Editorial Feature

Diane Guerrero relata el día en que deportaron a su familia

La estrella de "Orange is the New Black" habla acerca del pasado inmigratorio de su familia

Diane Guerrero es una personalidad conocida. Su popularidad se debe a los personajes que interpreta en el exitoso programa de Netflix "Orange is the New Black" y "Jane the Virgin" de The CW. Sin embargo, a pesar de su fama y los galardones que recibió, muchas personas no conocen algunos detalles sobre el pasado de esta actriz. Cuando tenía solo 14 años, sus padres, que eran inmigrantes indocumentados, fueron deportados a Colombia, por lo que ella, una menor no acompañada, debió permanecer separada de su familia en otro país. Esta es su historia.

Diane Guerrero, Photo credit: Lelund Durond Thompson

¿Puedes contarnos acerca del día en que tus padres fueron deportados? ¿Cómo fue esa experiencia?


Tenía 14 años y, cuando llegué a casa de la escuela, no había nadie allí. Sentí que toda la acción se había detenido como en una imagen congelada. La cena estaba en el horno y el auto afuera, pero la casa estaba en silencio. Pronto un vecino me contó que unos agentes de inmigración se habían llevado a mis padres. No sabía qué hacer. Fue el peor día de mi vida y supe en ese momento que todo sería muy difícil. Sin embargo, mis padres me enseñaron a ser ingeniosa y fuerte, por lo que decidí luchar para tener mi lugar en el mundo.

¿Cómo llegaron tus padres a EE.UU.? ¿Piensas que la suya es una historia típica de inmigrantes?


Mi madre quiso mudarse a EE.UU. porque tenía familiares que ya lo habían hecho. En Colombia, mis padres luchaban por llegar a fin de mes. Creían con convicción que en Estados Unidos su trabajo arduo daría más frutos y, de esa forma, podrían brindarnos una mejor calidad de vida. Existe un denominador común en las historias de inmigrantes, no solo en las actuales, sino también en las que datan de la fundación de nuestra patria como inmigrantes que buscaban una libertad económica y religiosa.

En la tapa y contratapa de mi autobiografía, In the Country We Love, aparezco sosteniendo un algodón de azúcar cuando era niña y como adulta. Esas fotos simbolizan la vida estadounidense que me dieron mis padres, incluso cuando su estadía en EE.UU. era incierta. Trabajaron duro, hicieron muchos sacrificios por mi hermano y por mí, y llevaron a cabo todos los esfuerzos posibles para normalizar mi vida mientras intentaban cumplir el sueño de legalizar su condición de inmigrantes. Lamentablemente, cuanto más trabajaban para lograrlo, más rápido corría el tiempo y los enviaron de regreso a Colombia.

¿Creías que algo así sucedería? ¿Cómo había sido todo hasta ese momento?
Mi padre siempre me dijo que cabía la posibilidad en nuestras vidas de que deportaran a uno de mis padres o a ambos. Me lo dijo para que recordara que debía ser fuerte y luchar por ser exitosa aunque sucediera lo peor.

Los intentos que hacían por legalizar su condición siempre generaban conflictos entre ellos y me provocaban mucha ansiedad. Finalmente, pensaron que estaban en el camino correcto para lograrlo, ya que mi padre le enviaba dinero de forma regular a un abogado para que resolviera sus casos. Era todo el dinero que podían ahorrar. Un día, mi padre me llevó con él a ver al abogado y su despacho estaba vacío. Había desaparecido con nuestro dinero y quién sabe el de cuántos más. Es triste, pero lo que nos sucedió a nosotros les ocurre a muchas personas desesperadas por regularizar su condición para permanecer con sus familias.

Luego de que deportaron a tus padres, ¿temiste por tu propia seguridad?

En cuanto deportaron a mis padres, temí que alguien del Estado viniera y me llevara a mí también. Sucedió lo contrario: nadie de ninguna agencia gubernamental controló mi bienestar. Mis padres habían dejado a una menor de 14 años y nadie hizo un seguimiento. Fue como si no existiera.

Es increíble que algo así le haya sucedido a una niña de 14 años. ¿Cómo te afectó esta experiencia a esa edad, cuando otros adolescentes seguramente solo debían preocuparse por su primer beso o qué vestido usar para el baile de graduación?

La diferencia evidente era que no tenía a mis padres conmigo para guiarme en esos años tan importantes. Cuando se los llevaron, organizaron todo para que me quedara en la casa de una de mis mejores amigas. Su generosidad fue una bendición. Traté de llevar una vida normal y de no contarles a mis compañeros de clase lo que había sucedido con mi familia. Durante el día, trataba de ser lo más normal posible. Pero por la noche, extrañaba mucho a mis padres y recordaba que ya no estaba en mi cama ni en mi casa con ellos cerca.


