2 feb. 2012 - 4 may. 2014

Encuentros con la colección

Museu d’Art Jaume Morera

Un recorrido cronológico

El Monasterio de Piedra fue uno de los motivos habituales en la obra de Carlos de Haes, que dejó a un lado la imagen romántica del lugar y apostó por reflejar el fruto de la observación directa de un modo exuberante, desplegando la estética entonces en boga en los centros artísticos de la época.

En los años 80 del siglo XIX, la obra de Jaume Morera está dominada por la melancolía. Destaca la incorporación del mar como tema pictórico mediante las visiones de ciudades portuarias, que favorecen el uso de reflejos y efectos lumínicos en composiciones accidentadas, barrocas y llenas de encanto.

Presentada en la exposición nacional de 1884, esta naturaleza muerta es un ejemplo muy temprano del aclaramiento de la paleta de Jaume Morera, quien experimentó un giro hacia el intimismo y el simbolismo pictórico en el tramo final de su vida.

Elaborada durante su pensionado en Roma, esta pintura presenta una temática rural bañada por una luz cálida, que da un aire mágico a una escena cotidiana. La obra es también una muestra de la voluntad de Gili i Roig de aproximarse directamente a la escena que quería representar, tal como lo confirma la fotografía conservada en su archivo personal, prácticamente idéntica a la obra final.

Tradicionalmente considerada una obra de Antoni Samarra, gracias a un estudio detallado se concluyó que esta pintura es obra de Nicolau Raurich.

Antoni Samarra combinaba su trabajo de cantero con el dibujo y la pintura. El descubrimiento del Mediterráneo bañó sus obras de una luminosidad característica, que desarrolló de un modo casi autodidacta.

Entre las mujeres retratadas por Xavier Gosé destaca Stacia Napierkowska, una actriz francesa de cine mudo que protagonizó más de 80 películas durante la era silente.

"Viladrich es un revolucionario de la pintura. Pero conviene fijar hasta qué punto en el pasado retrocede su afán de renovación y enmienda. Desde luego, Viladrich no es un anarquista pictórico, […] Viladrich se queda bastante más acá; es un primitivo." (Ramón Pérez de Ayala, c. 1918)

Antes de adentrarse en la no-figuración, Leandre Cristòfol practicó una escultura enraizada en su realidad más cercana. De este sustrato, el artista extrajo verdaderos arquetipos, especialmente de la figura femenina.

Josep Benseny, que en 1935 solamente tenía 21 años, elaboró este cartel para la exposición de Leandre Cristòfol en el Círcol Mercantil, que fue la segunda muestra individual del artista en Lleida.

Entre las obras presentadas en la exposición del Círcol Mercantil de 1935 destacaron seis piezas alineadas con la estética surrealista, como esta "Morfologia", una de las mejores obras del Leandre Cristòfol anterior a la Guerra Civil.

Con las "Morfologies", Leandre Cristòfol inició una etapa de trabajo no figurativo marcada por la elaboración de formas oníricas en dos dimensiones, que eventualmente fueron sustituidas por trabajos en el ámbito objetual.

"Cosa lírica" —después llamada "De l’aire a l’aire"— fue un punto de inflexion en la producción artística de Leandre Cristòfol, y era el fruto de una línea de investigación iniciada con la intención de encontrar una vía de trabajo propia y original. Esta escultura fue la primera obra no figurativa que se expuso públicamente en Lleida, en 1933.

Durante los años 30, Cristòfol trabajó intensamente las morfologías filiformes mediante la aproximación a la poética del surrealismo y conectando con la estética propia de las figuras más destacadas del momento.

Junto a "L’espectre de les Tres Gràcies dins l’aura subtil", este collage es una de las mejores obras de Antoni Garcia Lamolla. Forma parte de la colección del Museo desde su donación por parte de la familia del artista en 2005.

Mostrada en la exposición de ADLAN celebrada en Madrid el 1935, "L’espectre de les Tres Gràcies dins l’aura subtil" es considerada una de las mejores obras de Antoni Garcia Lamolla, así como una de las obras clave del surrealismo en Catalunya.

Esta pintura fue una de las obras que configuraron la exposición logicofobista, celebrada en la galería Catalònia de Barcelona entre el 4 y el 15 de mayo de 1936. Fue la muestra colectiva más importante del surrealismo en España.

