Teotihuacán: Ciudad de agua, ciudad de fuego

de Young Museum

Los latinos representan aproximadamente el 17% de la población total de EE.UU. Aunque su historia en este territorio antecede a la fundación de la nación, muchos latinos se sienten como recién llegados. Una nueva exhibición aborda el tema de la inmigración desde un punto de vista histórico y conecta a los latinos de la actualidad con lo que algunos consideran su cultura ancestral. Durante la primera mitad del primer milenio, Teotihuacán, ubicada en el valle de México, fue el centro cultural, político, económico y religioso de la antigua Mesoamérica. Los vestigios de su arte y arquitectura han sido objeto de fascinación al menos desde la época de los aztecas, y aún hoy siguen siendo admirados y estudiados por eruditos y visitantes de todo el mundo.

La primera gran ciudad del continente americano
Teotihuacán, fundada en el siglo I a. C., se convirtió en un importante centro urbano en el siglo V d. C. Con alrededor de 100,000 habitantes, fue la ciudad más grande de su época en el hemisferio occidental. Los antiguos residentes de Teotihuacán enfrentaban problemas que todavía son relevantes para muchos residentes de EE.UU. La ciudad atraía a numerosos y diversos pobladores de todo Mesoamérica, y administraba con éxito la inmigración, las relaciones comerciales y los recursos. Al igual que los símbolos nacionales de nuestro propio país, Teotihuacán también buscó maneras de unir a los habitantes provenientes de diferentes entornos y tradiciones mediante un programa de arte y arquitectura para toda la ciudad que promoviera las creencias compartidas.
Grandeza ancestral
En la actualidad, el público visita Teotihuacán para maravillarse con sus reliquias. Las impresionantes pirámides de la ciudad ya eran conocidas y admiradas desde la época de los aztecas, que fueron quienes les pusieron nombre a Teotihuacán y sus pirámides casi 900 años después de la caída de esta gran metrópolis. Resulta difícil imaginar el gran esfuerzo humano necesario para construir estas magníficas obras arquitectónicas antes del uso de la rueda, los animales de carga y las herramientas de metal. Las ruinas de Teotihuacán son uno de los sitios arqueológicos más visitados del mundo. ¿Qué atrajo a sus primeros inmigrantes?
Una ciudad de inmigrantes
Los arqueólogos creen que un importante evento geológico, como una erupción volcánica, atrajo a un gran flujo de inmigrantes a Teotihuacán. Al igual que muchos de los inmigrantes actuales de Estados Unidos, los que llegaron a continuación probablemente se trasladaron a la ciudad por motivos económicos. Teotihuacán era una ciudad muy atractiva por sus productivas tierras agrícolas y su creciente presencia como centro de comercio en Mesoamérica. También se cree que miles de personas de lugares cercanos y lejanos llegaban a Teotihuacán en peregrinajes religiosos, y que muchos de ellos se quedaban.

Este recipiente con tres patas probablemente fue importado a Teotihuacán y, luego, un artista local lo cubrió con estuco y lo pintó.

Los barrios
Al llegar a ciudades multiculturales como la antigua Teotihuacán o Los Ángeles en la actualidad, los inmigrantes desarrollan estrategias para sobrevivir como grupo social. Muchos viven en comunidades específicas donde pueden continuar expresando determinados aspectos de su cultura original. Desde su fundación, la sociedad de Teotihuacán integró diversos grupos étnicos y lingüísticos bajo una sola identidad. Sin embargo, alrededor del año 250 d. C., los grupos que inmigraban de lugares lejanos se instalaron en tres barrios claramente diferenciados en las afueras de la ciudad. Esta urna, hallada en una zona conocida como el barrio de Oaxaca, probablemente se importó desde el valle que lleva el mismo nombre, y puede haber sido una reliquia familiar.
La vida en la densidad urbana
Fuera del núcleo ceremonial de la ciudad, donde se construyeron las pirámides, el entorno edificado de Teotihuacán consistía principalmente en complejos de apartamentos con arquitectura similar construidos en disposición de cuadrícula (organización de viviendas similar a la de muchos residentes urbanos de EE.UU.). En estos apartamentos, vivían grandes grupos de familias que, a menudo, se especializaban en la producción de artesanías específicas, como la obsidiana o la cerámica.