Mi pasión por el arte me salvó. Durante el trauma inicial de la deportación de mis padres, la directora de la academia Boston Arts Academy fue la primera persona a la que recurrí cuando al otro día llegué a la escuela. Estaba devastada, asustada y temía que no pudiera seguir en la academia, pero ella me guio durante un momento de inflexión clave en mi vida. El director del Departamento de Música también fue mi ángel guardián, ya que fomentó mi talento como cantante y creó a mi alrededor un entorno estable durante mis años en la secundaria.

Academia de Arte de Boston, Massachusets

¿Consideras que en definitiva esta experiencia influyó en la decisión que tomaste en ese entonces de ser actriz?


Toda mi vida quise ser una artista. Siempre me gustó cantar y actuar, tal vez para escapar de los problemas de inmigración que aquejaban a mi familia. Cuando terminé la secundaria, me concentré más en buscar una universidad en Boston que en la carrera que iba a seguir, ya que mis padres no estaban y contaba con recursos limitados. Enseguida me di cuenta de que eso era un error y que extrañaba demasiado cantar y actuar. Luego de la universidad, comencé a trabajar y retomé clases de actuación. Con el tiempo, tomé una decisión arriesgada y me fui a Nueva York con muy poco dinero en el bolsillo. Creía que era muy importante al menos tratar de alcanzar mi sueño, ya que no quería tener que arrepentirme de no haberlo intentado. Así que hice todo lo posible para que resultara porque eso era lo que quería hacer.

¿Tuviste algún modelo a seguir en la comunidad latina, como colegas actrices o en otros rubros?


Recuerdo que la primera vez que me sentí identificada en los medios de comunicación fue cuando vi a América Ferrera en "Las mujeres de verdad tienen curvas". Era la primera que veía a una "chica inteligente común" que lucía como yo y tenía experiencias culturales similares. Me hizo creer que tenía un lugar en este mundo y en esta industria.

America Ferrara - Premios Herencia Hispana 2010 (De la colección de la Fundación de Herencia Hispana)

A principios de este verano, estuve en Capitol Hill haciendo una campaña para el National American Latino Museum. El proyecto del museo nos recuerda cómo nuestras historias se entrelazan con la del país y con todos los logros de nuestra nación en áreas como la salud, la ciencia, el comercio, los deportes, el servicio militar y las artes desde su fundación. Menos del 2% de todos los monumentos y sitios históricos nacionales están dedicados a las mujeres o a las comunidades de color. ¿No sería genial si existiera una gran exhibición en honor a artistas como Celia Cruz, Selena, Jennifer Lopez, Gloria Estefan y Eva Longoria? Estas son las mujeres que aún me inspiran.

Celia Cruz - Premios Herencia Hispana 1998 (De la colección de la Fundación de Herencia Hispana)

Eres actriz, pero también te convertiste en defensora de otras familias inmigrantes indocumentadas como la tuya. ¿Sientes la responsabilidad de usar tu plataforma para llamar la atención acerca de la problemática que rodea a la inmigración?


Hace seis años, cuando comencé a ser una actriz reconocida, me hacían entrevistas sobre mi historia de vida y tenía miedo de compartir demasiada información. Durante muchos años, oculté la verdad sobre mis padres. Pero luego comencé a ver que los DREAMers defendían y exigían los derechos de los inmigrantes. Se manifestaron y arriesgaron a que los deportaran para exigir que los poderes ejecutivo y legislativo tomaran medidas con respecto a los derechos de los inmigrantes. Pensé: "¿Por qué tengo tanto miedo de hablar? ¿Por qué mi historia no es como la de cualquier otro estadounidense?". Luego, me di cuenta de que era y es como la mayoría de las historias estadounidenses, y no la estaba contando. Como soy parte de la narrativa de este país, decidí contar mi historia y ayudar a que otros pudieran contar la suya.

En 2014, escribí un artículo de opinión para Los Angeles Times y compartí parte de mi historia. Luego, continué escribiendo mi autobiografía. Después de expresarme, comencé a trabajar como voluntaria con el Immigrant Legal Resource Center y Mi Familia Vota, un grupo de compromiso cívico latino. Asimismo, también colaboré con la administración Obama en una campaña para la obtención de la ciudadanía. Soy muy afortunada de estar en una posición que me permite alzar mi voz, así que me seguiré expresando mientras continúen los ataques contra nuestras comunidades.

¿Cómo crees que debería cambiar el sistema inmigratorio, en especial para las familias como la tuya en las que los miembros tienen distintas condiciones?


Existen muchas falencias en el sistema inmigratorio actual y claramente requiere una reforma integral. Los estadounidenses lo saben, el sector comercial, el agrícola y otras áreas de nuestra economía lo reconocen, y también lo afirma la mayoría de los miembros del Congreso. No es justo que se separen familias, en especial, aquellas que han estado aquí durante años, que han pagado impuestos y contribuido a la economía y a sus comunidades.

Explora el proyecto "Culturas latinas en EE.UU." aquí.

Interview by Leonie Shinn-Morris
Créditos: todo el contenido multimedia
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