noviembre de 1938

"El judío eterno"

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Desde sus comienzos, el régimen de Hitler perseguía a los judíos alemanes con propaganda antisemita que les acusaba de ser responsables de la derrota del país en la Primera Guerra Mundial y de la crisis económica posterior. Se proclamaron varias leyes que limitaban los derechos de los judíos para obtener empleo, educación y ciudadanía plena. El momento clave fue la Noche de los cristales rotos, a menudo citada como precursora del Holocausto, a partir de la cual la persecución social, económica y política se convirtió en violencia, deportación y asesinato masivo patrocinados por el estado.
 
Un ciudadano judío alemán 
Venta de brazaletes

Tras la invasión de Polonia, los judíos debían usar un distintivo como parte de su vestimenta: una estrella amarilla o un brazalete blanco con la estrella de David en azul. Rápidamente se generalizó el uso del distintivo amarillo denigrante en todos los territorios ocupados por alemanes.

"Solo para los judíos"

Era frecuente observar otras humillaciones insignificantes pero sádicas. La segregación en los espacios públicos, el uso de lemas humillantes y la limpieza de aceras eran tácticas diseñadas para deshumanizar y degradar a los judíos, así como para conseguir la aceptación pública del trato aún peor que estaba por venir.

"Soy judío, pero nunca volveré a quejarme de los nazis."
Letrero de la mujer: "Estoy lista para el mayor de los cerdos y solo salgo con judíos". Letrero del hombre: "Como soy judío, solo me llevo a la habitación a chicas alemanas".
"¡Compañeros, defendeos! ¡No les compréis a los judíos!"

Las tiendas y oficinas de los judíos eran el blanco de grafitis, piquetes y, en algunos casos, los negocios se confiscaban.

La literatura judía y otros libros "no arios" se destruían en hogueras de libros en masa. 

El grafiti que identificaba locales judíos disuadía a los compradores de acudir a ellos.
Las publicaciones conocidas como "no arias" se quemaban públicamente. 
Las sinagogas eran atacadas y destruidas.

En Kristallnacht (Noche de los cristales rotos) más de 7.500 tiendas y locales judíos, y en Alemania y Austria 300 sinagogas recibieron ataques o quedaron destruidos por completo. Enviaron a 30.000 judíos a campos de concentración y, antes de su liberación 3 meses después, más de 2.000 habían muerto.

El Holocausto había comenzado...

La mañana siguiente a la Noche de los cristales rotos en Berlín
Créditos: reportaje

Curator — Sarah McDonald, Getty Images
Photographers — Fox Photos, General Photographic Agency, Henry Guttmann, Hulton Archive, Keystone Press, Three Lions Agency

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