Máscaras guatemaltecas

British Museum

Historias de Guatemala contadas a través de la colección de máscaras del Museo Británico

Una tradición guatemalteca
En Guatemala las máscaras son una costumbre milenaria. Durante este tiempo, los modos de fabricación, lo que representan y cómo se usan han pasado por numerosas adaptaciones. Hoy las máscaras siguen desempeñando un papel fundamental en ceremonias, rituales y representaciones.
Máscara olmeca
Esta extraordinaria máscara de piedra fue tallada por los olmecas hace unos 2500 años. Al no tener aberturas para los ojos, y dado su reducido tamaño, se cree que se usó como colgante y no como máscara.

Los olmecas y las culturas mesoamericanas posteriores no utilizaban herramientas metálicas. Esta máscara, hecha de serpentina —una piedra muy dura—, habría sido modelada con herramientas de piedra y abrasivos durante un largo período.

En las mejillas, a ambos lados de la boca, hay dos motivos abstractos grabados en la superficie. Estos representan los primeros cimientos de un sistema de escritura jeroglífica que sería adaptado y perfeccionado por los mayas del Período Clásico siglos más tarde (250-900 d. C.)

La cultura olmeca se ubicaba principalmente en lo que hoy es la costa del golfo de México.

Sin embargo, esta máscara se encontró en la región de Petén, perteneciente a la actual Guatemala.

Se cree que, cientos de años después del colapso de la civilización olmeca, esta máscara fue muy valorada por los antiguos mayas como una reliquia ancestral de la región de Petén.

Las máscaras y los antiguos mayas
Los antiguos mayas tenían diversos usos para las máscaras. Los señores solían llevar máscaras y disfraces para simular que eran dioses o seres sobrenaturales.

Esta estela, perteneciente al yacimiento maya preclásico de Kaminaljuyú, representa una figura enmascarada vestida de militar.

La persona está de perfil, lo que permite ver la máscara superpuesta en la cara. La máscara es una de las primeras representaciones que se conocen del Gran Pájaro Principal, que llegó a ser uno de los dioses mayas más importantes.

Por razones aún hoy abiertas a debate, las grandes ciudades y el arte monumental que caracteriza el Período Clásico de los mayas comenzó a decaer después del año 900 d. C., sobre todo en zonas de la actual Guatemala.

Pero los pueblos mayas permanecieron en los mismos lugares, alimentando las creencias y prácticas instauradas por sus antepasados.

Los mayas mantuvieron, además, la actividad comercial y la interacción con sus vecinos, incluidos los aztecas del valle de México. Fue Moctezuma, el emperador azteca, quien alertó a los mayas k’iche’ de la llegada de los españoles.

Las máscaras de la conquista
Alentado por su victoria contra los aztecas, el conquistador español Hernán Cortés puso el ojo en las tierras de los pueblos de habla maya en el sur. La historia de la conquista de los mayas k'iche’ se cuenta en el «Baile de la conquista», según el cual...

Cortés ordena a Pedro de Alvarado, una de las figuras principales en la conquista de México, dirigir un ejército hasta Guatemala.

Las noticias de la llegada inminente de los españoles son recibidas en Q'umarkaj, la capital de los mayas k'iche’ en Guatemala. El guerrero Tecún Umán es llamado a liderar la resistencia k'iche’ contra este nuevo enemigo.

Alvarado y Tecún Umán se encuentran en el campo de batalla. Tecún Umán mata al caballo de Alvarado pero, ¡cuál no sería su sorpresa cuando este sobrevive! Alvarado se pone en pie y acaba con Tecún Umán. Tras la batalla, la conversión de los mayas al cristianismo ocurre de manera pacífica.

Los oficiales de la colonia de Guatemala y los frailes fomentaron, incluso impusieron, el Baile de la conquista, pues este encarnaba una versión positiva de la conquista y la conversión al cristianismo. Con el tiempo, este baile se ha convertido en una tradición y hoy es uno de los más populares de Guatemala.

Los bailes de las conquistas no son exclusivos de Guatemala; México tiene sus propias versiones, como la Danza de la pluma en Oaxaca. Se cree que muchos elementos del baile proceden del período anterior a la conquista, como por ejemplo el majestuoso tocado de plumas que se ve aquí. Como ocurrió en Guatemala, el baile fue adaptado con el fin de hacerlo agradable para los conquistadores españoles. Muchos de los personajes que aparecen en el Baile de la conquista de Guatemala están también en los de México.

