Salvatore Ferragamo: ¿Es arte la moda?

Museo Salvatore Ferragamo

La exposición "Across Art and Fashion" y las colaboraciones artísticas de Salvatore Ferragamo

El caso de Ferragamo
La primera sección de la exposición está dedicada a Salvatore Ferragamo y sus zapatos. Según el concepto de arte que se centra en la técnica tanto como en la creatividad conceptual, estos eran ya considerados verdaderas obras de arte en los años 30. Ferragamo se inspiró en la infinidad de estudios de artistas del Renacimiento de Florencia para crear su obra. Además, como diseñador de zapatos, asumió con orgullo el papel de artesano y artista tan importante para la tradición artística italiana. Una videoinstalación muestra los zapatos junto a sus fuentes de inspiración: el mundo clásico, Oriente, el movimiento artístico vanguardista del siglo XX y el Surrealismo, sin olvidar la cultura artesana de la ciudad. Esta sala incluye también bocetos originales de los anuncios que el pintor futurista Lucio Venna diseñó en los años 30 para los zapatos de Ferragamo, los diseños creados para intelectuales y artistas, y el cuadro de Kenneth Noland de finales de los años 50 que inspiró a Ferragamo para decorar un zapato y darle nombre.

Esta simple pregunta trata de descubrir el complejo mundo de una relación que se ha investigado durante mucho tiempo, pero no es capaz de ofrecer una definición clara e inequívoca.

Este proyecto analiza las formas de diálogo establecidas entre ambos mundos: inspiración recíproca, características comunes y colaboraciones, de los prerrafaelistas al Futurismo y del Surrealismo a la moda radical.

La capa de gala "Pisanello"

La capa inspirada en Pisanello, contribución de la Galería de Trajes del Palacio Pitti, se expone junto a prendas contemporáneas inspiradas en otras obras de arte famosas en una sala cuyas paredes están forradas con un artículo escrito por Sergio Tofano. Este fue publicado en Lidel en el año 1920, cuando el conocido ilustrador imaginaba las confecciones italianas inspiradas en el estilo de los frescos de Beato Angelico y Masaccio.

El vídeo de la Bienal de arte y moda de Florencia de 1996, dirigido por Germano Celant, Ingrid Sischy y Luigi Settembrini, sirve de banda sonora en este escenario. Con más de 40 nombres internacionales del mundo del arte y 38 de la moda, esta grabación explora y descubre la influencia entre ambos, la relación creativa entre la moda y las artes visuales, el diseño, la arquitectura, el cine, la fotografía, el diseño y la historia, lo cual atrae el interés del público por este tema.

Rosa Genoni, capa de gala "Pisanello", 1906, terciopelo de seda con bordados y encajes, flecos de hilo metálico, abalorios redondeados y cilíndricos. Florencia, Galería Uffizi, Galería de Trajes del Palacio Pitti.

Inspiración de la moda y el arte
Como ocurría en el pasado, la moda y el arte suelen equilibrarse mutuamente. Al igual que los artistas utilizan las prendas como herramienta esencial para aportar realismo a sus creaciones, los diseñadores se han inspirado con frecuencia en el mundo del arte y se han comportado ellos mismos como los propios artistas. Los historiadores del arte toman como referencia la vestimenta de los cuadros para fechar las obras de arte. Del mismo modo, los historiadores de la moda se basan en ella para estudiar el movimiento de las prendas, su caída y la forma de llevarlas. La historia de la moda italiana moderna comienza a principios del siglo XX con los primeros debates sobre la necesidad de que sus confecciones adquieran una identidad nacional. Por otro lado, la referencia al arte italiano se ve entonces como una forma de diferenciar la moda italiana de la francesa, que se imponía en ese momento. Rosa Genoni, diseñadora y profesora de confección de la escuela profesional de mujeres de Milán, jugó un papel muy importante en este proceso. En la Expo de Milán en 1906, presentó dos vestidos como manifiesto de sus ideas: uno estaba inspirado en un dibujo de Pisanello del Museo Condé de Chantilly y el otro, en La Primavera de Botticelli.

