Ciudadanía Democracia y Propaganda Electoral en México 1910-2018 

Museum of the Purpose of the Object

Explora con el MODO cómo la ciudadanía mexicana se ha organizado y movilizado a lo largo de poco más de un siglo,  para construir un órgano electoral autónomo, ciudadanizado y confiable, así como un sistema de partidos y representación política más plural, vigilado, cuestionado y exigido.

El presidencialismo  y su crisis
Las historias de la ciudadanía, la democracia y la propaganda electoral se yuxtaponen y atraviesan todo el acontecer del México moderno, desde que Francisco I. Madero exigió “Sufragio efectivo, no reelección” en 1909, hasta las competidas y debatidas elecciones políticas de la actualidad. 

Con esta exposición, el MODO contribuye a la revisión de los procesos a través de los cuales las mexicanas y los mexicanos nos hemos transformado en una sociedad civil cada vez más movilizada y organizada y hemos avanzado en el camino para construir un órgano electoral autónomo, ciudadanizado y confiable, así como un sistema de partidos y representación política más plural, vigilado, cuestionado y exigido.

La Revolución mexicana fue resultado de la farsa electoral de 1910 que proclamó a Porfirio Díaz triunfador para un séptimo periodo presidencial, con el supuesto 98.93% de los votos emitidos a su favor.

La época turbulenta (1917-1929)
La elección presidencial de 1917, en la que resultó electo Venustiano Carranza, fue la primera tras la promulgación de la Constitución y la primera en la historia del país realizada por voto directo. Antes se utilizaba un sistema de sufragio indirecto: los votantes elegían un colegio electoral y éste, a  su vez, elegía al presidente. 

Tras esta elección, el país pasó por una época turbulenta: en 1920 Carranza trató de imponer a Ignacio Bonillas, provocando el levantamiento armado del grupo sonorense encabezado por los generales Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, que culminó con el asesinato del “Primer jefe” en mayo de ese año y la elección de Álvaro Obregón como presidente.

Tras el mandato de Plutarco Elías Calles (1924-1928), Obregón se postuló para un nuevo periodo, resultando electo tras la muerte de sus opositores antirreeleccionistas: Francisco Serrano, asesinado y Arnulfo R. Gómez, fusilado por intentar un levantamiento armado.

Sin embargo, Obregón no consiguió ocupar el puesto pues también fue ultimado en el restaurante La Bombilla cuando celebraba su triunfo.

En 1929, con el propósito de terminar con la era de los levantamientos armados, Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que se convertiría en el PRI en 1946.

En adelante, las diferencias entre los caudillos revolucionarios se dirimirían en el seno del partido, que eligió tersamente a Pascual Ortiz Rubio para la elección de 1929, en disputa por la presidencia contra José Vasconcelos, del Partido Nacional Antirreleccionista, y contra Pedro Rodríguez Triana, del Partido Comunista Mexicano.

Vasconcelos no reconoció los resultados que le dieron el triunfo al candidato del PNR con el 93.58% de la votación; denunció un fraude mayúsculo y, luego de llamar al pueblo a la insurrección, marchó al exilio.

La era estable (1934-1976)
En 1934, por primera vez un candidato a la presidencia, Lázaro Cárdenas, realizó una amplísima gira por el país visitando innumerables poblados y, también por vez primera, el candidato presentó un programa de gobierno: el Plan Sexenal. A partir de la elección de 1934, y hasta 1988, todo México sabía que el vencedor sería el candidato del partido oficial.

Las expectativas y debates se reducían a especulaciones sobre quién sería designado como sucesor por el presidente en turno.

Pese a ello, las campañas del “aspirante” se realizaban con gran intensidad y se efectuaban espectaculares actos pletóricos de simpatizantes, como si se tratara de una reñida competencia.

Aunque todavía en las elecciones de 1940 y 1952, hubo ciertas fracturas en el partido oficial que se expresaron electoralmente en las candidaturas de Andrew Almazán y Miguel Henríquez, hasta la elección de 1988 las campañas electorales se desarrollaron sin más oposición que la del Partido Acción Nacional en condiciones de absoluta inequidad.

La farsa electoral (1976)
Tras el movimiento estudiantil de 1968, las insurgencias obreras y campesinas de los años setenta, los reclamos empresariales al régimen de Luis Echeverría y la insatisfacción de la clase media con el partido oficial, llegó la elección de 1976, en la que el único candidato registrado fue José López Portillo, por el PRI, el PARM y el PPS

En ese proceso electoral, el PAN no presentó aspirante, pero el Partido Comunista Mexicano hizo campaña por Valentín Campa, pese a no tener registro legal. Sus votos no fueron contados y, como marcaba la legislación, fueron a parar al limbo de las boletas anuladas, de manera que López Portillo fue electo presidente de la República con el 100% de los votos válidos.

La transición a la democracia (1982-2000)
Tras la caricatura electoral de 1976, se hizo evidente la necesidad de cambio y, al año siguiente, se aprobó una reforma electoral que permitió el registro de nuevos partidos. Con esta reforma se inició el lento, largo y a veces tortuoso proceso de la transición democrática mexicana. 

A diferencia de los comicios anteriores, en 1982 se presentaron siete candidatos a la presidencia y, por primera vez en la historia del país, se postuló una mujer: Rosario Ibarra de Piedra, quien compitió bajo las siglas del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

En 1988, se realizaron las primeras elecciones verdaderamente competidas del siglo XX y el país vivió la jornada con la inédita expectativa de un triunfo opositor.

Los resultados, tras el famoso incidente de la “caída del sistema” la noche del cómputo electoral, sólo fueron defendidos por el gobierno y el partido ganador.

En medio de una crisis de credibilidad, inició un nuevo ciclo de reformas electorales: se creó el Instituto Federal Electoral y se ciudadanizó la organización, realización y cómputo de los votos, lo que permitió, por primera vez en la historia moderna de México, el triunfo de un candidato opositor en el año 2000.

Comicios competidos (2006-2012)
En el siglo XXI, la existencia de un sistema de partidos auténticamente competitivo y de un órgano electoral autónomo ciudadano y sujeto a múltiples candados y vigilancia, tanto por parte de los partidos como de los propios ciudadanos, han fructificado en una mejor distribución del poder político. 

Esto permitió que durante las elecciones de 2006 y 2012, se desarrollará una intensa competencia, inimaginable veinte años atrás.

Credits: Story

Equipo del MODO

Antonio Soto, Arely Chong, Carlos González, Diego Salgado, Edmundo Vargas, Javier Ávalos, Jonathan Torres, Lizbeth Chavez, Mariana Moctezuma, Mariana Pérez, Martín Cruz, Natalia Cheng, Paulina Newman, Piedad Romero y Rosario Luna.

Selección y textos por Juan Manuel Aurrecoechea

Museo del Objeto del Objeto © 2018

Credits: All media
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