Un viaje por los inicios de la fotografía de la mano de una de las colecciones de daguerrotipos más importantes del Estado.

Los orígenes de la colección
La colección Duran de daguerrotipos es una de las colecciones más destacadas del Estado Español, tanto  por la calidad y diversidad de sus piezas, como por los autores que se encuentran representados. Fue reunida por el fotógrafo  Carles Duran Torrens (1911-2001) y donada por la casa Kodak, propietaria en aquel momento de la colección, a la Generalitat de Catalunya el año 1984. A partir de este momento pasó a formar parte del fondo patrimonial custodiado por el Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya.
El nacimiento de la fotografía y sus protagonistas
Los intentos para captar las imágenes producidas en el interior de una cámara oscura solamente por medio de la propia luz y substancias fotosensibles, habían comenzado poco antes del 1800 con resultados desiguales y no del todo satisfactorios. En 1829 se asociaron, para la investigación de este campo, un inventor inquieto Joseph-Nicéphore Niépce (1765-1833) y un pintor preocupado por la vertiente práctica y comercial de su arte, Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787-1851). Después de la muerte de Niépce y basándose principalmente en los trabajos previos de su difunto compañero (las heliografías), Daguerre conseguirá, finalmente, el objetivo de plasmar de manera estable las imágenes capturadas con su cámara oscura; había nacido así la fotografía. Aunque los primeros daguerrotipos hechos por el mismo Daguerre datan de 1837, el invento no se presentó públicamente hasta 1839. La nueva técnica sería bautizada por su propio inventor como daguerrotipia y las primeras fotografías serían denominades con el nombre de daguerrotipos.
Los avances técnicos.
Los daguerrotipos eran positivos directos de cámara, y por tanto piezas únicas de las que no se podían sacar copias. Consistían en una hoja de cobre bañada en plata por una de sus caras, a la que se le aplicaba después un proceso para hacerla fotosensible. Las placas inicialmente eran muy poco sensibles y los tiempos de exposición muy elevados. Pero los primeros avances no se hicieron esperar, y pronto aparecieron el bromuro como agente acelerador en la sensibilización de las placas y la comercialización de un nuevo tipo de objetivo, este último gracias al diseño del matemático húngaro József Miksa Petzval. Petzval había utilitzado por primera vez el cálculo  numérico para construir un juego de lentes con una gran luminosidad. Estas ópticas tendrían un éxito inmediato y serían conocidas popularmente como de tipo petzval. Estos objetivos serían imprescindibles durante más de medio siglo para la realitzación de retratos.

Nuevos productos químicos como el bromuro o el cloruro de oro, se añadieron al proceso original mejorando la sensibilidad y la estabilidad de las placas. A menudo estos productos implicaban una alta toxicidad.

El uso de las nuevas ópticas y productos químicos posibilitarían hacer daguerrotipos con tiempos de exposición inferiores a un minuto poco después de comenzar la década 1840.

Las posturas hieráticas de muchos daguerrotipos son debidas a los sistemas de fijación corporal utilizados para inmobilizar el modelo durante el largo tiempo de exposición necesario para hacer las placas.

El retrato burgués
Desde su aparición, la fotografía fue acogida ampliamente por la burguesía como medio de representación, en detrimento de otros sistemas más costosos como la miniatura o el propio retrato al óleo, habituales entre la aristocracia.  Con el  desarrollo de otras técnicas fotográficas ya durante la década de 1840, el daguerrotipo quedó reservado prácticamente de manera exclusiva al retrato, y más concretamente al retrato de sociedad en que los miembros de la pujante clase burguesa se hacen aparecer con una imagen de respetabilidad, con la que se quiere poner de relieve el éxito profesional o su prestigio social.

Era muy habitual que los daguerrotipos fuesen iluminados, es decir, que su superficie fuera ligeramente coloreada de manera manual con diferentes pigmentos.

Esta técnica dió como resultado trabajos de exquisita riqueza y realismo como en este caso.

El daguerrotipo es habitualmente una fotografía de estudio con fórmulas de representación fijas siguiendo las modas de la época.

Los hombres es frecuente que se hagan retratar con sombreros, bastones o puros, mientras que las mujeres a menudo aparecen con abanicos o libros.

Las joyas, las flores,los pliegues de la cortina e incluso la parte superior de la silla estan iluminados.

En el reverso de los daguerrotipos enmarcados los fotógrafos pegaban a menudo sus etiquetas, para confirmar la autoría y publicitar el estudio.

En los daguerrotipos era muy habitual iluminar las joyas que se mostraban como símbolo de riqueza. Esta pieza es un buen ejemplo.

El autor de esta pieza, Enrique Lorichon, es conocido por la calidad de sus trabajos, su perfección formal demuestra que Lorichon poseía un dominio absoluto de la técnica de la daguerrotipia.

Se trata de un daguerrotipo que sigue el estilo francés, que Lorichon en un anuncio de la época describe por "su completa claridad y sus hermosos fondos blancos (sic)".

Los daguerrotipos invertían lateralmente la imagen por el efecto de la cámara oscura. En este caso la medalla estaba realmente en la solapa derecha de la chaqueta.

A partir de la década de 1850 se empezaron a producir daguerrotipos en formato estereoscópico, de los que la colección Duran dispone de cuatro piezas, todas ellas de temática erótica.

A veces los daguerrotipos presentan abrasiones sobre su superficie, producto en la mayoría de los casos de intentos fallidos de limpieza o restauración.

Los daguerrotipos también se encastaban en joyas y colgantes.

Las joyas están iluminadas con dorados.

Para simular la escritura de la carta, el iluminador ha grabado la superficie de la placa con un buril.

En los Estados Unidos surgieron las denominadas "union cases" (cajas de unión) en el interior de les cuales se encastaban los daguerrotipos para protegerlos. Se hacían con shellac, uno de los primeros termoplásticos.

También son habituales las cajas forradas en piel repujada con dibujos diversos.

En este caso la caja donde se encasta el daguerrotipo simula un libro.

Otro caso de desvanecimiento de la imagen por un intento de limpieza fallido. Los daguerrotipos formaban la imagen sin aglutinante y por tanto su superficie es extremadamente frágil.

Era habitual que los niños saliesen movidos en los daguerrotipos, ya que era dificil que estuvieran absolutamente quietos en los largos tiempos de exposición que eran necesarios para hacer las placas.

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Créditos: reportaje

Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya mNACTEC

Generalitat de Catalunya
Departament de Cultura

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