ACROSS FASHION AND ART
Museo Salvatore Ferragamo

El itinerario de la exposición se centra en la obra de Salvatore Ferragamo, a quien fascinaban los movimientos artísticos vanguardistas del siglo XX y en los cuales se inspiró. Está dedicado también a varios talleres de los 50 y los 60 que sirvieron de estudios y puntos de encuentro, así como a la llegada de la cultura del mundo de la fama. A continuación, se estudia la experimentación de los años 90 hasta llegar a reflexionar sobre si, en la industria de la cultura contemporánea, podemos seguir hablando de dos mundos independientes o si, por el contrario, nos encontramos ante una interacción fluida entre ambos.

La característica distintiva del diseño de la exposición surge de la colaboración con otras instituciones culturales, que han tomado parte activa en la implementación de este concepto con el objetivo de suscitar una reflexión conjunta. Además del Museo Salvatore Ferragamo, promotor y organizador del proyecto junto con la Fondazione Ferragamo, han colaborado en Florencia la Biblioteca Nacional Central, la Galería Uffizi (la galería de arte moderno del Palacio Pitti y la Galería de Trajes) y el Museo Marino Marini, y, en Prato, el Museo del Tessuto.

Formas y texturas
Durante siglos y con los cambios de los diferentes estilos, los artistas han representado las prendas con el máximo detalle, ofreciéndonos una historia visual de los movimientos, las poses y los gustos, así como de las soluciones de confección, los materiales y los elementos decorativos diseñados por artesanos anónimos. Los artistas han jugado un papel activo en esta competencia por crear bienes de lujo diseñando tejidos, encajes, bordados e incluso trajes de gala, y dando lugar a las comunicaciones de moda con grabados que son obras de arte. En el siglo XIX, la moda estaba empezando a extenderse por las ciudades con ayuda de la industria textil y las formas modernas de distribución comercial. Tuvo lugar una transformación completa y surgieron formas originales y nuevas de interacción entre el arte y la moda. Las relaciones entre estos dos mundos se intensificaron y estrecharon cada vez más gracias a intercambios que ya no se limitaban únicamente a representar a la clase alta con las últimas prendas de moda.

En esta sección, se expone una serie de ejemplos para que los visitantes sean partícipes de esta interacción, que se lleva dando más de un siglo.

Empieza con los prerrafaelistas ingleses y continúa con La Secesión vienesa de Gustav Klimt y la Wiener Werkstätte, seguidas de Mariano Fortuny y sin pasar por alto la obra experimental de los futuristas.

La siguiente sección explora el trabajo de diseñadores como Sonia Delaunay y proyectos en los que han colaborado directamente artistas y diseñadores de moda. Presta especial atención a los diseñadores que han revolucionado la moda inspirándose en el arte, como Yves Saint Laurent con Mondrian.

Este tema se analiza desde distintos puntos de vista: los artistas que crearon alternativas a las modas del momento y aquellos que colaboraron con el sector de la moda, así como diseñadores que buscaron la creatividad de los artistas y compartieron las ideas vanguardistas que creyeron más originales, pero que, sobre todo, se inspiraron en obras de arte de todas las épocas para crear formas y texturas.

Gracias a su presencia en fiestas, estrenos, retrospectivas y desfiles del panorama cultural de Nueva York, ayudó a consolidar la relación que conocemos actualmente entre el arte, la moda y la fama. Este concepto se examina en un conjunto de fotografías en las que se puede ver a Warhol en diferentes eventos sociales de Nueva York y con la conocida instalación de Makos Studio, Imagen alterada.
No cabe duda de que el trabajo de Andy Warhol supuso un gran impacto estético (a menudo considerado un sacrilegio). El ejemplo más significativo de ello es The Souper Dress, que sintetiza la moda, el arte y la industria. El vestido, hecho en los años 60 de papel, celulosa y algodón con una secuencia de repeticiones de la serigrafía de la famosa etiqueta de las latas de sopa Campbell, forma parte de la exposición.

