27 oct. 2016

Prehistoria: Primeras sociedades agroganaderas y la sociedad de Los Millares

Museo de Almería

Un paseo de una hora por la exposición permanente del Museo de Almería por si no dispones de mucho tiempo. Pero recuerda que nos encanta tenerte por aquí y queremos que repitas otro día con más calma.

Primeras sociedades agrícolas y ganaderas (5500- 3200 ANE)
Al entrar en la primera planta, nos encontramos con la sala dedicada al tránsito de las sociedades cazadoras del Paleolítico a las sociedades productoras del Neolítico, en la que a través de diferentes recursos se trata el surgimiento de la agricultura y la ganadería o, lo que es lo mismo, de la economía de producción de alimentos.

Antes de que aparezcan las primeras aldeas, los vestigios más antiguos de la presencia humana en la actual provincia de Almería se encuentran en el abrigo de Zájara I (Cuevas del Almanzora), y pertenecen a grupos neandertales. También se poseen dataciones absolutas de un período mucho más reciente, de hace unos 16.000 años, referentes a una de las ocupaciones de Homo sapiens en Cueva Ambrosio (Vélez Blanco), cuando pequeños grupos de cazadores y recolectores paleolíticos se establecen en campamentos temporales aprovechando la gran diversidad de recursos.

Más tarde, entre los años 5500 y 3200 antes de nuestra era, se produce un importante aumento de su población, que se concentra en pequeñas aldeas y en algunas cuevas distribuidas por todas las comarcas naturales de Almería.

Se tiene constancia de la aparición de nuevas actividades productivas en este período. Son los inicios de la agricultura y la ganadería, de las técnicas de almacenamiento mediante el uso de vasijas de cerámica y de la fabricación de nuevos útiles de producción, como los realizados en piedra pulimentada. Unos adelantos que han sido tradicionalmente englobados en la etapa denominada Neolítico.

Los contactos entre grupos humanos, más o menos sedentarios y arraigados a sus territorios, sirven de vehículo para trasmitir estas novedades, que adaptarán según sus necesidades. En lo referente a las relaciones sociales, la pertenencia a un mismo grupo de parientes o linaje comienza a ser importante.

En este periodo aparece la cerámica, por vez primera, en el Sureste. Una técnica que emplea la arcilla como materia prima, la cual, cocida a determinadas temperaturas, adquiere una gran consistencia, lo que ha permitido su preservación hasta nuestros días.

Esta nueva adquisición supone una mejora en la dieta, pues hace mucho más cómoda la cocción y elaboración de los alimentos. Su invención está asociada, asimismo, al desarrollo de nuevas técnicas de conservación de los alimentos, como forma de protección ante roedores e insectos.

Muy pronto, la cerámica se convierte en uno de los elementos más utilizados, tanto en las tareas domésticas como en el ajuar funerario. De ahí la importancia que, para la Arqueología, tiene su estudio como elemento funcional, técnico y social.

Las diversas rocas presentes en las sierras constituyen una magnífica fuente de materia prima local.

Además de las tradicionales técnicas de talla en piedra y hueso (raederas, raspadores, buriles y perforadores de sílex o pedernal) se documentan nuevas herramientas, realizadas con la técnica del pulido que proporciona una nueva forma de obtener filos cortantes en rocas mucho más resistentes. Hachas, azuelas o cinceles para su uso en nuevas actividades agrícolas como la tala de árboles y la preparación de suelos para cultivos y los pequeños útiles denominados microlitos que hasta entonces se utilizaban exclusivamente para la caza se usarán a partir de ahora también en la siega.

En esta etapa, además se extiende la costumbre de exhibir adornos corporales realizados en hueso, concha y piedra, también elaborados con las nuevas técnicas del pulido, al igual que objetos simbólicos, como ídolos.

Al final de la sala, la vitrina está dedicada a las prácticas funerarias. Son muy diversos los lugares de enterramiento encontrados en el Sureste Peninsular, tanto en el interior de cuevas y abrigos naturales como al aire libre.

