27 oct. 2016

Ciudad de Cástulo

Conjunto Arqueológico de Cástulo

Historia y legado

1. El Conjunto Arqueológico de Cástulo
El Conjunto Arqueológico de Cástulo lo forman el Museo Arqueológico de Linares y la ciudad de Cástulo, situada a 6 kilómetros de Linares. El Museo Arqueológico de Linares conserva y exhibe la principal colección de Cástulo, formada en sus inicios con donaciones privadas y posteriormente incrementada gracias a los materiales documentados en numerosas excavaciones autorizadas. También existe una colección arqueológica dispersa, “un Cástulo fuera de Linares”. Entre otras obras, el Museo Arqueológico Nacional conserva la estela del “niño minero”, y el Deutsches Bergbau Museum en Bochum, Alemania, el relieve de los mineros.

La relevancia de la ciudad de Cástulo queda patente desde la antigüedad. Podemos encontrar gran cantidad de citas en las fuentes clásicas además de evidencias de ocupación continuada, al menos desde la Edad del Cobre hasta el siglo XIV. Estamos hablando de más de 4.000 años de ocupación.

La importancia que adquiere está propiciada por la abundancia de galena argentífera existente en el entorno y su ubicación estratégica. Cástulo se sitúa en una amplia meseta de casi 50 hectáreas junto al río Guadalimar (el río Betis para los romanos). Hasta esta ciudad llegaban las principales vías de comunicación de época romana. Es el caso de la Vía Augusta, la cual funcionó junto al río y donde se llegó incluso a construir un puerto fluvial, que sirvió como eje vertebrador para la exportación de la plata, plomo, aceite de oliva, cereal o ganado.

Pese al expolio sistemático sufrido en Cástulo a lo largo de su historia, las intervenciones arqueológicas y los diversos hallazgos evidencian la importancia del yacimiento y muestran una gran riqueza cultural e histórica. El yacimiento arqueológico actual no solo destaca por su alto interés histórico y arqueológico, sino que igualmente cuenta con recursos paisajísticos y medioambientales que lo dotan de una singularidad especial.

El área protegida en torno a la ciudad de Cástulo ocupa una extensión de 3.238 hectáreas declaradas Bien de Interés Cultural. Esta extensión ocupa parte de los términos municipales de Linares, Torreblascopedro y Lupión, lo que supone un amplio territorio que evidencia el vasto Patrimonio vinculado con la antigua ciudad.

El terreno de titularidad pública, expropiado por el Estado en 1972, ocupa una superficie de 74 hectáreas, englobando la gran meseta sobre la que se encontraba la ciudad amurallada y sus laderas.

2. Prehistoria
Las prospecciones arqueológicas realizadas sobre las terrazas del río Guadalimar y el entorno de Cástulo han permitido documentar la presencia de homínidos pertenecientes a sociedades nómadas (Homo neanderthalensis) en etapas del Paleolítico Medio (180.000 a.C. – 40.000 a.C.). El origen de la ciudad de Cástulo puede fecharse en el Neolítico (5.000 a.C. - 2.000 a.C.), un periodo caracterizado por el desarrollo de la agricultura, la ganadería y por avances tecnológicos como el uso de la piedra pulida o la cerámica. Esto favorece la aparición de los primeros asentamientos estables sobre la meseta. En el II milenio, durante la Edad de Bronce Medio, Cástulo se consolida como un importante núcleo de población vinculado con las explotaciones mineras de Sierra Morena. Su posición estratégica junto al río Guadalimar le permitirá establecer relaciones comerciales con el Mediterráneo.

La presencia de los neandertales en el Alto Guadalquivir está representada por la existencia de toscas herramientas fabricadas en piedra hace más de 40.000 años.

El descubrimiento de la metalurgia supone un importante avance para la elaboración de nuevas y más perfeccionadas herramientas destinadas a la caza.

La explotación de los recursos mineros se produce desde etapas muy tempranas, existiendo desde la Prehistoria eficientes herramientas desarrolladas para este fin.