Andy Warhol: estrategias de comunicación
Es común que los artistas colaboren con las comunicaciones de moda como ilustradores de revistas y catálogos publicitarios. El trabajo de Andy Warhol es uno de los ejemplos más conocidos de esta simbiosis entre los mundos del arte y la moda. Su carrera en la moda empezó con su trabajo como ilustrador comercial de Glamour, Vogue y Harper's Bazaar a principios de los años 50 diseñando zapatos elegantes e ingeniosos. En esta sección, se incluyen páginas publicadas en revistas de moda de la época con sus primeras piezas como ilustrador de moda. Warhol también dirigió Interview, una revista dedicada a los mundos de la moda y el arte de la cual se muestran aquí 18 ediciones.
Germana Marucelli, peculiar intérprete de la poesía
Del mismo modo en que el taller de Ferragamo se inspiró en el de los artistas del Renacimiento, donde la técnica era tan importante como la creatividad, el de Germana Marucelli, en los años 60, se convirtió en un punto de encuentro para los apasionados de la moda, artistas e intelectuales que buscaban nuevas formas de expresión para representar el espíritu de su época. Esta sección recrea el taller de Marucelli y expone obras de arte originales en las paredes, piezas de Pietro Zuffi, Getulio Alviani y Paolo Scheggi, y prendas creadas en colaboración con estos artistas. Con documentos, fotografías, folletos promocionales y publicaciones, esta sección de la exposición ilustra también los años hasta el momento, es decir, el periodo de posguerra en el que la diseñadora creó el premio de poesía San Babila y los escritores y poetas más influyentes del siglo XX italiano, como Ungaretti, Quasimodo y Montale, frecuentaba su taller cada jueves.
Yinka Shonibare
Yinka Shonibare, artista británico-nigeriano, nos demuestra que el arte puede utilizar la moda para dar forma a su lenguaje crítico. Sus instalaciones, que son adaptaciones de películas, ofrecen un intenso reflejo del multiculturalismo, principalmente a través del colonialismo. Las figuras de sus obras son maniquíes en poses dramáticas y teatrales que visten prendas de los siglos XVIII y XIX confeccionadas con tela de batik con un origen claramente africano.
Del taller al collage de ideas
Pasando del taller al collage de ideas, en esta sección se puede ver cómo los diseñadores de moda cuentan historias a través de las imágenes que forman parte de un flujo de información y que pretenden estimular la atención y la memoria del público. Producido gracias a A MAGAZINE CURATED BY, este espacio ofrece a los visitantes el universo visual de mentes creativas brillantes, como las de Haider Ackermann, Martin Margiela, Yohji Yamamoto, Iris van Herpen, Dries van Noten, Giambattista Valli, Stephen Jones, Rodarte, Jun Takahashi, Kris van Assche, Martine Sitbon, Proenza Schouler y Riccardo Tisci, en un caleidoscopio de arte, música, poesía y fotografía.
Juegos de rol
Actualmente, no hay dudas de que la relación entre la pintura y la moda ha superado el dualismo (en el que dos sistemas independientes se unen e interactúan sin perder su independencia) que se apreciaba en el mundo de la moda durante el último siglo. Al igual que el arte, la moda es un reflejo de la práctica de la artesanía y, a través de las obras de artistas como Hussein Chalayan, Martin Margiela, Viktor & Rolf, Helmut Lang y Nick Cave, esta sección destaca la creciente dificultad que existe en la era moderna para definir y clasificar los distintos tipos de expresión creativa.
Publicaciones periódicas italianas del siglo XX
La exposición de la Biblioteca Nacional de la ciudad, conectada con la cuarta sección del Museo Salvatore Ferragamo, representa la relación entre la moda y el arte según la describe la prensa, desde principios del siglo XX y prestando especial atención a Italia. Incluye las ilustraciones de moda publicadas en las revistas antes de la llegada de la fotografía al trabajo de los artistas de vanguardia, especialmente los futuristas, sobre la vestimenta y el replanteamiento de la moda. Continúa investigando el papel que han jugado importantes nombres del mundo de la moda en la expresión y los eventos artísticos y viceversa. Además, ilustra la forma en que las revistas de moda han publicado artículos sobre exposiciones de arte y otros temas relacionados con él, o bien han usado a los propios artistas como modelos y representantes de las colecciones de moda.
El elegante siglo XIX
El intercambio entre el arte y la moda se intensificó en el siglo XIX con el auge de la burguesía y la producción industrial. Fue en este periodo en el que la moda dejó de ser un privilegio exclusivo de las clases dominantes y la aristocracia. En las pinturas de principios de siglo, el interés por la indumentaria coincidió con la noción de gusto extendida a todos los aspectos de la vida y de la apariencia, lo que refleja el clima democrático propiciado por la Revolución Francesa.Mujeres vestidas de lino y algodón, preferiblemente de color blanco, establecían un contraste entre la recargada ostentación del antiguo régimen y una "elegancia" basada en las formas simples, esenciales y luminosas que evocaban la escultura clásica.

