2016

16 personajes que maravillan y... Miguel de Cervantes

Acción Cultural Española, AC/E

El propósito de esta muestra conmemorativa integrada en el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes es presentar con imágenes y palabras a algunos de sus personajes literarios, porque son ellos los que trazan el recorrido de su obra: desde su primera creación, La Galatea (1585), una novela pastoril, a la última: Los trabajos de Persiles y Sigismunda, relato bizantino que se publicó póstumamente, en 1617.

Audiovisual producido para la exposición "16 personajes que maravillan y... Miguel de Cervantes". Un recorrido por la azarosa vida del gran escritor Miguel de Cervantes y por su producción literaria.

LA GALATEA
Alcalá de Henares, 1585.

La Galatea es el primer libro de Cervantes publicado.

En las riberas del Tajo, la bella pastora Galatea vive libre de la pasión amorosa que consume a sus dos enamorados sin esperanza. Mientras tanto, su padre pretende casarla con un extranjero.

Galatea está libre de la pasión amorosa que consume a casi todos los pastores que comparten con ella las riberas del Tajo. Son sus enamorados sin esperanza dos inseparables amigos, el culto Elicio y el rústico Erastro. Cantan su belleza, hablan del deseo que tal hermosura provoca, y entretienen su dolor compartido contándoselo.

La pastora suele ir acompañada de su amiga Florisa, desamorada también; y así las dos, libres de la pasión amorosa, pueden juzgar la belleza de la disputa poética sobre el Amor -en su favor, en su contra- que se canta.

Cervantes no llegó a publicar la continuación de la historia.

La Galatea es una novela de Miguel de Cervantes publicada en 1585 en Alcalá de Henares con el título de Primera parte de La Galatea, dividida en seis libros.

La Galatea se suele clasificar como novela pastoril. Tal descripción es muy limitada. En efecto sus personajes son pastores, pero es un vehículo para un estudio psicológico del amor, y es éste el propósito de Cervantes al escribirla.

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Madrid, 1605.

No se sabe en qué aldea de La Mancha, hace ya siglos, vivía un hidalgo tan aficionado a los libros de caballerías que un día decidió tomar la profesión de los protagonistas de esas obras y ser caballero andante.

Y lo logró gracias a las armas de sus bisabuelos -eso sí, bien limpias-, su viejo caballo con nuevo nombre, Rocinante; y se llamó a sí mismo don Quijote de la Mancha.

Tras superar la difícil empresa de encontrar a una dama para que los gigantes vencidos se pusieran a sus pies: imaginó a la bellísima princesa Dulcinea del Toboso a partir del recuerdo de una moza labradora de quien anduvo él enamorado un tiempo.

Lo armaría caballero un ventero andaluz socarrón que don Quijote creyó que era castellano del castillo en el que estaba hospedado aunque fuera en realidad una venta.

Sancho era un labrador de una aldea de La Mancha, tenía mujer e hijos, y un buen día decidió dejarlo todo para andar a la ventura como escudero de un caballero andante.

Bien es cierto que tal caballero era un hidalgo vecino suyo y que le había prometido el gobierno de una ínsula. Y aunque el historiador diga que “tenía muy poca sal en la mollera”, iba a demostrar todo lo contrario.

En ese momento empezaba el diálogo inolvidable entre los dos personajes, tan dispares que, a medida que vivían juntos aventuras, se iban acercando en su forma de ser e iban uniéndose por el afecto.

¿Hombre o mujer? ¿Dama o princesa? Un secreto bien guardado que invita a ser descubierto. Dorotea usa su poder de persuasión para devolver a don Quijote a casa.

Dorotea aparece a la vista del cura, del barbero y de Cardenio como un apuesto labrador que, sentado en una peña, se lava los pies: ¡qué blancos y bellos! Luego verán su larga caballera rubia al quitarse la montera: ¡es una hermosa mujer!

Contará la razón de su disfraz de hombre. El apuesto don Fernando, hijo de duques, la sedujo bajo palabra de ser su esposo, y luego la abandonó para ir en pos de otra bella, Luscinda.

Dorotea, vestida de labrador, va en busca de su amado para hacerle cumplir su palabra. Lo logrará tras un sinfín de peripecias, porque felizmente ese voluble caballero irá a la misma venta en donde se reúnen todos los personajes cervantinos después de dejar sierra Morena.

Publicada su primera parte con el título de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" a comienzos de 1605, es la obra más destacada de la literatura española y una de las más importantes de la literatura universal.

