Pitahayas: más que naturaleza muerta, es un autorretrato de Frida Kahlo

Madison Museum of Contemporary Art

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En abril de 1938, André Breton, el fundador del surrealismo, visitó a Frida Kahlo en su casa y estudio, en México, y se quedó allí por varios meses. La estadía de Breton coincidió con el comienzo de la temporada de cosecha de pitahaya en mayo. El título del cuadro —"Pitahayas"— hace referencia a las cinco frutas brillantes y rosadas que se encuentran en el centro de la obra. Es posible que Breton haya visto no solo la fruta madura y oxidada en el jardín de Kahlo, sino también la naturaleza muerta a partir de la que trabajó y, quizás, la pintura terminada.

Como resultado de esa visita, Breton se convirtió en un ávido promotor de su trabajo y convenció a Julien Levy, dueño de una galería en Nueva York, para que realizara la primera (y única) exposición individual de Kahlo en Estados Unidos ese mismo año, que incluyó a "Pitahayas".

Breton escribió un ensayo para el catálogo que acompañaba la muestra, en el que hizo referencia a las pitahayas de Kahlo: "Nunca creí que el mundo de las frutas pudiera producir algo tan maravilloso como la pitahaya, cuya piel tiene la apariencia y el color de pétalos de rosa enrollados, y cuya pulpa gris es como un beso de amor y deseo".

En 1939, Kahlo viajó desde Nueva York a París con "Pitahayas" para participar en "Mexique", la exhibición de surrealismo que presentó Breton.

Kahlo opinaba lo siguiente sobre la dulce fruta: "Es fucsia por fuera, pero, en su interior, oculta la sutileza de una pulpa gris blanquecina salpicada con pequeños puntos negros, que son sus semillas. ¡Es una maravilla! Las frutas son como las flores, ya que nos hablan en un idioma provocativo y enseñan cosas que están ocultas".

Al igual que sus palabras, la iconografía incorporada y la procedencia del cuadro revelan los eventos íntimos de la vida privada de Kahlo y destacan el comienzo de su carrera como artista de renombre internacional. Este era solo el comienzo de su carrera y del viaje de "Pitahayas".

Cuando finalizó "Mexique", Kahlo no pudo vender "Pitahayas" y regresó con ella a México en abril de 1939. Apenas regresó a casa, se enteró de que su esposo, Diego Rivera, quería divorciarse de ella. Una fotografía anterior de "Pitahayas" muestra al esqueleto, de grandes ojos redondos, empuñando la guadaña y sonriendo.

Sin embargo, después de enterarse del divorcio, Kahlo cambió la expresión del esqueleto a la versión actual, que tiene el ceño fruncido y la mirada hacia abajo. El proceso de divorcio de Kahlo y Rivera finalizó en noviembre. El esqueleto hace un gesto hacia la pila de pitahayas que está sobre el suelo.

Kahlo solía representar la vegetación como un símbolo de fertilidad y regeneración. Como dibujaba directamente a partir de libros de texto de medicina, muchas de sus obras parecían diagramas científicos. Aquí la pitahaya está cortada en dos y se asemeja a un óvulo: una célula reproductiva femenina diseccionada, que está atravesando una división celular o meiosis. Los errores que se producen en este proceso reproductivo son la principal causa de abortos espontáneos. Kahlo padeció varios a lo largo de su vida, por lo que esta modesta naturaleza muerta podría considerarse una alusión muy personal a esos hechos traumáticos.

Solo un año después del divorcio, en diciembre de 1940, la pareja se reconcilió y se volvió a casar en San Francisco. Rivera estaba pintando un mural y Kahlo exponía sus cuadros en el Palacio de Bellas Artes como parte de la Exposición Internacional Golden Gate. En la muestra "Arte gráfico y pintura mexicana contemporánea", se exhibió "Pitahayas".

Durante el transcurso de la exposición, "Pitahayas" llamó la atención de la heredera petrolera Aline Barnsdall, quien compró la obra junto con "Modesta" de Diego Rivera, y, en 1940, envió las pinturas al antiguo Parque de exposiciones del Museo de Historia, Ciencia y Arte de Los Ángeles como un préstamo a largo plazo. Barnsdall, conocida por su colección de arte, era amiga de Frank Lloyd Wright, quien construyó la famosa casa Hollyhock de Barnsdall en Los Ángeles. Tras la muerte de Aline en 1946, su colección de arte pasó a formar parte de su patrimonio, que fue administrado por su nieto.

Con el paso del tiempo, las obras se dispersaron por varias galerías de arte para ser vendidas. En 1952, se envió "Pitahayas" a Kende Galleries en Nueva York, donde el profesor Rudolph Langer y su esposa Louise (de la ciudad de Madison, Wisconsin) la compraron. "Pitahayas" permaneció en la oficina de la casa de Rudolph Langer hasta que la entregó al Madison Museum of Contemporary Art en 1969.

Los Langer viajaron por todo el mundo para buscar obras de arte y visitar a los artistas que admiraban. Además, tuvieron un papel esencial en la renovación del museo, conocido en ese entonces como The Madison Art Center, ya que encargaron la construcción de la nueva sede y, más tarde, donaron todas sus obras para que formaran parte de la colección del museo. Esta donación transformó el modesto Madison Art Center en un museo completo con una colección permanente.

Así como la pitahaya oculta un centro delicado y carnoso debajo de su exterior rosado y brillante, Kahlo plasmó una historia muy personal en esta naturaleza muerta vibrante. La iconografía personal y la extensa trayectoria de exposiciones de "Pitahayas" (en la que incluso se cambió la sonrisa del esqueleto por un ceño fruncido) sugieren que el trabajo no es solo una naturaleza muerta, sino un autorretrato íntimo de la propia Frida Kahlo.

Créditos: Historia

Ensayo: Mel Becker Solomon

Créditos: todo el contenido multimedia
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