1575 - 1604

Cervantes: una vida en el Siglo de Oro

Archivos Estatales

Miguel de Cervantes pasó cinco años cautivo en Argel. Ese lustro, lleno de acciones heroicas, le dejó marcado de por vida en sus concepciones sobre “el otro”. A partir de su liberación se acentúa su ser de “hombre de fronteras” y sus humanas contradicciones, a la vez que se va forjando el Miguel de Cervantes autor genial y defensor de la libertad.

La cautividad en Argel (1575-1580)
 A punto de poner al fin pie en España, la galera "Sol" en la que viajan Miguel y Rodrigo de Cervantes es atacada por tres galeras de corsarios berberiscos. Los hermanos son trasladados a Argel en donde Miguel pasará cinco años sufriendo las penalidades propias de la pérdida de la libertad, intentando fugarse cuatro veces o hablando de virtudes humanas y literarias con otros escritores allí cautivos. Mientras, la familia se arruina en el intento de reunir el dinero del rescate de los dos hermanos. Acompáñanos, "desocupado lector", en este su azaroso vivir.

El 26 de septiembre de 1575 entre Cadaqués y Palamós, tres galeras turcas al mando de Dalí Mami, alias "el Cojo", caen sobre la galera Sol en la que navegaban Rodrigo y Miguel de Cervantes. Son apresados y trasladados a Argel, en donde pasarán los años siguientes como "cautivos de rescate", es decir, secuestrados -mal cuidados y con cierta libertad de movimientos- a la espera de poder cobrar un rescate por su persona.

Cervantes es el autor de esta dolorosísima descripción de Argel:

–«Ésta, señores, que aquí veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y tarasca de todas las riberas del mar Mediterráneo, puesto universal de cosarios, y amparo y refugio de ladrones, que, deste pequeñuelo puerto que aquí va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo, pues se atreven a pasar el plus ultra de las colunas de Hércules, y a acometer y robar las apartadas islas, que, por estar rodeadas del inmenso mar Océano, pensaban estar seguras, a lo menos de los bajeles turquescos. Este bajel que aquí veis..." (Persiles, III, x).

Para conocer la vida cotidiana del cautivo Miguel de Cervantes en Argel, disponemos de varios textos. Así, el del Persiles, o sus comedias... Uno de capital importancia son las respuestas de los testificantes a la cuarta pregunta de la "Información de Argel" que se hizo a petición de Cervantes ya recién liberado: "Dali Mami arraez renegado griego, le tuvo en lugar de caballero principal y como a tal le tenía encerrado y cargado de grillos y cadenas..."

También consta en otra "Información" que "el moro que le tenía cautivo no le daba de comer ni vestir" (y él tenía que comprárselo).

¡Ojalá hoy en día costara imaginarse en qué podría consistr la vida del “cautivo de rescate”! Cervantes la narra detalladamente (y autobiográficamente) en El Quijote I, 40. La pérdida de la esencia de la libertad era absoluta. El cautivo tenía un horizonte escrito: o se pagaba su rescate o moriría.

"Con esto entretenía la vida, encerrado en una prisión o casa que los turcos llaman "baño", donde encierran los cautivos cristianos, así los que son del rey como de algunos particulares; y los que llaman del "almacén", que es como decir cautivos del concejo...; tienen muy dificultosa su libertad..."

Según las investigaciones más recientes -basadas en los registros de los archivos reales y los de las órdenes trinitaria y mercedaria-, el número de rescatados desde mediados del siglo XVI a mediados del siglo XVIII fue de aproximadamente unos 15.500; es decir, unos seis al mes. El número de cautivados fue mucho mayor (adviértanse muertos, renegados o fugados).

Las imprentas se utilizaron y se sumaron a las algarabías festivas con las que se celebraba la vuelta de los hijos a casa.

Atiéndase a la columna tercera, renglón 23: "Rodrigo Servantes, de Alcalá de Henares".

Leonor de Cortinas, madre de Cervantes, recorrió todos los despachos que había que recorrer para conseguir el dinero del rescate de sus dos hijos. Llegó incluso a hacerse pasar por viuda para mover a pena las conciencias de los que la escuchaban.

En este documento (de 5-XII-1576) consta cómo se le entregan a Leonor 60 escudos de oro para ayuda del rescate de Miguel y de Rodrigo.

Como vemos, en diciembre de 1576, empezó a conseguir dinero directo para el rescate de sus dos hijos, pero con el plazo de un año para justificar que había tenido lugar el rescate.

