nacimiento, que nada vale ante el mundo libre.”

Don Pedro, en carta escrita a su hija, Maria II, en Oporto, 18 de julio de 1832.

REGRESO AL PALACIO DE QUELUZ

1834 - Los días finales

“Dado que no le sería posible morir en la tierra de su corazón, en la patria adoptiva, quiso acabar donde comenzó: Queluz (...) Y para ahí marchó el 10 [de septiembre], a esperar la muerte.”

Octávio Tarquínio de Sousa, “A Vida de D. Pedro I”, 1952.

Representación de los últimos momentos de Don Pedro, por N. Maurin (1836).

“El día 15 de septiembre de 1834 el Señor Don Pedro me dictó su testamento con la mayor tranquilidad de espíritu.”

“El día 16 resuelve y firma en un (...) Consejo de Ministros las disposiciones reclamadas por negocios urgentes.”

“El día 17 recibe devota y ejemplarmente los sacramentos con que la iglesia católica (...) prepara a sus hijos para entrar en el gran combate.”   

“El día 18 (...) [es] informado de la deliberación de las cortes de tomar a la reina [Maria II] por mayor  [de edad] (...), llama a esta soberana, llama a su amada consorte, (...) da a la primera los más saludables consejos, recomendando (...) clemencia a los individuos condenados por crímenes o delitos contra él cometidos y ruega a la segunda que la cuna de la monarquía portuguesa [la ciudad de Oporto] sea el túmulo de su corazón.”  

“El día 19 sintió (...) algunos (...) alivios (...)” 

“El día 20 se despidió de sus ayudantes de campo y de todas las personas que le servían (...) La Reina (...) a las cuatro y media de la tarde (...) llevó a su augusto padre las insignias (...) de la gran-cruz de la orden de la Torre y Espada, (...) destinada a premiar los servicios prestados a la Reina y a la Constitución del Estado (...)”  

“[El día 24] lleno de paz y de gloria, lanza (...) su alma en el seno de la Divinidad.”   

Marqués de Resende, “Elogio historico do Senhor Rei D. Pedro IV, recitado na Academia Real das Sciencias de Lisboa, em sessão ordinaria de 13 de Julho de 1836”, 1867.

Palácio Real de Queluz

Cuarto Don Quixote

24 de septiembre de 1834

Fallece a las 14h30 de la tarde

Estampa basada en un dibujo del natural que retrata a Don Pedro ya difunto.  

“Señores. Un Príncipe murió, todavía en la flor de la edad y ya en el auge de la gloria. Dos mundos hicieron luto por él.”

Marqués de Resende, 

“Elogio historico do Senhor Rei D. Pedro IV, recitado na Academia Real das Sciencias de Lisboa, em sessão ordinaria de 13 de Julho de 1836”.

“Es cosa singular que el aposento donde falleció D. Pedro se denomine sala de D. Quijote,  decorado con escenas de las aventuras del caballero de la triste figura. 

(...) Aunque tras la muerte de D. Pedro, Queluz se encuentre deshabitado, todo me pareció, tanto el palacio como los jardines, de un orden agradable y muy bien conservados.”

Príncipe Lichnowsky,

“Portugal. Recordações do anno de 1842”, 1844.

La princesa Maria Amélia, única hija de Don Pedro y de Amélia de Beauharnais, visitó Queluz años después. En una melancólica carta, escrita el 27 de agosto de 1851, describe la emotiva experiencia: 

“No podía recordar nada, absolutamente nada, excepto la habitación donde mi padre murió. Allí recordé todo. Todos los objetos aún estaban grabados en mi memoria y eso que, en aquel entonces, sólo tenía tres años. Sentí una gran emoción. La cama, la cama era la misma, estaba en el mismo lugar, (...) todo estaba tan bien conservado...”

Vista del aposento a principios del siglo XX. Fotografía anterior a 1934. La cama con dosel es la misma de la acuarela de 1850, en la que la princesa Maria Amélia escribió en francés: "Chambre où mourut mon père, dans le Palais de Queluz" [Cuarto donde murió mi padre, en el Palacio de Queluz]. 

“El varón extraordinario, que fue vida de su patria, que vivirá en la memoria de su siglo, y será la admiración de todos los tiempos, rendido al peso de sus gloriosas fatigas, idolatrado por sus altas virtudes, espiró imperturbable en medio de padecimientos, que fueron la agonía de la nación entera.

En el siempre infausto día 24 de Septiembre de 1834 murió el augusto Duque de Braganza el Sr. D. Pedro de Alcántara, Rey de Portugal, Emperador del Brasil, restaurador de la libertad de su patria y del usurpado trono de su augusta Hija, en cuyo nombre desempeñó la regencia del reino. (...)

¿qué Monarca tuvo jamás pompa funeral que expresase tanto dolor? (...) Soldados, oficiales y ciudadanos de todas condiciones derramaban lágrimas, y miraban el féretro con aquel respeto religioso que inspira un templo arruinado que fue mansión de una divinidad. (...)

Nunca vio Portugal día de tanta amargura. ¡Un consuelo único quedaba a la nación, (...) la esperanza de que la heredera (...) endulzará con su ejemplo tan justa pena!” 

