2016

LA HUELLA DE AUGUSTO EN EL MNAT

Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT)

Augusto, el llamado IMPERATOR CAESAR DIVI FILIVS AVGVSTVS, residió en Tarraco durante los años 27-25 a.C. donde se había retirado para curarse de su enfermedad y desde donde siguió las operaciones contra los cántabros y los astures. Allí dictó un conjunto de disposiciones en las que se fue concretando el gobierno del mundo romano en su nuevo formato. Tarraco se convertía, a la práctica y durante dos años, en la capital del Imperio.

La huella de Augusto
En esta época Tarraco es confirmada como capital de la provincia más extensa del Imperio, la Provincia Hispania Citerior, dentro de la reforma política y administrativa llevada a cabo por Augusto. Tarraco estaba llamada a ser la gran capital de Roma en el occidente del Mediterráneo y, aunque la mayor parte de los grandes conjuntos de la arquitectura pública de Tarraco se materializan en un momento posterior a la dinastía julio-claudia, su planificación es, sin duda, fruto de esta época. Una planificación –en la que se vislumbra la huella de Augusto–, que hizo que Tarraco fuera considerada “la ciudad más opulenta de esta parte de la costa”, como diría Pomponio Mela en época del emperador Claudio.

FRAGMENTO DE UN DEDO DEL PIE DE LA POSIBLE ESTATUA COLOSAL DEL TEMPLO DE AUGUSTO
Mi huella fue muy larga… y muy grande, como muy bien demuestra este fragmento de un dedo del
pie de mi estatua colosal, que presidiría el templo dedicado a mi culto. De hecho muchos siglos más tarde, en vuestra época, soy considerado una de las veinte personas más influyentes en la historia de la humanidad. Os invito a acompañarme en este itinerario para descubrir algunos
aspectos de mi vida y de mi estancia en Tarraco, y para que os podáis llevar una imagen bien precisa de mi persona.

ESTATUA TOGADA. PROBABLEMENTE AUGUSTO
El teatro fue el primero de los edificios públicos de espectáculos construidos en Tarraco y el único de mi época. ¿Y cuál, si no este, podría ser el mejor lugar para mostrar la imagen del poder? El "frons scaenae"
del teatro –el muro que cierra el escenario–, actuaba como un lienzo donde presentar a los protagonistas del poder. Allí, en una posición central, se encontraba esta gran escultura, que me re presenta con la "toga picta" de color púrpura.

ESTATUA TOGADA. POSIBLEMENTE CLAUDIO
También fue colocada en el "frons scaenae" del teatro, aunque un poco más tarde, este otro togado –de grandes dimensiones, pero no tanto como mi imagen– representando a Claudio, emperador entre el 41 y el 54 d.C. Para ello, parece que se aprovechó una escultura preexistente dedicada a Calígula, su antecesor, caído en desgracia. Como veis, también reciclábamos, y en la representación del poder solo se mostraban a aquellos que lo ostentaban.

SESTERCIO DE LA CECA DE TARRACO. TEMPLO DE AUGUSTO / ESTATUA DE AUGUSTO
La estatua de la que os he hablado al inicio del itinerario estaría en el grandioso templo octástilo, dedicado a mi culto, representado en estos sestercios (monedas de oricalco), acuñadas en Tarraco durante el reinado de Tiberio. De hecho, fueron los tarraconenses los primeros en solicitar, en el año 15 d.C., a mi sucesor Tiberio, permiso para construir un templo dedicado a mi culto que sería "in omnes provincias exemplum" (ejemplo para todas las provincias).

SESTERCIO DE LA CECA DE TARRACO. CABEZA RADIADA DE AUGUSTO / ALTAR CON PALMERA
Los tarraconenses me dedicaron, también, un altar. Años después de mi estancia en Tarraco, de nuevo en Roma, recibí a una embajada procedente de Tarraco. Sus componentes me anunciaron –como un hecho que demostraba mi divinidad– que una palmera había nacido en este altar. “No lo debéis utilizar demasiado”, les respondí, haciendo gala de mi carácter austero. Les debió parecer, sin embargo, un hecho extraordinario, ya que lo perpetuaron en esta moneda. Observad, sino, el altar representado, con la palmera encima.

FRAGMENTO DE UN FRISO ARQUITECTÓNICO CON INSCRIPCIÓN
Este gran sillar de piedra local con los restos de inscripción IMP(erator) CAES(ar), coronaba una de las dos puertas de acceso de la "orchestra" del teatro, probablemente la puerta occidental. Esta inscripción, como la siguiente que veréis y otras presentes en el edificio, hacían referencia a mis títulos imperiales.

FRAGMENTO DE ARQUITRABE CON INSCRIPCIÓN
La inscripción de esta pieza hace referencia a la "tribunicia potestas", el poder civil que –junto con el militar ("imperium") y el religioso ("pontifex maximus") –ostentaba. En mi persona se concentraba todo el poder, aunque solía presentarme como el "primus inter pares", el primero entre iguales.