Como no pudo conseguir el objetivo, se actuó contra su avalista, Alonso Getino de Guzmán, que era un reconocido tramoyista en Madrid. Leonor intercedió por él para que no se ejecutara en sus bienes la caridad recibida.

Este es sólo un ejemplo de las penalidades por las que atravesó esta mujer para conseguir la libertad de sus hijos secuestrados.

Las dos órdenes religiosas que canalizaban los rescates de los cristianos cautivos eran La Trinidad y La Merced. Sus frailes, expertos recaudadores de caridad cristiana y negociadores para las liberaciones, llegaron incluso a trocar su libertad individual por la de algunos necesitados.

Se da el caso que el dinero que habían llevado los frailes mercedarios para el rescate de los Cervantes no fue suficiente, por lo que Miguel cedió heroicamente el paso a la libertad a su hermano menor.

El 24 de agosto de 1577 salió Rodrigo de Cervantes de Argel junto a otros 105 cautivos.

Leonor de Cortinas, en su habilidad negociadora, tuvo que adaptarse a los usos del momento: no todo lo que se recibía era en dinero contante y sonante ya que el Rey podía conceder privilegios en especie que luego el beneficiario tenía que saber convertir en dinero líquido.

Por ejemplo, desde noviembre de 1578 se está tramitando a favor de Leonor de Cortinas una licencia para poder exportar desde Valencia a Argel hasta 2.000 ducados de mercaderías lícitas con los que sufragar el rescate de Miguel y aún más.

Adviértase que había tráfico legal de bienes desde España a Argel y viceversa. El comercio, que todo lo puede...

A finales de julio de 1579, la Orden de la Santísima Trinidad pone en marcha una campaña de rescate: cierra deudas a su favor, pide dinero por doquier, firma unos recibís del Rey por importe de algo más de 500 ducados y otros de la familia Cervantes.

El 22 de mayo de 1580 fray Juan Gil y fray Antón de la Bella cruzan el Mediterráneo desde Valencia hacia Argel en las galeras Santa María y Santa Olalla.

Poco antes, Rodrigo de Cervantes, el padre, ha solicitado una especie de hoja de servicios de los méritos de su hijo que culminan con su propia declaración de que, como él es pobre, no le va a poder rescatar.

Esta "Información" se haría ante un Alcalde de Corte por respuestas de testigos a un interrogatorio presentado por Rodrigo de Cervantes.

A la pregunta número 6 deberían responder que si sabían que "Rodrigo de Cervantes es hombre hijodalgo, y muy pobre, que no tiene bienes ninguno porque por haber rescatado a otro hijo que así mismo le cautivaron la misma hora que al dicho su hermano quedó sin bienes algunos".

Por el rescate de Cervantes se habían pedido 200.000 maravedíes (533 ducados que son 500 escudos de oro). Ante las dificultades para poder reunir esta cantidad y viendo cómo pasaba el tiempo, Miguel intentó huir cuatro veces demostrando siempre su altura moral, anteponiendo la vida de sus compañeros de fuga a su integridad.

Por fin, el 19 de septiembre de 1580, en medio de agónicas peripecias, Cervantes fue rescatado. Habían pasado 5 años.

En la imagen, absorto lector, tienes el registro oficial de la liberación de "Miguel de Cervantes, natural de Alcalá de Henares, de treinta y un años [!], hijo de Rodrigo de Cervantes e de doña Leonor de Cortinas..."

De nuevo en España: tiempos de amores y cifras (1580-1604)
Como es fácil de imaginar, la vuelta a España fue muy complicada para Cervantes. Lo más significativo de estos años es su "singular" matrimonio con Catalina de Salazar, su estreno como escritor, su vida al servicio del Rey Felipe II portando vara de justicia. Son tantas las decepciones y frustraciones que por dos veces pide pasar a Indias sin conseguirlo. A la vez, ha empezado a publicar, a escribir, a contratar, a soñar y a desvanecerse sus ilusiones. Pero ya sexagenario, en 1604...

Como es natural, los primeros meses de estancia en España le fueron inestables. Acudió a Lisboa a pedir ayuda a la Corte de Felipe II y se le envió a una misión secreta de espionaje a Orán.

Al poco de terminar esta misión, Cervantes insiste ante otros secretarios reales (Valmaseda y Antonio de Eraso) solicitando ayuda para poder pasar a América. A la vez anuncia que está acabando "La Galatea", novela pastoril que será su primera obra extensa, y que se la enviará a Eraso.

