Colecciones etnográficas en Gordailua: de aquí y de allí

Gordailua, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa

Esta pequeña exposición presenta el patrimonio cultural vasco como el resultado de la interrelación durante siglos, milenios, entre lo local y lo foráneo.

No solamente fluyen las personas y sus ideas; también lo hacen los materiales, las formas, las técnicas. Desde la prehistoria hasta la actualidad, los objetos que componen nuestro patrimonio nos muestran que la cultura vasca nunca se ha limitado al territorio vasco.

No todo es trabajo
El ocio dice de una sociedad tanto o más que el trabajo. El trabajo habla de las necesidades básicas y depende de los recursos del entorno y de las posibilidades técnicas; el ocio muestra las tendencias sociales y culturales, la conservación de lo propio y el gusto por la novedad.

Rural y urbano, rústico o elaborado con maderas exóticas, el chistu es el instrumento musical vasco por antonomasia, y a su vez pertenece a una tipología de flauta extendida en todos los continentes.

La dulzaina, de la familia de los oboes, es una aportación de origen árabe. Es instrumento muy popular de las fiestas de la Vasconia mediterránea, y menos, pero también conocido, en la vertiente atlántica.

La alboka pertenece a la familia de los clarinetes. Su nombre procede del árabe al-buk, traducible como trompeta.

Acompañamiento de los bailes en comarcas muy rurales y de uso cada vez más restringido, ha vuelto a ganar protagonismo en las últimas décadas.

En la segunda mitad del s. XIX, el veraneo donostiarra de la familia real y de la Corte española, así como la elección de Biarritz como playa balneario por parte de Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo, cambiaron para siempre la historia de la costa vasca.

El turismo revolucionó la economía, el urbanismo, la composición social, costumbres, etc. de las localidades costeras. Incluso las relaciones institucionales mejoraron notablemente.

El cónsul francés Didier Petit de Meurville, magnífico pintor, documentó la transición donostiarra, que pasó de ser una villa encerrada por las murallas a convertirse en una ciudad cosmopolita.

Apropiarse de lo ajeno
La importación directa de productos ha facilitado el trabajo autóctono , a veces hasta aprender a crear producto propio; otras veces, porque simplemente resultaba mejor o más barato.

Incluso la fabricación artesanal autóctona puede beneficiarse de maquinaria ya industrial. Será la decadencia de la artesanía la que deje obsoleta una herramienta en su día novedosa, como este fuelle para inflar odres, fabricado en Burdeos.

Los tractores surgieron en las grandes llanuras europeas y americanas. La mecanización de los caseríos vascos ha sido tardía porque las explotaciones suelen ser de pequeño tamaño y en terreno montuoso.

Inglaterra fue el espejo en el que se miró la industrialización vasca, basada en la minería, la metalurgia, la construcción naval y el desarrollo portuario.

El equipo de buzo adquirido por Untzi Museoa, el Museo Naval, proviene del puerto pasaitarra, pero fue fabricado en Londres.

Todos no son iguales: el riesgo de explosiones por gas grisú se redujo considerablemente con un farol específico para ello. De diseño inglés, también se utilizó en las minas vascas.

La balanza es un instrumento muy generalizado con varias tipologías desde antiguo; pero la balanza de precisión es suiza, concretamente fabricada en Zurich.

La fabricación de papel, primero artesana y después industrial, ha sido una importantísima actividad económica de Tolosa y su comarca.

El desarrollo del papel ha estado muy unido al de la imprenta. Por su practicidad y precio, la “minerva” se convirtió en la imprenta por excelencia. Esta de la Diputación, de marca Hispania, se fabricaba en Barcelona

Hecho en casa
La manufactura vasca, primero artesanal y después industrial, lleva siglos produciendo para consumo interno y para la exportación. Con técnicas propias o de origen foráneo, se han creado productos reconocidos fuera de nuestras fronteras.

En Elgoibar existía un taller de relojería ya en el siglo XVI, dos siglos antes de que se construyera la actual iglesia de San Bartolomé con su torre.

El péndulo supuso una mayor precisión en la medición del tiempo. Esta aportación técnica holandesa del siglo XVII fue rápidamente adoptada en los talleres de toda Europa, también en los vascos.

En el s. XX el reloj pasó a ser un elemento cotidiano del ajuar doméstico y se multiplicaron los talleres relojeros, primero artesanales, luego industriales.

Aunque la porcelana es muy antigua y de origen chino, la fábrica “Porcelanas de Pasajes” fue fundada a mediados del XIX por ceramistas de Limoges, uno de los principales referentes de la porcelana francesa.

La mecanización de los aperos de labranza fue una de las principales industrias alavesas: arados, aventadoras, trilladoras, segadoras y volteadoras de hierba, etc. se exportaron a toda Europa.

En el pequeño puerto de Zumaia, “Yeregui Hermanos” comenzó a fabricar motores marinos. En pocos años comenzó a compartir licencias de fabricación con empresas noruegas y se acabó especializando en motores diésel para embarcaciones.

Desde el portal vecino hasta Japón, desde una ventana hasta la fachada de una estación de ferrocarril, Unión de Artistas Vidrieros de Irun produjo miles de piezas entre 1934 y 2009.

¿De dónde son?
La combinación de materias primas, técnicas, recursos humanos, cadenas de distribución, etc. puede ser muy compleja. Cada vez es más difícil determinar de dónde proviene algo… Pero no es un fenómeno nuevo.

La bicicleta no es “un invento”, es la sucesión de diferentes aportaciones en diferentes épocas y países a un artefacto surgido en Alemania hace dos siglos. Ha sido y es tanto un medio de locomoción como un elemento deportivo como un juguete.

En cambio el triciclo, teóricamente muy anterior, apenas si se ha desarrollado.

¿De dónde es la bicicleta? Una fabricada en Eibar (Gipuzkoa) y otra de Coventry (Inglaterra) solo se distinguen gracias a la marca comercial.

Las armas vascas, no solo las de Eibar, fueron durante siglos conocidas por la calidad de su acero; pero no fueron las únicas: nombres como Toledo y Solingen son sinónimo de arma blanca.

Del mar a la mesa… de cualquier parte: dibujos de puertos vascos y embarcaciones de pesca tradicionales ilustran textos en diferentes idiomas. Las marcas de las conserveras provienen de apellidos locales e italianos.

Durante décadas, las comarcas guipuzcoanas de Tolosaldea y Goierri se han abastecido de sifones de empresas locales… cuya maquinaria procedía de Barcelona.

Gordailua, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa
Créditos: reportaje

GORDAILUA

Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa
Diputación Foral de Gipuzkoa

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