Realizada en plena Guerra Civil, "Anticipació òntica" es un assemblage de gran lirismo, que se nos revela aparentemente ajeno a la convulsión que acompañó el momento de su creación.

Pensados como obras en constante movimiento, los ralentís de Leandre Cristòfol se han considerado como prefiguraciones del arte cinético en Catalunya, y constituyen uno de los conjuntos más destacados de su producción artística.

Ton Sirera fue el fotógrafo más vanguardista del momento gracias a su apuesta decidida y pionera por la fotografía abstracta, que generaba a partir de depurados trabajos de macrofotografía y fotografía aérea.

"[Sirera es] un fotógrafo en posesión de unos ojos que saben ver y de una sensibilidad que sabe escoger." (Sebastià Gasch)

Parte de la serie dedicada a las máquinas, esta obra se enmarca en la época que Lluís Trepat decide establecerse en Barcelona y optar por abandonar el trabajo abstracto para evolucionar hacia una figuración altamente expresiva y distorsionada.

A medida que avanza la década de los 60, la pintura de Lluís Trepat deviene más luminosa, y el color toma el protagonismo al trabajo constructivo de unas obras que toman un aire más íntimo y narrativo.

"Desde el Grup Cogul, nuestra pintura toma otro cariz. Enseñábamos lo que pintábamos, con independencia de si gustaba o no, de si se podía vender o no. Sabíamos que no lo venderíamos pero nosotros queríamos hacer esa pintura." (Ernest Ibáñez Neach)

La obra más pequeña de la colección consiste en un cubito, un contenedor transparente que encapsula trazos caligráficos. Cuando Benet Rossell estaba en París, llevaba los cubitos en el bolsillo e improvisaba exposiciones allí donde iba, paso previo a dejar descansar cada pieza dentro de una copa.

El lenguaje artístico de Benet Rossell enraiza en el estudio de las caligrafías orientales y los alfabetos ideogramáticos. Mediante micrografismos, el artista crea un mundo miniaturizado que invita a ser descifrado, entrando en un universo sin principio ni fin, que trasciende el espacio y el tiempo.

Niko destacó por sus "carigrafías", retratos de figuras célebres del siglo XX cuyos rasgos característicos toman todo el protagonismo mediante una plasmación altamente sintética, que deviene el distintivo más claro del lenguaje plástico del artista.

Àngel Jové regresó a la pintura alrededor de 1982. Sin embargo, obras como ésta son más bien continuistas: mantienen una concepción fundamentalmente fotográfica y el cromatismo característico de Jové, al que añade nuevos colores de esmalte sintético mientras acentúa la carga de elementos simbólicos y poéticos mezclados con personajes o escenografías inquietantes.

Desde mediado de los 90, Josep Minguell se centró en la pintura mural al fresco, técnica en la que se ha convertido en un verdadero referente. Sin embargo, su trabajo anterior incluye obras de grandes dimensiones como este tríptico, que pone de manifiesto la voluntad expresiva y experimental que lo caracteriza.

"Oli pels pobres" es una obra sobre el origen. Oscilando entre la abstracción y la figuración a partir de una visión del arte sacro surgida de la idea de vacío, forma y contenido presentan un fundamento telúrico y una visión transfiguradora al mismo tiempo.

Muy activo en la vida artística de Lleida de los años 80, la obra de Mauri se centra en el trabajo seriado y completamente abstracto de los campos de color. Esta obra es la última de una serie de cinco pinturas que ejemplifican claramente su posicionamento estético en este sentido.

Esta escultura es la crisálida de un híbrido de las polillas que habitan y se alimentan de los libros, que Tonet Amorós llamó "Tineola Liberiella", comúnmente conocida como "Libertinella." Desde 2004, los ganadores del Premi Josep Vallverdú de ensayo son galardonados con una Libertinella.

Museu d'Art Jaume Morera
Créditos: reportaje

Museu d'Art Jaume Morera
Carrer Major 31 i Avinguda Blondel 40, baixos
25007 Lleida

+34 973 700 419
mmorera@paeria.cat
@museumorera
FB: /museumoreralleida

Créditos: todos los contenidos multimedia
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