1895 - 1972

Cristóbal Balenciaga: un legado atemporal

Cristóbal Balenciaga Museoa

Una visión de las principales características de la obra de Balenciaga y su contribución crucial a la historia de la moda y del diseño.

Cristóbal Balenciaga: un legado atemporal
Cristóbal Balenciaga está considerado unánimemente como uno de los modistos más destacados e influyentes del siglo XX. Perfeccionista incansable, adquirió un dominio absoluto de las técnica y dedicó su vida a depurar la creación de sus diseños, introduciendo extraordinarias innovaciones que le permitieron evolucionar hacia una mayor simplicidad y pureza de formas. Su excepcional talento creativo le inspiró a la hora de diseñar modelos de gran audacia formal y estética, que impactaron al mundo y se convirtieron en incuestionable tendencia temporada tras temporada. Su dominio del oficio le valió el respeto de sus colegas e hizo que reinara en la alta costura internacional de manera incontestable hasta su retiro en 1968.

De 1917 a los años 40
De los comienzos a la consolidación

Balenciaga abrió su primer taller de alta costura en 1917, cuando contaba tan solo veintidós años. Fue el inicio de una intensa actividad que se materializó en la apertura de varias casas en San Sebastián, Madrid y Barcelona antes de establecerse en París en 1936. El éxito de su primera colección parisiense en agosto de 1937 fue tan inmediato como abrumador. Tras veinte años trabajando como modisto en San Sebastián, era ya un creador consolidado, preparado para triunfar en la alta costura internacional.

Las creaciones de Balenciaga destacaron desde el principio por su sobriedad e impecable corte, a lo que se unían sus audaces combinaciones de colores o la inspiración popular de sus modelos, que resultaban tan sorprendentes como exóticas para el experto público de París. A finales de los años 30 y a lo largo de la década de los 40, las colecciones de Balenciaga presentaban algunos de los elementos, influencias y recursos que caracterizarían su obra hasta el final de su actividad profesional. El uso de soberbios bordados o el recurso al historicismo eran ya evidentes en sus creaciones de este periodo.

Años 50 y 60: el reinado de Balenciaga

Los años 50 y 60 constituyeron la edad dorada de la trayectoria de Cristóbal Balenciaga. Tras los sonados éxitos cosechados en los años 40, Balenciaga se sentía con la autoridad y el reconocimiento para iniciar un periodo de extraordinaria experimentación formal y estética, que le llevaría a concebir algunos de los hitos de la historia de la moda occidental. Los vestidos de este periodo constituyen un exponente de las características que recorren las propuestas de Balenciaga en estos años. Su predilección por la ornamentación queda patente en el uso de exquisitos bordados de diversa inspiración, siempre equilibrados por siluetas de gran simplicidad formal.

Los diseños de la firma Balenciaga

Balenciaga siempre concibió sus modelos en función de las necesidades estéticas y prácticas de las mujeres para las que diseñaba. El fin primordial de su constante trabajo era el embellecimiento y la comodidad de sus clientas. La fidelidad que estas le mostraron a lo largo de su vida atestigua que logró con creces su objetivo.

Coco Chanel dijo de él que era el único "couturier" auténtico, ya que a diferencia de sus contemporáneos, era capaz de diseñar, cortar, montar y coser un vestido de principio a fin. Christian Dior lo llamó "el maestro de todos nosotros" y Hubert de Givenchy sigue refiriéndose a él como "el arquitecto de la alta costura". La permanencia de su legado evidencia que estos testimonios siguen hoy tan vigentes como cuando se pronunciaron por primera vez.

Balenciaga fue admirado y respetado en vida, y logró convertirse en un modisto de culto en su propio tiempo. Su dominio de la técnica, su coherencia y su visión le valieron el reconocimiento de sus más exigentes colegas, y la contemporaneidad de su legado impresiona e inspira a los creadores del siglo XXI.

Trajes de día de Balenciaga
Las colecciones de día de Balenciaga se caracterizaban por la simplicidad de los materiales, la sobriedad de las líneas y, ante todo, la funcionalidad, especialmente con la incorporación paulatina de la mujer al mundo laboral. En estas prendas Balenciaga llevó su concepto de funcionalidad al extremo, gracias a su refinada técnica y su profundo conocimiento de los tejidos. Las líneas fluidas, los cortes simples y las mangas perfectamente confeccionadas de sus prendas garantizaban la comodidad y la libertad de movimiento de las mujeres que los llevaban.

