Cirugía facial

British Museum

Conservación de un vaciado en yeso de un monumento maya de Quiriguá

El depósito de colecciones del Museo Británico alberga más de cuatrocientos vaciados en yeso de antiguos sitios mayas. Estos pertenecen a la colección de Alfred Maudslay, que recorrió América Central y México en la década de 1880 y exploró multitud de antiguos sitios mayas donde sacó fotografías y realizó moldes de los monumentos.

El tejido blanco de la izquierda es fibra de vidrio, el material que se empleó para reparar y reforzar los bordes de las fracturas en la parte de atrás del vaciado.

Frascos de acetona y de adhesivo Paraloid B72, y pasta de microesferas de vidrio que se usaron para reparar el vaciado.

Durante la reparación del objeto se utilizaron correas y sargentos de apriete para mantener unidos los distintos fragmentos.

Algunos de los instrumentos que hicieron posible la restauración: cepillos suaves, brochetas de bambú, herramientas dentales, espátulas metálicas, pinzas finas, agujas para insulina y micropipetas.

La foto del Zoomorfo B de Quiriguá tomada por Maudslay, cara este, glifos 0-3.

Zoomorfo B de Quiriguá, cara este, glifos 0-3. El monumento original maya está tallado en arenisca roja. Aunque el vaciado se pintó para ser expuesto, el color solo guarda una vaga semejanza con el monumento original.

Antes de las labores de conservación. Haga zoom en la esquina superior derecha: ¿ve las grietas? Son evidentes cuando se mira más detenidamente.

El dorso del objeto muestra el alcance de las grietas y la pérdida de yeso a lo largo de la barra metálica del centro. El vaciado cuenta con tres soportes metálicos colocados verticalmente a lo largo de la pieza: uno a cada lado y otro en el centro. El metal refuerza la estructura general del vaciado, pero, al mismo tiempo, crea una zona vulnerable en el punto de contacto con el yeso. Los materiales no tienen ni la misma flexibilidad ni el mismo índice de dilatación y contracción, y es aquí donde ha aparecido una grieta a lo largo del soporte metálico del centro del vaciado. Hay, a su vez, una grieta horizontal justo entre las inscripciones superior e inferior de los glifos, lo que, básicamente, fractura el objeto en cuatro partes.

La estudiante de conservación Sayuri Morio ajustando las correas con carraca. El Departamento de Conservación del Museo Británico trabaja a menudo con estudiantes en prácticas. Sayuri Morio es alumna universitaria de City and Guilds of London Arts School, una escuela superior de arte en la capital británica. El trabajo en los vaciados de Maudslay ha dado a Sayuri la oportunidad de adquirir valiosas habilidades prácticas de conservación.

La tarea de conservación de este vaciado consistió en realinear los cuatro fragmentos que se habían partido debido a la tensión. Estas cuatro piezas se realinearon con las tres correas y los dos sargentos de apriete que se ven aquí. Dos conservadores necesitaron un ensayo de dos horas y media para alinear los fragmentos en la posición correcta.

El vaciado con sargentos de apriete y correas con carraca. Permanecieron así varios días para que fraguara el adhesivo. Fíjese en el guante azul colgado del sargento de apriete: una sencilla manera de alertar a los demás miembros de la plantilla de que sobresale una parte.

Los huecos donde falta yeso se rellenan con una mezcla de adhesivo con microesferas de vidrio, seguida de varias capas de tejido de fibra de vidrio impregnado en un adhesivo; es parecido al proceso de aplicar papel maché.

Sayuri Morio con un bastoncillo de algodón y disolvente para moldear el relleno de microesferas.

Bote de Paraloid B72 y microesferas de vidrio que se utilizan para rellenar las partes donde falta yeso tanto en la parte trasera del vaciado como en la delantera. La pasta de microesferas se mezcla hasta que adquiere la consistencia de un glaseado espeso, que se suele aplicar con una espátula metálica.

La conservadora Amy Drago retoca el relleno con un pincel fino y pintura acrílica.

La pintura acrílica se usa a menudo en labores de conservación porque es reversible, es decir, que en caso de necesidad en el futuro, se puede eliminar.

Detalle del vaciado con relleno blanco de microesferas (esquina inferior izquierda) antes de ser retocado para fusionarlo con el resto del yeso.

Durante el retocado, para el que se usaron pinceles finos y pintura acrílica.

Detalle posterior al retocado.

Tras el tratamiento de conservación.

Créditos: Historia

Todas las imágenes © Trustees of the British Museum.
Texto y selección de imágenes: Amy Drago.
Agradecimiento especial a Sayuri Morio por su labor y sus fotos.
Gracias a Claudia Zehrt, Kate Jarvis, Jonathan Mortemore, Christos Gerontinis y otros colaboradores de este proyecto del Museo Británico y Google Arts & Culture.

Créditos: todo el contenido multimedia
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