Es la primera obra genuinamente desmitificadora de la tradición caballeresca y cortés por su tratamiento burlesco. Representa la primera novela moderna y la primera polifónica; como tal, ejerció un enorme influjo en toda la narrativa europea.

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NOVELAS EJEMPLARES
Alcalá de Henares, 1613.

Antes se llamó Tomás Rodaja, y luego el licenciado Rueda.

Un desgraciado encuentro va a cambiar su vida y nombre: una dama de rumbo -cortesana de postín- se enamora de él. Como Tomás no le hace caso, recurre ella a un membrillo hechizado que le lleva a las puertas de la muerte. El pobre estudiante amanecerá con una locura nunca antes novelada: “Imaginose el desdichado que era todo de vidrio”. Es ya el licenciado Vidriera.

No quería que nadie se le acercase porque iba a romperse, ¡él era de vidrio de pies a cabeza! Se vistió con una ropa parda, una camisa muy ancha y se la ciñó con una cuerda de algodón. Los veranos dormía en el campo a cielo abierto; y en invierno en el pajar, enterrado hasta la garganta. Iba por las calles loco y libre, diciendo verdades como puños.

Al cabo de un par de años, un fraile jerónimo logró sanarlo, y Tomás pasó, ya cuerdo, a ser el licenciado Rueda. Finalmente, acabó enrolándose en la milicia, en Flandes, donde dejó fama de sensato y valiente soldado.

Toda su vida gira en torno a una baraja: buscando los “oros” con mil argucias; frecuentando las tabernas y las “copas”; usando las “espadas” si hace falta, aunque se conformen con simples navajas; y recibiendo a cada rato solo “bastos”.

En la venta del Molinillo, un día de verano, van a conocerse por azar dos muchachos -tienen unos catorce años-, y desde entonces andan siempre juntos: Rincón, que maneja los naipes como un prestidigitador; y Cortado, hijo de sastre, que “corta” bolsas preñadas. Son dos pícaros que viven a salto de mata, de lo que pueden robar con naipes marcados, o practicando el arte de la tijera.

Se cuentan su vida y luego empiezan su camino literario: van a ganarle a un arriero todo lo que se deja; y cuando él quiere quitarles el dinero perdido, sacan su media espada y el cuchillo.

Cuando Preciosa canta y baila en la calle todos la admiran y le echan monedas sin parar: “llovían en ella ochavos y cuartos como piedras a tablado”.

Su belleza, su gracia, su duende harán que se enamore de ella un joven caballero, convertido un tiempo en gitano por su amor. Y esto llevará al desenlace: el reconocimiento de su origen noble.

Es de noche, están sentados en una vieja estera detrás de la cama de un soldado, el alférez Campuzano, que está curándose una sífilis en el Hospital de la Resurrección de Valladolid.

Son los perros de los hermanos de la Capacha, a los que acompañan de noche con una luz para que puedan ver las limosnas que les dan, y además vigilan el hospital.

Cipión y Berganza no lo saben, pero Campuzano los está escuchando y memoriza todo lo que oye porque luego lo escribirá en un coloquio, llamado de los perros.

Las Novelas ejemplares son una serie de novelas cortas que Miguel de Cervantes escribió entre 1590 y 1612, y que publicaría en 1613 en una colección impresa en Madrid por Juan de la Cuesta, dada la gran acogida que obtuvo con la primera parte de El Quijote.

Se trata de doce novelas cortas que siguen el modelo establecido en Italia. Su denominación de ejemplares obedece al carácter didáctico y moral que incluyen en alguna medida los relatos.

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SEGUNDA PARTE DEL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Madrid, 1615.

Antes fue llamado el Caballero del Bosque o de los Espejos, pero realmente es el bachiller Sansón Carrasco.

Se le llama el Caballero del Bosque porque sale al encuentro de don Quijote en un bosque, en plena noche, y también el de los Espejos por la casaca que lleva sobre la armadura con lunas pequeñas de resplandecientes espejuelos; sin embargo debajo de ella se esconde otro personaje.

Una mañana en que don Quijote, armado de todas sus armas, pasea por la playa de Barcelona, verá venir hacia él a un caballero andante que trae en su escudo una luna resplandeciente pintada:

-Insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna y vengo a probar la fuerza de tus brazos en razón de hacerte confesar que mi dama, sea quien fuere, es sin comparación más hermosa que Dulcinea del Toboso.

