27 oct. 2016

La luz de una ciudad II

Museo de Bellas Artes de Córdoba

Obras selectas del Museo de Bellas Artes de Córdoba de los siglos XIX y XX.

La ciudad dormida
Un nuevo impulso venido de fuera hace que la ciudad despierte de su letargo a principios del siglo XIX. Los "viajeros románticos" con el interés por la ruina, las costumbres locales y el pasado andalusí, harán que se revitalice el interés por la ciudad tanto artística como intelectualmente.

El escocés David Roberts fue uno de los viajeros románticos que pasaron Córdoba. Sus acuarelas, llenas de monumentalidad y tipos populares, se grabaron y difundieron por toda Europa.

Alfred Guesdon realiza esta litografía desde una nueva perspectiva con un globo aerostático. Destaca la chimenea de la fábrica de sombreros que se encontraba en la plaza de la Corredera.

Basada en una estampa, este lienzo de "Vista de Córdoba" es una recreación fantástica que acentúa el carácter romántico de estas ciudades de pasado monumental pero de decadente presente.

La pintura costumbrista, con escenas y tipos populares, se convertirá en la principal temática para decorar los salones de la burguesía del siglo XIX.

Romero Barros, autor de esta obra, no ha escatimado en detalles representado de manera veraz un "Domingo a orillas del Guadalquivir".

Fin siglo: Del Realismo al Preciosismo
A mediados del siglo XIX, las revoluciones sociales cambian la manera de entender el arte. Más sensitivo, más social y, sobre todo, con una gran libertad de temas. En Córdoba se da un punto de inflexión con la creación de una Escuela Provincial de Bellas Artes y el pintor Rafael Romero Barros al frente de ésta y del Museo Provincial. En ella se formarán los hijos del pintor Rafael, Enrique y Julio Romero de Torres junto con Tomás Muñoz Lucena y Mateo Inurria. A su vez también disfrutarán de formación en Roma o París gracias a las Becas de la Diputación Provincial.

En 1862 llega como conservador del Museo de Pinturas Rafael Romero Barros. Formado en Sevilla con el paisajista Manuel Barrón y la intelectualidad del momento.

Su pintura tiene un fuerte componente de realismo, siendo el bodegón su principal fuerte.

Esta obra posee una gran carga simbólica. En ella se ha representado la naranja en diferentes formas o estados: flor, fruto, abierta en gajos, pelada, en zumo y en jarabe.

Destaca en la colección del museo este dibujo de Mariano Fortuny principal representante del preciosismo en España.

Esta composición realizada por Rafael Romero de Torres pone de manifiesto el interés por la temática de carácter social del momento.

En primer término un albañil que acaba de sufrir un accidente mortal yace seminconsciente en unos cojines y colchones.

El sacerdote se dispone a entregarle los aceites de la Extrema Unción, el último de los sacramentos cristianos. Los personajes representan la seriedad y la impotencia del trágico suceso.

Al fondo de la imagen, el dolor y el horror de la esposa e hijos del albañil en la resignación de fatídico suceso.

Durante su periodo de formación en Roma, Rafael Romero de Torres escribía a su familia estas bellísimas cartas ilustradas en las que deja patente su gran habilidad para el dibujo.

Otro de los alumnos de la Escuela Provincial de Bellas Artes fue Tomás Muñoz Lucena. Durante su estancia formativa en Roma realizará esta obra donde la técnica de pincelada suelta domina la escena.

Los inicios de Julio Romero de Torres hay que entroncarlos con la influencia del modernismo y luminismo de Sorolla que marcan sus primeras obras.

El patio de la casa familiar de los Romero de Torres es el espacio elegido. Un fuerte contraluz y una rica y colorida vegetación caracterizan esta obra.

Como modelo ha utilizado a su propia mujer, Francisca Pellicer, quien encarna aquí lo que su hermano y escritor, Julio Pellicer, denominó "Pereza Andaluza".

La mujer como símbolo
El siglo XX se caracteriza por la diversidad en todos los aspectos, pero dentro de ella tiene un tema triunfante como es la mujer. La conocida como la Edad Plata del arte español, de la formarán parte Julio Romero de Torres o Mateo Inurria, se encargó de renovar los lenguajes plásticos buscando fórmulas nuevas de expresión influenciados por las Vanguardias europeas.

"Mal de Amores" de Julio Romero de Torres representa un primer paso al simbolismo que lo define finalmente. Se trata de una metáfora de la edades de la mujer con un trasfondo trágico.

En primer término la protagonista, una joven que con mirada triste se dirige al espectador. Está en sombra, dolida y seria, como si el tiempo se hubiera detenido en su mirada.

En un segundo plano, una mujer mayor, la experiencia, que mira resignada a la joven herida de amor.

Inconsciente y dormida, vemos a una niña sobre el regazo de la mujer mayor. Duerme sin saber el mal de amores que puede sufrir en el futuro.

Los inicios del siglo XX son la época dorada de los ilustradores. Lozano Sidro realizará muchas como ésta para la prensa del momento, especializándose en la alta sociedad sin olvidar la crítica.

Sin lugar a dudas Inurria es quien trató la sensualidad del cuerpo femenino en la escultura. En esta obra simbólica representa a la mujer mediterránea de formas redondeadas y portando un racimo de uvas.

Sensualidad, erotismo, complicidad, pueden definir a las mujeres de esta obra de Romero de Torres. Al contrario que en las obras anteriores, aquí el paso al simbolismo del autor se ha completado.

"Crisálida", "Coquetería" y "Flor de Granado" forman la serie de "Las Edades de la Mujer" que sintetizó Inurria centrándose en los cambios físicos de la mujer niña - adolescente - adulta.

La adolescencia se ha presentado en la vertiente de la vanidad. Es el inicio de la "Coquetería" que en un espejo tiene su mejor aliado.

La mujer madura se muestra segura de su cuerpo y sensualidad, además tiene la capacidad de engendrar vida. Para simbolizar esta idea lleva entre sus manos una granada rajada llena de frutos.

Díaz Huertas, otro ilustrador que dio nombre a la publicación semanal "Blanco y Negro" de ABC, representa con gran gusto y delicadeza un escena de tocador. Todo está en orden excepto los zapatos.

Museo de Bellas Artes de Córdoba
Créditos: reportaje

La luz de una ciudad II

Organiza:
Museo de Bellas Artes de Córdoba
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

Comisario: Manuel Aguayo Marmolejo.
Textos: Manuel Aguayo Marmolejo.
Fotografías: Álvaro Holgado, Manuel Pijuán y Google Art Camera.
Montaje digital: Manuel Aguayo Marmolejo

Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Créditos: todos los contenidos multimedia
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