1569 - 1617

Cervantes, autor genial (1569-1617)

Archivos Estatales

El Cervantes creador es un hombre influenciado por las corrientes internacionales de su tiempo. Las aprovecha y también las critica. Pero sobre todo es autor de una originalidad fuera de lo común.

Textos iniciales
La cultura del joven Cervantes fue, como la de tantos muchachos de su época, impresionante. Se conocen versos suyos de 1568 que han permanecido manuscritos hasta el siglo XIX. Sus primeros versos impresos lo fueron en 1569. En 1585 editó su novela "La Galatea" y, aunque se conocen contratos de otras obras suyas, no vuelve a haber un "Cervantes" en letras de molde hasta 1605.

La Galatea, considerada como novela pastoril, obra compleja y, en el propio decir de Cervantes, necesitada de una segunda parte que nunca llegó a escribir, fue publicada en Alcalá de Henares en 1585.

Unos meses antes, a principios de 1584, había empezado el proceso de edición. Concretamente, el 6 de junio de 1584, Cervantes vendió los derechos de impresión a Blas de Robles:

“Miguel de Cervantes, residente en esta Corte <e> otorgó que cede, vende, renuncia y traspasa en Blas de Robles, mercader de libros [...] un libro de prosa y verso en que se contienen los seis libros de Galatea”.

Como en los mentideros de Madrid se sabría que iba a salir La Galatea y se tenía en cierta consideración a Miguel de Cervantes, el empresario teatral ("autor de comedias") Gaspar de Robles le compró dos obras hoy perdidas: La Confusa y El trato de Constantinopla y muerte de Celín.

El contrato lleva fecha de 5 de marzo de 1585 y las obras se las tendría que entregar en las semanas siguientes. Por ellas Cervantes percibiría 40 ducados.

En este curioso documento consta un envío de "una cajuela de libros número 1 de la marca en margen [...] para entregar en la ciudad de Cartagena o Portobello [...] al tesorero en la Iglesia Catedral de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada".

Adviértase que el envío es posterior a 1620 y aún siguen mandándose ejemplares de La Galatea.

En esta relación podemos destacar los envíos de un libro de medicina española, comedias de Lope, Cornelio Tácito en romance, una cosmografía y, al final de la relación, un "embajador de Don Juan de Vera y la Galatea de Cervantes Galatea [sic]".

"El Quijote" (1605).
Terminada su actividad andaluza, se abre una nueva etapa en la vida de Cervantes que viene a coincidir con el traslado de su familia a Valladolid en pos de la Corte. Recién publicada la Primera parte de "El Quijote", es asesinado en la puerta de su casa Gaspar de Ezpeleta, lo cual le genera otros contratiempos vitales. Pero nos vamos a ocupar de "El Quijote". Durante todo este tiempo Cervantes, que como él mismo se definía "soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de la calle" (Quijote I, 9) nunca dejó de leer ni de escribir. No se puede saber a ciencia cierta ni el cuándo ni el cómo empezó a escribir "El Quijote". Sin embargo, lo que sí sabemos, es que esta obra maestra de la creación, de la inteligencia y de la libertad humanas, estaba terminada en 1604.

La edición de un libro en los Siglos de Oro tenía que cumplir una serie de requisitos que tenía sus pasos.

El 20 de julio de 1604, en Valladolid, Miguel de Cervantes entrega en la Cámara de Castilla el original manuscrito y terminado de una obra titulada El ingenioso Hidalgo de La Mancha para que empiecen los trámites de edición.

Este documento es la solicitud de Miguel de Cervantes para la "Aprobación" y "Privilegio de impresión":

“Miguel de Cervantes, digo, que yo he compuesto un libro intitulado El ingenioso hidalgo de La Mancha del cual hago presentación. A Vuestra Alteza pido y suplico sea servido de darme licencia y privilegio para imprimirle por 20 años atento al mucho estudio y trabajo que en componer el dicho libro he gastado y ser de lectura apacible, curiosa y de gran ingenio, que en ello recibiré gran bien y merced. Y para ello, etc. Miguel de Cervantes”.

Recibido el original manuscrito, el escribano Juan Gallo de Andrada lo pasa a una reunión de la Cámara que decide que el libro sea visado por el cronista de Indias Antonio de Herrera y Tordesillas, amigo de Cervantes.

