Pitahayas

Google Arts & Culture
Touch & Hold

Frida Kahlo incluyó complejas alusiones personales y espirituales en sus naturalezas muertas. A través de estas pinturas, Kahlo proyectó sus sentimientos y recuerdos más íntimos, y continuó explorando su obsesión con la noción de que "la muerte da vida".

El título de la obra proviene de las cinco pitahayas grandes agrupadas en el centro de la composición. Las pitahayas son oriundas de Centroamérica y son frutos de color rojo que da el cactus pitahaya. La fruta tiene más de siete centímetros de largo y un centro carnoso de color grisáceo y blanco con semillas negras. A pesar de las manchas marrones, estas pitahayas no están podridas. Cuando la cáscara comienza a ponerse marrón, significa que está madura y lista para comer.

Kahlo solía incluir a menudo vegetación en sus obras como símbolo de fertilidad y regeneración. Aquí la pitahaya está cortada en dos y representa una célula reproductiva femenina diseccionada, un óvulo. La célula representada está atravesando una división celular, también denominada meiosis. La causa principal de los abortos espontáneos en las mujeres se debe a errores en este proceso. Kahlo padeció varios abortos espontáneos en su vida. Por eso, esta modesta naturaleza muerta puede considerarse una alusión muy personal a esos hechos traumáticos.

Kahlo cultivó y diseñó un jardín bellísimo en su hogar y estudio, la Casa Azul, en la Ciudad de México. El jardín tenía pitahayas y estaba salpicado con cactus del "hombre viejo", que están cubiertos de pelusas blancas. Varias de sus pinturas contienen estos cactus distintivos, lo que insinúa que el jardín era una extensión de su práctica artística.

En el suelo hay una hoja joven e inmadura de la planta filodendro. Esas plantas crecían en el jardín de su familia, y hay una foto en la que aparecen varias generaciones, incluidos su abuela, madre, tía y primo, que está enmarcada por dos filodendros grandes. Kahlo se consideraba a sí misma como un híbrido y tenía interés en los antecedentes familiares; su padre era alemán y húngaro, y su madre era mexicana. Es probable que la inclusión de esta pequeña hoja, con los lóbulos cruzados, haga alusión a ella misma. Kahlo incluyó la planta filodendro en otras obras que resaltaban la mezcla de sus antecedentes genéticos.

Al momento en que se realizó esta pintura, el área sur de la Ciudad de México era un vasto campo de roca volcánica. La tierra, El Pedregal, atrajo a muchos artistas, incluidos Kahlo y su esposo, Diego Rivera, debido a su misticismo como sitio prehistórico. Kahlo pintó algunas de las piedras volcánicas de su jardín en esta naturaleza muerta. El contorno severo de la roca contra el cielo azul evoca el horizonte montañoso de la Ciudad de México.

Un esqueleto pequeño hecho de arcilla y resortes posa encima de la roca volcánica marrón. La figura empuña una guadaña que a menudo se asocia con la Parca, la personificación de la muerte. La representación pícara del esqueleto es un recordatorio sutil de la inevitabilidad de la muerte; antes del deterioro inexorable, hay una etapa de maduración, así que disfrútala mientras dure. En 1939, después de regresar de Francia, se enteró de que Diego quería el divorcio. Kahlo cambió la expresión del esqueleto en la pintura de una sonrisa a un ceño fruncido.

Aunque la naturaleza muerta de Kahlo parezca un arreglo sencillo de plantas y vegetación de su estudio y casa, un análisis más detallado revela que esta pintura es más un autorretrato indirecto que una naturaleza muerta.

Pitahayas by Frida KahloMadison Museum of Contemporary Art

Créditos: todo el contenido multimedia
En algunos casos, es posible que la historia destacada sea obra de un tercero independiente y no represente la visión de las instituciones que proporcionaron el contenido (citadas a continuación).
Compartir esta historia con un amigo
Traducir con Google
Página principal
Explorar
Cerca
Perfil