1960 - 2016

España de moda: los diseñadores contemporáneos crean marca

Museo del Traje. CIPE

Medio siglo de moda española que da muestra del enorme potencial de nuestros creadores más destacados.

Una transformación completa
La moda española ha experimentado una transformación completa en el último medio siglo. En respuesta a lo que ocurría en la escena internacional, en el que las prendas prêt-à-porter alcanzaron su auge frente al declive de la alta costura, la industria nacional española se esforzó por mantenerse al día. Esta positiva percepción de la industria española parece continuar en el siglo XXI. Una evolución que podría describirse como más virtual que tangible: la moda en línea ha destruido todas las predicciones y las nuevas estrategias deben adaptarse constantemente a los cambios dictados por las nuevas tecnologías.

El poder de la opinión -los bloggers sobre todo, en este campo-, puede imponerse incluso sobre las críticas de los medios profesionales y las firmas están obligadas a prestar atención a todos los frentes.

Diseñar moda ya no es hacer ropa, es vender estilo e imagen, hacer marca, establecer los contactos adecuados, estar presente hasta en la sopa y convencer de que, entre el aluvión de posibilidades que surgen cada día, la propia es la más válida, la que mejor satisface las necesidades de un público muy consciente de todo lo que sucede a su alrededor.

Imagen: Diseño de la burgalesa Amaya Arzuaga, premio Nacional de Moda 2013.

Maestros de la Alta Costura
En la década de los sesenta la confección a medida fue una constante en la moda. El modista Balenciaga fue una referencia constante para las casas de moda españolas, como lo fue para toda la costura francesa. Lino, Villareal, Pedro Rodriguez entre otros destacaron en el campo de la Alta Costura, consiguiendo que España tuviera su puesto en el mundo de la moda.

Vestido
Cristobal Balenciaga, 1964

Balenciaga comercializó sus creaciones en España bajo la firma EISA, que se pudo adquirir en sus boutiques de San Sebastián (desde 1919), Madrid (1933) y Barcelona (1935). Posteriormente, en 1936, daría el salto a París.

El modista fue una referencia constante para las casas de moda españolas, como lo fue para toda la costura francesa.

La aparente sencillez de este vestido revela algunos rasgos típicos de Balenciaga. Más que ceñida, la silueta queda armada por una estructura que parece gozar de independencia respecto del cuerpo que viste, como una pieza escultórica autónoma.

No en vano, como dijo en una ocasión Balenciaga a Diana Vreeland, “una mujer no necesita ser perfecta o bella para llevar mis vestidos, el vestido lo hará por ella”.

Cuerpo
Flora Villarreal, 1960

Villarreal fue una las modistas más importantes de España hasta su retirada en 1968. Además de su talento creativo tuvo la habilidad de hacerse con la posibilidad de comprar patrones de los creadores internacionales más importantes.

Falda
Flora Villarreal, 1960

Sobria falda, obra también de Flora Villareal. Es recta, de color negro y cede todo el protagonismo al bordado de la pieza que lo acompañe.

Vestido
Pedro Rodríguez, 1960

Vestido de Pedro Rodríguez que, siguiendo la moda de los años 60, se acorta en el delantero.

Llama sobre todo la atención el magnífico bordado que decora la falda, labor que Pedro Rodríguez supo explotar de manera inigualable.

Moda de la calle
Los años 70 representan el inicio de la expansión de la moda a gran escala. Piezas de confección de diferentes boutiques se fueron incorporando al guardarropa de la mujer española, al hilo de las sucesivas propuestas andróginas de Yves Saint Laurent y al avance de un concepto de diseño que aúna funcionalidad y estética.

Vestido
El Corte Inglés, 1967

A través de su filial Induyco (Industrias y Confecciones), la cadena comercial El Corte Inglés gestiona desde hace décadas su propia producción textil con la que complementa la oferta de sus corners de moda nacional y extranjera.

