1900 - 2013

De la estación al museo de Orsay renovado

Musée d’Orsay, Paris

“ “La estación es magnífica y parece un palacio de Bellas Artes”” - Edouard Detaille, 1900 -

En 1900, París recibe la Exposición Universal por quinta vez en su historia.

El arquitecto Victor Laloux está encargado de diseñar una nueva estación de ferrocarril, dotada de un hotel de lujo, en la orilla izquierda del Sena. 

En el centro de la capital, permitirá, a los viajeros de la red Suroeste, llegar a proximidad de los principales recintos de la Exposición. 

La Compañía de ferrocarriles de Orléans había comprado los terrenos en los que se erigían las ruinas del antiguo Tribunal de Cuentas, incendiado durante la Comuna de 1871.

Equipos de 300 obreros de día y 80 de noche, se turnan para llevar a cabo la prolongación de las vías, a partir de la estación de Austerlitz, y la construcción del edificio.

Para respetar la armonía arquitectónica, impuesta por la proximidad del Louvre y de las Tullerías, la estructura metálica de la estación se disimula completamente detrás de un envoltorio de piedra caliza.

Las obras, comenzadas durante la primavera de 1898, se llevan a cabo rápidamente. La estación de Orsay y su hotel se inauguran el 14 de julio de 1900.

Para el pintor Edouard Detaille, la estación es “magnífica y parece un palacio de Bellas Artes”. Victor Laloux ambicionaba además ofrecer espacios “más cómodos y más lujosos” que en una estación tradicional.

Fue gracias a la locomoción eléctrica de los trenes que realizaban la conexión con la estación, y de este modo la ausencia de emanaciones de vapor y de humo, que el arquitecto pudo imaginar una vidriera totalmente cerrada, para recibir a los viajeros y otorgarse más libertad en la decoración.

Se trata de la primera estación moderna, diseñada para la tracción eléctrica. Debido a su forma, a las motrices eléctricas se les apodaba las “cajas de sal”.  

Los usuarios de la estación de Orsay se beneficiaban además de todas las últimas innovaciones técnicas: planos inclinados y montacargas para el equipaje, ascensores…

A pesar de su modernidad, la estación de Orsay estuvo pronto superada por la evolución del ferrocarril. La longitud de sus muelles no estaba adaptada a las necesidades de los convois. 

A partir de 1939, su actividad se limita a los trenes de cercanías.

Será sin embargo el testigo de los eventos más diversos: centro de acogida de prisioneros y deportados en 1945, lugar elegido por el general de Gaulle para anunciar su regreso en política en 1958, decorado de cine para Orson Wells y Bernardo Bertolucci, en la década de 1960…

¿Pero qué hacer con este recinto vacío? En lugar de la estación, se contempla la oportunidad de construir oficinas para la Caja de depósitos, o también un centro administrativo de Air France...  las ideas se amontonan, para quitar del paisaje esta arquitectura indeseable. 

Al final triunfa la idea de un hotel internacional, debido al prestigio de la ubicación. El modernismo triunfal de los Treinta Gloriosos años parece imponerse: la palabra clave era entonces construir, en lugar de reconstruir.

Pero cuando ya se había expedido la autorización de demolición, surge un imprevisto: en 1971, el Ministerio del Equipamiento y de la Vivienda rechaza el permiso de obras, declarando que el proyecto se integra mal en la zona “debido a su masa y a su altura”.

Entre mayo de 1968 y el primer choque petrolífero, las sensibilidades y las políticas arquitectónicas habían cambiado. Los debates provocados por la destrucción de las Halles y la acogida moderada, reservada a la nueva estación de Montparnasse hacen que cualquier proyecto sea delicado. La estación y su hotel, cerrado en 1973, siguen presentes.

La transformación en museo fue pensada a partir de comienzos de la década de 1970. El edificio se registra de forma urgente en el inventario adicional de los Monumentos Históricos, en 1973, y se clasifica definitivamente en 1978, el mismo año en que se organiza el concurso de arquitectura.

