8 jun. 2016

La casa en la que vivió Cervantes en Valladolid

Museo Casa de Cervantes

Cervantes vivió en Valladolid entre 1604 y 1606. Durante su estancia en la ciudad obtuvo el privilegio real para imprimir la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y se estableció la tasa para su venta. En el verano de 1605 el escritor es testigo de un suceso a las puertas de la casa cuya documentación recogida en un proceso judicial, permite confirmar que esta es la verdadera casa en la que vivió.

Cervantes y Valladolid capital de la Corte
Valladolid, nueva capital de la Corte y centro cultural durante 5 años.

El Museo se asienta sobre el conjunto de cuatro casas construidas en la antigua calle del Rastro de los Carneros, por el arquitecto Juan de las Navas en 1601. Miguel de Cervantes alquiló una de esas casas a su llegada a Valladolid, concretamente la número 9.

En 1601 la corte de Felipe III se establece en Valladolid.

Cervantes se traslada a Valladolid en 1604, donde vive con sus hermanas Andrea y Magdalena, su hija Isabel, su sobrina y una criada: María de Ceballos.

En Valladolid se piensa que escribió el prólogo y las poesías preliminares de su novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que se puso a la venta a finales de 1604 o principios de 1605. La escena representa la convalecencia de don Quijote (capítulo I de la segunda parte).

La casa que ocupó Miguel de Cervantes se compone de un recibidor, un estrado, el aposento, la alcoba, la alcobilla, el comedor y la cocina.

La religión en la familia Cervantes
Los documentos familiares conservados como el testamento de la esposa de Cervantes o la carta de dote de su hija han permitido conocer algunos de los objetos de devoción religiosa que poseían.

Este crucifijo representa un Cristo muerto, con la señal de la herida de la lanza en el costado, tres clavos repartidos entre las palmas de las manos y uno atravesando los dos pies. La elección de este objeto para la ambientación de la alcobilla de la Casa de Cervantes se ha hecho de acuerdo con la existencia de un crucifijo en el testamento de doña Isabel de Cervantes.

En espacios de uso privado como el estrado es habitual que dispusieran de pequeñas imágenes de devoción como esta pequeña figura del niño Jesús.

Estrado. “El lugar donde las señoras se asientan sobre cogines y reciben las visitas.” Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, 1611.

Esta imagen es la patrona de la parroquia de Esquivias en Toledo, que era el pueblo natal de la mujer de Cervantes,y la localidad en la que contrajeron matrimonio. En el testamento de doña Catalina de Salazar figura la existencia de una imagen como esta entre sus pertenencias.

La palabra aposento se usaba en la época de modo muy genérico para referirse a las distintas piezas de la casa; Cervantes la utiliza muy a menudo, y con ella alude más específicamente a la habitación reservada a una persona, donde tiene su cama y, concretamente Don Quijote, sus libros. Esta sala evoca lo que pudo ser la habitación más personal del escritor.

La vida cotidiana del escritor
Cervantes vivió con sus hermanas, conocidas como "Las Cervantas", Andrea y Magdalena. su hija Isabel, su sobrinas Constanza y y la criada María de Ceballos. La familia se asentó en el primer piso de una modesta casa en la calle del rastro.

Existen abundantes testimonios del uso del estrado, tanto en la literatura como en la pintura española, y en inventarios que documentan el mobiliario de las casas. Solía ser la habitación más rica y la dedicada a las visitas.

Arca ensayalada con cajones de grandes dimensiones, forrada de terciopelo de seda carmesí, con caja de planta rectangular y tapa convexa. Ejemplar raro por no ser "de camino", como prueban los cajones.

Las alfombras se utilizaban para evitar el frío y la humedad. El espejo es otra de las piezas de la que nos informan los documentos familiares, azogado de ébano está presente en la carta de dote de la hija de Cervantes.

Se llamaba estrado a una habitación de "recibir" o de estar que se caracterizaba por estar en parte ocupada por una tarima (el estrado propiamente dicho) cubierta por alfombras, donde normalmente se sentaban las mujeres a la morisca sobre almohadones, según costumbre española de origen islámico.

Escritorillo de estrado con las mismas funciones que los de mayor tamaño que se pueden ver en otras estancias, adaptado al espacio del estrado.

Arqueta del siglo XVII taraceada con motivos de tipo geométrico a base de pequeños rombos imitando temas vegetales. Este tipo de piezas servían para guardar y transportar pequeños objetos o joyas.

Según costumbre española de origen islámico que causaba sorpresa a los visitantes extranjeros, pero que en nuestro país pervivió prácticamente hasta la llegada de los Borbones.

Este mueble pertenece a un interesante y escaso grupo de escritorios, realizados en España durante la primera mitad del siglo XVII, Tiene un frente de gavetas decoradas on taracea y con aplicaciones de molduras y columnillas componiendo pequeñas portadas arquitectónicas. Está realizado en madera de pino, boj y nogal.

Entramos a las habitaciones de Cervantes por una sala que en vida del escritor tendría vistas sobre el ramal sur del río Esgueva, hoy cubierto.

Arca del siglo XVII para el almacenamiento del grano. Tiene tres compartimentos interiores con diferentes capacidades: 22cm, 25 cm y 21,5 cm. Un signo histórico de la vida diaria del siglo XVII.

"Todo lo miraba Sancho Panza, y de todo se aficionaba. Primero lo cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quien él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques, y últimamente las frutas de sartén, si es que podían llamarse sartenes tan orondas calderas”. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Parte II-Cap. 20.

Recaudador de impuestos y escritor
Durante su estancia en Valladolid, se publicó en 1605 la primera parte del Quijote con gran éxito.

Durante esta segunda estancia Cervantes coincidió, entre otros, con los escritores Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Luis Vélez de Guevara y Tomás Gracián Dantisco.

Los documentos familiares mencionan varios escritorios y mesas, muebles esenciales para un escritor.

Grabado que representa la escena narrada en el capítulo III de la primera parte del Quijote: Don Quijote es armado caballero en la venta.Este conjunto de grabados sobre el Quijote es interesante desde el punto de vista del estudio de la indumentaria ya que en la mayoría de ellos se aprecia un vestuario anacrónico.

La estancia se completa con dos pinturas ilustrando escenas de Don Quijote.

Escritorio decorado con fino trabajo de taracea de hueso representando a la Virgen san Pedro y san Pablo. Este tipo de escritorios así construidos y decorados, eran muy apreciados por la nobleza española del reinado de Felipe III, para la que con frecuencia se hacían.

Esta pintura permite mostrar algunos de los elementos que componen la decoración de nuestra casa: una estancia con muros blancos, escaleras y pasamanos de obra, suelo de ladrillo rojizo, una rueca de hilar, un escritorio sobre el que se sitúa un candil de piqueras y un cesto de mimbre del que sobresale un lienzo blanco.

MUSEO CASA DE CERVANTES, VALLADOLID
Créditos: reportaje

Museo Casa de Cervantes, Valladolid
Museo Casa de Cervantes.

Ministerio de Educación Cultura y Deporte

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