1513 - 1821

Instituciones españolas en los Estados Unidos

La Herencia Española en los Estados Unidos de America

La Misión

La Misión fue un elemento clave en la expansión fronteriza de España para consolidar los territorios, pacificarlos y convertir al cristianismo y a las costumbres occidentales a una parte de los habitantes nativos de estas regiones. Los misioneros siempre fueron acompañados de soldados (llamados “soldados de cuera” en California), quienes los protegieron y se encargaron de mantener la disciplina interna de las misiones facilitando la labor de los franciscanos.

La Misión no era una simple iglesia, sino que fue un verdadero instrumento de desarrollo del territorio. Ocupaba una vasta extensión, con el patio, las casas de los indios, talleres, campos de cultivo y pastos y bosques. Con el tiempo, las misiones se convirtieron en pueblos y ciudades.

Fue la institución clave de la colonización española en los Estados Unidos. Gracias a las misiones se consolidaron los asentamientos en el Suroeste.

En la misión los indígenas recibían una completa panoplia de enseñanzas, además de la doctrina cristiana: uso agrícola, manejo ganadero, oficios varios, lengua, letras, cuentas, música, artes... todo ello con arreglo a una estricta disciplina horaria bajo la autoridad del misionero, que distribuía los tiempos dedicados al trabajo, el aprendizaje, el esparcimiento y el descanso.

A los indios no solo les enseñaba la religión, sino un amplio espectro de conocimientos agrícolas, técnicos y humanísticos.

Así pues, la misión, que incluía iglesia, patio, viviendas, corrales, talleres, campos de cultivo, pastizales, bosques, y que ocupaba centenares de hectáreas, más allá de una institución religiosa fue un factor de desarrollo regional y un verdadero instrumento de sociedad civil, donde el nativo era introducido en los principios de la cultura y el modo de vida europeos. Bajo esta concepción integradora, la misión cumplió varios objetivos simultáneos: la evangelización de los indios; su capacitación en técnicas, artes y oficios; el avance de la soberanía española en territorios inéditos; y al mismo tiempo sirvió de ejemplo de ordenación frente a las prácticas de ocupación de otras potencias europeas.

A diferencia de las extensas misiones del Oeste, las de Florida fueron recintos más pequeños, donde los indios no vivían, sino que acudían diariamente para recibir la instrucción.

La previsión era que los misioneros permanecieran diez años, pasados los cuales la misión se consolidaba como pueblo autónomo. Aunque por las leyes de Indias los misioneros debía de abandonar los establecimientos y fundar otros en zonas no evangelizadas hasta entonces, los franciscanos permanecieron en las misiones hasta el final del gobierno español, siendo la administración virreinal la que envió pobladores para crear los pueblos de colonización -como Nuestra Señora de los Ángeles, Branciforte, y San José- y para consolidar los presidios que con el tiempo también pasaron a convertirse en pueblos, como San Diego, San Francisco, San Antonio. Numerosos pobladores de las comunidades autóctonas en California y, en general al oeste de San Luis, han configurado descendencias mestizas por el instinto derivado de las misiones españolas.

Misión de San Antonio de Padua, en California. Un remanso de tranquilidad.

Los padres regían la vida en la misión, que albergaba a varios miles de indios. Todo estaba muy reglamentado, con tiempos para el trabajo, el aprendizaje, el descanso, el esparcimiento y la oración.

La Misión disponía de casas para acoger a los indios de los contornos. Con el tiempo, el patio de la Misión se convertía en la plaza mayor del pueblo.
Misión de San José, Texas, una de las bellas misiones instaladas por los misioneros españoles en la ribera del río San Antonio
La famosa Misión de El Alamo, cuna de la independencia de Texas, en el corazón de la ciudad de San Antonio
El Alamo era la Misión de San Antonio de Valero, donde se produjeron sucesos trascendentes en la historia de Texas.
Misión San Buenaventura, la última de la cadena de misiones fundadas por Junípero Serra en California, para evangelizar a los indios y trasladarles el aprendizaje en las técnicas y oficios españoles

El Presidio

Los Presidios no eran prisiones como su nombre parece indicar sino  construcciones defensivas estratégicamente situadas a lo largo de la frontera con objeto de vigilar y defender las misiones y ranchos españoles contra las incursiones de los indios en el extenso territorio del Suroeste. Su concepto defensivo integraba redes de protección asociadas a las propias implantaciones civiles

Los Presidios se componían de una dotación de cincuenta soldados, los oficiales y el capitán.

El sistema presidial evolucionó a lo largo del tiempo desde la pequeña dotación de seis soldados hasta alcanzar el número de cincuenta efectivos mandados por un capitán. Sufrió diversas reformas hasta lograr constituir un cordón de presidios a lo largo de la frontera, separados 100 millas con vigilancia de las áreas intermedias a cargo de las Compañías Volantes.

Presidio de las Amarillas, Texas. Fue fundado para defender la misión de San Sabá.

Los presidios cumplieron varias funciones: protegían a las misiones contra los hostigamientos de los indios; frenaron el avance de otras potencias desde el Norte y el Este; fueron un centro de intercambio para comerciantes, ganaderos y granjeros, que vendían en ellos sus excedentes; proporcionaron seguridad a los propios nativos, que instalaron sus ranchos y cultivos en el entorno de los presidios, evitando las acciones de tribus beligerantes. De esta forma, los presidios fueron a menudo el embrión de nuevos poblados y ciudades.

Presidio de Goliad, en Texas. Protegía el importante conjunto de las misiones tejanas.