Este recipiente, ilustrado con una figura de perfil que lleva un tocado de plumas, se fabricó en un complejo de apartamentos conocido como Tetitla. Las conchas marinas y los fragmentos que se encontraron en este lugar indican que los residentes de Tetitla eran comerciantes de alto nivel vinculados con la región de los mayas.

Relaciones comerciales
Al igual que las ciudades de Nueva York o Chicago, Teotihuacán fue un centro de comercio y producción que trascendía sus propias fronteras. Su amplia red de comercio se extendía desde el Pacífico hasta el Atlántico, y algunos de sus barrios y complejos de apartamentos se especializaban en el comercio. En el barrio de los comerciantes, ubicado en el noreste, un grupo vinculado con la región centro-norte de Veracruz importaba materiales valiosos, como cerámica, jade, ámbar, sílex y caracolas. Los artefactos que se encontraron en todas partes de la ciudad, como esta caracola, que combina las tradiciones artísticas mayas y oaxaqueñas, indican que las costumbres de otras regiones prosperaban junto a los estilos de Teotihuacán.
Arte en casa
Se calcula que en Teotihuacán había alrededor de 2,000 complejos de apartamentos. Por lo general, cada uno contaba con apartamentos familiares ubicados alrededor de un patio común. En muchos casos, las paredes estaban decoradas con detallados murales que se pintaban directamente sobre el yeso húmedo, lo que creaba una superficie extremadamente durable. Con el paso del tiempo, las paredes superiores se fueron derrumbando y solo quedaron las pinturas inferiores. Las imágenes de los murales eran similares a las de los edificios de mayor tamaño, lo que unificaba visualmente a la ciudad. Al igual que la bandera de EE.UU. y otros símbolos nacionales, estas expresiones ayudaron a armonizar una población diversa y establecer ideales unificados.
Pirámide del Sol
Los inmigrantes se sentían atraídos a Teotihuacán por su reputación como centro económico, religioso y cultural, y la Pirámide del Sol es el símbolo visual de ese poderío. La Pirámide del Sol, que domina el centro de la ciudad, es el monumento más grande de Teotihuacán y uno de los más grandes jamás construidos en el mundo antiguo. La estructura, edificada alrededor del año 200 d. C., abarca aproximadamente 5 hectáreas y se eleva hasta los 60 metros de altura, lo que la convierte en uno de los edificios más altos del hemisferio occidental hasta la llegada del rascacielos moderno.
Antiguo dios del fuego: Destrucción y renovación
Los arqueólogos creen que la Pirámide del Sol tenía un templo en la cima que albergaba a esta escultura de obsidiana, de gran tamaño, que representaba al antiguo dios del fuego. El fuego era una fuerza esencial que impulsaba y, a la vez, amenazaba a la ciudad. La deidad que lo dominaba lo controlaba y lo apaciguaba. Las imágenes del antiguo dios del fuego desempeñaron un papel importante en la unificación de la ciudad. Las primeras versiones de esta deidad aparecieron en el centro de México, en el oeste del país y en Oaxaca. En Teotihuacán, se encontraron más de 100 figuras del antiguo dios del fuego, lo que representa su importancia para los inmigrantes provenientes de esas regiones.
Pirámide de la Luna
La Pirámide de la Luna comenzó como un modesto templo al inicio de la historia de Teotihuacán, entre los años 50 d. C. y 100 d. C. Esta fecha parecería sugerir que la religión del estado fue uno de los principales atractivos para algunos de los primeros inmigrantes. La Pirámide de la Luna, de 46 metros de altura, es el segundo monumento más alto de la ciudad. Alrededor del año 250 d. C. la estructura se amplió en gran medida y se enterraron ofrendas para su inauguración. Se distribuyeron cuidadosamente grupos de esculturas y objetos de pizarra, pirita y cerámica alrededor de figuras humanas hechas de obsidiana y esquisto verde. Todos esos materiales tenían significados especiales.
