Un vistazo al diario de Frida

Museo Dolores Olmedo

En su diario, la pintora no sólo escribía, también dibujaba. Conoce más de ella, a través de algunas páginas del mismo. 

El diario, la memoria
La vida de Frida Kahlo quedó plasmada en su obra. Basta revisar cronológicamente su trabajo artístico para conocer los pasajes que cambiaron su vida, entender sus pasiones y motivaciones, sus decepciones y anhelos. La pintura fue para ella una suerte de catarsis. Pero escribir, mantener un diario, la ayudó también a establecer una relación consigo misma, a externar de alguna forma aquello que la aquejó durante los últimos 10 años de su vida. 

Al igual que pintar, para Frida escribir era útil no sólo para comunicarse con su familia y sus amigos como lo evidencian sus cartas; también era una forma de conectar con sus sentimiento, plasmar sus ideas sobre la práctica artística y manifestar sus preocupaciones y dolores, tanto físicos como emocionales.

Entre las páginas del diario es posible encontrar el significado que la artista le daba a los colores. El azul, por ejemplo, era "electricidad y pureza", mientras que el amarillo representaba "locura, enfermedad, miedo, parte del sol y de la alegría".

Por tratarse de un diario íntimo, Frida confiaba sus más profundas emociones a las páginas de dicho ejemplar, como su amor por Diego.

Y también todo aquello relacionado con su condición física, como el malestar en la pierna afectada por la poliomielitis que sufrió en su niñez.

A diferencia de sus pinturas, en el diario los dibujos y pinturas evidencian un impulso creativo, nada planeado o predeterminado, sino una soltura a manera de catarsis.

También en estas páginas aparecen algunos de los elementos populares de la obra de Frida, como sus mascotas, que fueron como los hijos que no pudo tener.

Lo mismo que evocaciones al México prehispánico, a la naturaleza y a la dualidad, temas recurrentes en la obra de la pintora.

Frida negó ser parte del surrealismo, a pesar de que el padre de este movimiento, André Bretón, la sumó a sus filas. Sin embargo, en la introducción al diario de Frida Kahlo, la curadora e historiadora Sarah M. Lowe explica que varios de los dibujos en sus páginas refieren a algunos puntos del "Manifiesto Surrealista" de Bretón, en donde se habla del dibujo automático que permite ir más allá de la mente racional para dejar libre al inconsciente.

En esa acción automática por escribir o dibujar, Frida combinaba diferentes temas, como en esta página, que comienza evocando la fecha de aniversario de la revolución bolchevique en Rusia, luego incluye la frase "Árbol de la esperanza mantente firme" que aparece también en una de sus pinturas, y después parece dedicarle un mensaje secreto a Diego.

Su simpatía con movimientos políticos y sociales también se manifiesta en las páginas del diario, nombrando en repetidas ocasiones a Lenin, Stalin y Marx.

En 1953, el año anterior a su muerte y tras la amputación de su pierna derecha, Frida dejó plasmada en las páginas de su diario una de sus frases más populares: "Pies para qué los quiero, si tengo alas pa' volar".

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