Mamacita Linda: cartas entre Frida Kahlo y su madre

National Museum of Women in the Arts

Las sentidas cartas que se muestran en esta exhibición corresponden a los años previos a la muerte de Matilde Calderón de Kahlo. Destacan el afecto entre la artista y su madre, y muestran a Frida como persona, no como ícono.

Mamacita Linda: cartas entre Frida Kahlo y su madre (1930-1932)
La relación de Kahlo con su padre, el fotógrafo Guillermo Kahlo, ha sido investigada minuciosamente por estudiosos que exploraron sus similitudes artísticas y personales. Sin embargo, la relación con su madre, Matilde Calderón de Kahlo, rara vez se menciona, sin tener en cuenta a los investigadores que la retratan, fugazmente, como "forzada". A pesar de esa caracterización, estas cartas demuestran calidez, pasión y un profundo vínculo entre una madre y su hija.

Durante el tiempo en que se escribieron estas cartas (varios meses de viaje por Estados Unidos), se puede apreciar que Frida extrañaba a su familia. Solo tenía veintitrés años cuando ella y Diego Rivera, con quien se había casado un año antes, viajaron a San Francisco por los encargos de murales que le habían hecho a Rivera.

El arte de su marido los llevó a Nueva York en 1931, donde el Museo de Arte Moderno montó una exhibición retrospectiva de su obra. Desde allí, viajaron más tarde a Detroit, donde la fama de Rivera creció tras completar una exitosa serie de frescos. Es posible que la conmoción que le provocó a Kahlo la cultura estadounidense y el estar en el centro de atención por ser la esposa de Rivera expliquen por qué algunas de estas cartas expresan su disgusto por la vida en ese país.

Las cartas de la colección corresponden a algunos de los años más formativos de Kahlo. Si bien Frida pintó durante toda su vida, su primera exposición individual no tuvo lugar sino hasta 1938: en su momento, se le conoció principalmente como la esposa de Rivera más que como una artista independiente. Hoy en día, se le caracteriza a menudo por su matrimonio problemático y las enfermedades que sufrió después del famoso accidente de autobús que la dejó con varias lesiones graves.

Matilde Calderón de Kahlo también estuvo enferma durante este período y murió el 15 de septiembre de 1932, después de padecer cáncer de mama y cálculos biliares. Algunas publicaciones mencionan que la muerte de su madre dejó a Kahlo inconsolable. Esta cuestión plantea aún más el interrogante de si su relación fue tensa o si se trataba de un vínculo típico entre una hija testaruda y apasionada y una madre realista y determinada.

Frida Kahlo y su madre compartieron importantes cualidades y experiencias de vida: ambas tenían maridos artistas con temperamentos difíciles y problemas para administrar el dinero, ambas tenían enfermedades graves y ambas estaban profundamente dedicadas a su familia. Pese a que se suele describir a Kahlo como "la hija de su padre", parece que la la relación con su madre puede haber sido más profunda de lo que comúnmente se cree. Si bien ninguna publicación se ha enfocado en este tema aún, sería una excelente vía para la consideración académica.

10 de noviembre de 1930, San Francisco
Mamacita linda:

Mamacita linda:

Ayer, al llegar, te escribí una cartita muy chiquita que ya has de haber recibido, pero en esta te contaré con más detalles el viaje y todo.

El tren se retardó siete horas y media, así es que en Guadalajara no tuvimos que quedar mucho tiempo y pude conocer toda la ciudad, el museo, las iglesias, todo lo más importante. Comimos allí y a las seis y media salimos para Nogales, Sonora.

El camino es maravilloso, pues el tren va por toda la costa (Mazatlán, Tepic, Culiacán, etc.) hasta llegar a Nogales, la frontera con los Estados Unidos. La dichosa frontera es una cerca de alambre que separa Nogales, Sonora, de Nogales, Arizona. Pero se puede decir que todo es lo mismo. En la frontera, los mexicanos hablan inglés re bien [1] y los gringos español, "y todos se hacen bolas" [2]. De los dos lados revisan los pasaportes, hacen un examen médico y sale el tren para Los Ángeles. Llega uno más o menos en un día y una noche.