Nuestro autor había pedido privilegio de impresión por 20 años; se le concede por 10. En todo este documento nunca firma como Saavedra; sin embargo Antonio de Herrera se refiere a él cómo Miguel de Cervantes Saavedra. ¿Quiere esto decir algo? En cualquier caso, ya ha empezado el alumbramiento de esta novela sin par.

En esta imagen encontraréis la concesión de la "Aprobación" y del "Privilegio de impresión":

“Por mandado de vuestra alteza he visto un libro llamado El ingenioso hidalgo de La Mancha compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra y me parece, siendo de ello vuestra alteza servido, que se le podrá dar licencia para imprimirle porque será de gusto y entretenimiento al pueblo a lo cual en regla de buen gobierno se debe de tener atención allende de que no hallo en él cosa contra policía y buenas costumbres. Y lo firmé de mi nombre, en Valladolid a 11 de septiembre, 1604. Antonio de Herrera”.

A los 15 días de que Antonio de Herrera propusiera el visto bueno para la autorización de la impresión de la obra de Cervantes, la cédula real fue registrada en los libros de la Cámara de Castilla. Un duplicado de este mismo documento tenía que aparecer impreso en los preliminares de El Quijote, como así se hizo. Sin embargo, la "Aprobación" redactada por Antonio de Herrera no se imprimió nunca, y debería haberse hecho.

"El Rey: Por cuanto por parte de vos, Miguel de Cervantes. nos fue hecha relación que habíades compuesto un libro intitulado El ingenioso hidalgo de La Mancha, el cual os había costado mucho trabajo..."

En enero de 1605 salió a la venta en la tienda de Francisco de Robles, en Madrid, El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha para disfrute y sosiego de sus lectores. La segunda edición de Juan de la Cuesta fue también de 1605.

Como era de esperar un libro de caballerías (aunque fuera contra los libros de caballerías) y además de entretenimiento es muy posible que tuviera gran éxito en Indias, pues no olvidemos que las hazañas del Amadís y otros compañeros marcaron la mentalidad de los conquistadores. Según los registros que se conservan, a América pasaron legalmente más de 400 ejemplares de El Quijote en 1605, tanto a librerías del Caribe como del Pacífico.

[Línea 3]: "Uno de Don Quijote de la Mancha en diez reales... 340 [maravedíes]"

Textos finales
Cervantes va preparando sus novelas ejemplares, sus últimas comedias, sus últimos entremeses y sus últimos grandes versos, que se irán dando a la imprenta entre 1613 y 1617. Acaba de salir el falso Quijote de Avellaneda, y con una velocidad de vértigo, Cervantes prepara su contundente respuesta, la "Segunda parte de El Quijote" que verá la luz en 1615. Se trata de una obra que corrige cuando es necesario a la Primera parte pero que sobre todo es una autorreflexión de la filosofía existencial del autor.

Novelas ejemplares, 1613.

A la altura de 1613, Cervantes lanza al mercado con ayuda del impresor Juan de la Cuesta doce textos breves o "Novelas ejemplares"que tuvieron un gran éxito.

En el caso de que hubiera empezado a escribirlas en 1590, se trata de relatos vivísimo que van haciendo alusión a su propia existencia. Son obras que hablan de amores, de delincuencia, de política...

Es muy difícil destacar unas obras sobre otras. En El licenciado Vidriera Cervantes nos describe las peripecias de un joven viajero que siente que si le tocan se quiebra; en La española inglesa nos cuenta, centrándose en la vida de una joven secuestrada por Drake, como aun con los peores enemigos se pueden firmar paces; en el Coloquio de los perros dos chuchos cuentan sus peripecias con sus amos. Esta obra sirvió de inspiración a Sigmund Freud.

En la imagen, la querella contra impresores no autorizados de las Novelas Ejemplares, del 28 de septiembre de 1613.

Viaje del Parnaso, 1614.

En esta obra Cervantes describe en más de 3.000 versos el ambiente poético español de principios del siglo XVII, condensando en unas pocas líneas a más de un centenar de autores vivos. La obra tiene partes surrealistas.

En el Canto de Calíope, adjunto a La Galatea, ya había descrito a otro centenar de autores contemporáneos y en El donoso y grande escrutinio..., en El Quijote, a otra treintena: las bases culturales de Cervantes casi superaban su capacidad creadora.

En la imagen, una ilustración al capítulo de El donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo (Quijote I, 3).

Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados, 1615.

Al poco de publicarse el falso Quijote de Avellaneda, Cervantes contesta con la Segunda parte de El Quijote. Sin duda, tenía ya preparados sus comedias y sus entremeses para que salieran a la venta pero las circunstancias hicieron que todo viera la luz a la vez.

