María Magdalena como la Melancolía (1622/1625) de Artemisa GentileschiMuseo Soumaya. Fundación Carlos Slim
En esta representación de María Magdalena es posible que la pintora, quien fue abusada en 1611, haya expresado su propio estado de ánimo.
La obra de Museo Soumaya guarda una gran cercanía con el lienzo de la cámara del Tesoro de la Catedral de Sevilla, España. Ambas piezas son ejemplares en el intenso claroscuro propio del estilo Barroco de ecos del Caravaggio.
La santa penitente posee un rostro redondeado, nariz estilizada y ojos de gran tamaño cansados de llorar.
Con los ojos enrojecidos, el rostro busca consolación en la mano y una pose de rendición que legitima el ocaso del decoro en favor del sufrimiento ante la pérdida de Jesús.
Es visible el perfumero, atributo de María de Betania, que de manera equívoca se asocia iconográficamente con María de Magdala para ungir los pies de Jesús.
En palabras de la historiadora Mary Garrard, Artemisia realizó esta obra, de la cual no hay duda de que haya salido de su pincel, de la que derivó su Autorretrato como alegoría de la pintura […].
El investigador Guillermo Tovar de Teresa veía en el pliegue que se forma entre la axila y el brazo de la protagonista, una alusión al sexo. Dirá el padre Philippe de la Rosière: la contemplación es una voluptuosidad convertida.
Con un delicado drapeado, Magdalena, en un abismo de sollozos, ofrece a quien la mira su encanto y voluptuosidad.
Abstracción de los textos en revista mensual de Francesca Conti y Mónica López Velarde, María Magdalena en el Arte, mayo 2019 y de Alfonso Miranda Márquez Mujeres en el Arte, mayo 2018. Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim.
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