3. Periodo orientalizante
En la etapa del Bronce Final, Cástulo se convierte en receptor primario de los intereses mineros griegos y fenicios en el Alto Guadalquivir, así como en un centro avanzado en la periferia de la (denominada clásicamente) cultura tartésica. La llegada de griegos y fenicios daría paso a una nueva etapa determinada por la influencia de éstos sobre la cultura autóctona, quedando patente este período principalmente en la ladera sureste de la meseta, junto al río Guadalimar. Allí se sitúa el conocido como poblado de la Muela, fechado en torno al siglo VIII a.C. En esta zona se conservan restos de un templo o palacio aristocrático que evidencia la complejidad social del momento. Las intervenciones arqueológicas realizadas por José María Blázquez muestran varias fases que constatan, tanto por la cerámica como por las construcciones, un primer momento de predominio del mundo indígena y una leve presencia de colonizadores (Fenicios o Tartessos). En fases posteriores, en torno al siglo VI a. C., comienza a desaparecer tal distinción entre el mundo indígena y el colonial. Aunque las formas de vida y los usos rituales experimentan algunos cambios, la finalidad del poblado (la explotación de las minas) seguirá siendo la misma.

La riqueza de la zona favorece la llegada temprana de colonizadores orientales que introducen nuevas tecnologías y estilismos aplicados por ejemplo a la cerámica, como esta olla con peana.

La presencia de los fenicios y el carácter oriental del templo de La Muela queda patente en sus mosaicos de cantos rodados, pudiendo encontrar paralelos constructivos desde el primer milenio a.C. en el Próximo Oriente y Mediterráneo Oriental.

Este thymiaterium de bronce es una importación oriental que se usaría en algún tipo de rituales para quemar incienso, hasta que finalmente es depositado como ajuar funerario en el túmulo de una persona destacada de la ciudad, sin duda relacionada con él.

La tapadera del thymiaterium cuenta con huecos de forma triangular que permitían la salida del humo.

Sobre la tapadera, formando parte de ella, se situaba un toro de bronce hueco que también permitía la salida del humo por su boca.

La esfinge formaba parte del conjunto ritual, y posiblemente era el asa de la tapadera de la caja destinada a guardar el incienso.

Reconstrucción virtual del conjunto del thymiaterium y esfinge.

4. Época ibérica
A partir del siglo VI d.C. el oppidum de Cástulo desarrolla una etapa de esplendor hasta el punto de llegar a convertirse en una de las ciudades más extensas de la península Ibérica gracias a su situación estratégica junto al río Guadalimar, la fertilidad del entorno, las explotaciones mineras, el desarrollo de nuevas tecnologías (como el trabajo con el hierro) y las relaciones comerciales con el Mediterráneo. Testimonio de este comercio con el mundo griego son las cerámicas áticas documentadas en las diferentes excavaciones arqueológicas. El inicio de la importación de estos productos se sitúa cronológicamente en el último cuarto del S. V a.C. incrementándose, poco a poco, hasta llegar al segundo cuarto del S. IV a.C. en que llegaban de forma masiva. Este esplendor de la ciudad también se ve reflejado en el hecho de que fue una de las escasas ciudades ibéricas que acuñaron su propia moneda, lejos de los núcleos costeros en contacto directo con los colonizadores del Mediterráneo Oriental.

Las rutas comerciales, a través del río Guadalimar, permitieron la llegada de elementos de lujo como las cráteras griegas, usadas en los ritos funerarios y depositadas en las tumbas como ajuar.

Actualmente son escasos los vestigios arquitectónicos visibles de esta fase, aunque gracias a las fuentes y a los estudios arqueológicos conocemos elementos que nos permiten aproximarnos a la monumentalidad de algunas construcciones ibéricas de Cástulo.

Desde finales del siglo III a.C. hasta el siglo I a.C. Cástulo acuña su propia moneda en las que encontramos símbolos como la esfinge y el nombre de la ciudad con caracteres ibéricos.

La falcata es un arma característica de los íberos, un arma efectiva y temida por los enemigos. Según Diodoro de Sicilia (5,33,4) “Un arma así fabricada corta cualquier cosa que se encuentre en su camino, por lo que no hay escudo, casco o cuerpo que se resiste a sus golpes, por la excepcional calidad del hierro”.

Con los exvotos podemos hacer un acercamiento a la religiosidad y a las creencias de los íberos. Entre estas figuras encontramos representaciones humanas, animales o de partes del cuerpo, y eran depositadas en los santuarios, como el de Collado de los Jardines o Castellar de Santisteban, en honor a las divinidades a cambio de bienestar, salud, protección o prosperidad.

Esta particular representación de un jinete ibérico sobre una pizarra nos permite observar detalles de la indumentaria y equipamientos de la época que de otra manera sería imposible conocer. Entre ellos, la silla de montar elaborada con piel de animal y la cincha para la sujeción de ésta. Este tipo de materiales difícilmente se conservan dada su naturaleza orgánica.