En estas comedias, Cervantes volverá a ocuparse de su experiencia argelina o de los sentimientos humanos. Cabe destacarse su habilidad en los entremeses, textos breves que se representaban en los entreactos de obras mayores y en los que nuestro autor, con habilidad genial y su humor habitual, trata sobre el divorcio, se mofa de la limpieza de sangre, pone en entredicho las cualidades tradicionales de sus contemporáneos y describe la situación política municipal con la maestría del clásico que conoce los vicios de los alcaldes: todo ciudadano del siglo XXI debería leer La elección de los alcaldes de Daganzo.

En la imagen, un documento de los envíos a América de las "Comedias de Cervantes" (línea 25).

Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, 1615.

Cervantes, una vez más, ha intentado sin conseguirlo un oficio fuera de la Corte pero en el círculo del Duque de Lerma: ha pretendido irse con su yerno a Nápoles. Estos son los días en que publica la segunda parte de El Quijote.

Las interpretaciones que se han hecho de esta Segunda parte de El Quijote han sido aún más exageradas que las que se han hecho de la primera. En cualquier caso, esta obra seria y metódica puede verse como un complemento, reflexión y corrección general de la Primera parte; es, por supuesto, una contestación al falso Quijote de Avellaneda y, sobre todo, el punto y final a ese fascinante fantasma que es Don Quijote quien, al recobrar el juicio y así morir, hace que resucite Alonso Quijano. Pero Cervantes narra con emoción (y humor) su muerte de tal forma y manera que en este apoteósico final entierra toda continuación a esta inmensa aventura intelectual que conocemos como El Quijote.

Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional, 1617.

En esta obra se nos narran las aventuras y las zozobras de unos peregrinos en aquella época de victoria de la Reforma Católica sobre las reformas protestantes. Viene a coincidir la redacción de este texto con otros versos de Cervantes a los éxtasis de Santa Teresa y otros poemas hagiográficos a otra monja.

Pero la fama del Persiles, aun a pesar de su belleza, se debe a su sobrecogedora dedicatoria al Conde de Lemos, el virrey en Nápoles. Debe leerse también con sorna y ternura su delicado prólogo contra la estulticia de la juventud arrogante.

Cervantes nunca vio ni un ejemplar de este libro. En esta ocasión, en un acto de sublime reconocimiento al esposo muerto, los trámites de edición los realizó su esposa.

Los últimos suspiros
Así es que, a pesar de tanta vitalidad, Cervantes había sentido la llegada de la Parca. Tal vez por ello, o por las dudas de los tiempos finales, fue tomando decisiones: en 1609 se adscribió a la Congregación de la Hermandad de Esclavos del Santísimo Sacramento y poco antes de morir profesó en la Venerable Orden Tercera de San Francisco, o compuso esas composiciones tan contrarreformistas. Dos días después de haber escrito la dedicatoria del "Persiles", Cervantes exhala su último suspiro.

Miguel de Cervantes murió en su casa de Madrid tras haber dictado -o pronunciado- sus últimas voluntades.

Fue el 22 de abril de 1616.

Según consta en el registro de la parroquia de San Sebastián, se le enterró al día siguiente en el convento de las Trinitarias, donde él quiso, en reconocimiento a aquellos que tanto habían hecho por su liberación.

Como había profesado en la Venerable Orden Tercera de San Francisco iba amortajado, con el hábito de la orden y con el rostro descubierto.

Sus restos fueron trasladados de la "Iglesia vieja" a la "Iglesia nueva" en 1687 sin que constase en ningún sitio un... "Estos son los huesos de M.C.".

Alfredo Alvar - Archivos Estatales
Créditos: reportaje

Dirección Científica: Dr. Alfredo Alvar Ezquerra (CSIC).
Dirección Archivística: Julia Rodríguez de Diego (Archivo General de Simancas).

Redacción de los textos y transcripciones paleográficas: Alfredo Alvar Ezquerra.

Este trabajo forma parte de los realizados al amparo del proyecto de investigación del Plan Nacional de I+D+i financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Reino de España, que se desarrolla en la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) bajo la dirección del dr. Alfredo Alvar Ezquerra, cuyo título es “Intercambios culturales personales tangibles e intangibles (ss. XVI-XVII)” (nro. de ref. HAR2014-55233-P).

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
Traducir con Google
Página principal
Explorar
Cercano
Perfil