27 oct. 2016

Permanecer y cambiar

Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

Un paseo por el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

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Date un vuelta por sus salas y descubre lo que guarda en su interior

El edificio en el que se encuentra el Museo fue construido por el arquitecto Aníbal González como parte del conjunto de la Plaza de América para la exposición Iberoamericana de 1929.

Fue denominado Pabellón de Industrias, Manufacturas y Artes Decorativas, más tarde Pabellón de Arte Antiguo e Industrias Artísticas y posteriormente, Pabellón Mudéjar.

En él se instaló el Museo de Artes y Costumbres Populares en 1972 y se abrió al público en 1973. El edificio dispone de cuatro plantas que alcanzan una superficie cercana a los 8.000 m2, distribuidos entre instalaciones al público y servicios internos (conservación, restauración, investigación, difusión y administración).

El legado Díaz Velázquez
Dos generaciones que llegaron a conformar la colección de bordados y encajes que guarda el museo hoy en día

El área de exposición permanente de la planta principal está dedicada íntegramente a la colección Díaz Velázquez.

Las salas I y II contienen una selección -el 10% aproximadamente- de las piezas más representativas de la colección de bordados y encajes Díaz Velázquez, una de las más completas de Europa en este género.

En estas salas se ofrece un panorama de las distintas técnicas y funciones del bordado en blanco que incluyen desde la ropa de cama y de mesa hasta la lencería femenina pasando por las ropas infantiles y la ropa litúrgica.

Las salas VI y VII contienen la reconstrucción de la vivienda de la familia que donó dicha colección. El espacio interior de una vivienda suele dar una idea bastante exacta, no sólo del nivel social de sus moradores, sino también de sus gustos estéticos, su manera de concebir y distribuir el espacio, sus actividades, sus hábitos y su forma de vida en general. La concepción de la casa y su moblaje corresponde a los estereotipos de la alta burguesía andaluza de finales del siglo XIX.

La casa
Espacios habitados y enseres vividos

La casa alberga la relación humana más primitiva: los lazos de sangre. Estos lazos se estructuran en lo que llamamos familia, sea cual sea su forma en cada cultura. Dentro de la casa es donde los miembros de la familia satisfacen las necesidades más elementales, las más cercanas a nuestro instinto animal: el hambre, el sueño, el sexo, el cobijo.

La identificación de los conceptos «casa» y «hogar» hablan a las claras de lo importante que ha sido el fuego como elemento aglutinador de la vida familiar. En la habitación donde está el fuego se cocina y se come,se descansa o duerme y se charla, se reciben visitas y, en general, se está.

A partir del siglo XVIII, antes en el entorno urbano que en el rural, las funciones y enseres de esta estancia empiezan a diversificarse y segregarse, apareciendo espacios diferenciados como el dormitorio, el comedor o la sala de estar, mientras que el mobiliario y los enseres de cocina se fueron haciendo cada vez más variados.

Los museos etnográficos van dando cabida a los ajuares domésticos que el tiempo deja en desuso para invitara la reflexión sobre esas transformaciones, para hacernos pensar sobre su sentido y sobre lo que hay escondido tras ellos.

Los oficios tradicionales
La pervivencia de la artesanía

En esta sección del museo se muestra una selección de las artesanías más importantes de Andalucía por lo exclusivo de su producción, el prestigio asociado a los objetos, su precio y el conocimiento especializado del artesano, pero también tienen su sitio otras artesanías más modestas como la cestería. Los saberes y las técnicas que hacen posible la transformación de la materia inerte en un objeto forman parte del denominado patrimonio inmaterial. Cada cultura tiene unas formas de trabajar que le son propias y que son indisolubles de una forma de creer, vestirse, sentir o divertirse.

La característica principal del trabajo artesano, más que la ausencia de máquinas que de hecho se utilizan, es que una sola persona cubre de principio a fin todo el proceso de fabricación del objeto, frente a la especialización en una sola fase del mismo que es propia del contexto de producción industrializado.

Otra característica importante de una labor artesanal «bien hecha» es la búsqueda de la seriación de los objetos producidos, de modo que un artesano era considerado excelente cuanto más parecidos entre sí fueran los objetos que fabricaba. Sin embargo, actualmente la producción artesana pretende lo contrario: personalizar la producción haciéndola única, lo que constituye un valor añadido.

La cerámica
Universo de barro

Las salas que siguen están dedicadas a la historia y los usos de la cerámica en Andalucía desde el siglo XIII hasta nuestros días, centrándose en la producción de azulejería, de cerámica histórica y de cerámica popular y por último, en la loza industrial de la fábrica de La Cartuja de Sevilla.

La mayor parte de la colección tiene su origen en Andalucía y reproducen motivos, colores e iconografías que son propias de esta región, aunque también se muestran piezas de otros centros productores españoles que tuvieron su influencia en la producción local.

La alfarería ha sido uno de los saberes y actividades de transformación que más ha caracterizado a las sociedades desde la prehistoria, tanto los procedimientos de fabricación como los tipos de enseres.

La selección de cerámica popular expuesta en esta sala proviene de los alfares andaluces y se organiza según las distintas funciones de uso que cumplía en la vida diaria, siendo muy variada hasta hace bien poco.

Así nos encontramos con contenedores de líquidos, enseres para cocinar, para almacenar en la despensa, comederos y bebederos de animales o habitáculos para los mismos.

Charles Pickman fundó la fábrica de loza con su nombre en 1841. Vivió el periodo de mayor expansión durante la segunda mitad del siglo XIX cuando consolidó su prestigio en el mercado nacional e internacional y, sobre todo, cuando mayor cantidad y variedad de producción se elaboraba y vendía.

Las vajillas son el producto emblemático de La Cartuja y el que no ha dejado de fabricarse nunca a lo largo de su historia.

Otro tipo de producción es el dirigido al comercio y la industria con un marcado carácter funcional y de escasa decoración. Se trata de piezas como bandejas, botes, aisladores eléctricos o sangraderas para hospitales.

La producción artística de La Cartuja incluye piezas para adornar jardines y espacios públicos, y piezas artísticas. Se caracteriza por constituir series de fabricación limitada, por tener una elaboración más costosa y por su tamaño considerable, dada su finalidad ornamental.

Armas
Una amalgama de técnica y artesanía

Un buen ejemplo del desarrollo de las técnicas de transformación de los metales es su aplicación a la fabricación de armas destinadas tanto a usos de aprovisionamiento, como la caza, como a usos bélicos o de defensa personal.

Este género de armas, sobre todo en el caso de las espadas, no sólo tuvo el destino bélico al que fatalmente está ligado, sino que se empleó también como un complemento del traje, de donde le viene el nombre de “espadas roperas”, convirtiéndose en el símbolo civil del caballero y originando un tipo de espada más ligera y adornada que la de batalla.

Técnicas de transformación
Metalistería

Arquetas y cerrojos, hierros de marcar, cencerros, palmatorias, elementos de un taller de metalistero...

Y terminamos con la última sala del recorrido de esta planta, dedicada a la documentación de los sistemas de medidas tradicionales de peso y de capacidad para áridos y líquidos...

...que a pesar de la generalización del sistema métrico, aún tienen cierta vigencia en el mundo tradicional agrícola.

Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
Créditos: reportaje

Permanecer y cambiar

Organiza: Museo de Bellas Artes de Sevilla
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

Comisariado: Mª del Carmen Morillo Fulgueira y Carmen García Morillo
Textos: Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
Fotografía: Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla
Montaje digital: Mª del Carmen Morillo Fulgueira

Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

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