En esta época y en el sureste, se realizaban enterramientos colectivos dentro de los mismos poblados como el de Cerro Virtud. Pero también y, sobre todo en los momentos finales y de transición, en tumbas circulares construidas fuera de los poblados constituyendo necrópolis dispersas, como la de Loma de Almanzora 15 (Cantoria).

En la actualidad se consideran el precedente de las grandes estructuras megalíticas del Sudeste Peninsular. Se trata del lugar donde se entierra a los miembros de una misma familia o linaje, así como su indicador territorial.

Que estamos ya en un momento de transición lo vemos claro con sólo mirar los útiles de sílex. Las puntas de flecha muestran un extraordinario acabado y podemos ver también largas hojas de sílex que contrastan con las pequeñas laminitas expuestas en la parte central de la vitrina de la sala.

Al fondo de la sala pueden verse unos paneles dedicados al Arte Rupestre Levantino y en el pasillo que nos conduce hasta la sala dedicada a Los Millares nos encontramos aún con otra serie de paneles dedicada al arte rupestre esquemático, practicado ya hacia el tercer milenio antes de nuestra era, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que en otra exposición conoceremos mejor.

La sociedad de los millares (3200 - 2250 ANE)
A partir del 3200 antes de nuestra era, se produce en el Sureste Peninsular un proceso de concentración de la población en grandes asentamientos fortificados. De todos ellos, el yacimiento de Los Millares es el que ha servido para dar nombre a toda la etapa que ocupa esta sociedad.

Nuestro camino para conocer este periodo nos lleva hasta una maqueta simbólica que muestra, a partir del lenguaje artístico contemporáneo, cómo sería el territorio del yacimiento de Los Millares (Santa Fé de Mondújar) en el III milenio antes de nuestra era.

Durante el período comprendido entre 2700 y 2400 antes de nuestra era, la sociedad de Los Millares se organizó en base a grandes asentamientos fortificados desde donde se controlaban amplios territorios del Sureste.

Algunos emplazamientos, como Almizaraque (Cuevas del Almanzora), Los Millares (Santa Fe de Mondújar) o Cerro de la Virgen (Orce, Granada), centralizan los recursos agrícolas y ganaderos, dominando amplios territorios en los que se dispersan pequeños poblados dependientes.

La sociedad de Los Millares alcanzó un gran desarrollo en sus sistemas defensivos (como los fortines que rodean a Los Millares para vigilar los accesos al poblado y los campos de cultivo) y en el entramado urbano, con espacios públicos y edificios significativos (talleres metalúrgicos, acueducto, silos y cisternas).

El poblado central de Los Millares contó, en su momento de máximo esplendor, con cuatro líneas de murallas, por las que se accedería a través de dos puertas, la más monumental, en el sector central, se trata de un acceso con una gran barbacana o torre adelantada cuyos muros están atravesados por estrechas aspilleras.

La muralla más alejada también servía para separar el mundo de los vivos (poblado) del de los muertos, la necrópolis en las que se entierra a sus élites.

El espacio no ocupado por las tumbas se aprovechaba para la extracción de piedra y como zona de pasto para el ganado.

También alcanza un gran desarrollo su estructura económica con el comercio a larga distancia y la aparición de especialistas y artesanos.

El río Andarax se convirtió en una importante vía para el intercambio de materias primas y productos y en su embarcadero se concentraba el comercio de larga distancia con otras sociedades.

La metalurgia del cobre y el comercio de materias primas suponen un desarrollo tecnológico que favorece la aparición de las desigualdades sociales. Tradicionalmente, se conoce a este periodo como Calcolítico o Edad del Cobre.

De esta primera planta también destaca una gran estructura de falsa piedra denominada "Círculo de la vida" que recoge materiales relacionados con las relaciones exteriores en la sociedad de Los Millares.

La guerra queda representada por las puntas de flecha. El comercio, por los productos intercambiados a corta y larga distancia.

- En el comercio de radio corto destaca la piedra para fabricación de molinos, como la extraída en el área cercana del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

- En el de radio medio, la cerámica.

- Y, finalmente, el comercio del sílex, de radio más amplio, pues éste procedía en buena medida de las serranías calizas de la Cordillera Subbética, en las actuales provincias de Granada y Málaga.