En el año 228 a.C. Cástulo es sometida por los cartagineses al mando de Amílcar Barca después de su entrada en la Península en el año 236 a.C., tras la derrota en la Primera Guerra Púnica contra Roma.

La Península fue su principal base de suministro de hombres, víveres y sobre todo riquezas para organizar la expedición a Italia en la Segunda Guerra Púnica. Cástulo, con sus minas argentíferas, supuso la más importante fuente de ingresos.

Tras la derrota y muerte de Amílcar por Orisio (régulo oretano) en 228 a.C., su yerno y sucesor Asdrúbal venga su muerte y conquista la Oretania iniciando una política de amistad con la nobleza que fortalecería aún más a su sucesor: Anibal Barca. Aníbal llegó incluso a casarse con la hija de un noble castulonense para afianzar sus alianzas e iniciar desde Cástulo la conquista de la Meseta y provocar, con la conquista de Sagunto en el 219 a.C., el inicio de la Segunda Guerra Púnica contra Roma.

5. Época romana
El inicio de la Segunda Guerra Púnica provocó la entrada de las legiones romanas en la Península Ibérica cortando así la vía de suministro a las tropas de Aníbal, que avanzaban hacia Roma. Los romanos conquistarían la región de Cástulo en el año 214 a.C. aunque por poco tiempo ya que en el 211 a.C. el ejército cartaginés, comandado por los generales Magón Barca y Asdrúbal Giscón, volvería a conquistar la zona dando muerte a los generales romanos Publio y Cneo Cornelio Escipión. En el año 209 a.C. el general romano Publio Cornelio Escipión Africano conquista Carthago Nova e inicia la conquista de la Península dirigiéndose hacia Cástulo, asediándola y conquistándola mediante un pacto con la aristocracia local en el año 206 a.C. Es entonces cuando la ciudad entra en la órbita romana hasta el fin del Imperio.

Durante la Baja República y el Alto Imperio Cástulo gozó de una prosperidad económica y social conocida a través de los restos de edificios públicos documentados mediante metodología arqueológica en las últimas décadas o de la epigrafía, por la que conocemos la existencia de un teatro y un anfiteatro.

Tras la conquista de Cástulo por Roma, se concedieron a la ciudad privilegios sociales y políticos, así como el control económico sobre los yacimientos metalíferos de Sierra Morena Oriental, sobre los que comenzaron rápidamente los trabajos atrayendo a numerosos publicanos procedentes del sur de Italia para explotar las minas.

Al inicio de su etapa romana, Cástulo se convierte en ciudad federada («civitas liberae et inmunes»), exenta parcialmente de pagos de tributos, aunque debía albergar una guarnición romana y proporcionar tropas en caso de conflicto bélico.

Es posible que Cástulo iniciara su organización político-administrativa a partir de César en el siglo I a.C., siendo con Augusto cuando parece que la organización administrativa está adaptada al modelo romano, configurándose como municipio de derecho latino.

En época romana el cultivo de olivar en la zona de Cástulo debía tener gran importancia como evidencia este rescripto, un precepto legal emitido por el emperador en respuesta a una consulta jurídica en un litigio sobre algún tema de administración o tributación del aceite de oliva.

Con el paso del tiempo, la ciudad se recicla sobre si misma, y los materiales de edificios y estructuras ruinosas son reutilizados para nuevas construcciones, como se observa en el monumento situado en la muralla norte, donde se documentó la escultura del león.

Entre sus garras muestra el torso y la cabeza de una figura humana con rasgos africanos, mostrando quizás como la naturaleza vence a la condición humana.

Otras esculturas no se han conservado tan bien como la anterior, y en algunos casos la erosión y el deterioro les han dado un aspecto peculiar, casi caricaturesco.

Uno de los elementos más destacados en Cástulo es el mosaico de los Amores, una sala de 70 metros cuadrados en excelente estado de conservación perteneciente a un edificio que posiblemente iba a estar destinado al culto imperial a Domiciano.

En el centro destacan dos emblemas principales con representaciones de la mitología clásica, como son el mito de Selene y Endimión y el Juicio de Paris.

La mayor parte del mosaico está compuesto por teselas de piedra, sin embargo, también existen numerosas teselas de pasta de vidrio que aportan los colores más vivos. En el emblema del invierno es posible diferenciar veinticuatro tonalidades de color diferentes, siendo el 18% de las teselas de pasta de vidrio.

