EL EDIFICIO DEL TEATRO REAL

Teatro Real

El edificio del Teatro Real, tal y como lo conocemos hoy, es producto de diversas remodelaciones a lo largo de su más de siglo y medio de vida. Esta visita permite explorar de forma única los espacios más emblemáticos del edificio, junto con lugares inaccesibles y cerrados al público.

Desde su inauguración en 1850 el edificio ha experimentado diversas reformas, usos diversos y cierres temporales.

Actualmente es un edificio rehabilitado totalmente en 1997, con 65.000 m2 de superficie y capacidad para 1.746 personas y una de las cajas escénicas más avanzadas e innovadoras de los teatros de Europa.

Situado en uno de los enclaves más significativos y monumentales del corazón de Madrid, el Teatro Real constituye el eje de una de las intervenciones urbanísticas más ambiciosas del siglo XIX realizadas en la capital, junto al barrio de los Austrias y frente al Palacio Real.

Los espacios que alberga el Teatro Real en sus 65.000 metros cuadrados, hacen de este edificio un enclave único. Su sala principal, con un aforo de 1.746 butacas (dependiendo del foso de la orquesta), reproduce la original con la que se inauguró el Teatro en 1850.

Tras su telón este emblemático edificio esconde una de las más avanzadas cajas escénicas de los teatros de Europa, cuya innovadora tecnología permite trabajar simultáneamente varias escenografías e intercambiarlas en tiempo récord, gracias a un sistema de plataformas superpuestas.

Junto con la innovadora dotación técnica conviven destacados espacios que, como sus grandes salones situados en la segunda planta del edificio, reproducen el ambiente de la ópera en el siglo XIX y albergan en su interior destacadas obras de arte.

Caja escénica

Boca: 18 X 14 m.
Escenario: 1.430 m2.
Parrilla: 37 m. (h.)
Foso: 24 m.

Bajo el escenario, dieciocho plataformas con movimiento vertical (cuatro inclinables y cuatro con movimiento horizontal), una plataforma para tráilers y otra montadecorado, permiten al Teatro Real cambiar completamente de decorado de acto en acto, con capacidad para llevar a escena 6 óperas simultáneamente.

La Sala Principal, con una capacidad para 1.752 personas, goza de un reconocido prestigio internacional, no sólo por su diseño y decoración, sino también por su excepcional acústica.

Con capacidad para 190 espectadores, la Sala Gayarre es un espacio polivalente dotado de un moderno equipamiento que lo hace ser el lugar idóneo para realizar tanto un recital lírico como actos de naturaleza empresarial.

El Foyer es el salón que da la bienvenida a todos los visitantes del Teatro Real. Un lugar ideal para observar, mirar y ser mirado, mientras el visitante se pierde entre sus espectaculares columnas.

Con una privilegiada situación justo sobre la entrada principal del Teatro, el Salón Goya ocupa el espacio donde en el teatro de 1850 la Familia Real recibía a sus invitados.

El Teatro Real dispone de una magnífica terraza desde la que se pueden contemplar las bellísimas vistas del Palacio Real y los jardines de la Plaza de Oriente.

Lo primero que llama la atención al pisar la alfombra del Salón Vergara, es la cuidada decoración de sus 130 m2 con importantes obras de arte, entre las que destacan una consola del siglo XVIII así como óleos del siglo XIX pertenecientes a la colección del Museo del Prado.

En el Salón Arrieta destaca la lámpara que adornaba el antiguo Palco Real del Teatro antes de su reforma y que ahora preside e ilumina este espacio. Llaman la atención los tapices fabricados en Bruselas y en la Real Fábrica de Tapices en los siglos XVII y XVIII,

El especial atractivo del Salòn Felipe V, o Salón Real, reside en que en él se resume gran parte de la vida del teatro a través de los distintos cuadros que adornan sus paredes, que ilustran los reyes que de una manera u otra han escrito alguna página en la historia del Teatro Real.

Presidido por una inmensa alfombra y un espejo veneciano, el Salón Carlos III contiene, en su rotonda anexa, dos óleos pertenecientes a la colección del Teatro Real que representan al tenor Ronconi y al compositor Arrieta.

En el Salón de Baile, la decoración teatral, firmada por Pascua Ortega, hace alusión a los antepechos de los palcos originales. En ella se recrean ambientes operísticos donde se exhiben trajes utilizados en montajes de ópera históricos como Aida y Ana Bolena e instrumentos musicales. Pero el rasgo más determinante es el techo estrellado, sus 630 terminales de fibra óptica reproducen el cielo de Madrid.

Este es uno de esos lugares del Teatro Real en los que se puede decir que una obra de arte está enmarcada por otra. Y es que a la moderna decoración y diseño del Café de Palacio, con maderas de cedro libanés, estuco y mármoles, hay que sumar la colección de cuadros cedidos por el Museo Centro de Arte Reina Sofía y la Comunidad de Madrid, de autores tan reconocidos como Cuixart, Canogar, Barjola, Bores, Equipo Crónica, Rivera, Delgado o Macarrón.

El Teatro Real dispone de talleres que cubren toda la actividad de un teatro de ópera. En el departamento de Sastrería se fabrican los trajes que los cantantes llevan a escena, y han creado desde complicados trajes de época del siglo XVI a los diseños más innovadores y vanguardistas.

En el taller de Caracterización se crean todo tipo de pelucas, postizos y transformaciones. Cada peluca está hecha de pelo natural y es fabricada pelo a pelo, dándole una sensación de naturalidad que aguanta los primeros planos de la era digital.

Repartidos por la sexta planta del Teatro Real, hay numerosos espacios de ensayo, tanto de solistas como de conjuntos. Todos disponen de espectaculares vistas al casco histórico de Madrid a través de los ventanales corridos que ocupan todo el nivel.

La sala de ensayo de orquesta, o sala Manuel de Falla, revestida de madera, se deja envolver por la superficie curva de la cubierta abarcando el volumen necesario para que las notas musicales resuenen en las mejores condiciones. Unos grandes paraguas de madera se despliegan con la doble función de iluminar y matizar la reflexión acústica, conformando un espacio singular y acogedor que contempla el escaparate del Madrid antiguo a través de la columnata de la fachada de Ópera.

Con más de 76 metros de altura, la torre escénica del Teatro Real es un auténtico mirador que permite una vista de 360º del casco antiguo de Madrid.

Es tal la altura de la caja escénica que el edificio de Telefónica de la Gran Vía (visible en la distancia) cabría en ella, desde el foso escénico hasta la torre.

Créditos: reportaje

Comisario: Jorge Féliz

Fotografía: Javier del Real

Teatro Real.

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