Los Ángeles me encantó, lo mismo que a Diego, pues es una ciudad…

[1] "re bien" significa muy bien, pero hay un tono definido de ironía en la carta de Frida.
[2] "Y todos se hacen bolas" es una expresión idiomática mexicana que significa confusión y esfuerzo perdido. "Todos corren en círculos" podría ser una traducción adecuada.

… que está en un lugar maravilloso y tiene edificios bastante buenos. La playa es magnífica, pero todas las gringas son horrorosas. Los artistas de cine valen puro sorbete. En Los Ángeles, viven puros millonarios y la gente pobre vive bastante mal. Figúrate, el metro cuadrado de terreno en el centro de la ciudad cuesta cinco mil dólares, es decir, más de diez mil pesos. Hay casas de archimillonarios y artistas de cine nada más. Todas las otras casas son de madera y muy "pinchurrientas" [3]. En Los Ángeles, hay 3,000 mexicanos que tienen que trabajar como mulas para echarles competencia en el comercio a los gringos.

Después de Los Ángeles, se pasan San José y San Bruno, y llegas a San Francisco. Es una ciudad enorme. Dice Diego que se parece mucho a Londres, pues en este tiempo hay neblina y los barrios industriales tienen todo el aspecto de callejones de Londres (según Diego).

Ayer en la tarde nos invitaron a tomar "cocktail" en la casa del director del Stock Exchange, que es donde va a trabajar Diego. Tiene una casa magnífica y desde una terracita se puede ver todo San Francisco y la bahía, y las luces de Berkeley, otra ciudad que queda…

[3] "Pinchurrientas" es un término informal mexicano para referirse a "miserable o de la peor calidad".

… al otro lado de la bahía. El director habla el español mejor que yo y otros seis o siete idiomas. Han tratado muy bien a Diego y yo les he caído muy bien.

Te mando uno de los periódicos en donde salimos. Hemos salido como en seis, pero no los he podido conseguir.

Te estoy escribiendo con esta letra tan mala porque estoy acostada, pues, como siempre, tengo algo de inflamación, pero las esposas de los otros artistas se han portado muy bien conmigo. Vino una y me puso una bolsa de agua caliente, y otra me barrió y me limpió toda la casa. Una es francesa y habla español. Se llama Ginette. Y la otra es gringa, pero muy simpática y buena.

Vivimos en el estudio de un escultor: Stackpole. Es al estilo París, un cuarto muy grande, como tres veces la sala de la casa de nosotros en Coyoacán, en donde hay una mesa de dibujante, una chaise longue, un sofá, una chimenea y un escritorito. Después, hay un cuartito que sirve de comedor y cocina con una mesa grande, el "boiler" y las hornillas de gas, y un fregadero para trastes bastante cómodo.

Después, un cuarto para dormir con una cama en la que Diego no puede dormir, pues es de tambor y se hace como chicle. Hay una comodita para guardar cosas y una silla mexicana. Una regadera tibia y un excusado. Todo esto queda en una azotea en la calle de 716 Montgomery St. o, por el otro lado, 15 Jessop Place. Es mejor que me escriban a Montgomery.

Ahorita todavía salimos a desayunar, comer y cenar a la calle, pero nos van a pedir que traigan leche, pan y mantequilla a la casa para nada más salir a cenar. Y, como no tengo necesidad de prender lumbre ni nada, pues todo es de gas, no me cuesta ningún trabajo.
Vivimos muy cerca de barrio chino, a la vuelta casi. Los chinos y las chinas andan como en las vistas con sus trajes auténticos. Hasta ahorita solo he visto chinas viejas y niños que son preciosos. No he visto chinas jóvenes. Venden maravillas, batas preciosas y una bola de cosas. Los que son de veras bonitos aquí son todos los niños. Enormes y preciosos. Pero las muchachas, horribles, y ellos también. Te voy a seguir escribiendo después…

… porque ahorita voy a comer.

