Del 1750 al 2014

Museo Pallarols - Arte Religioso

Museo Pallarols

Desde 1750 en Barcelona y llegando a Buenos Aires en 1804 el apellido Pallarols y siete generaciones de plateros han hecho de la orfebrería rioplatense una gloria de repercusión internacional.

La historia artística de la familia Pallarols está labrada por tradición, estilo y buen gusto. Al calor de la fragua, los Pallarols han trabajado los nobles metales para dar vida a piezas inigualables de las más diversas formas.

La historia comienza en el viejo mundo, en la Barcelona del siglo XVIII. Vicente Pallarols (1735-1810) sin saberlo, iniciaba con sus estudios un linaje de orfebrería que continuaría por más de doscientos sesenta años. Vicente llevó una vida dedicada al oficio y educó a su primogénito Rafael entre cinceles y buriles. La tradición se iniciaría y sería transmitida de generación a generación, de padres a hijos, de abuelos a nietos.

Rafael Pallarols, nacido en 1782, trajo consigo al Nuevo Mundo la riqueza de las enseñanzas de su padre. Al mudarse a las costas del Río de la Plata a los dieciocho años, ya era un iniciado en los secretos de la platería. En Buenos Aires, se encontró con una ciudad en conflicto. Fue testigo de las Invasiones Inglesas y del desprendimiento de la Monarquía Española. Decidió regresar a su terruño y al taller de su padre, en ese momento ubicado al final de la calle Carretas de Barcelona.

La saga familiar continúa con Vicente Pallarols y Sabaté (1832-1904), platero de oficio y aventurero de corazón. Otro Pallarols cruzaría el Atlántico para experimentar la vida en la Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas. Su vida en Buenos Aires lo inspiró a labrar piezas e historias que el museo familiar Pallarols conserva en sus vitrinas. Vicente también abandonaría la ciudad Americana para retornar a su Cataluña natal. Un año más tarde, combatiría en la guerra de Crimea y habiendo sobrevivido, continuaría con su oficio en Cataluña.

La tradición familiar de viajes a América dio sus frutos y fue José Pallarols y Torras (1879-1951) quien asentó finalmente a la familia en tierras Argentinas. Apenas un año después de llegar, José instalaría su propio taller en el barrio de Núñez, la ciudad de Buenos Aires. Logró posicionarse entre destacadas familias que valoraban su arte y encargaban sus piezas. Entre sus clientes se distinguían eminentes coleccionistas rioplatenses como Isaac Fernández Blanco y los hermanos González Graño, entre otros. El actual Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco cobija en su interior, un mate de plata que lleva la marca del inigualable punzón de Pallarols y Torras.

La herencia del noble oficio continuó con Carlos Pallarols Cuní, eximio dibujante que aportó un fuerte vuelo artístico a la producción familiar. Junto a su padre, y luego junto a sus hijos, realizaría numerosas obras que cobrarían importancia histórica.

El legado familiar de un oficio transmitido de padres a hijos, cobró su máximo esplendor en Juan Carlos Pallarols. Con él, el apellido Pallarols se ha elevado a nivel internacional y hoy se lo reconoce como una distinguida marca de calidad y estilo.

Créditos: Historia

Cuaradores — Luciana Elli- Ezequiel Seoane
Corrector — Jorge Audino
Fotografías — Archivo Museo Pallarols y Luciana Elli 

Créditos: todo el contenido multimedia
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