Y esta vez el Caballero de la Blanca Luna, antes Caballero de los Espejos, logrará vencer a don Quijote y nos sumirá a todos en la desesperación porque acabó con las aventuras de tal caballero andante. ¡Ay, Sansón Carrasco, qué hiciste!

Como en muchas de las historias de Cervantes, nada es lo que parece. Los duques colman de halagos a don Quijote y Sancho Panza a la vez que se ríen de sus ocurrencias por detrás.

Clavileño tampoco es lo que parece a primera vista. Un simple caballo de madera sumerge a don Quijote y Sancho en una aventura que nadie esperaba.

Clavileño el Alígero es un caballo de madera volador, y su vuelo se rige por una clavija que tiene en la frente. Aparece una noche en el jardín de los duques, llevado en hombros por cuatro salvajes vestidos de verde yedra. Al dejarlo en el suelo, uno de ellos dice: "-¡Suba sobre esta máquina el que tuviere ánimo para ello!"

Lo harán don Quijote y Sancho, aunque este a regañadientes por su muchísimo miedo.

En 1615 se publica la "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha", diez años después que la primera. A esta secuela del primer Quijote, Cervantes le otorga más seriedad y sentido filosófico sobre el tema del engaño.

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OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES NUEVOS
Madrid, 1615.

Cañizares, el celosísimo marido de doña Lorenza, una mujer joven y bella, le da todo lo que quiere: joyas, vestidos, caprichos; pero es una rica pobre porque él es un viejo podrido y celosísimo.

Pero para enredarlo todo está la vecina, Ortigosa. Le prometerá a doña Lorenza un mozo joven, que sabrá callar.

Le asegura que meterá al galán en su aposento y lo sacará de él a pesar de los mil ojos del viejo celoso y de las siete puertas cerradas.

Chanfalla es un ingenioso timador que va a crear de la nada su Retablo de las Maravillas y logrará que su público vea una serie asombrosa de figuras: personas y animales. ¡Y ay si no las ven!

Cautiva como Cervantes, e igual de luchadora, Catalina consigue con esfuerzo y sin claudicar las condiciones que impone para su matrimonio con el Gran Turco. Un cómodo encierro, entre telas y celosías.

Alguien le profetizó una vez que llegaría a ser rey, fraile, papa... Y lo consiguió finalmente a través del oficio de actor.

En 1615 publica "Ocho Comedias y ocho entremeses nuevos, nunca antes representados". Las fechas y orden de composición de los entremeses se desconoce. Fiel al espíritu de Lope de Rueda, Cervantes los dotó de elementos novelescos, como un argumento simplificado, con un tipo de descripciones que normalmente se asocian a una novela y al desarrollo de un personaje.

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LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA
Madrid, 1617.

Novela póstuma de Cervantes. Son dos jóvenes enamorados, pero peregrinan por el mundo fingiendo que son hermanos; van desde islas fantásticas a países conocidos, y tienen como meta llegar a Roma. En esa trabajosa vida se llamarán Periandro y Auristela, hasta recobrar el silencio -sileo, sigilum- de su felicidad en su nombre verdadero: Persiles y Sigismunda.

El amor de los protagonistas consigue lo imposible. Aunque para ello tengan que pasar mil adversidades y recorrer tierras y mares hasta llegar a Roma.

"Los trabajos de Persiles y Sigismunda" es la última obra de Miguel de Cervantes, publicada póstuma en Madrid en 1617. El propio Cervantes la consideró su mejor obra; sin embargo la crítica da este título unánimemente a "Don Quijote de la Mancha". Narra un conjunto heterogéneo de peripecias que, como era habitual en la llamada «novela bizantina» o «helenística», incluye aventuras y una separación de dos jóvenes que se enamoran y acaban encontrándose en una anagnórisis al final de la obra.

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EL AUTOR
MIGUEL DE CERVANTES

En el prólogo al lector de sus Novelas ejemplares, Cervantes dice que, al pie del retrato que le hizo don Juan de Jáuregui, debería poner lo siguiente:

“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies”.

No olvida que “fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo”.

CRONOLOGÍA
Acción Cultural Española
Créditos: reportaje

Organizado por
Acción Cultural Española (AC/E)

Comisaria
Rosa Navarro Durán

Ilustraciones
Pedro Moreno

Montaje y programación digital
Raquel Mesa (AC/E)

Traducciones Español-Inglés
Jenny F. Dodman

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Créditos: todos los contenidos multimedia
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