Chaqueta a la altura de la cadera
1951 aprox.
Perteneció a doña María del Carmen Aguirre

Magnífico diseño que pone de manifiesto el afán innovador de Balenciaga. Esta chaqueta semientallada, que el modisto presentó en 1951, supuso una revolución para la silueta encorsetada de la época. Su volumen en la espalda contrasta con el talle ajustado en el frente, creando una forma curvada que ofrece mayor libertad de movimiento.

La chaqueta, que cae a la altura de la cadera, está abierta en el frente, y tiene un cuello vuelto con solapas de terciopelo negro. El frente se ajusta a la cintura con pinzas. La espalda, recta y holgada, se adapta a la línea de los hombros con dos pinzas. Las mangas tres cuartos están compuestas de tres piezas. Va forrada en tafetán de seda salvaje de color marfil. Se sujeta al cuerpo con un cinturón interior, dejando el exterior libre y acentuando el volumen de la espalda.

Vestido Saco
1957

Este modelo, llamado "vestido saco", muestra la original línea en la que Balenciaga trabajó en los años 50. Los vestidos, holgados y cómodos, contrastaban con la encorsetada silueta de la época. La línea barril, como la definía el maestro, surgió en 1947. La experimentación con las espaldas holgadas que llevó a cabo a partir de entonces dio lugar al vestido túnica en 1955 y al vestido saco en 1957. El modisto reinterpretó las formas femeninas y eliminó la cintura, creando siluetas nunca vistas en la historia de la moda.

Vestido trapezoidal: largo por debajo de la rodilla, sin mangas, cuello a la caja y abierto de arriba a abajo con botones. Con canesú y pinzas de la cadera al busto, y de la cadera al centro de la sisa. Los grandes botones están forrados con cordón de algodón.

Traje y capa
1962
Perteneció a Grace Kelly, princesa de Mónaco

Este traje se realizó en París para la colección de invierno de 1962. Balenciaga ideó un traje compuesto de tres piezas con el tradicional tejido cheviot, muy utilizado para la confección de trajes de hombre. Lejos de ser una reinterpretación del terno masculino, las tres piezas que lo componen se inspiran en prendas tradicionales como el pulóver y la capa, esta última muy en boga en la década de los 60.

Abrigo
1966
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Abrigo realizado en los talleres de París para la colección de invierno de 1966, modelo número 21. Tiene la silueta lineal de los abrigos de líneas simples que se llevaban en los años 60. Este tipo de abrigo no se caracterizaba tanto por su corte atrevido como por su perfecto patrón y acabados, más propios de la sastrería que de la alta costura. Su color intenso y llamativo era también típico de esta década.

Vestido de día
1968 aprox.
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Este vestido de día se realizó en París. La calidad escultórica del crepé revela el carácter arquitectónico del vestido, acentuado por el impactante y moderno color naranja.

Vestidos de cóctel de Balenciaga
El vestido de cóctel sustituyó a los vestidos de tarde de épocas anteriores. Balenciaga se inspiró en elementos de los vestidos de día y de noche para crear un traje de cóctel corto y sofisticado, elegante pero discreto, para el cual eligió a menudo el color negro, factor determinante hasta la década de los 60.

Vestido de cóctel
1955
Perteneció a la viuda del señor Molina

Este vestido se realizó en España. Balenciaga tenía predilección por los tejidos gruesos de alta calidad, que resultaban ideales para crear modelos de carácter escultórico. En esta década, el modisto creó el escote palabra de honor con lazo delantero, en especial en los vestidos de noche.

El cuerpo se refuerza con un corsé armado con ballenas. El escote palabra de honor lleva lazo en el centro. La falda va fruncida en la cintura. Va forrada en tafetán de rayón blanco. Cierra en el costado izquierdo con cremallera.

Vestido de cóctel
1956
Perteneció a Mme Bouilloux-Laffont

Este vestido, realizado en los talleres de París y presentado en la colección de invierno del 1956, reúne todas las características de la silueta típica de los años 50: un corsé que moldea la cintura, escote amplio y falda larga. Sin duda, la novedad es la multifuncionalidad de la prenda exterior. Tanto si se utiliza a modo de capa como de sobrefalda, dota al vestido de un aire majestuoso.