Gaceta de Madrid (gaceta oficial del gobierno español),

9 de octubre de 1834.

“Actualmente D. Pedro es honrado por todos como un gran príncipe, como el fundador de la libertad en Portugal, como un valeroso capitán, y por encima de todo como un jefe aventurero que, por su energía, talentos y perseverancia, llevó a cabo el más bello, más poético, más caballeresco hecho de los tiempos modernos. (...)

Incluso en sus últimos instantes D. Pedro no desmintió la grandeza de alma de la que ha dado brillantes pruebas en las más difíciles vicisitudes de su vida. Así, hizo prometer a su hija, la reina Doña Maria, abrir las prisiones para todos los exiliados políticos. Este es el voto, si no de buena política, por lo menos de una alma generosa y cristiana. Finalmente, para terminar su carrera en esta tierra con un trazo de noble modestia, D. Pedro, el ex-emperador de Brasil, el ex-rey de Portugal, el regente del reino, quiso únicamente recibir tras su muerte los honores debidos a un general (…).”

Le Figaro, París, 9 de octubre de 1834.

“La muerte del ex-Emperador de Brasil no es un hecho indiferente para las dos facciones de la (...) Monarquía Portuguesa. (...) D. Pedro de Alcântara (...) abrió el camino a sucesos importantes e influyó (...) en los destinos del Imperio de Brasil y del Reino de Portugal. (...) existía en él el germen de grandes cualidades (...) la Providencia lo convirtió en un poderoso instrumento de liberación, tanto en Brasil como en Portugal. (...) 

El ex-Emperador expiró en la época más favorable para su gloria; en el punto que existe entre el vivo recuerdo de lo que hizo en pro de la Libertad Portuguesa y el recelo de los futuros que nacerán (...) de su fallecimiento.”

Aurora Fluminense, Río de Janeiro,

3 de noviembre de 1834.

“Ansiedad, privaciones, decepciones, vicisitudes y esfuerzos extenuantes quebraron completamente una constitución robusta, antes de que alguien se diese cuenta. En el momento de su éxito, él enfermó subitamente, y sintió que su hora había llegado. (...) 

Al contemplar el carácter de este hombre, que desempeñó un papel tan elevado y notorio en el drama de la vida humana,todos deben reconocer que no era alguien común; energía, actividad, sagacidad y un deseo de mejorar la Constitución de los pueblos que gobernó, era todo de él; capricho, ignorancia, pasión, sensualidad y crueldad ocasional, fueron los resultados de su infeliz educación. 

(...) En la vida privada, D. Pedro fue estimado y (...) amado por aquellos que le rodeaban."

The New Monthly Magazine and Literary Journal, Londres, 1834.

REY LIBERTADOR  

HÉROE DE LA NACIÓN

“Don Pedro no murió. Sólo los hombres comunes mueren, no los héroes.”

Carta de José Bonifácio a Pedro II de Brasil,

4 de diciembre de 1834.

Exposición web specific organizada con motivo del nuevo proyecto museológico del Cuarto Don Quixote y de los 180 años de la muerte de Pedro d’Alcântara de Bragança, Primer Emperador de Brasil y Rey de Portugal.

Coordinación del proyecto museológico: Inês Ferro (Directora), Conceição Coelho y Fernando Montesinos.

TEXTOS

Conceição Coelho / C.C.

Inês Ferro / I.F.

Fernando Montesinos / F.M.

Coronel Luís Sodré de Albuquerque / L.S.A.

Anísio Franco / A.F.

Teresa Maranhas / T.M.

Patrícia Telles / P.T.

Tânia Saraiva / T.S.

IMÁGENES 

© las instituciones y los fotógrafos mencionados

Si desea utilizar la información publicada en línea como material de referencia, puede citarnos de la siguiente manera:

EXPOSICIÓN VIRTUAL

Parques de Sintra-Monte da Lua. (2014) Pedro d’Alcântara de Bragança. Emperador de Brasil, Rey de Portugal. Notas iconográficas de una vida [en cursiva]. Exposición virtual organizada por el Palacio Nacional de Queluz en el marco de los 180 años de la muerte de D. Pedro IV. Disponible en Google Art Project desde 24 de septiembre de 2014: <http: / /www.google.com /culturalinstitute /exhibit /aqyretjw> Consulta: [fecha de consulta].

ENTRADA DE CATÁLOGO

Apellido/s e inicial del autor [de la entrada de catálogo]. (2014) “Título” [de la entrada de catálogo, entre comillas]. En: Pedro d’Alcântara de Bragança. Emperador de Brasil, Rey de Portugal. Notas iconográficas de una vida [en cursiva]. Exposición virtual organizada por el Palacio Nacional de Queluz en el marco de los 180 años de la muerte de D. Pedro IV. Disponible en Google Art Project desde 24 de septiembre de 2014: <http: / /www.google.com /culturalinstitute /exhibit /aqyretjw> Consulta: [fecha de consulta].

Créditos: reportaje

CEO of PSML — António Lamas
Director - National Palace of Queluz — Inês Ferro
Curator — Fernando Montesinos
Research Support — Inês Ferro, Conceição Coelho
They have also participated — Ana Martins, Miguel Crespo, Cláudio Marques

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
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