El Museo Arqueológico de Jerez para celebrar su incorporación a este ambicioso proyecto cultural –en el que participan numerosos museos e instituciones culturales del mundo entero–, ha elaborado esta exposición en línea, que recoge en secciones temáticas una selección de piezas correspondientes a los periodos culturales representados en las colecciones del Museo.

PREHISTORIA RECIENTE
En el Neolítico se produce un hecho fundamental en la evolución humana: la aparición de la agricultura y la domesticación animal. Es el paso de una economía depredadora a una de producción. De forma gradual los grupos humanos se van haciendo sedentarios y aparecen los primeros excedentes. Estos cambios llevan a nuevas necesidades técnicas, cuya manifestación más notable es la invención de la cerámica. En Andalucía occidental se sitúan los inicios del Neolítico en torno al VI milenio a. C. y finaliza hacia fines del IV o comienzos del III milenio a. C., dando paso al Calcolítico o Edad de Cobre, momento el que se produce la verdadera asimilación de las novedades neolíticas. En el Calcolítico los poblados aumentan de tamaño, formados por agrupaciones de sencillas cabañas de planta circular u oval. La religiosidad tiene su máximo exponente en los característicos ídolos cilíndricos, mientras que las creencias en la vida de ultratumba están representadas por la arquitectura megalítica, aunque en nuestra zona predominan las cuevas artificiales y los enterramientos en silos. La fase más reciente del período es el campaniforme -cuyo nombre deriva de los característicos vasos en forma de campana invertida-  momento en que con mayor fuerza eclosiona la metalurgia del cobre
PROTOHISTORIA
  Es en el I milenio a. C., a caballo entre el final de la prehistoria y los primeros balbuceos históricos, cuando el occidente andaluz comienza a destacar, al localizarse en esta zona el centro de la cultura tartésica. La presencia de piezas de origen atlántico y del Mediterráneo Oriental, representa el inicio de unas relaciones comerciales que se intensificarán a partir del s. VIII a. C. con la instalación, con carácter fijo, de los primeros núcleos costeros fenicios. A partir de este momento se producen en la sociedad indígena cambios de gran trascendencia: nacimiento de la ciudad, introducción del torno de alfarero, escritura, llegada de ritos y costumbres de origen oriental... Al mismo tiempo, estas estructuras sociales se hacen mucho más jerarquizadas y estratificadas. El proceso orientalizante decae hacia fines del s. VI a. C., con la desaparición de Tartessos. Desde esta fecha, y hasta fines del siglo III a. C., se desarrolla en la Baja Andalucía la cultura turdetana, heredera en buena parte de la cultura tartésica a la que se añadieron, en menor medida, influencias griegas y cartaginesas.
ROMANO 
  El año 206 a. C. marca el final del dominio púnico en Hispania, que pasó de ser escenario de la lucha entre Cartago y Roma a convertirse en territorio de conquista por parte de esta última, a pesar de la oposición de no pocas ciudades indígenas como fue el caso de  Asta Regia. Aunque Andalucía fue la primera región firmemente controlada, el dominio militar romano no impuso cambios culturales sustanciales hasta fines de la República, bien avanzado el s. I a. C.                                                                                                             Durante el Alto Imperio (Ss. I-II d. C), la Bética se va convirtiendo en un área altamente romanizada, con un elevado desarrollo urbano y gran diversidad de riquezas agrarias, mineras e industriales. Progresivamente se imponen una nueva estructura social, el uso del latín como lengua oficial y nuevos cultos a deidades foráneas. La cultura material es quizá lo más revelador de la prosperidad alcanzada por la Bética. El Bajo Imperio (siglos III-IV d. C.), se inicia con la crisis abierta tras la muerte de Alejandro Severo (235 d. C.) La inestabilidad política y la aguda recesión económica –aunque con notables períodos de recuperación–, serán a la larga las causas de la desintegración del Imperio Romano de Occidente.  