ARA DEDICADA AL NUMEN DE AUGUSTO
Este poder absoluto estaba muy presente en los ciudadanos. Mirad, sino, este altar que se hallaba en el centro de la "orchestra" del teatro y que se utilizaba en los rituales que precedían a los espectáculos que se representaban. Además de les decoraciones del "lituus" (el bastón ritual de los augures) y de la pátera y la jarra de "flamines" y sacerdotes, en la cara principal podéis observar la inscripción dedicada al "Numen Augusti", la potencia divina del emperador. Una forma clara de relacionar las virtudes de los dioses con el poder absoluto del emperador.

MEDALLÓN DEL RECINTO DE CULTO CON LA REPRESENTACIÓN DE JÚPITER AMÓN
Quien mejor que Júpiter, el padre de todos los dioses, para presidir este medallón ("clipeus"), que formaba parte de la decoración arquitectónica del recinto dedicado al culto imperial en Tarraco, imitando la de los pórticos laterales del mi Foro en Roma. Me lleva a recordar los versos que Virgilio, en la "Eneida" (1, 223-304), pone en boca de Júpiter cuando, respondiendo a la triste Venus que sufre por el futuro de su hijo Eneas, le dice: «Deja ese miedo, Citerea, que intacto permanece para ti el sino de los tuyos;… Y yo no pongo a estos ni meta ni límite de tiempo: les he confiado un imperio sin fin». ¡Un imperio sin límite… esta fue la herencia que les dejé!

VASO DE "TERRA SIGILLATA" ITÁLICA DECORADA
No sólo cambiaron las formas en la política. La instauración del Imperio determinó, también, nuevas formas en temas más cotidianos. Las modas en los servicios para la mesa, por ejemplo. Si en época republicana la vajilla cerámica de calidad para la mesa era la producida en la Campania –con un barniz negro–, a partir de mi época se puso de moda la "terra sigillata", con un barniz rojo, llamada así porque a menudo lleva el sello del artesano que la fabricó, con su nombre y, a veces, con el de los esclavos que trabajaban para él. En este caso, lleva el sello de "M. Perennius", un
importantísimo ceramista de "Arretium", en el norte de Italia, (creo que vosotros la llamáis Arezzo), los vasos del cual, decorados con un arte muy refinado, gozaron de gran prestigio.

PEDESTAL DE ESTATUA DEDICADO A AUGUSTO DIVINIZADO
Como podéis comprobar en esta sala, una de las estrategias que utilizamos para la implantación y la consolidación del imperio –además de la conquista militar–, fue la utilización de la propaganda a partir del poder de las imágenes. La mía, la de mi familia y mis sucesores eran el modelo que todos debían tener presente. El pedestal que estáis viendo pertenecía a una estatua dedicada a mi persona como dios, “Al divino Augusto”, que más adelante, ya en época Flavia, nos dedicó –a mí y a Vespasiano, el entonces emperador– "Marcus Acilius Nymphodotus", un influyente ciudadano.

POSIBLE RETRATO PÓSTUMO DE AUGUSTO VELADO
Recibí muchas muestras de admiración y reconocimiento durante mi vida, a las que siempre, al menos públicamente, me resistí. A pesar de todo, ¡qué extraordinario propagandista fui! El poder de mis imágenes fue aprovechado por mis descendientes. Siempre me invocaron, cuando era necesario destacar el poder y la seguridad del imperio. Aquí estoy representado como "pontifex maximus" con la cabeza cubierta con el velo sacerdotal. Si me seguís, querría mostraros a mi familia y explicaros mi problema más importante: mi sucesión.

RETRATO DE LIVIA
Aunque malas lenguas dirían siglos más tarde (fabulando sobre mi y la historia de mi dinastía) aquello
de que “Augusto gobernaba el mundo, pero Livia gobernaba a Augusto” (Robert Graves), y que la historia describe a Livia como una mujer sediciosa e intrigante, lo cierto es que su belleza me cautivó y nuestro matrimonio se mantuvo hasta el momento de mi muerte, durante 52 años. Para mi era el paradigma de la matrona romana, ejemplo de todas las virtudes que Roma necesitaba. No tuvimos hijos y es cierto que en la decisión de encontrar a quien me sucediera, pesó –y mucho– su mano, para que finalmente fuera elegido Tiberio, hijo de su primer matrimonio.

ESTATUAS FEMENINAS. POSIBLEMENTE LIVIA
Livia fue la iniciadora del culto a las emperatrices. No tenía un poder real, pero sí –¡qué os podría contar!– una gran influencia, un reconocido poder público. Le concedí muchos privilegios, que no gozaron otras mujeres y en mi testamento la adopté dentro de la "gens" Julia, pudiéndose llamar "Augusta". Pero no sería hasta el reinado de su nieto, Claudio, que sería divinizada. Su imagen, también, estuvo muy presente en todo el imperio. Mirad, sino, estas dos estatuas que pertenecen a la galería de retratos de mi familia que presidían el Foro de la "colonia Tarraco", para dejar bien claro a todos los ciudadanos quienes éramos los que ostentábamos el poder.