Mediante la experimentación con diversas aplicaciones de bajo coste y tras la obtención de fotografías de alta resolución del mosaico de los Amores, surgieron retos destinados a profundizar en la investigación del propio mosaico. Uno de estos estudios, mediante el uso de la estratigrafía, permitió acercarnos a las únicas personas que usaron ese espacio, sus creadores.

Los restos sin alterar del edificio derribado permiten conocer en detalle la decoración de las paredes de la sala, con zócalos con cruces gamadas entrelazadas, paneles de estuco rojo, falsas pilastras con decoración floral y una altura de 3,80 metros.

Junto a las propias excavaciones arqueológicas y el análisis y estudio de las fuentes escritas a lo largo de la Historia, el uso de nuevas tecnologías como las prospecciones geofísicas, las infografías 3d, la realidad virtual o las aplicaciones de bajo coste nos permiten conocer un poco más los detalles generales y particulares de la antigua ciudad de Cástulo.

En el 313 d.C. Constantino I legalizó el cristianismo y en el 325 d.C con el Primer Concilio de Nicea le otorga la legitimidad en el Imperio que favorecería su expansión. En Cástulo destaca la existencia de uno de los edificios cristianos más antiguos de la Península Ibérica, fechado en el siglo IV d.C. y en el que se encontró la patena de Cristo en Majestad.

La patena de Cristo en majestad de Cástulo es una de las piezas de este tipo mejor conservadas del mundo. En ella encontramos la representación de Cristo más antigua documentada en la Península Ibérica.

Las excavaciones arqueológicas recientes también han permitido documentar un conjunto de materiales asociados a un edificio incendiado en torno a los siglos IV-V d.C. que revelan la presencia de una comunidad judía instalada en el centro de la ciudad.

6. Época visigoda
De época visigoda son escasas las evidencias arqueológicas en Cástulo, exceptuando algunos restos documentados en la meseta Noreste y en la necrópolis de la Puerta Norte, aunque sí hay constancia de referencias históricas de ellos. Durante esta etapa, cuando Recaredo deja el arrianismo en el año 589 d.C. promulgando como religión oficial el cristianismo, Cástulo aparece representada en los diferentes Concilios por su obispo o un presbítero en representación suya. Cástulo es sede episcopal y su diócesis tiene su origen en época romana, interrumpiéndose a finales del siglo VII d.C., cuando la silla episcopal se traslada a Baeza, siendo el X Concilio de Toledo el último al que asisten los obispos castulonenses.

En esta etapa la ciudad habría sufrido una drástica reducción de la población y parcialmente se encontraría abandonada. Las evidencias arqueológicas sugieren una concentración de la población en la meseta Noreste de la ciudad, donde se han localizado enterramientos reutilizando estructuras romanas.

El abandono de la zona central de la ciudad en época visigoda queda patente ante evidencias como este enterramiento en una fosa común de dos personas que fueron asesinadas, enterradas en un lugar apartado y abandonado, alejado de miradas no deseadas, en lo que con anterioridad fue el centro neurálgico de una gran ciudad.

7. Época islámica
En época de al-Andalus la ciudad es conocida como el Ḥiṣn de Qastuluna, una fortificación que según las recientes investigaciones arqueológicas ocuparía la zona elevada al Noroeste de la gran meseta, siendo el resto de la antigua ciudad romana un lugar de asentamiento de pequeños núcleos dispersos dentro del recinto amurallado.

Sobre la historia de la ciudad en esta etapa contamos con ciertas referencias históricas, como la de la batalla de Qastuluna en el año 786 d.C. entre las tropas de Abderramán I y Yusuf AI-Fihiri, gobernador de la Marca de Toledo que se sublevó contra el emir. Otra referencia la encontramos posteriormente, con la sublevación de los muladies en Qastuluna mediante la que Ubay ben Alah ben AI-Shaliya se proclama rey y gobernará aproximadamente durante veinte años, hasta que Abderramán III decide poner fin a la revuelta y AI-Shaliya debe entregar la ciudad al no poder hacer frente con sus reducidas tropas a las del califa.

Entre los siglos XI y XIII la fortificación principal se posiciona en el extremo sur de la antigua ciudad. De este período es el Castillo de Santa Eufemia del que hoy día sólo quedan en pie restos de un torreón construido con tapial a finales del siglo XII. Este castillo situado en el extremo sur queda aislado de la meseta principal, y contaba con un foso al norte para favorecer la defensa de la zona más vulnerable.