Linda: Hoy no he salido para nada a la calle pues, como te decía, tengo mucha inflamación. Seguramente es del viaje tan largo.

Hoy a las cinco y media va a venir a verme el Dr. Eloezer (sic), que es el que Diego quiere que me vea para lo de la espina, y seguramente mañana ya estoy bien de la inflamación, y después me voy a inyectar constantemente. El doctor es muy simpático. Ayer lo conocí. Habla el español antiguo muy bien y es muy inteligente. Después te escribiré cómo me va con él.

A las Luna todavía no las veo, pues hemos estado tan cansados que no me han dado ganas de nada. Probablemente, mañana las buscaré. Todos los detalles que se me olviden te los iré contando poco a poco. Tú escríbeme y cuéntame todo.

Cómo está mi papá, si tiene trabajo y todo, pues lo que yo pueda mandarte, te lo mandaré inmediatamente. Dime también cómo están Kitty y "la niña linda", pues quiero saber detalle por detalle todo lo que hacen.

A Mati y a Adri les escribiré aparte, lo mismo a mi tía Bela y Carito, a la abuelita y a todos.

Le dices a mi papá que todo lo que te cuento y te escribo a ti es como si se lo contara a él. Que le mando muchísimos besos, que no sea tan corajudo, que se acuerde de mí y que me escriba. Salúdame a Herminia y a Chucho.

A la Sombra hazle muchos cariños y lo mismo al pobre de Monroy. No me lo corran a la calle, pues me dará gusto volverlo a ver. Al gatito amarillo denle más pellejos que a los demás.

Mamacita, si va el Sr. Magaña, dale mi dirección y que Kitty le escriba una carta con lo que él quiera mandarnos decir, pues no sabe escribir muy bien. Escríbeme mucho. Tú mejor que nadie sabes qué gusto me dará recibir cartas de ustedes y, sobre todo, tuyas. Así es que no dejes de escribirme. Yo lo haré, si puedo, a diario. Mil besos a mi papá, Kitty, la nena, a todos. Y, para ti, todo mi cariño.

–Tu Frieducha–

P.D.: No estés triste, pues me está yendo bastante bien. Diego es muy bueno conmigo y, además, me voy a curar mejor que en México.

Carta de Frida Kahlo a su madre
12 de febrero de 1931, San Francisco

Mamacita linda:

En este momento llegó tu cartita. Yo no sé qué habrá pasado con la carta en que te mandaba yo el billete. Yo espero que no se haya perdido, pues nos dábamos una amolada padre. Seguramente va atrasada pues, hasta ahorita, no se ha perdido ninguna.

Lo que pasa es que el correo de aquí recoge la correspondencia de los buzones muy irregularmente. Pídele a Dios que te llegue, pues con una bola de trabajo te lo pude mandar. Pues como no tengo el gasto yo, me es difícil tener dinero cuando yo quiero. Sin embargo, si se perdió, yo procuraré mandarte luego algo más.

Me da muchísimo gusto saber que han estado bien. Lo único que siento es que te quedes solita todo el día con Isoldita, que ha de estar hecha un verdadero pingo, pero preciosa, ¿no? Ayer le escribí a mi papá y a Kitty. ¿El pobrecito de mi papá ha tenido algo de trabajo?
Las crepas ya intenté hacerlas, pero me salen unas vomitadas de borracho. Pues, al voltearlas, se me hacen pelota y me quedan crudas. Es inútil que quiera dedicarme a cocinera, pues lo hago demasiado mal y echo a perder todo. Así es que mejor me esperaré…

… para que cuando llegue a México tú me enseñes.

Diego está bien, trabajando de día y de noche como un negro, pero yo creo que pronto acabará el primer fresco. Se está decidiendo si, acabando este, nos vamos y después regresamos a hacer el otro en la Escuela de Bellas Artes de aquí, o si de una vez lo pinta y nos vamos dentro de tres meses. Yo creo que, aunque sea muy largo, sería mejor que de un jalón acabara los dos pues, si no, después tener que regresar es peor, ¿no crees? De cualquier manera, ya estamos aquí desde hace tres meses, y otros tres se me pasarán igual, extrañándote mucho.