El presidio sirvió de modelo para el fuerte de los británicos y posteriormente de los pioneros en su avance hacia el Oeste.

Presidio de San Francisco, en California, con la bandera española de Borgoña.

Fortificaciones

Los fuertes eran guarniciones militares, de menor entidad que los Presidios construidos principalmente en el territorio de Florida.

Batería de San Joaquín, uno de los puestos defensivos de la bahía de San Francisco.

A diferencia de los Presidios, cuya misión fundamental era la protección de la población, Los Fuertes se levantaron cuando otras naciones europeas disputaron a España el derecho a instalarse en exclusiva en el territorio de América al norte del Río Grande. El más significativo de estos fuertes es el Castillo de San Marcos, en San Agustín, la primera ciudad con diseño europeo en Estados Unidos. La dotación del San Marcos logró resistir por dos veces -1702 y 1740- el ataque de las tropas británicas.

Gracias al formidable Castillo de San Marcos, España pudo retener La Florida durante 250 años.
Patio del Castillo de San Marcos, San Agustín. En él se refugiaron los colonos de San Agustín cuando fue atacado y cañoneado por dos veces por las tropas británicas.

El fuerte de Matanzas, el Castillo de San Joaquín o el Presidio de San Francisco, son ejemplos defensivos de este tipo de construcciones que subsisten en la actualidad.

Fuerte Matanzas, en Florida, construido para proteger la entrada a la ciudad de San Agustín.

El Rancho

El Rancho fue otro de los modelos de asentamiento español a lo largo de la frontera. El conjunto de construcciones que lo conformaban (viviendas, graneros, cuadras... en ocasiones incluso capillas) lo asemejaban a una pequeña población donde residían una o más familias en torno a sus huertos, cultivos y pastizales ganaderos. La propia producción de alimentos, vestidos, cueros, velas y jabones propiciaba el autoabastecimiento haciéndolos autosuficientes.

La Corona exigía contrapartidas a los colonos para la licencia de fundación de un rancho: cultivar la tierra y residir en ella durante al menos diez años y respetar la integridad de las tierras de los indios, sobre los que no podían ejercer jurisdicción. S  garantizaba también que los ganados propios no causaran daños en los cultivos indígenas.

Los ranchos españoles fueron construidos más bien como fortalezas, como defensa frente a los ataques indios.

La dispersión de los ranchos generaba graves riesgos, y los conflictos con grupos de indios nómadas eran frecuentes. Crearon su propio sistema de autodefensa construyendo torreones de vigilancia, troneras a modo de ventanas, puertas muy recias; el corral del ganado se emplazaba junto a la casa, formando el conjunto una casa-corral que más parecía un fuerte en miniatura que una vivienda.

Las ventanas de los ranchos eran pequeñas troneras enrejadas, para ofrecer mínimos flancos débiles a los atacantes.
Además de cultivos y ganados, en los ranchos realizaban los oficios para fabricar todos los artículos necesarios para la vida cotidiana.

Pueblos y ciudades

Los pueblos y ciudades tuvieron distintos orígenes: Fundación como tales pueblos desde el principio, evolución a partir de las Misiones.

San Agustín en el siglo XVII, con elementos arquitectónicos españoles como las rejas. La techumbre de hoja de palma ha sido incorporada de las técnicas indígenas

Los pueblos fundados desde el principio como tales, se planificaban según el modelo reticular vigente para toda la América hispana, con manzanas y calles cortadas en ángulo recto y una plaza mayor cuadrada o rectangular, como centro de la vida ciudadana. Estas fundaciones dieron lugar a ciudades tan notables como Los Ángeles, San Agustín, Pensacola, Santa Fe o Albuquerque, entre otras muchas.

Plaza mayor de los Ángeles, donde aún subsiste algo tan español como el quiosco de música.
Diseño reticular de todas las ciudades de la América hispana, con las calles cortadas en ángulo recto y la plaza mayor como centro de la vida ciudadana.
A finales del siglo XVII, en San Agustín ya aparece la piedra en las casas y el piso superior con balcón corrido.

El segundo modelo, a partir de una Misión, fue el más habitual. Los misioneros reunían a los nativos de los contornos y al cabo de unos años, cuando la población indígena se había asentado de forma estable y definitiva y aprendido las técnicas y oficios occidentales, la Misión se convertía en un pueblo autónomo, regido por ellos mismos. Nacieron así́ ciudades como San Francisco, San Diego y otras muchas poblaciones a todo lo largo del país. Finalmente el Presidio también fue germen de asentamientos rurales primero y urbanos más tarde, ya que familias de nativos, buscaban instalarse se instalaban en las inmediaciones para lograr buscando la protección que brindaba el Presidio. Con el tiempo, en su entorno se conformaba llegaron a conformarse importantes asentamientos.

Tan solo 44 personas de procedencia hispana, fundaron en 1781 la población de “Nuestra Señora la Reina de los Ángeles”, más tarde la inmensa ciudad de Los Angeles.
El embrión de la fundación de San Francisco se debe a Juan Bautista de Anza, quien eligió emplazamiento para los futuros Presidio y Misión, orígenes de la que sería gran ciudad.
Como todas las plazas mayores de la América hispana, la plaza de Santa Fe, en Nuevo México, es el corazón de la vida ciudadana.
Créditos: reportaje

Autor  — Borja Cardelús ©. Para el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España. www.borjacardelus.com
Créditos de las ilustraciones y de las fotografías © — Borja Cardelús, Eshter Merchán, Bernardo Lara, Juan Carlos Arbex

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