27 oct. 2016

Sitio de los Dólmenes de Antequera

Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera

Intuición e intención en la fotografía de Javier Pérez González.

Javier Pérez González
La mirada artística de Javier Pérez nos ayuda a reflexionar sobre nuestro patrimonio y nuestro pasado. Su fotografía pone de manifiesto el diálogo entre la arquitectura megalitica y el entorno natural que se produce en la interacción de los tres monumentos culturales: Menga, Viera y El Romeral, con los dos naturales de La Peña y El Torcal. Estos monumentos han servido al fotógrafo malagueño para establecer su propio discurso visual: una propuesta artística audaz y apasionada, fruto de largas horas de observación e investigación, que nos ofrece con generosidad un testimonio valiosísimo de un Conjunto Arqueológico único.

La fotografía que presta su imagen a la exposición sintetiza muy bien la actitud y los intereses del artista: en un espacio isótropo en penumbra (presentado por un encuadre horizontal y una perspectiva central) se interrumpen la continuidad espacial (con la presencia en forma de línea centrada, frontal y vertical de un pilar a contraluz que soporta una inmensa cobija) y la simetría (con un plano rasante de luz emitida desde el punto de fuga y derramada sobre la superficie terrosa de los ortostatos en el solsticio de verano) para plantear el misterio que subyace entre el orden espacial (estático y pesante del megalito) y el temporal (dinámico y fluido de la luz).

Luna llena sobre Menga

La contribución de Javier Pérez González al imaginario de los Dólmenes de Antequera se realiza desde la intuición y la intención. Es decir, la intuición entendida como “percepción íntima e instantánea de una idea que aparece como evidente a quien la tiene” le ha conducido, sin saberlo, a los mismos encuadres que históricamente se han reiterado en los grabados y fotografías de Menga, Viera y El Romeral...

...al tiempo que le ha permitido vislumbrar otros fenómenos paralelos de interacción con la luna y las estrellas, no tanto menos reales como por explicar.

A su vez, la intención entendida como la “determinación de la voluntad en orden a un fin” le ha supuesto afrontar el problema técnico de captar el movimiento del sol en estos espacios reducidos con un marcado contraste lumínico; así como adquirir una mirada interesada, generando nuevas iconografías donde los Dólmenes dialogan con elementos naturales como La Peña de los Enamorados y El Torcal.

Amanecer desde el Campo de los Túmulos

El autor se desenvuelve entre la mirada artística y la científica cuando planifica las tomas para hacernos evidente lo que no estaba constatado...

Anochecer desde la sierra de Arcas

...o bien propone nuevos encuadres que sugieren líneas de trabajo cuando actualiza las composiciones de los grabados históricos de los dólmenes antequeranos al tiempo que crea un nuevo imaginario del siglo XXI.

La aurora en la vega

En estas imágenes de gran belleza, el rigor no está reñido con el lirismo. El dominio absoluto de la técnica fotográfica digital le permite captar sin filtros un color que invade el cuadro en toda su gama: Menga desborda ocres, la aurora es rosada, el amanecer es rojo, las montañas se acuestan grises y la noche cerrada luce azul. Son todas imágenes frontales a diferentes planos, como si revelaran una escenografía.

Luna llena en la vega

La sensibilidad artística del autor le ayuda a interiorizar el carácter de un lugar para saber dónde posar la mirada. Al mismo tiempo, su impoluta técnica fotográfica le da recursos para afrontar el cómo.

Hacia La Peña de los Enamorados

De manera intuitiva, Javier realiza variaciones sobre el tema con la intención de verificar la alineación del eje del corredor de Menga con La Peña de los Enamorados. Lo consigue desde el otro lado del corredor, para que ahora seamos nosotros quienes podamos contemplar este singular fenómeno de monumentalización del paisaje megalítico.

Pinturas del abrigo de Matacabras

Y todo esto confluye en la representación de la arqueología. Se hace evidente la estrecha relación entre fotografía y arqueología, dos disciplinas que fueron a encontrarse para representar de otro modo lo que de permanente y efímero tiene el patrimonio.

Si el concepto de ‘patrimonio’ surge de una sensación de pérdida y la necesidad de conservar determinados restos materiales, la fotografía permite mantener el recuerdo de un bien tan frágil como el arqueológico en caso de que éste deje de existir…

Nos encontramos así ante una exposición que podría ser etiquetada de arte, arqueología, paisaje, filosofía…

Puesta de sol en el Campo de los Túmulos de Viera y Menga

Los dólmenes de Antequera mostrados por Javier Pérez González nos hacen imaginar nuevas ‘ciudades invisibles’ donde conviven la memoria, los deseos, los signos, el cielo, los nombres, los difuntos, la mirada y los intercambios… Siendo la mejor invitación a un itinerario contemporáneo por estos ‘lugares de memoria’.

En el umbral de Viera

El dolmen de Viera es el prototipo de sepulcro de corredor, vinculado a la tradición atlántica, construido con grandes piedras verticales (ortostatos) y horizontales (cobijas) y orientado hacia el amanecer del sol en los equinoccios, es decir, hacia el este.