Mientras los grandes almacenes se afianzaban, España sucumbía a la minifalda al ritmo de las piernas de Marisol, imagen viva de toda una generación de jóvenes tímidamente rebeldes. El aperturismo del régimen tuvo en la escueta prenda uno de sus símbolos más difundidos, si bien la cultura psicodélica que inspiró el diseño del estampado de este vestido apenas llegó a penetrar en nuestro país.

Vestido
Galerías Preciados, 1970

Galerías Preciados diseñó sus propias líneas de moda, con vestidos largo en los 70, moda maxi que puso fin al reinado de la minifalda.

Falda
Pulligan, 1968

Pulligan ha sido una de las marcas españolas de moda más longevas. En la imagen, falda de punto con estampado geométrico. En sus prendas prima el confort, sin olvidar los valores estéticos de la modernidad.

Una transición a medida
Con el apoyo incondicional de unas clases altas apegadas a valores tradicionales y notablemente distanciadas de los cambios profundos que se estaban produciendo en el extranjero, la alta costura se resistió enconadamente a desaparecer. En1974, una nueva legislación sobre el gravamen de los productos de lujo termina por herir de muerte a las casas de alta costura españolas. El número de clientas disminuye a medida que se diversifica la oferta de moda de confección, y la irrupción de jóvenes modistas, más libres de prejuicios a la hora de abordar la creación “lista para vestir”, acaba con todas las esperanzas de un sector que para 1978 ya estaba prácticamente desmantelado.

Vestido
Juliá Isaura, 1970

La modista Juliá Isaura vistió a lo largo de más de seis décadas a la aristocracia madrileña siguiendo de manera estricta la tradición de la alta costura. Hacia el final de su carrera se preciaba de no haber rebajado nunca el nivel de su clientela, lo que le permitió no hacerlo tampoco con el carácter lujoso de sus creaciones.

Este vestido de su etapa final muestra cómo la modista llegó a incorporarse a las tendencias de los 70, utilizando el tono nude y el corte tipo túnica.


El toque de ostentación se concentra en la lujosa decoración del bajo, con flecos que lucen cristales facetados de la casa Swarovsky en original combinación con abalorios de plástico blanco.

Vestido
Marbel Junior, 1972

Los volúmenes monacales de tradición española junto con la inspiración de la capa se combinan para crear soluciones novedosas. Su silueta no se encuentra muy alejadas de las novedosas construcciones arquitectónicas japonesas, como bien entendió en este diseño.

Pioneros del Prêt-à-Porter
Aunque se pueden rastrear diversas experiencias pioneras en la producción de prêt-à-por-ter en España -como fueron la importación de confecciones llegadas desde París o Viena por Santa Eulalia desde 1909; o las líneas deportivas de El Dique Flotante en los años 20 y 30; o, ya en un sentido más estrictamente ligado al concepto de prêt-à-porter, la introducción de la línea Jeunes Filles de Jacques Heim que Asunción Bastida produjo para España en la década de 1950-, lo cierto es que aún durante los años 70 poca gente sabía en España qué era eso de la moda “lista para vestir”.

Vestido
Elio Berhanyer, 1973

El maestro de diseño andaluz Elio Berhanyer es el autor de este vestido estampado.

Vestido
Loewe, 1972

El diseño vanguardista de este estampado de Loewe sigue las directrices del desenfadado estilo italiano al que se suma un magnífico proceso de confección.

Vestido
Manuel Piña, 1980

La experiencia de Manuel Piña con el punto comienza mucho antes que su faceta como diseñador. La silueta arquitectónica se combina con la ductilidad del punto para conseguir un diseño original y cómodo para esa nueva mujer ejecutiva.

Jersey
Francis Montesinos, 1979

Este modelo refleja el gusto de Montesinos por la textura del punto artesanal. Este material se acopla perfectamente al cuerpo y crea una moderna y atrevida silueta.