En el círculo interior quedan recogidos los objetos relativos a la vida cotidiana en el asentamiento y las actividades principales que la componían: la ganadería, la producción cerámica, la confección de objetos simbólicos, las prácticas medicinales, el tejido de la vestimenta, el almacenamiento de alimentos, la molienda del cereal, la metalurgia del cobre, o la caza.

Se trata, de actividades productivas y subsistenciales, al igual que la reproducción biológica (entendida como la producción de nueva fuerza de trabajo) y que se representa por un grupo escultórico contemporáneo en el momento de un parto a escala casi real.

"Pronto se iluminará nuestra cabaña con los gritos de una nueva vida.
Nuestro círculo será más grande.
Esperamos que sea una hembra, para que dé a luz a más niños y haga nuestro clan más grande.
Estamos felices, celebramos y comemos.
Si todo sale bien."

La ganadería

La producción cerámica

Los objetos simbólicos

Las prácticas medicinales

La molienda y el almacenamiento de alimentos

La metalurgia del cobre

La caza

Continuamos nuestro recorrido en la sala dedicada al Mundo simbólico y funerario de la sociedad de Los Millares.

La necrópolis de Los Millares es un ejemplo único en la Península Ibérica por su extensión y gran número de sepulturas. En comparación con otras necrópolis de tumbas dolménicas dispersas por la región y con las pequeñas necrópolis de "tholoi" de poblados secundarios como Terrera Ventura (Tabernas) Los Millares destaca por su excepcionalidad.

En la sociedad de Los Millares, las necrópolis cumplen tres funciones principales:

- Expresar la cohesión social del grupo.
- Mostrar la desigualdad entre sus miembros y entre los asentamientos.
- Delimitar los territorios usados para la explotación agrícola y el pastoreo.

Las agrupaciones de sepulturas muestran la jerarquización en grupos (linajes), de modo que se sitúan más o menos alejadas del poblado según el nivel social de sus ocupantes.

La presencia de otros tipos de sepulturas como dólmenes y una cueva artificial, interpretadas como propias de élites de otras áreas dependientes, confirma que Los Millares constituye el gran centro político de la región.

En todas las tumbas se han encontrado ajuares funerarios compuestos por objetos de cerámica, hueso y piedra, adornados con decoraciones simbólicas.

En la sala se exhiben conjuntos procedentes de otras necrópolis, ajuares de Los Millares y elementos simbólicos encontrados en las sepulturas.

La característica principal de las tumbas de la necrópolis de Los Millares es que poseían un corredor y una cámara circular cerrada por una falsa cúpula (tholoi) o una cubierta plana.

En esta sala la recreación de un tholos, nos evoca el momento del ritual funerario, en el que denominamos "Círculo de la muerte" y a través de un audiovisual se reproduce un ritual de enterramiento que nos explica el uso colectivo de las tumbas y la secuencia ritual llevada a cabo con cada nueva inhumación.

"Gritad, llorad, rasgaos la piel hasta la sangre, que nuestra hermana vivirá en la tierra de los círculos de la muerte.
Cantad, bailad, comed que nuestra hermana va a encontrarse con nuestros antepasados.
Dejadles comida, dejadles bebida para que celebren también."

La sociedad de Los Millares alcanza su apogeo hacia 2700 – 2400 antes de nuestra era, época coincidente con la de los faraones de la IV Dinastía de Egipto (Kheops , Khefrén y Micerinos) y con la del cementerio real de Ur, en Mesopotamia.

Tendrá un final violento, desapareciendo hacia el año 2200 antes de nuestra era, y dando paso a la sociedad argárica.

Museo de Almería
Créditos: reportaje

Prehistoria: Primeras sociedades agroganaderas y la sociedad de Los Millares

Organiza:
Museo de Almería.
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Textos: Encarna Maldonado Maldonado, Beba Pérez Bernárdez, Manuel Ramos Lizana Guía breve del Museo de Almería y Proyecto museográfico Museo de Almería.
Fotografía: Miguel Ángel Marín Francisco y Fernando Alda.
Montaje digital: Beba Pérez Bernárdez.

Museo de Almería.

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
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