Obsidiana: utilidad y ritual
La obsidiana es un vidrio que se produce a partir del calentamiento brusco y el posterior enfriamiento de la lava volcánica. Cuando se fractura, expone un borde extremadamente filoso, y es por eso que se la usó como herramienta de corte durante miles de años. Al ser una mercancía de gran valor comercial, la obsidiana tuvo suma importancia en el desarrollo del estado de Teotihuacán. Los primeros líderes lograron controlar los depósitos de obsidiana en las afueras de la ciudad, y organizar grupos de trabajo para extraer la materia prima y llevarla de regreso a Teotihuacán. También supervisaban el trabajo de los artesanos que tallaban la obsidiana para convertirla en cuchillas funcionales y elaboradas figuras rituales.
El poder del verde
El jade y el esquisto verde eran materiales extremadamente valiosos para los antiguos teotihuacanos. Muchas de estas piedras preciosas provenían de tierras lejanas y se importaban por medio de las extensas redes de oferta y comercio de Teotihuacán. Eran apreciadas por su color verde, que simbolizaba al maíz y la fertilidad agrícola. Los primeros teotihuacanos lograron cultivar el maíz con eficiencia mediante la redirección los recursos hídricos y el desarrollo sistemas de irrigación complejos, lo que les permitió producir un suministro de alimentos suficiente para una gran población. El éxito del cultivo del maíz fue fundamental para garantizar la supervivencia de la ciudad. Las necesidades agrícolas aún inciden en la migración de poblaciones en todo el mundo.
Pirámide de la Serpiente Emplumada
La Pirámide de la Serpiente Emplumada es el tercer edificio más grande de Teotihuacán. Su tamaño no es extraordinario en comparación con las Pirámides del Sol y la Luna, aunque sus cuatro fachadas estaban talladas con lujosas y enormes imágenes de serpientes onduladas con coronas de plumas en la cabeza. Los cuerpos de las serpientes tienen tocados similares a un rostro con pendientes en la nariz que parecen representar a un cocodrilo primitivo, un símbolo utilizado por los aztecas más adelante para señalar el comienzo de una nueva era. Las conchas talladas alrededor de los cuerpos de las serpientes representan la importancia del agua, que también puede observarse en la arquitectura de los alrededores.
La Ciudadela y el mito de la creación
La Pirámide de la Serpiente Emplumada está dentro de un complejo llamado la Ciudadela, que cuenta con quince plataformas escalonadas en torno a una plaza hundida de gran tamaño. Los arqueólogos encontraron evidencias de que los teotihuacanos inundaban la inmensa Ciudadela para llevar a cabo representaciones rituales del mito de la creación que convertían a esa plaza en una simulación del mar primitivo. La Pirámide de la Serpiente Emplumada representaba una montaña sagrada que emergió del mar para dar inicio al tiempo. El tiempo y el antiguo calendario mesoamericano eran cíclicos y requerían una ceremonia de renovación.
El túnel
En 2003, arqueólogos mexicanos descubrieron un túnel que se extiende 103 metros desde el centro de la Ciudadela en dirección este hasta un punto ubicado directamente debajo de la Pirámide de la Serpiente Emplumada. Las investigaciones indicaron que este túnel se construyó a principios de la historia de Teotihuacán, alrededor del año 100 d. C., antes de la pirámide que lo cubre. Las paredes del túnel resplandecían, ya que sus constructores las habían espolvoreado con pirita, un mineral reflectante. El túnel fue excavado hasta el nivel de la capa freática para que los antiguos teotihuacanos tuvieran acceso al agua de manantial que viene de las profundidades de la tierra.
Un inframundo acuático