Este no es el único documento que se conserva de peticiones de oficios en América por parte de Cervantes...

... pues en 1590, solicita ya sin vaguedades cuatro oficios en Indias que son: la contaduría del Nuevo Reino de Granada, la gobernación de Soconusco, la contaduría de las galeras de Cartagena de Indias o el corregimiento de la ciudad de La Paz.

No los logró: "Busque por acá en qué se le haga merced..."

En las Indias, el proceso de conquista estaba dando oportunidades civiles, administrativas y de todo tipo a muchos españoles que emigraron en esta época. ¿Qué habría sido de nosotros si Cervantes hubiera embarcado hacia América?

El 12 de diciembre de 1584 Cervantes contrae matrimonio con Catalina de Salazar, una joven muchacha de Esquivias (Toledo). El matrimonio convivió poco tiempo porque a la altura de abril de 1587, al calor de la procesión del traslado de las reliquias de Santa Leocadia hacia Toledo, Cervantes puso tierra de por medio y empezó su periplo andaluz.

Años después, el matrimonio se reencontrará en Valladolid (aunque antes habían tenido noticias recíprocas) y se asistieron en los lustros siguientes.

Por ejemplo, el 28 de abril de 1587 (desde Toledo), Miguel de Cervantes da poderes generales a su esposa; o, como se muestra en este documento, el 21 de agosto de 1594 en Madrid, los esposos constituyeron una "mancomunidad" para la gestión de los cobros de Cervantes en Andalucía.

El matrimonio nunca tuvo ningún hijo aunque Cervantes y su esposa se hicieron cargo de Isabel, una hija natural de Miguel.

Y es que en septiembre de 1587, Cervantes empieza sus trabajos al servicio del Rey que, como se sabe, consisten en la recaudación de dinero y bastimentos en Andalucía para las armadas reales.

Durante casi tres lustros, Cervantes no debió conocer un día en que no discutiera con autoridades locales, municipales o eclesiásticas, sobre las cantidades, calidades o derechos de todo cuanto debía embargar en nombre del Rey.

Este documento es el nombramiento por parte del consejero de hacienda Antonio de Guevara a Miguel de Cervantes como comisario del cobro de los bienes reales. En la comisión iba con vara de Justicia y ayudantes.

En este otro documento se contienen las instrucciones que da Antonio de Guevara a Miguel de Cervantes, entre otras cosas que "vuestra merced procure juntar toda la cantidad que pudiere sin rigor y sin tratar de querer sacarlo de quien no tuviere trigo porque esto no es justo, de manera que se haga sin ningún ruido ni queja aunque no se junte toda la cantidad".

A pesar de las buenas voluntades, no fueron ni comisiones ni años sencillos. En dos ocasiones, en Écija y Castro del Río, dignidades eclesiásticas le excomulgaron por su celo en favor del Rey. Así mismo, por problemas de contabilidad, tuvo que pasar en dos ocasiones por la Cárcel Real de Sevilla.

Debe considerarse que las cuentas se llevaban, como era uso y costumbre, escrupulosamente y en diversos registros como en el de la imagen: "Cargadas al dicho Miguel de Cervantes Saavedra estas 256 fanegas de trigo".

Adviértase que conviven la numeración romana con la arábiga.

Como colofón de esta fase de su vida, podemos concluirla recordando los versos de Cervantes a la Armada de Inglaterra o también al Túmulo de Felipe II en Sevilla o, en fin, su ida tras la Corte a Valladolid, o tantas cosas más.

De esta apresurada manera, estamos listos para concentrarnos en el Cervantes genio de las musas.

Alfredo Alvar - Archivos Estatales
Créditos: reportaje

Dirección Científica: Dr. Alfredo Alvar Ezquerra (CSIC).
Dirección Archivística: Julia Rodríguez de Diego (Archivo General de Simancas).

Redacción de los textos y transcripciones paleográficas: Alfredo Alvar Ezquerra.

Este trabajo forma parte de los realizados al amparo del proyecto de investigación del Plan Nacional de I+D+i financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Reino de España, que se desarrolla en la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) bajo la dirección del dr. Alfredo Alvar Ezquerra, cuyo título es “Intercambios culturales personales tangibles e intangibles (ss. XVI-XVII)” (nro. de ref. HAR2014-55233-P).

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