Frida Kahlo en Detroit

Detroit Institute of Arts

La pintora creó algunas de sus obras más importantes en Detroit, entre 1932 y 1933.

Trabajo en Detroit
Frida Kahlo llegó a Detroit en la primavera de 1932 para acompañar a su esposo, Diego Rivera, a quien se le había encargado un mural para el Instituto de Artes de Detroit (Detroit Institute of Arts, DIA). Esta foto muestra la llegada de Rivera y Kahlo a la estación central de Michigan. De izquierda a derecha: Clifford Wight, asistente principal de Rivera; Frida Kahlo; William Valentiner, director del DIA; y Diego Rivera.

Diego Rivera era uno de los artistas más famosos del mundo en 1932. Por su parte, Kahlo era desconocida, pero buscaba comenzar su propia carrera como artista.

Kahlo dedicaba su tiempo a realizar bocetos y observar el trabajo de Rivera y sus asistentes. Aquí se observa a Andrés Sánchez Flores, uno de los asistentes de Rivera, mientras prueba los pigmentos que se usarían en los murales.

También acompañó a Rivera a la planta River Rouge de Ford Motor Company, el complejo de fábricas más grande del mundo en aquel entonces y tema principal de los murales del DIA. Kahlo también usó las imágenes de la planta River Rouge como inspiración en sus obras de Detroit.

Kahlo creó su propio estudio de arte, pero no logró el nivel de productividad que esperaba. Cuando quedó embarazada, se enfermó, por lo que temía por las heridas en la pelvis, el abdomen y el pie que había sufrido en un accidente en autobús años atrás. Su estado de salud y la decisión entre continuar con el embarazo o terminarlo la distrajeron de su trabajo.

Kahlo creó una sola pintura durante sus primeros meses en Detroit: una vidriera decorada para el 4 de julio que vio durante una caminata. Es posible que la escena patriótica y festiva le haya hecho sentir un leve alivio a la nostálgica artista. Ella decía que la vidriera "era igual a México, con las guirnaldas de flores y las figuras de papel maché".

La respuesta de Kahlo y Rivera ante la pérdida
Después de escribirle una carta a su médico de cabecera para consultar si debía abortar o continuar con el embarazo, Kahlo decidió tener al bebé. Sin embargo, la noche del 3 de julio de 1932, Rivera debió llevarla al hospital Henry Ford por una intensa hemorragia. Aunque los médicos lograron salvarla de la muerte, Kahlo perdió el embarazo.

Kahlo trabajó con una ávida concentración durante su recuperación. Los vívidos detalles de aquel momento y su lucha personal con el embarazo se convirtieron en el tema de sus siguientes obras de arte. Rivera también se refugió en su trabajo. Las autoridades del museo habían aprobado su plan para los murales, y era hora de comenzar a pintar.

Kahlo comenzó a procesar lo sucedido mediante dibujos y pinturas. Esta imagen contiene imágenes realistas y surrealistas sobre los aspectos físicos y psicológicos de la pérdida del embarazo.

La planta River Rouge se alza en el horizonte, lo que demuestra que se trata de una escena de Detroit y hace referencia al proyecto del mural de su esposo.

Kahlo copió con precisión ilustraciones anatómicas de libros de medicina para comprender el funcionamiento interno de su organismo. Sus representaciones combinan precisión, ciencia y emoción. Cada feto, célula y hueso pélvico está pintado con cuidado y manifiesta sus sentimientos conflictivos con respecto al embarazo y a sus preocupaciones sobre su estado de salud.

Kahlo representó los procesos subconscientes de su mente mediante imágenes que, aparentemente, no tienen relación con la pérdida del embarazo. Por ejemplo, el caracol y la flor violeta simbolizan determinados recuerdos, sensaciones físicas y las secuelas emocionales del traumático acontecimiento.

Cuando Kahlo salió del hospital, comenzó a estudiar litografía, un tipo de grabado, con un amigo. Grabó esta imagen varias veces y la convirtió en parte de lo que sería su primer y único conjunto de litografías.
Kahlo se representó a sí misma en duelo, con lágrimas en las mejillas. En la parte inferior izquierda, dibujó un feto saludable conectado a su cuerpo por un cordón umbilical, que representa su imposibilidad de ser madre. A la derecha, detrás de su cuerpo, emerge un brazo que sostiene una paleta de pintura con forma de corazón, que refuerza su calidad de artista.

Rivera también manifestó de manera artística la pérdida del embarazo y realizó cambios significativos al mural aprobado después de lo sucedido. Con la experiencia cercana a la muerte de su esposa y el embarazo en mente, modificó la imagen central del mural en la pared este. En lugar de pintar una escena agrícola de Michigan, creó la imagen de un bebé saludable protegido y nutrido por la tierra.

Las escenas de la industria de Michigan, que abarcan desde la producción química hasta la fabricación de automóviles, están acompañadas por imágenes de estructuras y procesos naturales. En una posición destacada frente a la entrada Woodward del museo, Rivera pintó a un niño en el bulbo de una planta, que se alimenta de la tierra.

En su autobiografía, "Mi arte, mi vida", Rivera dedicó un capítulo a la pérdida del embarazo de Kahlo. En el libro, se describe el trabajo que Kahlo creó como respuesta a esa pérdida.
"A partir de ese momento, Frida comenzó a trabajar en una serie de obras de arte sin precedentes en la historia del arte. Esas pinturas exaltaban las características femeninas de la resistencia ante la verdad, la realidad, la crueldad y el sufrimiento. Ninguna mujer había logrado plasmar en un lienzo tal nivel de poesía agonizante como Frida durante su tiempo en Detroit".

Los intereses intelectuales y artísticos de Kahlo se basaban en el análisis de sus experiencias personales y la afirmación de su propia identidad. Anhelaba volver a México, donde se arraigaba su sentido de pertenencia. En esta pintura, Kahlo se representó a sí misma en la frontera entre dos mundos. A la derecha, vemos una versión industrializada de Estados Unidos representada por la planta River Rouge de Ford, inventos modernos y rascacielos; y a la izquierda, la versión antigua de México representada mediante una vegetación verdosa, iconografía azteca y ejemplos de arte indígena. Kahlo se alza desafiante entre los dos países, probablemente reivindicándose como un producto tanto del mundo moderno como del patrimonio antiguo.

El tiempo que Kahlo pasó en Detroit fue uno de los más productivos de su carrera. Aunque recién cincuenta años más tarde se convertiría en un nombre reconocido y un ícono feminista, en Detroit dio un pequeño paso en dirección a la fama.
Una de las primeras reseñas de su obra se publicó en The Detroit News. En el artículo, ella se define como una artista independiente de su esposo al afirmar lo siguiente: "Aunque a Rivera le va bien como artista menor, la gran artista soy yo".

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