Salvada, la estación observa en los años 1971 sus primeras reconversiones culturales. Recibe de forma temporal las Subastas de Drouot-Ribera izquierda…

…así como la carpa de la compañía de teatro Renaud/Barrault.

Al concluirse el concurso, se confía la transformación en museo a tres jóvenes arquitectos del estudio A.C.T. Arquitectura: Pierre Colboc, Renaud Bardon y Jean-Paul Philippon. 

Una segunda consulta lanzada en 1980, asigna a la famosa decoradora italiana Gae Aulenti la ordenación interior. Ella es la que imagina ambas torres que cierran el pasillo central, una arquitectura fuerte, capaz de imponerse en el inmenso volumen de la nave.

El proyecto es precursor, ya que es la primera vez que se rehabilita una arquitectura industrial, para recibir un gran museo. Se devuelve a la decoración su brillo de antaño, adaptándola a las nuevas exigencias, como los rosetones de la bóveda que se han hecho nuevos de forma idéntica, pero dotados de dispositivos para evitar la reverberación acústica, y salidas de aire acondicionado. 

Las obras durarán varios años, antes de que el museo de Orsay sea inaugurado el 1 de diciembre de 1986, por el presidente de la República François Mitterrand. Su directora era entonces Françoise Cachin.

El recorrido del museo se despliega por tres niveles principales, por grandes secuencias temáticas y por técnicas. La pintura impresionista se reúne en una galería que se extiende por toda la longitud del edificio, del lado Sena, en la 5a planta.

Una de las originalidades del museo es de reunir el conjunto de las expresiones artísticas de un periodo muy corto, 1848-1914, pero extremadamente fecundo. Pintura, escultura, arquitectura, artes decorativas, fotografía, se codean en las salas. La exposición también permite volver a descubrir artistas desconsiderados durante mucho tiempo, como los pintores academicistas.

Entre 2009 y 2011, bajo la iniciativa de Guy Cogeval presidente del establecimiento público desde el 2008, el museo de Orsay emprende la renovación museográfica de sus salas impresionistas y post-impresionistas, así como de las cuatro plantas del “Pabellón Amont”, dedicado a las artes decorativas.

Aparece el color en los cimacios, se instala una nueva iluminación.

Estos acondicionamientos ponen de relieve todas las sutilezas cromáticas de los cuadros.

Se reconsidera, en esta ocasión, el recorrido de la visita. Toda la sección post-impresionista, que va de Van Gogh y Gauguin a los Nabis se reúne en el nivel intermedio, en salas reordenadas..

En el 2013, se renuevan las salas laterales de la planta baja, y se bautizan salas “Luxemburgo”. Este título hace referencia al antiguo museo del Luxemburgo, origen de las colecciones del museo de Orsay.

Cada año, varios millones de visitantes franquean las puertas del museo de Orsay. Se les ofrece la magnífica decoración de esta antigua estación a la que le faltó poco ser destruida, preludio de un apasionante viaje por uno de los periodos más fértiles de la historia del arte.

Créditos: reportaje

Directeur de la publication — Guy Cogeval,  président de l'établissement public des musées d'Orsay et de l'Orangerie
Alain Lombard — Administrateur général
Martine Kaufmann — Chef du Service Culturel et de l'Auditorium
Francoise Le Coz — Responsable du secteur Internet et multimédia
Eric Jouvenaux — Concepteur et chef de projet
Exposition réalisée en collaboration avec:  —
Caroline Mathieu — Conservateur général
Alice  Thomine-Berrada — Conservateur du patrimoine
Clémentine Lemire — Chargée d'études documentaires
Iconographie — Musée d'Orsay et RMN-Grand Palais 
Toute réutilisation des images présentées est interdite

Créditos: todos los contenidos multimedia
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