RETRATO PÓSTUMO DE TIBERIO CON CORONA CÍVICA
De mis tres matrimonios no tuve hijos varones. Tuve una única hija, Julia, de mi segundo matrimonio
con Escribonia. No tener un heredero directo fue, pues, un gran problema. Mis queridos Marcelo y Agripa –a los que casé con mi hija– murieron en poco tiempo. Pensé, entonces, primero en mis nietos Lucio y Cayo –los hijos de Julia– pero desgraciadamente murieron, también, antes de que pudieran hacer realidad mi deseo. Finalmente, tuve que decidirme por Tiberio –hijo de Livia y de su primer marido, Tiberio Claudio Nerón– en contra de mi voluntad. Sé que Tiberio, a pesar de que se convirtió en uno de los grandes generales de Roma, que fortaleció el Imperio y difundió el culto imperial, nunca fue feliz. Plinio lo llamó "tristissimus hominum" (el más triste de los hombres). Se volvió paranoico y se aisló cada vez más –retirándose a la isla de Capri– desinteresándose por el ejercicio del poder.

RETRATO DE PRÍNCIPE JULIO-CLAUDIO. POSIBLEMENTE GERMÁNICO.

En la carrera por la sucesión en el poder fueron muchos los aspirantes. Uno muy querido por mi fue Germánico, hijo de Druso y nieto de mi esposa Livia. A la muerte de su padre, hice que Tiberio lo adoptara, poniéndolo así en la línea de la sucesión imperial. Se casó con mi nieta Agripina con quien tuvo nueve hijos, entre ellos el futuro emperador Calígula. Su muerte, en extrañas circunstancias, hizo sospechar que detrás estuviera el propio Tiberio, celoso de la popularidad de Germánico entre sus tropas y entre la ciudadanía en general. Su retrato también estaba presente en el teatro. El otro retrato, el de Nerón César, formaba parte de la galería de retratos de mi familia que presidía el Foro de la Colonia.

RETRATO DE PRÍNCIPE JULIO-CLAUDIO. DRUSO GERMÁNICO, HERMANO DE CALÍGULA O BRITÁNICO, HIJO DE CLAUDIO.

RETRATO DE NERÓN CÉSAR, HIJO DE GERMÁNICO Y HERMANO DE CALÍGULA

RETRATO DE CLAUDIO
Claudio –hijo de Druso y hermano de Germánico– acabó siendo proclamado emperador cuando ya tenía 52 años, como dijo Suetonio, “por casualidad”. Después del asesinato de Calígula un grupo de soldados pretorianos lo encontraron escondido en un rincón del palacio imperial. Se lo llevaron y lo proclamaron emperador. Quizás por eso, para legitimarse como emperador, adoptó el nombre de César y también el de Augusto –como habían hecho los dos anteriores emperadores– y divinizó a Livia, mi esposa, utilizando, a menudo, el título de hijo de Druso, a quien yo apreciaba mucho más que a su hermano Tiberio. Si os fijáis en este retrato –que se encontraba en la "Schola" del "Collegium Fabrum", la sede del gremio de constructores de Tárraco– está representado de una manera muy idealizada –¡seguramente queriendo parecerse a mi!–, lejos de la realidad: todos sabemos que, en realidad, era una persona nada agraciada.

TOGADOS CON "BULLA AUREA"
Todos los que podían formar parte de la línea sucesoria, estaban presentes en los lugares públicos. Estas estatuas togadas corresponden a niños de mi familia que formaban parte de la galería de estatuas imperiales que se encontraban en el Foro de la Colonia –la primera– y en el "frons scaenae" del teatro –las otras dos–. Son niños porque, si os fijáis, veréis que llevan la "toga praetexta" y, colgada del cuello la "bulla aurea", el amuleto que llevaban todos los niños hasta que entraban a la edad adulta, momento en el que se la sacaban, en una ceremonia religiosa y se ponían la toga viril. Creo recordar que representaba a los príncipes Británico –hijo de Claudio– o Nerón, el que sería el último de los emperadores de mi dinastía, el reinado del cual se asocia siempre con la tiranía y la extravagancia, y que acabó con su suicidio.

COPIA DE LA VENUS DE CNIDOS
Una dinastía acabada… la mía, la de los julioclaudios, aquella a la que la Eneida de mi admirado Virgilio le confiere una descendencia divina, la de Venus, madre de Eneas. Reviso mi vida y mi herencia y vuelvo a preguntarme, y os pregunto a vosotros también, como hice poco antes de morir a mis colaboradores: ¿He hecho bien mi papel? Ellos me respondieron afirmativamente. Pues, "acta est fabula, plaudite!", “La comedia ha finalizado, ¡aplaudid!” (Suetonio, Aug., 97-99)

Museu Nacional Arqueològic de Tarragona
Créditos: reportaje

ITINERARIOS POR EL MNAT, 6
LA HUELLA DE AUGUSTO EN EL MNAT

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