El símbolo de la nueva y dinámica modernidad

A mediados del siglo XIX, el retrato se convirtió en el género pictórico destinado a introducir el nuevo principio de verdad en el arte a través de un retorno al estudio de los personajes y a la meticulosa representación de los atuendos y decorados, todo ello en armonía con el estilo de la novela naturalista.En la segunda mitad del siglo XIX, el arte figurativo, junto con el emergente género de la fotografía, registraron muestras representativas de la realidad, de acuerdo con una estética que pretendía cada vez más capturar el sujeto observado con el fin de ofrecer una representación de la verdad. Los artistas concibieron la moda como el símbolo de la nueva y dinámica modernidad y, por ello, destacan en sus obras de arte los detalles y accesorios que adquieren el misterioso poder del símbolo.

La moda de la época contó con una estructura profesional sin precedentes (alta costura) y se convirtió en el punto de referencia de un público formado fundamentalmente por mujeres consumidoras.Pintores como Giovanni Boldini contribuyeron con sus obras al desarrollo de este fenómeno. Se empeñaron en representar la elegancia y el optimismo social de la época de la forma más realista posible, todo ello en sintonía con el clima efervescente de la Belle Époque y con las aspiraciones de la clase media que anhelaban una escena internacional.

Nostalgia por el futuro de los tejidos artísticos de posguerra
En el siglo XX, el arte, la moda y el diseño textil se entremezclaban y compartían ideas, tonalidades y estilos que podían representarse a través de los nuevos materiales surgidos de la industria o de la experimentación en los talleres. Se celebraron una serie de eventos que contribuyeron al intercambio de ideas y al desarrollo: primero, la Bienal de Monza (1923- 1930), seguida de la Trienal de Milán (a partir de 1933). En estas exposiciones, los artistas y arquitectos destacaron la necesidad de otorgar una función a las artes decorativas, un concepto que ahora se considera parte esencial de un diseño. Este principio empezó a aplicarse en el periodo de posguerra, cuando, como parte de la reconstrucción necesaria, la reorganización de la industria italiana y el floreciente movimiento artístico impulsaron interesantes interacciones entre el arte, la moda y el diseño.

La década de los 50

Las ediciones IX y XI de la Trienal de Milán, que se celebraron en la década de los años 50, fueron un terreno de pruebas fundamental para artistas y diseñadores: Lucio Fontana, Bruno Munari, Roberto Crippa, Piero Dorazio, Gianni Dova, Fede Cheti, Fausto Melotti, Gio Ponti y Ettore Sottsass participaron en los concursos organizados por las empresas textiles y presentaron sus diseños (patrones para impresiones en tela) en una variedad de esquemas de colores para prendas de vestir y tapicería para el hogar moderno.

Las iniciativas y los eventos culturales dan testimonio de la mentalidad de aplicar la estética a la vida cotidiana. Entre ellos, destaca el de Carlo Cardazzo en la Galleria del Cavallino de Venecia, con la edición especial de pañuelos de seda diseñados por artistas (obras de arte para vestir) y tapices (obras de arte para el hogar).

