Fabricado en Italia: ideas, modelos e invenciones de Salvatore Ferragamo

Museo Salvatore Ferragamo

Creaciones que han cambiado la manera de concebir el calzado como accesorio y han contribuido a definir la esencia del concepto "Fabricado en Italia".

"En este momento tengo más de 20.000 modelos en los archivos y más de 350 patentes. Algunos ya se han utilizado, y ocurrirá lo mismo con el resto, cuando el mundo se dé cuenta de su belleza".
Salvatore Ferragamo
Fabricado en Italia: ideas, modelos e invenciones de Salvatore Ferragamo
El museo recoge las patentes y marcas de Salvatore Ferragamo, entre los años 1927 y 1960, es decir, desde que regresó a Italia procedente de los Estados Unidos, hasta que falleció. Estas patentes se recuperaron hace poco de los archivos centrales del estado, en Roma. Esta extraordinaria herencia creativa del diseño deja entrever la vastedad de la documentación sobre patentes italianas. El estudio de estas patentes históricas no solo permite observar, experimentar y aprender, sino también crear.

Patentes y marcas: la historia del diseño italiano en los archivos centrales del estado, en Roma

Los archivos de la administración pública conservan secretos inesperados y tesoros escondidos, como los que se encuentran en los archivos centrales del estado, en Roma. Estos reúnen un importante compendio de fuentes que sirven como objeto de investigación y creatividad. Entre estas fuentes se encuentra una serie de documentos alojados en la oficina italiana de patentes y marcas que ascienden a casi 900.000 archivos y revelan las innovadoras habilidades técnicas de algunas empresas o el talento inventivo de ciertas personas.

La colección incluye 171.000 archivos de marcas de 1869 a 1965; y 613 patentes de invenciones desde 1855 hasta 1961. A partir de estos documentos se puede seguir la evolución de determinados sectores. Por ejemplo, la patente de la radio de Guglielmo Marconi. Hay otra serie de 100.000 patentes de modelos, que datan de 1874 a 1965. Además de las aplicaciones prácticas, prevalece el deseo de crear formas atractivas o diseños y colores inusuales.

A través de estos documentos se puede seguir la evolución de las costumbres, las modas y el lenguaje, y cómo las nuevas ideas han cambiado la vida cotidiana de la gente corriente y han catapultado a la fama a los italianos por sus diseños innovadores.

Un descubrimiento revolucionario

El museo Salvatore Ferragamo participó por primera vez para la ocasión. En la sección de calzado se encontraron una gran cantidad de patentes con el nombre de Salvatore Ferragamo. El redescubrimiento inesperado de estos documentos era la prueba de lo que el propio diseñador había contado en su autobiografía, el registro de 350 patentes. Este hallazgo planteó un nuevo problema: si entre 1945 y 1965 se registraron 162 diseños, el resto se debieron patentar antes de esa fecha.

Se prosiguió con la investigación de documentos de entre 1945 y 1927, y se llevaron a cabo negociaciones sobre un gran número de documentos, los cuales nunca se habían archivado en un banco de datos. En efecto, se encontraron 369 patentes de entre 1927 y 1964, año en que Salvatore todavía firmaba las patentes de diseño finales.

La recuperación de las patentes de Ferragamo
El año 2000 fue testigo de la primera publicación completa de la serie de patentes de entre 1946 y 1965, y la culminación de un proyecto de investigación en el que participaron el ministerio de cultura y patrimonio, y el ministerio de industria, comercio y artesanías, así como particulares. El objetivo de esta operación era poner a disposición del público el legado de la documentación sobre patentes posterior a la segunda guerra mundial.

El nacimiento de una idea

El término "patente" no acostumbra a despertar demasiada emoción. Enseguida lo asociamos a una recopilación de documentos con aburridísimas descripciones técnicas, archivados en una habitación llena de polvo. Sin embargo, al hojear las patentes de Ferragamo, uno empieza a darse cuenta de su prolífica inventiva, recogida en los cientos de ideas que expresan una creatividad deslumbrante.

Las patentes nos permiten rastrear la información de una idea: desde que se concibe, hasta su diseño y aplicación. Ofrece un testimonio histórico objetivo, a partir del cual se puede reinterpretar una historia que se daba por entendida. Además, brinda la oportunidad de analizar las características estructurales de los diseños y modelos de producción, cuando no ha perdurado documentación alguna ni se han fabricado ejemplares.

Los años 20

La obra de Salvatore Ferragamo destacaba por la originalidad de los diseños de sus zapatos y por la experimentación incesante con los modelos, las técnicas de construcción y los materiales. En algunos casos, sus diseños eran vanguardistas, mientras que en otros, obedecían a las tendencias del momento.

A finales de los años 20, las creaciones de Ferragamo podían asociarse a un contexto estilístico que había estado en boga desde principios del siglo XX. Este estilo se formó en harmonía con el mundo del arte, y estaba caracterizado por la aceptación de materiales inusuales, diseños geométricos y sorprendentes combinaciones de colores. Eran los signos tangibles de un cambio de postura que se estaba gestando ante la moda y los accesorios.

La idea creativa

Salvatore Ferragamo catapultó el diseño de calzado a la escena internacional y creó obras de arte, no solo por la perfección alcanzada a través de un trabajo de extraordinaria calidad, sino por la creación de un espacio independiente destinado a la investigación de formas, materiales y colores.