En la cosmología mesoamericana, la "cueva sagrada" que se encontraba debajo de la montaña primitiva representaba la entrada y el camino al inframundo, un lugar acuático lleno de riquezas y semillas nutritivas, habitado por deidades responsables de mantener el orden en el universo. Si la Pirámide de la Serpiente Emplumada representa la montaña sagrada, es posible que el túnel que corre debajo de ella represente este inframundo acuático. Quizás era el espacio ritual más importante de Teotihuacán. Los arqueólogos encontraron una colección fascinante de más de 50,000 objetos depositados como ofrendas. Cuatro figuras de esquisto verde podrían representar a los legendarios ancestros fundadores de Teotihuacán.
El dios de la tormenta: Poder elemental
Los recipientes del dios de la tormenta que se encontraron en el túnel reflejan la importancia de esta deidad en el sistema iconográfico de la Ciudadela y la Pirámide de la Serpiente Emplumada. El dios de la tormenta se representa con cejas arqueadas, ojos prominentes, un labio superior curvo y colmillos agresivos. Este dios de la tormenta sostiene un cetro en forma de rayo en la mano derecha, que representa el fuego y las tormentas fuertes. Teotihuacán se encuentra en una región árida y la productividad agrícola dependía del clima favorable y los sistemas para desviar el agua.
Un reflejo de las creencias
Este mural de la Serpiente Emplumada en un complejo de apartamentos muestra cómo las imágenes residenciales a menudo imitaban y reforzaban los sistemas iconográficos de edificios de mayor tamaño y la ideología cívica. Al igual que este mural, la fachada original de la Pirámide de la Serpiente Emplumada estaba pintada con pigmentos verdes y rojos. El fondo rojo representa los reinos cósmicos sagrados del mundo superior y del inframundo. La hematita y la pirita, de características resplandecientes, se mezclaban con la pintura para crear una superficie brillante que se activaba con la luz reflejada de las albercas poco profundas en el patio central del complejo. Al igual que en el túnel resplandeciente que estaba debajo de la pirámide, estos efectos de la percepción habrían recreado el entorno del inframundo acuático.
La caída de Teotihuacán
Muchos objetos de Teotihuacán, como esta figura de mármol, son evidencia de la violenta destrucción causada por un gran incendio que marcó la desaparición de la ciudad. Alrededor del año 550 d. C., se incendió el centro ceremonial y los objetos rituales fueron destruidos y esparcidos para despojarlos de su poder ritual. La desaparición de Teotihuacán puede haber sido el resultado de dificultades ambientales, o agitación política y tensiones sociales originadas por las migraciones al valle de México. Cualquiera haya sido el motivo, los sistemas de mantenimiento urbano y religioso ideados por los gobernantes de Teotihuacán, que habían tenido éxito durante más de 400 años, se desmoronaron, y el dominio regional de Teotihuacán llegó a su fin.

A pesar del colapso de Teotihuacán, su permanencia como ciudad más grande del hemisferio occidental durante varios siglos nos enseña cómo se integran las poblaciones inmigrantes multiculturales en la vida urbana, no solo en el mundo antiguo sino también en Estados Unidos en la actualidad. También demuestra las estrategias que sirven para unir a ciudadanos diversos mediante la religión, la ideología y el vocabulario visual compartidos. Los barrios de las principales ciudades estadounidenses donde viven mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, puertorriqueños y dominicanos, entre otros, son ejemplos modernos de vecindarios en los que los inmigrantes luchan por mantener rituales, culturas y símbolos propios y en común, y al mismo tiempo incorporarse al tejido nacional bajo una bandera única.

Créditos: Historia

The exhibition Teotihuacan: City of Water, City of Fire is on view at the de Young museum September 30, 2017–February 11, 2018.

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