Necrópolis de Antequera

Entre la tierra y el cielo existe una primera forma de habitar que podría haber sido la cueva de Menga.

La perspectiva central nos dispone en el eje de un corredor que tiene su único punto de fuga en una línea del horizonte que expresa la relación del lugar con un contexto más lejano. A su vez, unas pesadas nubes grises nos sugieren la inmensa cobija soportada a pesar de la fuerza de la gravedad, intuida por meras líneas descendentes.

Luna menguante sobre el cerro del Marimacho

Para el autor, la fotografía es, por encima de todo, un medio de expresión artística donde la mirada hace tanto o más que la cámara.

Hace visible lo que no es evidente, sin interesarle mostrar artificios, planifica el lugar y el momento para la mejor toma...

... centra nuestra atención en el objeto desde el principio.

Amanecer del equinoccio de otoño en Viera I

En los equinoccios de primavera y otoño, el sol sale exactamente por el este. El corredor del dolmen de Viera está orientado con precisión hacia ese punto.

Amanecer del equinoccio de otoño en Viera II

El secreto de su alineación se revela en el interior con la salida del sol en los equinoccios de primavera y otoño.

La voluntad humana ha querido marcar en piedra el centro de los recorridos extremos del sol entre los solsticios de verano e invierno, apareciendo las cuatro estaciones.

Son sólo dos ocasiones al año para captar el momento y el margen de tiempo no es amplio como para hacer las pruebas que requiere una foto tan compleja, quizás la que más desde el punto de vista técnico.

Amanecer del equinoccio de otoño en Viera III

El autor consigue una secuencia de imágenes inéditas del fenómeno, con el sol asomado en el horizonte y avanzando en el corredor del dolmen, con el haz de luz desbordando el umbral de la puerta perforada que lo separa de la cámara y con la proyección luminosa perfectamente centrada en la cabecera.

El túmulo de El Romeral

El Romeral requiere una mayor descripción gráfica como bien cultural ya que su tipología de tholos es espacialmente más compleja...

La clave

...un corredor de paredes de mampostería con cubierta adintelada y dos cámaras circulares ejecutadas por aproximación de hiladas donde una gran losa de piedra hace las veces de clave de una falsa cúpula.

Proyección solar en el solsticio de invierno

El autor nos hace testigos de una atmósfera sobrecogedora que nos evade del momento y lugar concreto en el que estamos.

El corredor de El Romeral

Pero para llegar a este estado de máxima abstracción hemos recorrido a pie, con la mayor naturalidad, todo un territorio donde no es difícil imaginar al artista inmerso en un camino interior a la espera de alcanzar el lugar escogido en el momento previsto.

Mediodía del solsticio de invierno en El Romeral

...y, de nuevo, la imagen de mayor intensidad poética es la acometida directa del sol sobre la última cámara, aproximadamente a mediodía en el solsticio de invierno, cuando el sol se alinea en su altura más baja con el corredor y recorre los 34 metros que separan la cámara del exterior.

Hacia El Torcal

Ese mismo lenguaje de estratos y superposiciones presenta El Torcal, la formación rocosa de carácter sedimentario hacia la que se dirige la mirada desde el corredor.

Laguna de Herrera, Antquera y El Torcal

Y, por supuesto, mira a La Peña de los Enamorados, hito del paisaje antequerano.

A su vez, La Peña despliega su contorno desde Antequera y la sierra de Arcas, en la aurora y el crespúsculo, con la bruma de la mañana o el brillo especular de la luna llena.

En la relación visual entre ambos median otros elementos intermedios como una vega de almendros, la laguna emanada del agua de la montaña y la propia ciudad.

La escala del paisaje

El autor no sólo da libremente respuestas desde el arte a estos fenómenos prehistóricos de ‘concretización del espacio existencial del hombre’ sino que formula preguntas abiertas como todo artista comprometido.

Camorro de las Siete Mesas

Más allá de la belleza incuestionable de este Paraje, para nosotros tienen un enorme interés sus diversas localizaciones: el Camorro de las Siete Mesas, por ser el punto de intersección con el eje del corredor...

El entorno de la cueva de El Toro

...la cueva de El Toro por ser un importante enclave donde se descubrió la denominada Venus de El Torcal, una miniatura en concha que repite el esquema compositivo de El Tornillo.

El monumento natural el Tornillo, inspira el perfil mixtilíneo a la Venus de El Torcal.

Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera
Créditos: reportaje

Sitio de los Dólmenes de Antequera

Organiza:
Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

Comisariado: Aurora Villalobos Gómez
Textos: Aurora Villalobos Gómez
Fotografía: Javier Pérez González
Montaje digital: Miguel Ángel Checa Torres

Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.

Recursos:

- Wellrounded360º
- Javier Pérez González
- Sitio de los dólmenes de Antequera : intuición e intención en la obra de Javier Pérez González

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