La nueva moda de España
Diseñadores como Piña, Montesinos o Adolfo Domínguez pasaron de ser unos trabajadores casi anónimos a convertirse en estrellas mediáticas. Jóvenes y no tan jóvenes, anhelantes todos de expresarse libremente y hacerlo según los códigos de la modernidad, se sumergieron entusiasmados en un carnaval de formas. La calle (una parte, al menos) quería diseño, originalidad, desinhibición. Muchos talentos creativos se desmarcaron de las artes plásticas y apostaron por la moda indumentaria, donde se podía conjugar diseño y arte.

Blusa
Sybilla, 1984

Este período tiene su mejor representante en España en la figura de Sybilla Sorondo Myelzwynska, creadora de las firmas Sybilla y Jocomomola. Su obra supone una importante aportación a la moda contemporánea por su originalidad y su perfección técnica, que en ocasiones ha llevado a la crítica a enlazar su trabajo con el de Cristóbal Balenciaga.

En este caso se trata de un conjunto de calle en el que destaca el trabajo de plisado y tableado, especialmente meticuloso en la blusa, cuyo tejido en color crudo se emparenta con la austeridad monacal de la hornada de diseñadores japoneses que formaron la vanguardia de los años 70 y 80.

Chaqueta
Agatha Ruiz de la Prada, 1990

En este conjunto se aprecia el sentido lúdico que Agatha Ruiz de la Prada infiere a sus diseños. Forma parte de la colección "Homenaje a Sean Scully", presentada en Osaka (Japón) en 1990.

Pantalón
Agatha Ruiz de la Prada, 1990

Abstracciones geométricas se trasladan a una prenda que más que vestible parece un textil pictórico. Más que atender al sentido volumétrico se busca la bidimensionalidad pictórica.

Mono
Sara Navarro, 1981

Sara Navarro, más conocida por su trabajo en el campo de la zapatería, aborda en los 80 la presentación de prendas trabajadas con los mismos materiales que emplea en sus zapatos. Magníficos materiales e impecable confección en prendas muy cómodas.

Abrigo
Modesto Lomba y José Luis Devota, 1988

Este bellísimo abrigo de Devota y Lomba, preludia el minimalismo que se impone en los 90, creando un diseño muy marcado por la influencia arquitectónica. Con él consiguieron el Premio Ama al diseño joven en su primera aparición en la pasarela Cibeles.

Pisando fuerte
En los 90 que se pasa del entusiasmo a la estabilización de las plataformas de moda. El ministerio de Industria pretendió lanzar internacionalmente la moda española como lema de modernidad, y dentro de este plan se creó la pasarela Cibeles. Con todo este empuje y una gran campaña de publicidad detrás, se creó la sensación de estar siendo testigos de un momento especial en el que la moda española empezaba a despuntar y a poder codearse con otras capitales internacionales de la moda.

Vestido
Ángel Schlesser, 2002

A mediados de los 80, el nombre de Schlesserse convertiría en sinónimo de elegancia y feminidad en las pasarelas españolas de los años 90. Con un minimalismo matizado, sutil en lo decorativo y muy sensual, el diseñador se convirtió inmediatamente en uno de los más apreciados de la nueva generación.

Este vestido nos remite al “little black dress” que creará Chanel a mediados de los años 20 y que puede considerarse la esencia del minimalismo. Está realizado con dos capas de gasa, de las que la inferior ciñe el cuerpo y la exterior soporta el bordado, que a su vez realza el juego de transparencias.

Capa
Fernando Lemoniez, 1998

Esta pieza, de Fernando Lemoniez, simboliza la continuidad de la Alta Costura. Inspirado en los hábitos zurbaranescos, paradigma de la pintura española, se transforma en una elegante capa en lana de primera calidad con una caída maravillosa.

Conjunto
Roberto Verino, 1994

Este conjunto con el que Roberto Verino recibió el Premio T de Telva al diseño español, recoge el estilo más sobrio de la marca. El uso del poliéster le confiere ligereza, inarrugabilidad y por consiguiente comodidad.

Vestido
Custo Dalmau, 1998

Este diseño resume muchas de las características de los diseños de Custodio Dalmau. Materiales confortables y estampaciones que reflejan el eclecticismo estético de la nueva década por llegar.