El vestido en gros de Nápoles de color verde pálido se complementa con un transparente de tul mecánico decorado con lunares. El cuerpo, ajustado y sin tirantes, está reforzado con ballenas y relleno en el pecho. En la parte delantera del escote hay una pieza del mismo tul que el transparente, que puede usarse como chal. El vestido está decorado con lazos de satén de seda negros en la base de la falda y en la parte delantera del escote. La sobrefalda en gros de Nápoles de color verde pálido permite dos posibilidades de colocación: en la cintura, a modo de sobrefalda, o ceñida al cuello, quedando como una capa abullonada.

Abrigo de cóctel
1956
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Este abrigo demuestra, una vez más, la genialidad creativa de Balenciaga. La cintura marcada y la elegancia de la falda reproducen la silueta "new look" en boga hasta mediados de los años 50. La exquisitez del tejido, la elegante austeridad del color negro y la discreta ornamentación centrada en los botones son características del inconfundible estilo del maestro.

Vestido de cóctel
1957
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Vestido baby doll
1958
Perteneció a doña María Sonsoles de Icaza y de León, marquesa de Llanzol

En 1958, Balenciaga creó el vestido que será bautizado con el término "baby doll". Esta nueva línea fue el resultado de su incansable labor investigadora, basada en la experimentación con la línea de la cintura para crear diferentes volúmenes.

Está inspirado en la indumentaria infantil, con volúmenes muy holgados que permiten total libertad de movimientos. El corte desenfadado queda aún más acentuado en este diseño por la elección del tejido, con un estampado alegre y floral en el que predominan los tonos fucsias.

Este vestido en tafetán de seda color marfil tiene una estampación floral en varios tonos de rojo y fucsia. El cuerpo, con corte en la línea de la cadera, es recto, con manga caída y escote redondo en delantero y espalda. La falda, fruncida con amplio vuelo, va decorada con un lazo realizado en el mismo tejido.

Abrigo de cóctel
1958

Este abrigo tiene las características constructivas del vestido "baby doll" que Balenciaga presentó ese mismo año. Su innovadora silueta trapezoidal marca la diferencia con la tradicional silueta reloj de arena. Su audaz y moderno diseño hacen que siga vigente en nuestros días.

Vestido de cóctel
1961
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Realizado en París con tejido de la firma Staron. La documentación indica que se trata de un vestido de cóctel, si bien conceptualmente se va alejando de los vestidos de esta tipología de la década anterior. Despojándolo de todo decorativismo, Balenciaga crea un elegante vestido con silueta tulipán. El resultado es un vestido bien proporcionado que se adapta al cuerpo, enfatizando las formas femeninas, pero sin perder elegancia.

La cintura de este vestido con largo por debajo de la rodilla se desplaza a la línea de la cadera. El cuerpo se ajusta al torso mediante pinzas y lleva relleno en el pecho. Escote barco en el delantero y en pico cruzado en la espalda. Los hombros se fruncen recogidos por una cinta. La falda, fruncida, se estrecha levemente en la base y lleva cinturón con un lazo. Cierra en el costado izquierdo con dos cremalleras y broches de presión.


Trajes de noche de Balenciaga
Los vestidos de noche fueron siempre grandes aliados para Cristóbal Balenciaga, ya que le permitían mostrar su genialidad creativa y su extraordinario dominio de la técnica. Ideados para lujosas fiestas y bailes, permitían que sus clientas dejaran atrás la simplicidad de la ropa que llevaban durante el día. Por consiguiente, ofrecían al maestro una excelente oportunidad de usar los tejidos más suntuosos, los volúmenes más sorprendentes y ornamentaciones de gran belleza.

Abrigo de noche
1955
Perteneció a Mrs. Mona Bismarck

Realizado en los talleres de París y presentado en la colección de invierno del 1955. Estas prendas para recibir en casa, alejadas de todo protocolo, permiten a Balenciaga una libertad creativa que no siempre puede aplicar a otros modelos.

La pasión del modisto por la indumentaria histórica queda manifiesta en este modelo, inspirado en la "robe à la française" del siglo XVIII, cuyo origen se encuentra en la bata de estar en casa de la época. El maestro derrocha imaginación y fantasía, eligiendo los tejidos más atrevidos, en los colores más intensos.