Estoy pintando. He hecho ya seis cuadros que les han gustado bastante.

La gente de aquí nos ha tratado muy bien. Y los mexicanos que hay aquí, en San Francisco, son puras mulas. No te imaginas. Sin embargo, idiotas hay en dondequiera. Y hay cada gringo que válgame Dios, como ladrillos de brutos. Pero tienen todos, en general, muchas ventajas. No son tan sinvergüenzas como en nuestro adorado México.

Cuando llegue te contaré buten de cosas. No me han dicho si los cachorros de Sombra son hembras o machos. Los pelones han de estar suaves, ¿no? Cuiden a la perra…

… y que no se meta con otros perros, pues si no forma una escuela de perros pelones y a dónde vamos a parar. Dile a Kitty que le diga a Carlos Mérida qué ha pasado con el dinero pues, si no, se sienta en sus laureles el viejo ese.

La pobre de Adri me escribe todo lo que te pasa y dice que está pendiente de ti. Así siquiera estoy más tranquila, pues mi única angustia eres tú, linda, porque ya ves cómo te quiero y no quisiera que sufrieras nada.

Dile a papá que le mando muchos besos, lo mismo que a Cristi y a la Isoldita chula.

Ahora San Francisco tiene mucho mejor clima que cuando llegamos. Hay flores por dondequiera y bastante sol, aunque la brisa del mar es siempre húmeda y yo tengo una tos que no se me quiere quitar. Del pie ya estoy buena y, de la espina, mejor, aunque me canso de todo como siempre, ya no me siento tan agitada como antes y puedo pintar siquiera.
Oye, Linda, dile a Cristi que trate bien al viejo Hale, pues quiero que me compre un cuadro.
De cuando en cuando, escríbeme, no seas malita. No te imaginas el gusto tan grande que me dan tus cartitas. ¿Cómo ha seguido el pobre de mi tío Pepe? Salúdame a mi abuelita también.

Mamacita chula, no dejes de hacer lo que te digo, cuídate mucho. No te quedes solita mucho tiempo y procura salir los domingos a divertirte, aunque sea en el mugroso cine del pueblo, pues si no te aburres mucho.

O, si no, un domingo llévate a mi papá a Cuernavaca. Vale dos pesos de ida y dos de vuelta. Pero un carro especial les cuesta diez y puede ir Cristi, la niña y otra gente más.Cristi ya sabe de dónde salen los ómnibus. Pueden ir en la mañana y regresar en la tarde. Dile a Kitty que las lleve González. Yo te mandaré lo del pasaje para que siquiera veas lo que pintó Diego en el Palacio de Cortés.

Bueno, mi linda, te mando millones de besos y mi cariño inmenso. Lo mismo a mi papá, Kitty y la nenita. La muchacha que me mandas se parece algo a mí y algo a Cristi, ¿no crees?
Retraten a los peloncitos recién nacidos para que los conozcamos.

Cuídate mucho y mientras te mando todo un millón de besos, tu Frieducha.

Carta de Frida Kahlo a su madre
23 de noviembre de 1931, Nueva York

Mamacita linda:

Hasta ayer me llegó una carta de Carito y otra de Mati. Me dicen que estás bien, pero si puedes, escríbeme tú misma para saber exactamente cómo estás.

Yo, hasta ahorita, estoy bien, nada más bastante aburrida y extrañándote mucho.

Todos estos días han sido de latas con la vieja Paine, que quiere ponernos los ojos bizcos con sus amistades de millonarios. Pero Diego y yo nos carcajeamos y no le hacemos caso. Pero, sin embargo, para Diego es una lata después de trabajar todo el día tenerse que vestir de etiqueta diario para cenar con una boda de pensadores… [1]

Todo el mundo nos ha recibido muy bien. Los Rockefeller nos invitaron a comer y a cenar. El hijo del viejo es bastante inteligente y simpático pero, de todos modos, uno no puede entrar en esa clase de sociedad, que para mí personalmente, vale puritito sorbete.