Diseños para un nuevo siglo
El siglo XXI está sirviendo para poner en práctica lo aprendido y buscar nuevas soluciones, artísticas, comerciales e industriales. Modelos de algunos de los diseñadores más conocidos de estos últimos años protagonizan este capítulo.

Vestido
Amaya Arzuaga, 2009

La burgalesa Amaya Arzuaga pasará a la historia como la primera española en presentar su prêt-à-porter en la London Fashion Week, lo que sucedió prácticamente al comienzo de su carrera, en 1997. Este hecho nos habla de la conocida vocación vanguardista de la diseñadora, que entronca con las corrientes deconstructivas llegadas desde Japón y continuadas en Europa por belgas y holandeses.

Más clásica que en otras ocasiones, Arzuaga ofrece aquí un sencillo minivestido stretch al que dota de personalidad con un cuello construido a base de piezas de tela aplicadas. Incluso en este caso se aprecia la huída constante de las simetrías y el valor casi religioso que el color negro tiene para la diseñadora.

Vestido
Armand Bassi, 2000

Vestido Daphne de Armand Bassi que con un aspecto muy escenográfico resucita la suntuosidad de las modas historicistas. La actriz Emmanuelle Segnier lo lució en pasarela como si fuera una escena de una película.

Vestido
Miguel Palacio, 2006

Elegancia clásica con toques de modernidad. Así se presenta el diseñador Miguel Palacio. Rescata la línea dominante de los 70 combinándolo con cortes modernos se revolucionan la silueta.

Blusa
Sita Murt, 2002

Sita Murt procede del sector de géneros de punto industrial.El punto de la camiseta se combina con una falda de piel de atrevidos cortes. Destellos metalizados le confieren a la camiseta el aspecto de una cota de malla.

Chaqueta
David Delfín, 2009

Se trata de un diseño único que David Delfín creó para la actual Reina Letizia. Dentro de la sobriedad cromática llama la atención la atrevida reinterpretación de la chaqueta de frac masculino.

Novias de moda
Para cerrar, tres ejemplos de trajes de novia sirven de homenaje a uno de los sectores más boyantes y creativos de la moda española.

Falda
Chus Basaldúa, 1968

Este diseño de Chus Basaldúa tiene corte evasé y amplia cinturilla con guarnición aplicada de bordado de abalorios, cristales, pedrería, mostacillas rosas, lentejuelas grises. La falda en sarga de seda de color blanco, larga a los pies en delantero y con leve cola en espalda. Está construida con tres piezas que van entreteladas.

Vestido
Alberto Vea, 1971

La limpieza de líneas de patronaje se enriquece con el original tejido, haciendo que un traje de apariencia infantil se convierta en un elegantísimo vestido de novia, firmado por Alberto Vea.

Vestido
Vitorio & Lucchino, 2002

Impresionante vestido de novia de Victorio y Lucchino que recuerda a los vestidos de feria por su patronaje pero que con el empleo del encaje se convierte en un elegantísimo vestido de novia.

Accesorios
Los accesorios constituyen una nota al margen sobre la importancia del sector de los complementos, cuya vitalidad, especialmente en los ámbitos del calzado, la perfumería y la marroquinería, es capital para la moda española.

Bolso
Loewe, 2005

Magnífico ejemplo de lo dicho anteriormente es este bolso de la casa española Loewe, especialista en marroquinería.

Sombrero
Candela Cort, 1959

Sombrero diseñado por Candela Cort, donde la libertad y la originalidad hacen posible una composición divertida y muy original.

Casquete
Pedro Rodríguez, 1965

Casquete diseñado en 1965 por Pedro Rodriguez que completa y enriquece un conjunto del mismo tejido y la misma decoración. Sería imposible pensar en llevar el traje sin el tocado de la cabeza que completa el look.

Museo del Traje
Créditos: reportaje

España de moda: los diseñadores contemporáneos crean marca

Comisario: Juan Gutierrez

Museo del Traje

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