Tras la conquista cristiana, Cástulo continuó ocupada con un pequeño núcleo de población hasta el siglo XIV, antes de ser abandonado definitivamente. A partir de ese momento, el auge de Baeza y Linares supuso el desmantelamiento de Cástulo, sirviendo sus ruinas de cantera para el crecimiento de estas dos ciudades.

8. Edad Moderna
En el siglo XV, Cástulo sufrió la orden de demolición de sus murallas y de los restos de edificios que aún quedaban en pie para "que no sirvieran de refugio a bandidos y salteadores de caminos". Con esa destrucción desaparecieron los restos de una de las ciudades ibero-romanas más importantes de la Península. Tras el abandono definitivo del sitio, comienza el interés por sus ruinas. La primera visita a Cástulo por su interés sobre su historia de la que queda constancia fue la del embajador de la República de Venecia, Andrea Navaguero, en 1526, interesado por la arquitectura de las ciudades romanas mencionadas en la literatura clásica.

Durante los reinados de Carlos I y Felipe II se realizan diversos catálogos de Antigüedades, y Cástulo merece la atención de autores como Gregorio López Pinto, que en su “Historia apologética de la muy antiquísima ciudad de Cástulo” describía el yacimiento indicando el fuerte amurallamiento del mismo y localizaba cuatro puertas principales de acceso a la ciudad situadas en los cuatro puntos cardinales, al igual que representa uno de los últimos edificios construidos en Cástulo, la ermita de Santa Eufemia, dedicada a la adoración de esta santa tras la falsa atribución de su martirio en la ciudad por parte de Jerónimo Román de la Higuera a finales del siglo XVI.

La descripción más exhaustiva del asentamiento la realiza en el siglo XVIII, J. Martínez de Mazas, que pone de relieve la existencia de numerosas ruinas en el entorno de la ciudad amurallada.

En el siglo XIX Cástulo fue objeto de diversas descripciones como las de Pascual Madoz o las de Manuel de Góngora, Inspector de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, que visitó el yacimiento e identificó cuatro puertas en el recinto amurallado, al igual que Lopez Pintó y varias torres de piedras ciclópeas, realizando un detallado plano topográfico en el que nos descubre el estado del yacimiento.

El plano elaborado por Gregorio López Pinto en 1656 es la primera planimetría realizada sobre las ruinas Cástulo y la primera idealización de de la antigua ciudad, que ya se encontraba devastada, y aunque documentó edificios existentes como la ermita de Santa Eufemia, otros como la muralla perimetral de la ciudad tuvo que interpretarlos a partir de los restos que se conservaban.

9. Edad contemporánea
A partir de los años 60 del siglo XX se realizaron en Cástulo y su entorno numerosas excavaciones arqueológicas, destacando principalmente las dirigidas por José María Blázquez, que realizó numerosos estudios dentro de la ciudad y en las necrópolis existentes en torno a ella, dando a conocer mediante una metodología científica la riqueza Patrimonial de la que hablaban las fuentes antiguas.

En el año 2011, junto a la creación del Conjunto Arqueológico de Cástulo, comenzó una nueva etapa de las investigaciones mediante el Proyecto Forvm MMX, el germen del Proyecto General de Investigación Cástulo Siglo XXI que se desarrolla en la actualidad, aunando los esfuerzos de diferentes administraciones (Consejería de Cultura y Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía; Universidad de Jaén; Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica; Diputación Provincial; Ayuntamiento de Linares y la Universidad Chapman (EE.UU.); un extenso equipo técnico multidisciplinar y la ciudadanía, apostando por la investigación, puesta en valor y protección de nuestro Patrimonio.

Conjunto Arqueológico de Cástulo
Créditos: reportaje

Ciudad de Cástulo: Historia y legado

Organiza:
Conjunto Arqueológico de Cástulo, Linares (Jaén)
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

Comisariado: Francisco Arias de Haro y Marcelo Castro López.
Textos: Francisco Arias de Haro y Marcelo Castro López.
Fotografía: Francisco Arias de Haro, Jose Manuel Pedrosa Luque y Yolanda Ogayar Martínez.
Infografía: esTRESd Patrimonio Virtual.
Montaje digital: Francisco Arias de Haro.

Conjunto Arqueológico de Cástulo..

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
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