Cómo desenredar los glifos mayas

British Museum

Los principios básicos de una hermosa escritura

La escritura jeroglífica maya
Los mayas fueron la única civilización de las Américas que desarrolló un sistema de escritura completo con el que poder registrar los sonidos de todo aquello que articulaban.

Cuando leemos en español, estamos acostumbrados a palabras formadas por combinaciones de veintisiete letras.
En cambio, las palabras mayas están formadas por combinaciones de unos mil símbolos compuestos de logogramas y silabogramas. Así, vemos que nuestro sistema es fonético, mientras que la escritura maya es un sistema logosilábico mixto.

La escritura maya se desarrolló en el siglo III a. C. y cayó en desuso durante el período colonial, en el siglo XVII.
Pero las inscripciones mayas más conocidas datan del Período Clásico tardío, entre los años 500 y 850 d. C.

Se pueden encontrar textos mayas clásicos en multitud de medios, como por ejemplo en esta vasija policroma (pintada de varios colores).

Los artistas mayas crearon enormes monumentos de piedra —estelas y dinteles—, pero también esculpieron y grabaron textos e imágenes en otros materiales, como por ejemplo madera, hueso, jade y concha marina.

También había libros mayas, llamados códices, hechos de papel de corteza. Aunque los del Período Clásico no sobrevivieron, sí tenemos hoy algunos ejemplos más tardíos.

Estas páginas del conocido como Códice de Dresde contienen, principalmente, información calendárica y astronómica relacionada con ceremonias. Lo más probable es que date de los siglos XIII o XIV, aunque en el arte maya clásico también aparecen a menudo representaciones de libros similares.

¿Cómo funciona?
Pistas para entender los glifos mayas

A primera vista, la escritura maya puede parecer un poco abrumadora dada la variedad y el detalle de las inscripciones. Sin embargo, si miramos más detenidamente, se pueden apreciar los bloques glíficos más o menos cuadrados que conforman un texto.

Pasemos ahora al orden de lectura de los textos. En principio, la norma es que se lee de izquierda a derecha, de arriba abajo (hasta aquí todo claro para quien lee en español) y en columnas dobles (y esta es la parte complicada). Al igual que ocurre con muchas otras normas, abundan las excepciones dependiendo del tamaño y la forma del objeto sobre el que está inscrito el texto.

En la mayoría de los monumentos de piedra del Período Clásico, casi la mitad del texto (y a veces incluso más) es contenido cronológico. En particular, el inicio de muchos textos contiene información calendárica muy detallada, y solo después se llega al contenido narrativo de la frase.

Los calendarios mayas
Tras la pista del tiempo (y de los cuerpos celestes)

Empecemos con la información calendárica. Para ello, lo primero que tenemos que analizar son los números. Para los mayas, un punto indica uno y una raya, cinco. Esta es la parte fácil.

Esto es una recopilación de toda la información calendárica inicial que se encontró en los monumentos de Quiriguá que ya se conocían en la década de 1890. Los puntos y rayas que se ven a la izquierda de algunos glifos representan números. Cada columna representa una fecha completa.

Quizás pueda apreciar que, en su mayoría, los glifos de cada fila se asemejan entre sí; esto denota la misma posición en la cuenta del calendario.

Veamos ahora cada una de las secciones con más detalle. Para ello tomaremos esta fecha completa como ejemplo. Muchos monumentos de piedra empiezan con una fecha completa como esta, formada por un glifo que se llama GISI y seguido de la Cuenta Larga y la Rueda Calendárica —a menudo intercalados con información sobre lunaciones, fases lunares, etc.—. A fin de evitar complicaciones, nos limitaremos a los principios básicos: un sistema dual que consta de una cuenta lineal de los días y un registro cíclico del tiempo con dos ciclos diferentes.

Este es el GISI o Glifo Introductor de la Serie Inicial. Normalmente, ocupa el espacio de dos o incluso cuatro bloques glíficos y, aparte del glifo en el medio, siempre tiene el mismo contorno. Como breve introducción a los glifos, basta con saber que esto significa que sigue una fecha.

Estos cinco glifos forman la Cuenta Larga: un registro lineal del tiempo que cuenta el número de días que han pasado desde una fecha de inicio (mítica), que se correspondería con el 13 de agosto del año 3114 a. C. en nuestro calendario.

La Cuenta Larga va seguida de la Rueda Calendárica, el registro cíclico del tiempo formado por dos ciclos interactivos: el tzolk’in y el haab’. Los glifos del calendario tzolk’in están entre los más característicos del mundo maya, ya que siempre aparecen en un cartucho (el marco con piernas alrededor de la cara sonriente).

En la Rueda Calendárica completa, los símbolos del tzolk’in y el haab’ no siempre aparecen juntos, como se ve en este ejemplo. Los símbolos del haab’ pueden resultar más difíciles de encontrar al no tener las características distintivas de un cartucho, como ocurre con el tzolk’in.