Ayer llegaron los Covarrubias, Miguel y Rosa, que son muy amigos de nosotros…

[1] Este es un "albur" tradicional mexicano (juego de palabras). Frida usa la palabra "pensadores" (pensador o intelectual), pero en reemplazo del término vulgar "pendejo" (idiota).

… desde México. Cristi se ha de acordar del chico que iba a la casa de Rosa Rouaix. Cenamos con ellos y, después, fuimos a Harlem, que es el barrio de los negros.

Fuimos a verlos bailar. Es una cosa preciosa y hay miles de muchachas mulatas primorosas. Nadie en el mundo baila como ellos. Estuvimos contentos, pero Diego hoy amaneció muy cansado. Lo voy a tener que llevar a ver el doctor, pues está muy nervioso y se le hinchan mucho los ojos y los pies. Ha de ser de los riñones yo creo, pero de todos modos, no quiero que siga así sin curarse.

Hace un calor insoportable en Nueva York. Parece que estamos en Veracruz. Suda uno a todas horas y, como las casas y los apartamentos tienen poco aire, es una cosa horrible. También es necesario tener prendida la luz eléctrica de día, pues la luz no se asoma ni de relajo. Es bastante molesto vivir en una ciudad así…

… pues la aglomeración de casas tan altas no deja entrar la suficiente luz.

A Ramón Alva, por andar volteando la cabeza para arriba para ver los rascacielos, le cayó carbón en los ojos al pobre y ya le andaba. Le puse murina y ya está mejor. Es rete chispa ese Ramón, no te imaginas.

Me dijo Matita que ya te habían puesto tu teléfono y me da mucho gusto, pues así les hablas a las gordas o lo que se ofrezca. Y es muy cómodo para ti.

¿Cómo está Kitty? ¿Y la nena y Antonio? ¿Todavía no consigues criada? Carmela me dice que Timo se iba a venir contigo. Ojalá y sea cierto, pues aunque le aguantes algo, ya ves que conmigo fue bastante buena.

¿Qué hace mi papá? Dile que me escriba. Ya le habrá llegado mi carta con seguridad.
No te imaginas cómo siento haber perdido mi arracada tan linda. Voy a ver si me mando hacer aquí una…

… pero es bastante difícil.

También me dijo Caro que había ido Antonio, el de San Juanico, el que tiene el terreno de Diego. Si es que va de vuelta, dile que Diego le mandará para las contribuciones uno de estos días. Es buena gente él, así que no le tengan desconfianza.

El hotel este es bueno, pero bastante caro. Pagamos 175 dólares al mes, pero Diego prefiere pagar algo y no estar en un cuchitril y lejos de donde él pinta, y yo creo que tiene sobrada razón.

Dile al güerito que muchas gracias por lo del teléfono y que le de muchos besos a la Chula, y a Carlangas y también a Sor.

Cualquier cosa que necesites, dímela. Con toda confianza, linda. Pues por más que me digan que estás bien, yo vivo en una constante intranquilidad por ti.

Ojalá y no vayamos a San Francisco, pues así en agosto ya estábamos en México. De todos modos, no nos estaremos mucho yo creo.

Te voy a dibujar el apartamento del hotel para que te des una idea.

[drawing]

Está en el piso 27, así que el Parque Central se ve bonito y tenemos un poco de mejor aire que en otras casas.

La cocina, es decir, no el cuarto, pero la estufa eléctrica es preciosa. Yo no hago más que el desayuno, pues, como sabes, soy bastante atascada para guisar. Hago el café, huevos estrellados y tomamos fruta, gelatina o jamón. Me sale el chistecito en un dólar veinticinco centavos diarios, es decir, casi tres pesos mexicanos. Con lo que puede uno más o menos comer allá.

