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Pose: foto moda méxico hoy
En el amplio mundo fotográfico, la fotografía de moda es la que ha roto esquemas y ha expandido las fronteras de la imagen.

En otros siglos, la pintura por medio del retrato, abusaba de ‘la pose’ como el medio para exhibir la grandeza de los personajes y subrayar el rostro de la belleza desafiando al tiempo.

La fotografía de moda no pretende tener el criterio de verdad del documentalismo, ni la profundidad psicológica de la fotografía construida.

Es por esto que resulta más lúdica, ligera y experimental, es el laboratorio de nuevas definiciones del género y el espejo del cambio social.

En ella los motivos son la belleza, el estilo y la esencia de la moda.

Ahora, en el ocaso del editorial impreso, este tipo de fotografía es tan libre como su manifestación instagramera y capaz de convocar a un público que likea sin parar, compartiéndola y haciéndola suya.

A pesar de esta naturaleza disruptiva de la foto de moda, si quieres vivir en México haciendo fotografía de moda para editorial, acabarás haciendo ‘vainilla’.

Imágenes nítidas de modelos caucásicos, ricos y felices en una lancha, en la playa, en ‘la Condesa’, en un imaginario limitado como de telenovela.


Existe un ‘adoctrinamiento’ que dicta que esas imágenes son lo que el público, los medios y las marcas quieren.

En contraste existe una producción alternativa de foto de moda mexicana que mira hacia afuera y hacia dentro al mismo tiempo, gracias a la dinámica de la cultura del internet.

Lo que busca POSE es delinear cuál es el panorama de la foto de moda en México en su vertiente más innovadora en la actualidad.

El fotógrafo de moda es diferente a sus compañeros, es más cercano al demiurgo, no es un coleccionista de momentos, es el Dr. Frankenstein, que dirige la escena: estilismo, moda, luces, maquillaje, modelos.

De esas muchas partes, resulta el Prometeo moderno en la imagen: la fotografía de moda

Aquí el autor es colaborativo, son construcciones estéticas donde la pose y el artificio se manifiestan en layers de photoshop

En estas imágenes cada adjetivo y accesorio están hechos en el laboratorio. Se hacen imágenes de cuerpos en escena que se confeccionan, no precisamente en un espacio tridimensional, sino en el fondo de una pantalla de computadora.

El escenario y el cuerpo se conjugan en la moda, transgreden lo establecido en búsqueda de lo bello en lo singular, lo único y lo diferente

Lo que se rompe es que, aún cuando lo parezca, esto no es la imagen tradicional de moda, sino un modo distinto de concebir el cuerpo: como estético en sí mismo, adjetivado por la moda utilizada y visto por la identidad de la puesta en escena en la que se encuentra.

Hacer fotografía de moda implica la posibilidad de ruptura y de rebeldía o de simplemente repetir, a la hora de elegir o construir locaciones o escenarios sucede lo mismo.

La moda existe en todos lados no solo en los cánones perfectos.

La fotografía de moda se plantea constantemente nuevas formas de abordar la belleza.

Actualmente hay propuestas que se rebelan a la belleza blanca impuesta y así construyen identidades, adjetivan marcas y renuevan imaginarios.

A través de la fotografía, se están construyendo nuevos cuerpos, únicos y singulares, en la moda conlleva a pensar como bellos otro tipo de corporalidades, que hasta hace unos años no existían en las pasarelas, pero hoy es impensable imaginar el siglo XXI sin cabezas semi rapadas y cabelleras coloridas.

La fotografía de moda más interesante en México suele ser urbana, en pocas ocasiones se retrata el paisaje rural.

Pero, es curioso como la generación más joven de fotógrafos de moda, salida de las pantallas y lo digital no entiende bien la moda al aire libre y trasciende el lugar común sobre lo campestre en sus imágenes.

Un lugar común mal manejado por el fashion film nacional y la foto de moda es recurrir a las ‘haciendas abandonadas’ como locación, perpetuando la construcción de “lo popular” impresa por las élites a lo largo del tiempo.

Desde el corselete que recuerda a Mr Pearl, la nube en la cara a la Yamamoto, la imagen sexy de un cuerpo en entredicho del siglo XIX, los tatuajes apuntan a la verdad: piercing, rayados y compresas son la esencia del cuerpo digital.

La cultura del internet ha impactado profundamente a la fotografía de moda que se ha trasladado de la página de revista a la publicación que sólo existe en la red: con un pie puesto en la web y el otro en el Instagram.

La fluidez de la imagen en la red ha impactado en las representaciones identitarias que se generan en la foto de moda.

Y tenemos propuestas que retoman la estética de grupos alguna vez subculturales.

O la elaboración de una suerte de nuevas identidades como el kawaii en Asia, que no es otra cosa que la estética de lo cute, en español: lo ‘mono’, lo lindo y lo tierno.

La cultura popular masiva se funde con la moda, la innovación se alimenta de lo que sucede en la calle, de lo efímero, de lo cotidiano, ya no en salones exclusivos de rancios eventos de gala.

La mente hecha a hachazos por la experiencia de los cartoons dominicales.


Vaca y pollito, Ren y Stimpy, por ese villano llamado ‘El’ de las chicas superpoderosas. El pícaro, el trickster, es la actitud para vivir -bien- en el mundo detrás de las pantallas.

Los jóvenes fotógrafos realizan tomas innovadoras. a partir de su imaginario visual más variado: del arte clásico, las fotos famosas o la cultura pop.

Hay imágenes que nos recuerdan a Norman Rockwell, a la Mona Lisa pero con un rostro del siglo XXI.

Créditos: Historia

Curaduría:
Gustavo Prado
Melissa Valenzuela

Corrección de textos:
Samantha Urdapilleta

Diseño:
Raúl Flores

Créditos: todo el contenido multimedia
En algunos casos, es posible que la historia destacada sea obra de un tercero independiente y no represente la visión de las instituciones que proporcionaron el contenido (citadas a continuación).
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