THE ARTLIST

7 hechos increíbles acerca de Judith Leyster

Un talento del siglo XVII, perdido y encontrado

La pintora del Siglo de Oro neerlandés, Judith Leyster (1609-1660), fue rápidamente reconocida como talento poco común en su Haarlem natal. A los 24 años, ya había ingresado en el prestigioso gremio de pintores de la ciudad. Pero debido a años de atribución errónea, su nombre permaneció en gran medida desconocido hasta finales del siglo XIX.

Sigue leyendo para aprender más sobre la vida y la carrera de esta extraordinaria artista...

1. Nace una estrella

Judith Leyster nació en Haarlem, en los Países Bajos. Dato curioso: era la octava hija de un cervecero y el nombre de la familia "Leyster" fue tomado de la fábrica de cerveza de su padre, llamada "Ley-ster" o "estrella guía".

Vista de Haarlem desde el noroeste, con los campos de blanqueo en primer plano, por Jacob van Ruisdael, c. 1650-1682. (Colección: Rijksmuseum)

2. Directa a la cima

Leyster se unió al gremio de pintores de Haarlem en 1633, siendo una de las dos únicas pintoras que lo hicieron en todo el siglo XVII. Leyster dirigía su propio estudio y tenía sus propios aprendices y estudiantes.

La vida de estudio transcurrió sin apenas incidentes: en una ocasión Leyster presentó una queja contra Frans Hals, el artista más importante de la época en Haarlem, por haberle quitado uno de sus ayudantes. Hals fue obligado a pagar una multa, pero se quedó con el ayudante

El concierto, de Judith Leyster, c. 1663. (Colección: Museo Nacional de Mujeres Artistas, Washington)

3. La banda obscena de Leyster

Leyster produjo principalmente pintura de género y retratos. Muchas de sus composiciones presentan una o varias figuras felizmente dedicadas a actividades domésticas o entregadas a celebraciones: tocando instrumentos y, la mayoría de las veces, bebiendo.

Chico tocando la flauta, de Judith Leyster, c. 1630s. (Colección: Museo Nacional de Estocolmo)
El alegre bebedor, de Judith Leyster, 1629. (Colección: Rijksmuseum)

4. Mujer ante el espejo

La informalidad cuidadosamente escogida de este autorretrato refleja la influencia de Frans Hals, famoso por sus pinceladas abiertas y sueltas. Leyster sentía gran admiración hacia Hals (pese al robo del ayudante) e incorporó elementos de su estilo en su propia obra. Pero ¿estudió con él alguna vez? Nadie lo sabe con certeza.

Una mirada más cercana: los rayos X han revelado que el hombre de la imagen dentro de la imagen (que aparece en otra de las obras de Leyster, La alegre compañía) estaba en realidad pintado sobre la figura de una mujer. ¿Se trataba quizá de un segundo autorretrato de la propia Leyster?

Autorretrato, de Judith Leyster, c. 1630 (Colección: Galería Nacional de Arte, Washington D. C.)

5. Convirtiéndose en la señora Molenaer

La carrera artística en solitario de Leyster fue tristemente efímera. En 1636, se casó con su compañero artista de Haarlem Jan Miense Molenaer y la pintura dio paso a los hijos y las responsabilidades domésticas. Leyster dejó de pintar con su propio nombre, pero probablemente contribuyó a las obras que se realizaban en el estudio de su marido.

Batalla entre el carnaval y la cuaresma, de Jan Mienseabout Molenaer, 1633-1634. (Colección: Museo de Arte de Indianápolis)

6. El juego del nombre

Después de su muerte en 1660, Leyster básicamente desapareció del registro histórico artístico. Sus obras quedaron sin atribuir o fueron atribuidas a Molenaer o a Hals, a pesar de la firma distintiva de Leyster, que presentaba sus iniciales y una estrella, un inteligente juego con su apellido.

La zambomba, de Frans Hals, c. 1618-1622. (Colección: The Kimbell Art Foundation, Fort Worth, Texas)
Detalle de El alegre bebedor, de Judith Leyster, 1629. (Colección: Rijksmuseum)

7. Finge hasta que lo hagas

No fue sino hasta finales del siglo XIX cuando el talento de Leyster finalmente comenzó a ser reconocido. En 1893 se descubrió que Compañía feliz, una pintura atribuida durante mucho tiempo a Frans Hals, era obra de Leyster: sus iniciales se encontraron debajo de una falsa firma de Hals. Este descubrimiento, realizado por el historiador de arte neerlandés Cornelis Hofstede de Groot, y un artículo que publicó sobre la autora condujeron a la atribución a Leyster de siete obras más.

Retrato del profesor P. Hofstede de Groot, 1860/1872 (Colección: Rijksmuseum.)

A pesar del éxito y el reconocimiento que logró en vida la pintora, los siglos de atribuciones incorrectas la habían mantenido totalmente ignorada. Sin embargo, años de trabajo de investigación académica han logrado afortunadamente sacar a la luz más trabajos artísticos suyos. En 2009, Leyster fue el tema de una retrospectiva Galería Nacional de Arte de Washington D. C., recibiendo por fin la atención que se merece.

Por Rebecca Appel
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