Salgo a comer a un restaurante de a tostón y, en la noche, nos han invitado. Después, tendré que hacer lo mismo que en la mañana. La criada hace desde las camas y todo lo demás, pero todo son propinas y más propinas.

Ahorita que te estoy escribiendo, estoy junto a la ventana, pues ya me aso de calor.

Bueno, linda mía, no dejes de decirme todo y de cuidarte mucho. A la Isoldita chula dale miles de besos, salúdame mucho a Toño y a Kitty dile que me escriba. Y a mi papá dale un beso (en un momento que esté de buenas) y tú no te olvides de tu Frieducha que te adora.

–Frieda–

Háblale seguido a Adri.
Ve a ver cómo anda la casa de San Ángel.

Carta de Matilde Calderón de Kahlo a su hija
Primer día de 1932, México

Mi niña mía, mi Frieduchita

No sé cuánto daría por tener la dicha de esta carta de ir en su compañía a donde estás tú para poderte besar y platicar mucho contigo a todo mi gusto, pero espero que ya muy pronto lo haremos así. Ya llegará el tiempo en que sepamos apreciar lo que es estar juntas.

Me acuerdo muy bien cuando tú decías que serías feliz con llevar una vida como de saltimbanqui. ¡Recuerdo esa noche con el entusiasmo que lo decías! Pobrecita. No sabías ni lo que decías. ¿Verdad que es muy duro encontrarse sola sin importarle nada a nadie?

Linda, el retrato te lleva muchos besos de mi parte. Procura estar lo más contenta que tú puedas.

Dale muchos recuerdos a Diego de mi parte.

Hasta hoy habló el Sr. Montenegro diciendo que iba a traer los ídolos. Estoy en espera de él.
Paco ha seguido malo. Cristi y sus niños hasta hoy están muy bien.

Deseo que pases tu día muy bien en compañía de Diego. Y perdona lo mal escrito. No hago otro escrito porque ya no me alcanza el tiempo. Te tengo tu regalo, pero te lo daré hasta que vengas. Recibe muchos besos de mi parte mientras te los doy.

Tu madre que te adora,
–Matilde–

Carta de Frida Kahlo a su madre
8 de enero de 1932, Nueva York

Mamacita linda:
Hoy recibí carta de Kitty. Dice que no sea yo tan floja y les escriba más seguido, pero no lo has de creer. Hay semanas que no tengo un momento ni para rascarme.

De día, de tarde y de noche hay gente fregando con invitaciones. Y ya de noche caigo rendida de tanto andar de aquí para allá. Y esta semana, después de abierta la exposición, ha sido de las peores, pues todo el mundo quiere darle fiestas, tés y cenas a Diego. Y las veces que él no puede ir por estar trabajando…

… tengo que ir yo en su lugar.

Ha dado dos conferencias muy bonitas: una en la Universidad de Columbia y otra en la Biblioteca Pública de Nueva York. La gente quedó encantada. De todas las demás cenas, etc., es inútil contarte, pues todas son lo mismo de aburridas y latosas.

La exposición cada día tiene más gente. Han ido a verla, en nueve días, diecinueve mil personas. Dicen que nunca había habido una exposición así en Nueva York.

Ahora Diego está pintando retratos y nos vamos a quedar aquí todo enero. Después, según los proyectos de Diego, iremos a Detroit. Pero salió en el periódico que al director del museo de Detroit donde Diego tiene que pintar lo corrieron junto con todos los empleados…

… y gente que trabajaba en el museo. Así que, hasta ahorita, no es muy seguro que vayamos. Yo lo siento porque Diego tenía una ilusión loca de pintar la "industria del acero" allí y me da pena que no se le cumpliera su gusto al pobrecito. Pero, por otro lado, sería mucho mejor, pues regresaríamos a México mucho más pronto. En fin, quién sabe en qué deparará el asunto del museo. De todos modos, yo te avisaré con tiempo a dónde vamos en febrero.