Largo, con leve cola en la espalda. Se cierra en el delantero con botones y remata con cuello vuelto. Manga tres cuartos recogida en la bocamanga con un puño. La espalda va fruncida en el centro, desde donde arrancan unos pliegues que recorren toda la espalda, creando gran volumen, al modo de las prendas dieciochescas de las que hereda su nombre.

Vestido de noche
1957
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

Balenciaga se inspiró en la tradicional silueta de los años 50 para diseñar este vestido de noche con falda asimétrica. Se realizó en los talleres de París con un lujoso tejido azul adornado con motivos florales en terciopelo azul. El vestido destaca por la elegante combinación de azul y negro, colores fríos que atestiguan el especial sentido del color del modisto.

Vestido de noche
1960

Realizado en los talleres de París para la colección de invierno de 1960, modelo número 210. Este magnífico vestido combina suntuosos materiales con la técnica del maestro de bordados Lesage. El torso, reforzado en el interior, se ajusta al cuerpo y desplaza la línea de la cintura hasta la cadera, creando un contraste con el volumen de la falda.

Vestido de noche
1962

La simplicidad clásica del frente contrasta con la complejidad barroca de la espalda, acentuada por la majestuosa cola. El gazar, creado en 1958 en la fábrica suiza Abraham, resultó clave para lograr los espectaculares volúmenes de este vestido de noche.

Vestido de noche
1964
Perteneció a doña Sonsoles Díez de Rivera y de Icaza

En 1955, Balenciaga creó el vestido túnica, un concepto que contrastaba con los ceñidos vestidos de la época. El estilo holgado creó una moderna silueta tubular que el modisto utilizaría a lo largo de toda su carrera.

Esta túnica de noche, realizada en España, destaca por la suntuosa decoración de bordados que tanto agradaba al modisto. La clara inspiración española de sus diseños alcanzó su máximo esplendor en los años 60.

Vestido de noche
1965
Perteneció a Mrs. Rachel L. Mellon

En 1958, la empresa suiza Abraham creó el gazar, como resultado de la colaboración de Balenciaga. Las propiedades ornamentales y escultóricas de este tejido fueron fundamentales para conseguir las formas ampulosas y teatrales de los vestidos de noche.

Este vestido, realizado en París, se complementa con una capelina, prenda muy utilizada por el maestro por su atractivo carácter envolvente, capaz de cambiar la fisonomía de un vestido.

Conjunto de noche
1965
Perteneció a Grace Kelly, princesa de Mónaco

Realizado en el taller Jacqueline de París para la colección de invierno de 1965 en cloqué de oro, uno de los tejidos más lujosos y caros del momento. La riqueza del color y de los materiales contrasta con la pureza estructural de las piezas, que no siguen las líneas establecidas en los tradicionales trajes de noche. El pequeño cuello vuelto, la manga tres cuartos y la falda acusan el estilo juvenil que reinaba en la década de los 60.

Conjunto de noche

1965

Este modelo se realizó en los talleres de París. El mismo año en que Courrèges, discípulo de Balenciaga, creó la minifalda, el maestro siguió trabajando fiel a sus principios de la alta costura, como evidencia este vestido de noche.

Estructuralmente, continúa con la estética minimalista que caracterizaba sus últimas creaciones y, conceptualmente, coincide con el aire ingenuo de la moda de la época. El largo de la falda es el único elemento que revela la ocasión para la cual se creó el modelo.

Vestido de noche

1966
Perteneció a Mrs. Mona Bismarck

Este vestido de noche de líneas sobrias, realizado en los talleres de París, se combina con una lujosa túnica decorada con suntuosos cristales, y ornamentaciones e hilos metálicos.

En los años 60, siguiendo los nuevos dictados de la moda, Balenciaga reinterpretó la túnica de la década anterior aportándole un toque de sofisticación y un color más intenso. El lazo rosa que rodea la cintura del vestido interior confiere un aire original al modelo.

Vestidos de novia de Balenciaga
Balenciaga incluía en cada desfile un majestuoso vestido de novia que sintetizaba el espíritu de la colección mostrada. Al contrario de lo que tradicionalmente se hacía en los desfiles de alta costura, en Balenciaga el vestido de novia no cerraba el pase de modelos, sino que se mostraba entre los vestidos de cóctel y de noche. En sintonía con el carácter austero de sus desfiles, el modisto huía así de recursos efectistas y apostaba una vez más por la sobriedad y la discreción en sus salones.

