Paisaje Urbano

A diferencia de los colores y la naturaleza que Frida plasmó en otras de sus obras, en esta pieza de la colección del MUNAL plasma la ciudad. 

Touch & Hold

Frida Kahlo pintó el Paisaje urbano en 1925, después de salir del hospital tras el accidente del autobús en el que iba a bordo que chocó con un tranvía. La obra fue adquirida por el Museo Nacional de Arte en 2010.

Frida explora la modernización de la Ciudad de México en esta pieza, a través de los cables de luz que aparecen en contraposición a las verticales de las construcciones.

La sutil luna y los tonos del cielo hacen referencia a un amanecer, y evocan el Autorretrato en la frontera, en el que Frida también pinta algunas construcciones pero de carácter mesoamericano.

A pesar de tratarse de un espacio exterior, también da una sensación de intimidad por los tonos ocres cálidos.

Posiblemente esta pieza fue pintada desde un interior, y que las construcciones plasmadas en ella sean de máximo dos pisos de altura.

"La visión urbana de Frida -fracturada, rota- anuncia que la ciudad ya no es fondo, sino un medio y, de paso, acaso involuntariamente, denuncia la imposible visión totalizadora y totalitaria del hombre erguido. Ya no hay paisajes: ahora sólo pasajes", dice el arquitecto y editor Alejandro Hernández sobre esta obra.

Paisaje Urbano by Frida KahloMuseo Nacional de Arte

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