Mati me cuenta en su carta lo linda que se veía Isoldita en traje de china poblana bailando el jarabe. Cuando leía yo la descripción de Mati…

… estaba yo chilla y chilla de acordarme de ti, de la niña y de todos. Pero ya sé que me tengo que aguantar, pues no hay más remedio.

Cuéntame cómo estás tú, mi linda, y cómo está mi papá. Yo de salud estoy muy bien por fortuna, cansada de esta vida entre viejas y viejos tan emperifollados y tan idiotas. Pero siquiera tengo a Diego contento, pinta y pinta. Y, hasta ahorita, parece que está bien y no se me ha enfermado de nada.

El tiempo se pasará aprisa y regresaremos a México lo más pronto que podamos. En cuestión de dinero, todo va aquí de la trompada. Hasta hoy, nadie ha comprado nada de la exposición, pero espero que más tarde haya gente que se interese en los frescos,

pues a Diego le ha salido este viaje carísimo y ojalá y venda bien las cosas. Pues, si no, sería de la chilindrina, ¿no crees?

Mi más grande aflicción ahorita es Kitty, pero yo creo que, si se cuida, todo saldrá bien. Dice que Marín le cobra 250 pesos. Es una exageración, ¿no te parece? Yo creo que no es justo que se encaje en esa forma. Voy a ver si Diego le escribe una carta, o yo misma, para decirle que no la amiele. Pero en caso de que nada se consiga, yo creo que hay otros médicos que podrían cobrar más barato. La canastilla no se la mandé, pues el cónsul de aquí…

… que me proponía llevarla a México se va hasta marzo. Así es que le mandé los centavos mejor y que ella compre allá las cosas. La cuelga de Isoldita también la mandé, pero muy retrasada, así es que llegará como el día trece de este, pues no pude, por más que quise, mandarla antes.

El clima de Nueva York cambia de un día para otro. Hay días que cae escarcha y otros de un calor agradable pero, en general, se siente frío en las noches. ¿En México hace mucho frío?
Le voy a escribir a Lupe Paul una notita por lo que les pasó del niño. Pobre de Manuelito, ha de estar desesperado el pobre.

Lindita, si puedes, escríbeme, aunque sea una cartita chiquita, ¿quieres? Me dan un gusto…

… que no puedes imaginarte tus cartas.

A la que veo seguido aquí es a la Malú Cabrera. Se ha portado bien hasta ahorita. Ya sé que es falsa como un centavo, pero en fin, siquiera habla español y, en dado caso, tengo a alguien aquí, ¿no crees? Además de Malú, veo a Rosa y Miguel Covarrubias, que son muy buenas riatas.

Tengo otra amiga gringa, que tiene más o menos mi edad, y me entiendo bien, pues es sencilla y sin pretensiones, y muy buena gente. Se llama Wilma Cannon. Se va el mes que entra a China, pues se va a casar con un muchacho que está de cónsul…

… en China. Y su papá de ella la va a llevar hasta allá para entregarla con el novio. Es muy chispa y muy alegre. No es bonita, pero buena gente.

A la mula vieja, Paine, ya no la veo casi nunca. Y, el día que me la encuentro, apenas cruzamos palabra. No le tengo la menor confianza y me cae de la trompada.

De nuevo no hay más. Todo sigue en las mismas y ya me gusta Nueva York más que al principio, pero lo único que quiero es irme a México y verte.

Dale muchos besos a mi papá, a Kitty, a la niña, Toño y a todos. Y tú mi linda, recibe miles de tu Frieducha que te adora.
F.

P.D.: Mándame el retrato de Isoldita vestida de poblana. No se te olvide. Y la dirección de Hale.