El ciclo del tzolk’in tiene 260 días y consta de los números 1 a 13 combinados con 20 nombres de días. Como resultado, la misma fecha se repite cada 260 días. Es la parte de los calendarios mayas que más tiempo ha sobrevivido y aún hoy se usa como almanaque sagrado en las comunidades mayas.

El haab’ es un ciclo de 365 días, por lo que más o menos se corresponde con el año solar. Se compone de 18 meses de 20 días cada uno y cinco días adicionales al final de un ciclo.

La combinación de tzolk’in y haab’ da lugar a la Rueda Calendárica, el calendario más utilizado en Mesoamérica (no solo entre los mayas). Es una rueda porque aproximadamente cada 52 años se repite una fecha específica.

En esta foto de la Estela C de Quiriguá se aprecia el calendario en la mitad superior del texto jeroglífico.

Aquí vemos el GISI, seguido de los cinco glifos de la Cuenta Larga y la Rueda Calendárica. ¿Ve el cartucho del tzolk’in? La transcripción de la fecha sería 9.1.0.0.0, 6 Ajaw 13 Yaxk'in, esto es, el 28 de agosto del año 455 d. C. en el calendario gregoriano.

Escritura logosilábica
¿Un alfabeto? ¿Para qué?

En la escritura maya, a veces se pueden reconocer rostros, cabezas o patas de animales, mientras que otras partes parecen verdaderos garabatos.

En lugar de veintisiete letras, de las que cada una representa un sonido, tenemos logogramas, es decir, que un símbolo representa una palabra entera. En este caso, la cabeza de un jaguar representa la palabra 'jaguar', o 'balam' en maya.

Y después tenemos silabogramas (un símbolo representa una sílaba), por ejemplo consonante-vocal: ki, ba, mo. Esta palabra es la misma que la cabeza del jaguar, 'balam', pero deletreada con las sílabas ba, la y ma, lo que forma la palabra 'balam'.

Arte en la escritura
El problema con la naturaleza juguetona de la escritura maya antigua es que abre la puerta a la creación de diferentes versiones de muchas palabras. Se puede deletrear solo con sílabas o con una mezcla de sílabas y logogramas, y también con diferentes combinaciones de estos. En nuestro sistema de escritura, lo más parecido sea quizás la diferencia entre los tipos de fuente impresa, la escritura manuscrita, la caligrafía, etc.

Todos estos son ejemplos de las diferentes ortografías de una misma palabra: K'ahk' Tiliw Chan Yopaat, el gobernante más conocido de Quiriguá, al que se menciona en la mayoría de los monumentos de Quiriguá. Se puede ver como los escribas mayas jugaron con las posibilidades de su escritura logosilábica y se deleitaron con ellas.

Esto es una versión un poco más elaborada que se extiende por tres bloques glíficos, pero que dice lo mismo: K'AHK' - TILIW -li -wi (bloque superior izquierdo); CHAN -na (bloque superior derecho); YOPAAT (bloque inferior izquierdo).

La forma de escritura más elaborada es la variante conocida como «de figura entera». Cada símbolo se representa como una figura completa: humana, animal o una mezcla de ambas, a veces una encima de otra. El bloque glífico en este vaciado representa el mismo nombre.

K'ahk' (rojo) Til[iw] (amarillo) Chan (azul) Yopaat (verde).

Narrativa, desciframiento e investigación
En los últimos treinta años, el desciframiento de la escritura jeroglífica maya ha experimentado avances significativos. Gracias a la lectura de su escritura, ahora se sabe mucho más sobre la historia de los antiguos mayas. Se sabe mucho acerca de las gestas y la genealogía de los gobernantes y la nobleza, pero es muy probable que solo un pequeño porcentaje de los antiguos mayas supiera escribir y leer, o pudiera permitirse un escriba.

Aunque algunas palabras son bastante obvias, por ejemplo el verbo 'chok', que significa dispersarse,

...aprender y entender la verdadera complejidad del texto puede llevar bastante tiempo.

Pero han puesto al descubierto fascinantes historias: este glifo es otro verbo en los textos de Quiriguá que relatan una importante victoria del gobernante K'ahk' Tiliw Chan Yopaat. ¿Ve cómo el hacha separa la primera parte del glifo en diagonal?

Cuenta la historia de cómo el gobernante de Quiriguá capturó y decapitó a Uaxaclajuun Ub'aah K'awiil (he aquí una de sus estelas), el gran gobernante de la importante ciudad de Copán, ahora en Honduras. ¡Con razón aparece tantas veces en los monumentos de Quiriguá!

Estela E de Quiriguá: uno de los monumentos que relata este suceso.

Y conmemora a K'ahk' Tiliw Chan Yopaat por toda la eternidad.

Créditos: Historia

Todas las imágenes © Trustees of the British Museum.
Texto y selección de imágenes: Claudia Zehrt, curadora para el Proyecto sobre los Mayas del Museo Británico y Google Arts & Culture.
Gracias a Kate Jarvis, Christophe Helmke, Eva Jobbova y otros colaboradores de este proyecto del Museo Británico y Google Arts & Culture.

Créditos: todo el contenido multimedia
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