Durante esos años, el diseñador prestó especial atención a la superficie de la pala y la creación de efectos sorprendentes a través del uso del color o la paradójica combinación de distintos materiales lujosos con aquellos más sencillos. Para Salvatore Ferragamo, igual que para el resto de los diseñadores de la época, como Elsa Schiaparelli, el sentido de la modernidad residía en la sustitución imprevista de un material y en la búsqueda de superficies nuevas, con unos resultados tan sorprendentes como los acabados ondulados, satinados, opacos, plisados o muy brillantes a la hora de ejecutar una idea creativa.

Años 30: nace la cuña

Desde mediados de los años 30, las formas fueron el eje central de muchas de las patentes, tanto por motivos funcionales como estéticos. La cuña es, quizás, la creación más famosa de Ferragamo, que patentó en 1937. El objetivo de este diseño era la funcionalidad: elevaba el talón y aportaba estabilidad a este y al arco del pie.

Sin embargo, en sus numerosas variaciones, la cuña se prensó y redondeó, se esculpió con muescas y se pintó, se decoró con pequeños mosaicos espejo o piedras preciosas, lo que permitió experimentar con la forma y la expresión de un sentido estético innato. Es una característica general común a la historia del diseño italiano, probablemente debido a que, cualquiera que trabaje en Italia tiene la suerte de estar rodeado de un legado artístico y cultural inigualable. En este país, se vive bajo la influencia constante de la belleza, el buen gusto y el sentido por la armonía.

La inventiva de Ferragamo

Las sanciones que se impusieron a Italia después de la invasión a Etiopía en 1935 agravaron los problemas relacionados con la escasez de materiales y recursos energéticos, y fue entonces cuando surgieron los programas autárquicos. Todas estas circunstancias agudizaron la inventiva de Ferragamo, tanto en el diseño ornamental como en el campo tecnológico. El maestro zapatero patentó los procedimientos especiales para la preparación de los materiales sustitutivos del cuero, para unir las palas con las suelas de madera y para la producción de palas en rafia o materiales tejidos, y suelas de galalita, vidrio y materiales similares.

Años 40

En 1943, en el contexto de la segunda guerra mundial, se lanzó al diseño de máquinas de guerra, tanto ofensivas como defensivas, como una fortaleza marina, un barco torpedo multilanzador y el sistema ofensivo y defensivo antiaéreo.

Algunas patentes de invención revolucionaron tradiciones ancestrales empleadas en la fabricación de zapatos. Por ejemplo, en 1931, se creó el cambrillón, una lámina metálica que servía para reforzar el arco del pie. Era ligero pero proporcionaba un soporte rígido.

En 1946, Ferragamo diseñó zapatos para los primeros pasos de los bebés a partir de un sistema de ventosas que aportaba una mayor adherencia a la suela. En 1953, creó las palas montadas sobre una estructura de soporte elástica que permitían introducir el pie en el zapato sin tener que abrirlo ni ajustarlo mediante cordones.

La sandalia invisible

Los años de recuperación económica posteriores a la guerra fueron especialmente fructíferos para las aplicaciones de las patentes. Durante 1947 creó varias palas tejidas con nailon transparente, que le sirvió para diseñar la sandalia invisible y ganar el Premio Neiman Marcus, el Óscar de la moda. En 1950 solicitó la patente de la famosa sandalia de mujer Kimo, que incluía una media tobillera intercambiable. Además de proteger el pie, el diseñador italiano quiso introducir originalidad e innovación en la moda femenina gracias a la variedad de colores y materiales. En 1952 creó un zapato de tacón con el cambrillón cubierto por el cuero de la pala. Este modelo se denominó "puente con guante" porque, a pesar de ser muy resistente, se ajustaba al pie como un guante.

Años 50

En 1956 se extendió el uso de los zapatos de tacón con una estructura metálica exterior formada por elementos tejidos en forma de jaula, y el calzado con recubrimientos intercambiables. La patente de la suela metálica dio paso a la célebre sandalia de oro de 18 quilates, originalmente diseñada para una clienta australiana. Las suelas en forma de concha de 1957 elevaban la pala y el tacón, lo que aportaba una mayor estabilidad al zapato. Esta suela se empleó para numerosos modelos y para puntas de ballet.

El legado de Ferragamo

Actualmente, muchas de estas patentes son una fuente de inspiración muy valiosa para diseñadores y artistas creativos, quienes han basado sus propias colecciones en diseños de estos archivos. Tras el fallecimiento del diseñador, la empresa siguió dedicando la máxima atención y cuidado a sus creaciones y patentes, tanto para sus modelos más ornamentales como los de uso diario.

Ejemplos de ello son la suela antideslizante para zapatos de hombre de 1997; el bolso con la parte superior desmontable de 1999, que permite cambiar el cuerpo del modelo; el maletín de acero al carbono, cóncavo por un lado, convexo por el otro, y redondeado en el centro, del 2000; o el tacón con elemento de suspensión del 2002. Estas últimas reflejan el principio fundamental de la cultura de la empresa: conferir la máxima importancia a los materiales y a la funcionalidad, así como una investigación de los efectos estéticos.

Las patentes

Patente 16083
27 de marzo de 1939

Zapato de tacón con pala de terciopelo y punta levantada

Patente 15953
10 de marzo de 1939

Suela de varios niveles realizada en corcho recubierto de cuero

Patente 19736
12 de febrero de 1942

Sandalia con plataforma de varios niveles, con suela y tacón unidos

Créditos: reportaje

http://www.ferragamo.com/wps/wcm/connect/0dd88e9d-9329-47d9-aaa0-8a9710a60083/cs_idee_en.pdf?MOD=AJPERES

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