Doña Marina
Doña Marina, a menudo conocida despectivamente como la Malinche, fue la indígena que hizo las veces de intérprete para Cortés durante la conquista de México. Ha sido abiertamente despreciada y tachada de traidora a su pueblo, pero en los últimos tiempos se ha tendido a considerarla una superviviente excepcional. Aparece frecuentemente en bailes tradicionales de América Central, sobre todo en los de la conquista.
La danza del venado
Antes de la llegada de los europeos, que trajeron consigo cerdos, ovejas y ganado, los mayas dependían principalmente de animales salvajes para obtener proteína. Es probable que criaran pavos y patos para su consumo inmediato, pero venados, conejos y otros mamíferos eran procurados mediante la caza. Aunque no domesticaban venados, sí es posible que los amansaran y que estuvieran acostumbrados a la presencia humana desde una edad temprana, convirtiéndolos así en presa fácil para los cazadores.

La cacería del venado solía ser una actividad grupal en la que se juntaba a los animales con la ayuda de perros y pitos para matarlos después con lanzas arrojadas con estólicas. Hay pruebas arqueológicas que hacen pensar que la carne de venado era la preferida por los antiguos mayas; lo que no se sabe es si su consumo era habitual o estaba reservado para ceremonias especiales.

Para los mayas, los venados eran poderosas personificaciones de fuerzas naturales como el sol y la lluvia, y su sacrificio ritual y consumo se asocian con los festivales anuales de renovación y el ascenso al poder de nuevos gobernantes. Es probable que La danza del venado, cuyo simbolismo se conserva aún hoy, tuviera su origen en las cacerías de la época precolombina.

Una máscara para cada ocasión
En Guatemala, las máscaras están presentes en innumerables danzas tradicionales y celebraciones, muchas de las cuales son regionales o, incluso, exclusivas de un pueblo en particular. Se siguen creando para distintos eventos y se adaptan a los cambios en los gustos y tradiciones. Esta máscara de bruja, adquirida por el Museo Británico en 1981, podría ser un ejemplo temprano de la adopción de la fiesta norteamericana de Halloween.

Las máscaras de diablo como estas se usan en el baile de La legión de los veinticuatro diablos. Concebidas por los frailes tras la conquista para educar a la población guatemalteca en la virtud cristiana, cada máscara de diablo representa un pecado concreto.

En Guatemala, máscaras como esta con grandes narices y largos bigotes se usan para satirizar a sus vecinos mexicanos.

Esta excelente máscara representa a una persona esgrimiendo una mueca. No es un personaje conocido, por lo que podría haberse creado especialmente para un evento concreto.

Los monos son habituales en las danzas tradicionales y están entre los favoritos de los turistas que compran máscaras a modo de recuerdo.

Artesanía
El oficio de elaborar máscaras lleva cientos de años en las manos de especialistas y, con frecuencia, es un arte que se transmite de una generación a otra.

Las máscaras más antiguas suelen ser de madera dura y su tallado habría llevado varias semanas.

Las cintas pueden ser de distintos materiales, desde cuero hasta cuerda. Aquí se ha utilizado un cordón de zapato.

Los artesanos de máscaras más consumados y reconocidos firmaban su trabajo con sus iniciales, como en este caso: PV.

Las máscaras de buena calidad eran muy valoradas y se cuidaban con mimo generación tras generación. Con frecuencia eran reparadas, pintadas de nuevo o se les buscaba nuevas aplicaciones.

En esta máscara se aprecia una densa capa de pintura, lo que significa que ha sido pintada varias veces a lo largo del tiempo. Se puede ver cómo se han ido aplicando distintos colores; tanto es así que, antes, la máscara pudo tener un aspecto muy diferente o, incluso, representar a otro personaje.

Esta máscara tenía también gran valor. Muestra claros signos de reparación: una parte desprendida ha sido unida mediante clavos.

Y, a pesar de que a lo largo de los años ha padecido...

...carcoma...

...y su superficie se ha desconchado,

...la calidad de la obra salta a la vista.

Milenios de continuidad
Esta exposición comenzó con una máscara olmeca de hace 2500 años. La fecha de la máscara guatemalteca que se muestra aquí no está clara; probablemente, era ya una antigüedad cuando llegó al Museo Británico en 1981, pero permite ver la continuidad del estilo que ha caracterizado las máscaras guatemaltecas durante cientos de años, incluso miles. En esta máscara se aprecian cejas flamígeras, un rasgo considerado característico del arte olmeca.

Y así cerramos el círculo: de la máscara olmeca del principio a esta enorme hacha ceremonial, también olmeca, y las características cejas flamígeras.

Créditos: Historia

Todas las imágenes © Trustees of the British Museum.
Texto y selección de imágenes: Kate Jarvis (Museo Británico).
Gracias a Jonathan Mortemore, Christos Gerontinis, Claudia Zehrt y otros colaboradores de este proyecto del Museo Británico y Google Arts & Culture.

Créditos: todo el contenido multimedia
En algunos casos, es posible que la historia destacada sea obra de un tercero independiente y no represente la visión de las instituciones que proporcionaron el contenido (citadas a continuación).
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