En esta sección, los pañuelos de Edmondo Bacci, Giuseppe Capogrossi, Massimo Campigli, Roberto Crippa, Lucio Fontana, Bruno Saetti, Franco Gentilini, Emilio Scanavino y Marino Marini interactúan con los tapices de Alfredo Chighine, Enrico Bordoni, Atanasio Soldati, Silvano Bozzolini y Guido Marussig, arte textil que refleja el concepto de "obra de arte total" que se acuñó en esta época.

Colaboraciones
Las fronteras entre arte y moda se volvieron más difusas en los años 80, cuando las formas en las que estos dos mundos se relacionaban crecieron a nivel internacional. Las instituciones artísticas abrieron sus puertas a los diseñadores, como es el caso del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York en 1983 con Yves Saint Laurent o el Palacio Strozzi de Florencia en 1985 con Salvatore Ferragamo. Saint Laurent y Ferragamo fueron pioneros de una tendencia cada vez más generalizada que consideraba la exposición de la obra de un diseñador de moda en un museo como una forma de legitimación de su trabajo.

Las fronteras entre arte y moda se volvieron más difusas en los años 80, cuando las formas en las que estos dos mundos se relacionaban crecieron a nivel internacional. Aparecieron museos dedicados y una nueva categoría de comisarios de exposiciones.
Mientras que las galerías de arte y las casas de subastas prestaban cada vez mayor atención al fenómeno, los principales diseñadores de moda crearon espacios destinados específicamente a exposiciones de arte y financiaron espectáculos y obras en todo el mundo, contribuyendo al crecimiento de esta popularidad.

A su vez, los artistas han colaborado con la moda por las razones más diversas y complejas: desde consideraciones puramente financieras hasta el deseo de fama, desde relaciones personales hasta la mera curiosidad, y desde el gran proyecto de una obra de arte total hasta una utopía revolucionaria.

Salvatore Ferragamo y el arte

Salvatore Ferragamo representa un ejemplo de la colaboración entre arte y moda, que es la consecuencia de una práctica iniciada por el fundador de la empresa en los años 30.Los temas de la tradición, derivados de la historia de la marca, estimulan la reflexión sobre la contemporaneidad, llegando aún más allá de los campos estrictamente relacionados con la moda.

La relación con el mundo del arte se intensificó a partir de 1996, cuando la casa de moda apoyó la primera Bienal de Florencia, "Il Tempo e la Moda", comisariada por Germano Celant, Ingrid Sischy y Luigi Settembrini, y organizó una exposición retrospectiva sobre Bruce Weber en el Museo Salvatore Ferragamo, que acababa de ser inaugurada. Consiguió que los artistas participaran en proyectos de comunicación, piezas de edición limitada y obras de arte creadas especialmente para exposiciones y eventos especiales.

Créditos: Historia

Museo Salvatore Ferragamo
Florencia, Italia
Proyecto de exposición en varias instalaciones comisariado por Stefania Ricci.
Promoción y organización a cargo de la Fondazione Ferragamo (Museo Salvatore Ferragamo).

En colaboración con:
- Biblioteca Nacional Central de Florencia
- Galería Uffizi, la galería de arte moderno del Palacio Pitti y la Galería de Trajes Florencia
- Museo del Tessuto de Prato
- Museo Marino Marini de Florencia

Con el apoyo fundamental del Ministero dei Beni e delle Attività Culturali e del Turismo Soprintendenza Belle Arti e Paesaggio per le Province di Firenze, Pistoia e Prato.

Con la participación de Fondazione Massimo e Sonia Cirulli, Bolonia

Con la ayuda de Centro di Firenze per la Moda Italiana

Con el patrocinio de Ministero dei Beni e delle Attività Culturali e del Turismo, Regione Toscana, Comune di Firenze

Vista de la instalación "Across Art and Fashion" (18 de mayo del 2016 - 7 de abril del 2017)
de Salvatore Ferragamo, Museo Salvatore Ferragamo.

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