Carta de Matilde Calderón de Kahlo a su hija
8 de abril de 1932, México

Mi niña linda, mi Friduchita:

Todo, absolutamente todo, ya lo sabes por mis taquígrafas que tengo y que no me dejan contarte nada. Por eso ves que soy la última para darte noticias. Voy a comenzar a decirte cómo he pasado estos días de angustia para mí. Figúrate que la víspera nos habíamos ido a México en la tarde y me quedé a cenar en la casa de Cristina. Yo sí noté que estaba cansada, pero no le di importancia porque habíamos andado mucho. En la mañana siguiente me tocaron muy temprano por teléfono y era Cristina. Me dijo "Mamá, te voy a mandar a la niña porque yo me voy al sanatorio". Me sentí muy feo, pero no tenía más remedio que aguantarse. Así pasé toda la mañana hasta las tres que llamaron por teléfono para comunicarme el nacimiento del niño. Al mismo tiempo, tocaron el zaguán y recibí tu cartita con los retratos. Me puse a llorar de gusto y a platicarte como si te tuviera yo realmente a ti.

Quiero saber cómo sigues de tu influenza. Aquí en México ha dado con mucha fuerza. Procura ver al doctor y tomar una medicina que te fortalezca. No te dejes y cuídate por bastante tiempo, ¿de acuerdo?

No te preocupes por las contravenciones de tu compadre. [1] porque ya se le dio el dinero. Siempre me encarga que los salude de parte de él.
T
e mando esas caricaturas para que recuerdes a tu México que…

[1] Un "compadre" es un padrino, un familiar o un amigo muy cercano de la familia.

… te extraña mucho. No he podido gozar en estos días del periódico por las mismas circunstancias que he tenido.

Dile a Diego que cada día que pasa lo admiro más. Salúdalo de mi parte y cuídate mucho tú. Recibe muchos besos de mi parte y que Dios te cuide.

Tu madre que te adora,
–Matilde–

Carta de Matilde Calderón de Kahlo a su hija
15 de agosto de 1932, México

Mi niña encantadora

Nunca podré explicarte la sensación tan grande que sentí al oír tu voz tan clara y tan bien que parecía que estabas a mi lado. Daba yo gracias a Dios y al hombre que descubrió el poder hablar a tan larga distancia. Todo lo que yo te diga es poco a la sensación que por primera vez en mi vida había yo sentido. Ese mismo día y a la misma hora me llegaron los retratos de ustedes. Por supuesto que todos querían uno de ellos y tuve que darles unos.

El domingo, vino el Sr. Allé. Estuvo con la señora y los niños, y les enseñé las fotografías. Le gustó mucho uno de los retratos de Diego y se lo llevó.

También estuvo aquí el compadre de Ixtacalco. Dice que ya se cumplieron otra vez las contribuciones. Importan treinta y cinco pesos. Tú me dirás si se los doy.

Estuvo aquí una señora americana que venía a ver a Diego para ver si su hijo de quince años podía tomar clase con él.
Me dio mucho gusto el papel que me hiciste favor de mandarme, el cual hoy estreno. Y te doy las gracias y un beso por él, que está muy chulo.
Me dio mucho gusto ver retratado a Diego. Parece mentira cómo uno le tiene cariño e interés por todo lo que se trata de su persona. Dile que sinceramente lo estimo y comprendo todo lo que vale. Y tú recibe, mi niña linda, toda clase de bendiciones de tu madre que te adora.
–Matilde–

Translations by Marianne Huber and Nelleke Nix; edited by Cynthia Selde
Créditos: Historia

The selection of letters on view are a part of the Nelleke Nix and Marianne Huber Collection: The Frida Kahlo Papers donated to NMWA in 2007.

The collection consists of over 360 unpublished letters related to the artist’s life and work, ranging from 1930 to 1954 and most of the material dating between 1930 and 1935. A significant portion of the collection is a group of letters between Kahlo and her family. The heartfelt letters showcased in this exhibition are from the last few years before Matilde Calderón’s death.

The letters highlight the personal affection between Kahlo and her mother and showcase Frida Kahlo as the person, not the icon.

Mamacita Linda: Letters between Frida Kahlo and her Mother was on view at the National Museum of Women in the Arts Library & Research Center May 1–July 31, 2012.

Créditos: todo el contenido multimedia
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