Vestido de novia

1957

Los vestidos de novia de Balenciaga son magníficos exponentes de la evolución estética y formal que experimentó su trabajo. Los vestidos de los años 50 se caracterizaban por la silueta tradicional de cuerpo ajustado y falda voluminosa que marcaban las tendencias del momento.

Vestido de novia
1960
Perteneció a Fabiola de Mora y Aragón, reina de Bélgica

Este vestido, realizado en los talleres de Madrid, fue el que lució Fabiola de Mora y Aragón en su boda con el rey Balduino de Bélgica. Exquisito y sobrio en su decoración, fue un vestido perfecto para lucir un 15 de diciembre en la ciudad de Bruselas. Como símbolo de otras épocas, la cola exaltaba la majestad real.

En satén de color marfil y visón blanco, tiene un cuerpo ajustado con escote barco, manga japonesa y talle a la altura de la cadera. La falda fruncida es más corta en el delantero que en la espalda. Va guarnecido con una aplicación de piel de visón blanco que perfila escote, cadera y cola. La cola arranca de la línea de hombros prolongándose por la espalda para mostrar toda su extensión. Va forrado en satén. Cierra en el centro de la espalda.

Vestido de novia
1966

Este elegante vestido de novia se realizó en España. Balenciaga diseñó este modelo de formas sencillas y falda con largo asimétrico en 1957, y desarrolló esta línea, conocida como "cola de pavo real", en los vestidos de noche y de novia a lo largo de su carrera, ya que era perfecta para estas ocasiones. El sublime bordado erudito dibuja motivos florales que decoran toda la superficie del vestido.

Vestido de novia
1968

En los años 60, los vestidos de novia destacan por su progresiva simplificación ornamental y constructiva que culmina con sus extraordinarios vestidos de 1967 y 1968. Se trata de modelos perfectos, de austera belleza, que huyen del adorno superfluo y ceden todo el protagonismo a la novia. Una vez más, se pone de manifiesto el control técnico, el conocimiento de los tejidos y la genialidad creativa del maestro.

Este vestido de novia se realizó en España. Balenciaga eligió el gazar por sus cualidades escultóricas. La absoluta pureza del color, estrechamente relacionada con la ceremonia nupcial, acentúa las líneas puras que esconden sutilmente un corsé que modela el torso. La esencia de la simplicidad.

Complementos de Balenciaga
Los complementos eran un elemento esencial porque añadían sofisticación a los diseños. Las grandes piedras preciosas o las joyas diseñadas por los mejores joyeros, junto con los sombreros de seda o de plumas, completaban los elegantes vestidos del modisto.

Sombrero de día
1950

Este sombrero calot, que cubre la coronilla, perteneció a la marquesa de Llanzol, doña María Sonsoles de Icaza y León. Las plumas salen del centro y se abren hacia arriba. El punto de unión del terciopelo y las plumas está cubierto con óvalos de plástico negro que imitan la madera de ébano.

Sombrero casquete
1962
Perteneció a doña Niki Stifel

Las plumas están cortadas por la mitad para crear un efecto de vegetación movida por el viento. Se sujeta al pelo con una peineta situada en el interior del lateral izquierdo.

Casquete de día
1963
Este sombrero forma parte del modelo número 30 de la colección de invierno del 1963, junto con un abrigo en chenilla verde. La combinación de texturas tan dispares genera un espectacular contraste.

Broche "Rayos de sol"
1967
Realizado en el taller de Roger Jean-Pierre, uno de los joyeros más relacionados con Balenciaga. Fotografía de Hiro para Harper's Bazaar, septiembre del 1967. Modelo: Marisa Berenson.

"Un buen modisto debe ser arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida".

Cristóbal Balenciaga

Cristóbal Balenciaga Museoa
Créditos: reportaje

Cristóbal Balenciaga: un legado atemporal

Basada en:
- AAVV. BALENCIAGA, Editorial Nerea S.A. San Sebastián, 2011
Textos: Miren Arazalluz

© Fundación Cristóbal Balenciaga

Cristóbal Balenciaga Museoa

Créditos: todos los contenidos multimedia
En algunos casos, el reportaje destacado es obra de un tercero independiente y no siempre representa los puntos de vista de las instituciones indicadas a continuación, que son las que han proporcionado el contenido.
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