2016

Las calaveras en las colecciones de Carlos Monsiváis

Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis

José Guadalupe Posada, Leopoldo Méndez y otros artistas

Las calacas de Posada
La costumbre indiscutible de la obra de Posada son sus “calaveras”, género gráfico y periodístico ya en boga desde los años ochenta del siglo XIX, estimulado por las tradiciones y supersticiones católicas del día de muertos, y vigorizado por la moda del Don Juan Tenorio de José Zorrilla.

Gracias a las “calaveras” el humor popular conoce su gran zona de impunidad: si la muerte es la gran niveladora, su premonición dibujada y versificada facilita críticas devastadoras y panoramas corrosivos (…)

Posada aprovecha esta ganancia y la convierte en uno de los grandes paisajes alucinantes del arte mexicano.

En 2013, el Museo del Estanquillo dedicó una exhibición a José Guadalupe Posada.

La historia de Posada
José Guadalupe Posada nace en Aguascalientes en 1852; su infancia y su adolescencia transcurren durante el período más encarnizado de la lucha de los liberales contra los conservadores: la guerra de tres años y la intervención francesa.

Se sabe que, en su juventud, estudia en la Academia Municipal de Dibujo de Aguascalientes. Un documento de 1867 le atribuye al joven de 15 años el “oficio de pintor”.

El joven artista se inicia en la política en 1869, a la temprana edad de 17 años, en el bando liberal, como simpatizante del Club Chávez de Aguascalientes.

Los primeros dibujos de Posada son las caricaturas de combate publicadas en 1871 en El Jicote, un periódico satírico (con un tiraje de 300 ejemplares) editado por el impresor José Trinidad Pedroza.

Este periódico ataca a Gómez Portugal y apoya al terrateniente Carlos Barrón, quien, a nivel nacional, está alineado con Porfirio.

Así, el dibujante entra al mundo del arte, la política y el periodismo como un editorialista gráfico en una publicación porfirista de combate.

Parte de la crítica que Posada hizo a la sociedad mexicana de la época queda en la figura de La Catrina, cuyo nombre original era "La Calavera Garbancera", creada en 1913.


Garbanceros se les llamaba a aquellos de origen indígena que pretendían ser europeos, es decir, que renegaban de su cultura.

Leopoldo Méndez
No únicamente se conservan en el Museo del Estanquillo calaveras de José Guadalupe Posada. Hay otros artistas como Leopoldo Méndez que utilizaron a las calaveras como imagen para representar la desigualdad y las carencias del pueblo mexicano.
Estas creaciones de Leopoldo Méndez servían para ilustrar las "calaveras" del día de muertos del Taller de Gráfica Popular (TGP).

El Museo del Estanquillo celebró el legado artístico de Leopoldo Méndez con una exposición en 2015.

La historia de Leopoldo Méndez
El artista nació en la Ciudad de México en 1902 y estudió en la Academia de San Carlos, en donde aprendió de maestros como Saturnino Herrán, Germán Gedovius, Ignacio Rosas, Francisco de la Torre y Leandro Izaguirre. 
Además fue uno de los artistas fundamentales del México posrevolucionario. Fue miembro destacado del movimiento Estridentista –la avanzada de las vanguardias artísticas en nuestro país– y activista de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR).

También fue fundador y director del Taller de Gráfica Popular (TGP) y es considerado por muchos historiadores una figura clave de la Escuela Mexicana de Pintura.

Fue un grabador virtuoso, a la vez poderoso y exquisito, que hizo escuela y marcó a varias generaciones de artistas gráficos. Buscó divulgar y popularizar el arte y se esmeró en hacer de México un país mejor. 

Toda su vida trabajó para lo que él llamaba las causas “progresistas”: apoyó las causas populares, democráticas y nacionalistas a la vez que combatió al fascismo y sus aliados.

Su postura tuvo una calidad ética incuestionable que trascendió nuestras fronteras.

Otros autores
También en las colecciones de Carlos Monsiváis hay piezas de artistas como Andrés Audiffred, uno de los más importantes caricaturistas del siglo XX en México. 

Ernesto García Cabral se dedicó a retratar la sociedad mexicana de la época y también lo hizo en torno al Día de Muertos.

De Manuel Manilla también se encuentran piezas en la colección del museo. Este artista también pinto a la muerte en situaciones cotidianas.

Las calaveras en las colecciones de Carlos Monsiváis ejemplifican la forma en que los mexicanos vemos a la muerte, como algo que forma parte de nuestra existencia y a la que mostramos respeto pero también humor.

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