EL NACIMIENTO DE UNA TÚNICA INIMITABLE: EL VESTIDO DELPHOS

Palazzo Fortuny

La creación más icónica de un artista ecléctico

Sin lugar a dudas, el mayor éxito de la obra de Mariano Fortuny una vez terminada la primera guerra mundial fue el icónico vestido Delphos, una simple túnica monocolor inspirada en la mitología griega.

Estilo
En cuanto al estilo, el diseñador se inspiró principalmente en la escultura clásica helenística de Auriga de Delfos, descubierta en 1896.

A través de una nota firmada al margen del documento de la patente, Fortuny reconoce que la verdadera creadora del vestido Delphos fue Henriette, su esposa y musa.

Algunos modelos, que se presentaron al mercado en los años 20 y se comercializaron con el nombre de Peplos, incluían una pieza de tela conocida en la antigua Grecia como "apoptygma", que se doblaba para cubrir el torso, concretamente, un tercio de la parte superior de la túnica.

Singularidad
El vestido Delphos era una túnica de un solo color, de forma simple y básica, como un tubo, que consistía en cuatro piezas de tela (cinco en 1919-1920) hechas de satén o tafeta de seda y cosidas a lo largo, en una secuencia vertical para acabar formado mangas cortas.

La túnica, que cogía forma gracias a unas cintas internas colocadas en un ángulo desde la axila hasta el hombro para definir la sisa, descansaba sobre los hombros y caía libremente hasta los pies.

El plisado

El plisado, realizado solo en dirección longitudinal, se podía completar con ondulaciones transversales creadas a partir de tubos de cobre o cerámica caliente.

Las tonalidades de los tejidos variaban, desde los más tenues y neutros, como son los tonos albaricoque, malva, gris perla o rosa, hasta los más vivos, como son el rojo coral, el azul eléctrico o el verde veronés. La seda y el movimiento de los plisados conferían un característico tornasol al vestido.

Un icono
Fueron varias las "femmes fatales" que crearon tendencia al lucir el vestido Delphos, un icono elegante que perduró en el tiempo y que era fácilmente reconocible. Se enfundaron esta revolucionaria pieza de la moda femenina damas de la aristocracia y la nobleza internacional, así como divas del baile y el celuloide.

La marquesa Luisa Casati fue la primera en adquirir un vestido Delphos en septiembre de 1909.

Algunos de los accesorios que acompañan al vestido son el pañuelo Knossos, túnicas en gasa de seda con o sin mangas, o bien chaquetas, túnicas o capas hechas de seda o terciopelo estampado.

Créditos: reportaje

Créditos

Palacio Fortuny

San Marco, Venecia, Italia
Museo Fortuny Venecia Palacio Orfei

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