ANTIGUEDAD TARDIA
La descomposición del poder imperial romano en Hispania coincidió con la irrupción, a principios del s. V, de los pueblos bárbaros en la Península.  Roma confió a los visigodos –germanos orientales– la misión de combatir a estos pueblos. Esta medida dejará el terreno abonado para su posterior asentamiento estable. En la Bética, el dominio visigodo no se hará efectivo hasta entrado el s. VII, debido a los conflictos con la nobleza hispanorromana y a la ocupación bizantina de gran parte del territorio (552-625). No obstante, el centralismo visigodo  no fue totalmente asumido por la aristocracia bética. Las actividades mercantiles continúan, sobre todo el comercio de productos de lujo, pero son las actividades agropecuarias las que van a constituir el eje básico de la economía con un incremento incluso de la gran propiedad. De esta época en la comarca de Jerez no tenemos aún demasiados conocimientos arqueológicos. Se trata, en su mayoría, de hallazgos casuales.
HISPANO-MUSULMAN
La llegada de los musulmanes trae consigo importantes cambios que harán discurrir a la península Ibérica durante el  medievo por derroteros bien distintos a los del resto de Europa. Al-Andalus ocupó un lugar de indudable importancia en el mundo mercantil y cultural islámico, al poner en relación el Mediterráneo oriental, el norte de África y el occidente feudal. Sin embargo, desde el punto de vista político, el territorio hispano-musulmán constituyó un mosaico de pueblos envueltos en frecuentes luchas internas y con tendencias independentistas, que favorecieron los intereses cristianos cuando comenzaron a conquistar los territorios de al-Andalus. Será bajo dominio musulmán – según la documentación arqueológica– cuando asistamos al nacimiento de la ciudad de Šarīš, la actual Jerez de la Frontera, que se convertirá con los almohades (ss. XII-XIII) en la principal población de la actual provincia de Cádiz.  “...Jerez – Dios la restituya - que es de fundación moderna, una de las que se construyeron en tiempos del Islam, excelsa por sus bienes y bendiciones y cercana al Océano....”  (ḎIKR bilād al-Andalus. 2ª mitad s. XIV ó s. XV).  
EDAD MEDIA CRISTIANA
Tras la incorporación de Jerez al reino de Castilla en 1264 y una vez pasado el convulso periodo de escaramuzas fronterizas que finaliza en 1340 con la batalla del Salado, el estrecho de Gibraltar se abre al tráfico naval y económico del reino de Castilla, iniciándose una nueva etapa de crecimiento y bonanza para nuestra ciudad. Primero de forma discreta, debido a las epidemias de peste, pero sobre todo a partir del siglo XV, comienza, al igual que ocurre en toda el área atlántica andaluza, una importante actividad comercial, 
EDAD MODERNA
El siglo XVI, con el que da comienzo la Edad Moderna, será uno de los más destacados para Jerez. La caída en 1492 del reino nazarí de Granada, último bastión musulmán en tierras hispanas, hará que la ciudad pierda su condición de frontera y que sus habitantes comiencen un paulatino proceso de desmilitarización. La paz recién inaugurada permitirá incrementar el número de comerciantes, tanto nacionales como extranjeros (portugueses, genoveses, flamencos) que se establecen en la localidad, atraídos por las riquezas de la tierra, y que van a generar una sociedad sumamente dinámica. Este proceso de crecimiento se verá interrumpido en el siglo XVII a causa de las recurrentes epidemias y malas cosechas que asolaron la población y que provocaron, como en buena parte del país, una profunda crisis. Crisis de la que no se recuperará hasta bien entrada la centuria del setecientos, coincidiendo con el despegue de la industria bodeguera y el auge en la exportación de los vinos del Marco.
NUMISMÁTICA
La moneda es una de las fuentes de información más importantes que los arqueólogos e historiadores tienen para interpretar el pasado porque, además de su abundancia y resistencia al paso del tiempo, ofrece imágenes, mensajes y fechas que nos ayudan a conocer otras culturas y otras épocas. La moneda es pues, un gran documento histórico. Las primeras monedas conocidas en el ámbito mediterráneo aparecen en Asia Menor (Lidia) a finales del s. VII a.C. La tradición monetaria griega se expande a través de las colonias por todo el Mediterráneo central y occidental, siendo Roma la que generaliza su uso, y consolida así un proceso que con diversos cambios e innovaciones llega hasta nuestros días. El Museo de Jerez cuenta con una colección numismática que se inicia con ejemplares de época prerromana, y va recorriendo la historia de este territorio hasta culminar con un conjunto de monedas del siglo XIX
Credits: All media
The story featured may in some cases have been created by an independent third party and may not always represent the views of the institutions, listed below, who have supplied the content.
Translate with Google
Home
Explore
Nearby
Profile